Mientras los aficionados al béisbol en todo el mundo se preparaban para el Sexto Clásico Mundial de Béisbol, ocho miembros del equipo cubano, junto con su entrenador de pitcheo y otros miembros de apoyo, fueron denegados visas para venir a Estados Unidos. Como resultado, solo viajaron 11 jugadores para enfrentarse a una plantilla de 37 jugadores de los Kansas City Royals el 3 de marzo de 2026, y 33 de los Cincinnati Reds al día siguiente.
La denegación de visas representa un golpe no solo para el equipo cubano, que se vio obligado a jugar en considerable desventaja competitiva; también lesiona a los aficionados del béisbol en general. Además va en contra de la buena voluntad de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB por sus siglas en inglés) y de los organizadores del Clásico, que reúnen talento de todo el mundo.