Menos de una semana después de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas mató al trabajador mexicano de la construcción Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, la escena se repitió una vez más en Biddeford, Maine, el 13 de julio. Joan Sebastián Guerrero, un inmigrante colombiano de 26 años, fue asesinado por agentes que dispararon contra su auto cuando salía de su casa en la madrugada. Una vez más, las autoridades afirmaron que él “usó su vehículo como una arma”. Una vez más, los agentes federales no llevaban cámaras corporales. Una vez más, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, dijo que la víctima no era el “objetivo intencionado” de esta operación. A continuación, para información de nuestros lectores, publicamos un artículo del diario Maine Morning Star, que informa sobre las protestas por el último asesinato de ICE.