En Español

No somos intolerantes ni irresponsables pero estamos dispuestos a entregar nuestra propia vida por la revolución

Habla dirigente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba


A continuación se presenta una publicación del 12 de julio de 2021 en Facebook, por Ernesto Limia Díaz, quien funge como Vicepresidente primero de la Asociación de Escritores de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba).

Le place a World-Outlook publicar el presente para reproducir la voz de la dirección revolucionaria de Cuba ante una andanada de mentiras y desinformación desatada por el gobierno estadounidense, los partidos demócrata y republicano, y los medios capitalistas, como parte de la campaña de Washington de fomentar un estallido social y desestabilizar a Cuba.

Nuestra publicación del presente es un acto de solidaridad con Cuba revolucionaria, que afronta desafíos muy serios con la pandemia de la Covid-19, además de la intensificación de la guerra económica por Estados Unidos, tanto por el gobierno de Trump como por él de Biden.

Se edita el escrito presente con el permiso del autor. Los subtítulos y notas de la redacción son de World-Outlook.


Ernesto Limia Díaz

Por Ernesto Limia Díaz

LA HABANA, 12 de Julio de 2021—Aprecio cierta tendencia a tergiversar la intervención de nuestro presidente,[1] diciendo que incitó a la lucha entre cubanos.

Primero es bueno aclarar, que Díaz-Canel definió bien tres grupos en las manifestaciones suscitadas en algunas localidades:

  • revolucionarios afectados por una situación difícil,
  • personas que se han creído los cuentos de camino que transmiten los medios mal intencionados de Miami y
  • un núcleo provocador e incitador de contrarrevolucionarios.

A diferencia de otras geografías muy cercanas, incluido Estados Unidos, no se vieron en las imágenes publicitadas escafandras[2] ni palos; a nadie mataron como en Colombia ni le sacaron los ojos con balines como en Chile, ni le dieron golpes como en Estados Unidos a las protestas del movimiento por los derechos de los negros. El mundo pudo contemplar una imagen inusual: un presidente en el vórtice del huracán conversando, dialogando, explicando…

Eso no se ve en ningún lugar de este Planeta. Su actitud resulta admirable, como admirable resulta el esfuerzo que está haciendo el país mientras su poderoso vecino se empeña en asfixiarlo para llegar después como salvador e imponer sus designios.

Díaz-Canel no llamó al desorden, a abusar de nadie; no llamó a linchamientos ni a la represión policial, que es lo común en este mundo hipócrita en el que se habla de libertad para imponer la dictadura de los poderosos.

Díaz-Canel llamó a que no permitamos que progrese un golpe blando para justificar un pronunciamiento de la OEA pidiendo una intervención militar humanitaria, como han hecho en todos lares.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel (centro) en San Antonio de los Baños el 11 de julio de 2021, poco después de que cientos de personas protestaran contra el gobierno allí. “Yo creo que la vida, la historia, los hechos demuestran qué está detrás de todo esto, que es asfixiarnos y acabar con la Revolución, y para eso tratan de desalentar a nuestro pueblo, de confundir a nuestro pueblo. Y cuando la gente está en condiciones severas, entonces ocurren hechos como los que vivimos en San Antonio de los Baños”, dijo. (Foto: Juventud Rebelde)

Vale recordar lo que dijo [José] Martí[3] a Gonzalo de Quesada hace más de cien años: “Y una vez en Cuba los Estados Unidos, ¿quién los saca de ella?”. Nos toca a los revolucionarios y al pueblo cubano, patriota y soberano, evitarlo. No podemos ser ingenuos, desde hace rato está en curso una operación desestabilizadora contra nuestro país y dejarla correr nos costaría la sangre. Los ejemplos sobran.

En cuanto a la lucha entre cubanos, la hubo en el siglo XIX, entre patriotas y autonomistas[4]; la hubo entre 1898 a 1902, entre independentistas y anexionistas[5]; la hubo después de que naciera la República torcida por la Enmienda Platt[6], entre patriotas y plattistas; la hubo en la Revolución del 30, frustrada por nuestros ilustres vecinos; la hubo después del año del centenario del Apóstol, cuando los revolucionarios tiñeron de rojo las calles y serranías cubanas, para acabar con un tirano sanguinario que trajo el luto y la deshonra a nuestra patria. Hay y habrá lucha de clases, es la lucha entre la burguesía y sus fuerzas, contra una revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes.

Tenemos que conversar, enamorar, brindar argumentos, buscar soluciones entre todos, con los jóvenes en la vanguardia, en medio de un cerco que no va a ceder, por el contrario, se acrecentará. Pero a las actuales generaciones de revolucionarios no nos van a arrancar las conquistas que nuestros padres nos legaron de pie.

Y no somos intolerantes ni irresponsables. En medio del acoso exterior y las provocaciones, ha prevalecido la calma y la actuación ecuánime. Eso no es señal de debilidad; es señal de confianza y fuerza. Mas ténganlo por seguro: de ser necesario, estamos dispuestos a entregar nuestra propia vida por los ideales de justicia e igualdad social por los que tantos y tantas cayeron, desde que el Padre de la Patria[7] dio el grito de ¡Independencia o muerte! en Demajagua, y le dio la libertad a sus esclavos, junto con un puesto en la vanguardia del Ejército Libertador.


PIÉ DE PÁGINA

[1] La intervención del Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, el 11 de julio de 2021, en respuesta a las protestas en Cuba. El discurso fue abordado en un artículo del número del diario Granma del 12 de julio. Véase A la Revolución la Defendemos Ante Todo” del número del 12 de julio de 2021 de World-Outlook.com.

[2] Término irónico que utilizaba Fidel Castro para referirse a las fuerzas antimotines en Estados Unidos y Suramérica. Haciendo el símil con las escafandras de los cosmonautas.

[3] José Martí, héroe nacional de Cuba, fundó el Partido Revolucionario Cubano en 1892 para luchar contra el yugo colonial de España. Dirigió la reanudación de la lucha independentista en 1895, y cayó en combate más tarde el mismo año.

[4] El Partido Liberal Autonomista que se oponía a la plena independencia y se abogaban por una “autonomía” siempre bajo dominio español.

[5] Partidarios de que el imperialismo estadounidense anexara a Cuba como colonia.

[6] La Enmienda Platt impuesta en 1901 por las fuerzas de ocupación cedió a Estados Unidos el derecho de intervenir en Cuba.

[7] El autor se refiere al dirigente independentista cubano, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, un hacendado quien manumitió a sus esclavos e inició la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la primera de tres guerras de independencia en contra España.

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