Manifestantes se enfrentan a la intolerancia deshumanizante de la administración Trump
Por Sandi Sherman
MINNEAPOLIS, Minnesota — Los residentes de Minneapolis y St. Paul — las llamadas Ciudades Gemelas, (Twin Cities en inglés) — se están organizando para defender a sus vecinos somalíes y a otros inmigrantes acosados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), desafiando la retórica del presidente estadounidense Donald Trump y de miembros de su administración.
Un momento destacado de los esfuerzos de organización fue una concentración celebrada el 3 de diciembre, en temperaturas por debajo del punto de congelación, frente a Signature Aviation, la terminal de aeronaves privadas del Aeropuerto Internacional Minneapolis–St. Paul. Hablando ante una multitud de más de 100 personas, el presidente del Local 26 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), Greg Nammacher, dijo que los agentes de ICE frecuentemente arrestan a inmigrantes a la salida del Tribunal de Inmigración en el cercano edificio Whipple y los llevan directamente a la terminal para deportarlos a “Dios sabe dónde”.

La protesta fue organizada por el Local 26 del SEIU y el Local 17 de UNITE, y se sumaron trabajadores del aeropuerto llevando gorras de “Airport Workers United” (Trabajadores Unidos del Aeropuerto) y otras personas solidarias de la comunidad. Otras organizaciones que apoyaron la acción fueron Jewish Community Action, Minnesota Unitarian Universalist Social Justice Alliance, el grupo interreligoso ISAIAH, SEIU MN State Council, Indivisible Twin Cities, Women’s March Minnesota, Minnesota AFL-CIO, Minneapolis Regional Labor Federation, y 50501: Minnesota.
La multitud marchó desde la terminal hasta las oficinas de Signature Aviation, una terminal de aviación privada que algunos aviones privados chárter usan para vuelos de deportación.
Geof Paquette, el principal organizador interno del Local 17 de UNITE HERE, empezó el breve mitin con sus comentarios: “El movimiento laboral se siente orgulloso de estar aquí hoy con los miembros de nuestra comunidad para luchar por los derechos de los inmigrantes.” Dijo que la membresía de su sindicato, igual como la del Local 26 del SEIU, se compone mayormente de trabajadores inmigrantes que “hacen que funcione” el aeropuerto, generando millones en ganancias para las compañías aéreas. Agregó que los trabajadores de servicios de comida en la terminal recientemente votaron a favor de salir en huelga antes de los días de viaje más concurridos del año. Esa acción resultó en que la Comisión Metropolitana de Aeropuertos concediera los mayores aumentos de sueldo jamás logrados en el aeropuerto.
Nick Benson, un fotógrafo y veterano observador aficionado de aviones, habló de cómo había registrado vuelos de deportaciones durante años. Dijo que la frecuencia de estos vuelos parece estar incrementando, y citó datos de vuelo de código abierto usados para rastrear los vuelos de ICE. Benson publica sus resultados en el Internet porque, dice, “Pienso que es importante que la gente de Twin Cities se dé cuenta de que estas cosas no pasan solamente en Chicago o Portland o en otros lugares, sino que pasa aquí también… Pienso que es histórico, y que vale la pena saber qué está pasando y documentarlo”.
Otros oradores incluyeron representantes de 50501 Minnesota, la organización que organizó las protestas “No Kings”, y líderes religiosos.
Organizando para defender a los vecinos
Minnesota acoge a unos 107 mil residentes somalíes, la concentración más grande en los Estados Unidos. De ellos, 58% nacieron en Estados Unidos, y otro 36.5% son ciudadanos naturalizados, muchos de los cuales huyeron de una guerra civil y de disturbios sociales. Entre el restante 5.5% hay los que tienen visas de estudiante, trabajo, o visitante; refugiados que incluyen personas con estatus de protección temporal (TPS) o que son recipientes de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA); y solicitantes de asilo que todavía no han tenido sus casos atendidos.
Aumentó la preocupación sobre estos residentes después de una redada de ICE en una fábrica el 18 de noviembre, y un anuncio por Trump el 21 de noviembre en su cuenta de Truth Social, diciendo que iba a cancelar el TPS para los somalíes en Minnesota, alegando sin pruebas que estaban implicados en el lavado de dinero. “Devuélvanlos al lugar de donde vinieron”, escribió Trump. “¡Se ACABÓ!”

Después, durante una redada de ICE en un hogar de St. Paul el 25 de noviembre, una gran multitud de personas, entre ellos dos legisladores y varios periodistas, enfrentó a ICE y a la policía. La respuesta de los agentes de la policía de St. Paul y de ICE fue rociar gas pimienta contra los manifestantes a quemarropa. Un periodista fue llevado por ambulancia de la escena y fue dado de alta poco después. Desde entonces funcionarios de la ciudad han criticado al Departamento de Policía de St. Paul, que tiene una política declarada de no cooperar con ICE, por su comportamiento.
Más tarde esa misma noche, en el día feriado de Acción de Gracias, Trump publicó de nuevo en Truth Social, arremetiendo contra “la población foránea… la mayoría de los cuales reciben prestaciones de asistencial social, son de naciones fracasadas, o de prisiones, instituciones de salud mental, pandillas, o cárteles de drogas”.
“Pandillas somalíes recorren las calles buscando una ‘presa’”, escribió el presidente. “El seriamente retrasado Gobernador de Minnesota, Tim Walz, no hace nada… mientras que el/la peor congresista en nuestro País, Ilhan Omar [quien llegó a Estados Unidos cuando era niña, huyendo de la guerra civil en Somalia – P-M] siempre envuelta en su hiyab, y que probablemente entró ilegalmente a Estados Unidos porque no puede uno casarse con su hermano, no hace nada que no sea quejarse de manera odiosa sobre nuestro País”.
El 1ro de diciembre la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anunció en las redes sociales: “Estoy recomendando una prohibición total de los viajes de cada maldito país que ha estado inundando a nuestra nación con asesinos, parásitos, y los adictos a servicios especiales”.
En una reunión de su Gabinete el próximo día, se intensificó la retórica deshumanizante. Trump llamó “basura” a los somalíes, y su vicepresidente J.D. Vance golpeó sobre la mesa para mostrar su aprobación, en una escena que la secretaria de prensa de la Casa Blanca describió como un “momento épico”.

La infraestructura de la solidaridad con los trabajadores inmigrantes en las Ciudades Gemelas, compuesto por grupos de chat en Signal, sesiones de entrenamiento para observadores legales de respuesta rápida, y la creación de alianzas dentro de la comunidad, lleva meses establecida. Pero recientemente los residentes han aumentado sus esfuerzos de organización para defender a sus vecinos somalíes y a otros inmigrantes que han sido blanco de ICE, mientras que el gobierno desplegaba la Operación “Metro Surge” y la retórica de Washington se volvía más virulenta.
Después de ver una transmisión en vivo de la redada del 25 de noviembre, esta periodista se apuntó para un entrenamiento como observadora legal de respuesta rápida, y unas 290 personas más asistieron al entrenamiento.
Mientras tanto, grupos de vecinos ayudan a entregar comida a los que tienen miedo de salir de casa y se organizan para acompañar a los estudiantes cuando van y vienen de la escuela. El sistema de escuelas públicas de Minnesota está brindando recursos para la gente que está preocupada por la seguridad de sus hijos y la propia.
Defendiendo a los trabajadores inmigrantes mientras luchan por la dignidad laboral
Después del mitin del 3 de diciembre en Signature Aviation, los manifestantes marcharon hasta el estacionamiento de espera para los conductores de Uber y Lyft, trabajadores en su mayoría inmigrantes, muchos de ellos somalíes. Estos conductores luchan por acceso a servicios básicos, como baños y un lugar donde puedan rezar. Los manifestantes observaron mientras que los conductores colocaron pedazos de cartón y sus alfombras de oración sobre el pavimiento mojado, en temperaturas gélidas, se quitaron los zapatos, y se arrodillaron para rezar.

Una conductora dijo que a veces tiene que abandonar su lugar en la fila para buscar un baño en una gasolinera o un hotel, que le obliga a regresar como la última en la fila reduciendo sus ingresos. El Local 26 del SEIU está organizando a los conductores de Uber/Lyft.
Esa misma noche, más de 100 personas se concentraron en St. Cloud, donde viven unos 4 mil somalíes, para demostrar su solidaridad con ellos después de que Trump hizo sus comentarios. “No estamos aquí esta noche porque tenemos miedo,” dijo Abdikadir Bashir, director ejecutivo del Centro para Inmigrantes Africanos y Organización de Refugiados. “Estamos aquí porque nos negamos a guardar silencio.”
El 4 de diciembre, miembros de la comunidad de Minneapolis se unieron frente a la tienda de Target en la calle Lake, y exigieron que la compañía deje de permitir que los agentes de ICE usen sus estacionamientos para realizar detenciones. La calle Lake acoge a muchos negocios de latinos y somalíes.
Más temprano esa tarde, líderes de la comunidad en el centro Briann Coyle en el barrio de Cedar-Riverside — conocido como la “Pequeña Mogadishu” por su gran población somalí — realizaron un encuentro para rezar.
Los esfuerzos de grupos comunitarios, del SEIU y de UNITE HERE, y de ciudadanos individuales en las Ciudades Gemelas se suman a la experiencia acumulada del pueblo trabajador de Estados Unidos sobre la mejor manera de transformar la solidaridad en hechos y oponerse a los intentos de la administración de Trump de deshumanizar a sus vecinos. Los residentes de Minnesota han aprendido de sus propias experiencias y van refinando las lecciones de resistencia, aprendidas en ciudades como Los Ángeles y Chicago, para dar respuesta a la mentira de Trump de que los inmigrantes “no aportan nada” a este país y que son simplemente criminales que debemos de temer.
“La verdad es que la comunidad somalí es muy querida y tiene mucho tiempo de estar integrada en muchos barrios y comunidades de Minnesota,” dijo Heidi Altman, directora de política en el Centro Nacional de Justicia para los Inmigrantes. “Desestabilizar a las familias y las comunidades hace que todos estemos menos seguros, no más”.
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