El artículo a continuación apareció por primera vez en el Wall Street Journal el 20 de junio de 2025. Ofrece una confiable evaluación de cómo ha ido disminuyendo el apoyo entre muchos partidarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a las agresivas redadas en lugares de trabajo y las deportaciones de inmigrantes indocumentados por parte de su administración. Estas redadas en granjas, fábricas, restaurantes, hoteles, autolavados y otros negocios se intensificaron a principios de junio, causando una explosión social en Los Ángeles.
Un artículo relacionado, publicado en el Washington Post el 21 de junio, documenta cómo el apoyo a Trump entre los agricultores, la gran mayoría de quienes votaron por el presidente, se está tambaleando. El artículo, titulado Un granjero confió en que Trump lo protegería a él y al migrante que contrató. Ahora, está luchando para pagar las facturas, detalla cuántos de estos agricultores dependían de subvenciones federales para obtener visas de trabajo y contratar legalmente a inmigrantes para labores agrícolas, para las que no podían encontrar a trabajadores nacidos en Estados Unidos. Ahora se ven entre la espada y la pared financieramente porque la Casa Blanca ha congelado o eliminado muchas de estas subvenciones, a pesar de las afirmaciones de Trump durante la campaña electoral del año pasado asegurando que “Estados Unidos protegerá a nuestros AGRICULTORES!!”
Panorama-Mundial publica el siguiente artículo para información de nuestros lectores. El título, el subtítulo, las fotos y el texto a continuación fueron tomados del original.
— Los editores de Panorama-Mundial
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Trump está perdiendo terreno político en materia de inmigración
La agresiva campaña de deportaciones de la administración ha alarmado a los votantes, incluso a algunos de los partidarios del presidente

Por Molly Ball
20 de junio de 2025, 5:00 AM ET
El agresivo programa de deportaciones de la administración Trump está poniendo a prueba los límites políticos de lo que los estadounidenses van a tolerar, lo que ha provocado una fuerte reacción de los votantes y algunos republicanos, y pone a prueba la voluntad de la administración.
En las últimas semanas, las autoridades federales han intensificado las redadas en lugares de trabajo y granjas, en busca de cumplir la promesa del presidente Trump de deportaciones masivas. La medida ha provocado alarma en las comunidades de inmigrantes y protestas callejeras en Los Ángeles y otras ciudades. El fin de semana pasado, Trump ordenó que se detuvieran los arrestos en granjas y hoteles, solo para revertir la directiva días después.
El tira y afloja es una señal de la confusión y el conflicto dentro de la administración, que enfrenta la presión de empresas y de algunos republicanos para moderar la implementación de las redadas cuando al mismo tiempo la base MAGA presiona por acelerar el ritmo.
Los congresistas republicanos de California, Texas y Florida han instado públicamente a la Casa Blanca a dar prioridad a las deportaciones de criminales, en lugar de a los migrantes que han residido en Estados Unidos durante largos períodos y han obedecido la ley. El presidente del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes, el representante Glenn “GT” Thompson (R., Pensilvania), calificó las redadas agrícolas como “simplemente incorrectas”. La cofundadora de Latinas for Trump, la senadora estatal de Florida Ileana García, escribió en X que las acciones de la administración fueron “inaceptables e inhumanas” y “no fue eso por lo que votamos”.
“Puedo haber votado por Trump, pero no puedo quedarme callado sobre lo que está sucediendo con ICE en Los Ángeles”, escribió Ryan García, un excampeón interino de boxeo de peso ligero que respaldó a Trump en X el año pasado. “Podemos tener fronteras sin perder nuestra humanidad”.
Históricamente, los presidentes de ambos partidos han titubeado en implementar a gran escala la ley de inmigración en el interior del país, precisamente porque tiende a no ser popular políticamente. Al presionar por las deportaciones lejos de la frontera, Trump ha comenzado a provocar una fuerte reacción en la opinión pública, con encuestas que muestran que su índice de aprobación sobre la inmigración y sobre las deportaciones — que antes era una de sus cartas más fuertes — ahora se ha vuelto negativo.

Una encuesta de Quinnipiac a principios de este mes encontró que solo el 43% aprueba el desempeño de Trump en materia de inmigración, mientras que el 54% desaprueba. En cuanto a las deportaciones, el 40% las aprueba, mientras que el 56% desaprueba. En el promedio de encuestas que mantiene el analista Nate Silver, las políticas de inmigración de Trump eran populares en términos netos hasta principios de este mes, pero ahora son más impopulares que populares por un margen de 3 puntos. Trump sigue siendo visto de manera más positiva en materia de inmigración que en materia de economía y comercio.
El jueves [19 de junio de 2025], Trump arremetió contra una encuesta de Fox News que mostraba que el 53% de los votantes no aprobaba su manejo de la inmigración, publicando en su plataforma de redes sociales: “Siempre están equivocados y son negativos. Es por eso que MAGA odia a FoxNews”. (La empresa matriz de Fox News, Fox Corp., y la empresa matriz de The Wall Street Journal, News Corp, tienen el mismo dueño).
La gente está reaccionando a la forma en que se han desarrollado las políticas de inmigración de Trump, y no les gusta lo que están viendo, dijo la encuestadora demócrata Molly Murphy. “Una mayoría apoya las políticas, una mayoría se opone a la implementación”, dijo. A la gente le gusta la idea de reforzar la frontera y tomar medidas enérgicas contra la inmigración ilegal, pero ven la conducta de la administración como caprichosa e injusta, dijo.
“El pugilismo de Trump sobre la inmigración siempre ha sido una fuente de fortaleza, pero sacar a la gente de sus hogares, lugares de trabajo y escuelas parece cruel”, dijo. En las encuestas que ella ha hecho, los estadounidenses se oponen por un margen de 40 puntos a deportar a las personas sin el debido proceso legal o en violación de una orden judicial, y a las redadas que se llevan a cabo en iglesias, escuelas y hospitales.
Al mismo tiempo, algunos de sus partidarios más fervientes instan al presidente a continuar con la agresiva implementación de la ley. “Si lo que buscan es lograr las cifras de deportaciones en que basaron su campaña, y que la Casa Blanca dice que quiere, todavía hay mucho trabajo por hacer para llegar a ese punto”, dijo Chris Chmielenski, presidente del Proyecto de Responsabilidad en la Inmigración, la cual pide que todos los migrantes que están ilegalmente en el país sean deportados. “Tengo la esperanza de que aumenten las deportaciones y de que continúen, incluso si empiezan a perder algo del apoyo del público”, dijo.
El problema, dicen los expertos, es que las millones de deportaciones que Trump ha prometido en repetidas ocasiones solo pueden lograrse enfocándose en los migrantes que han residido ilegalmente en Estados Unidos durante mucho tiempo, pero que no han infringido otras leyes y se han integrado a la sociedad, a diferencia de los delincuentes o los detenidos al poco tiempo de cruzar ilegalmente la frontera.
“Somos testigos de un nivel de implementación de la ley de inmigración interna que no hemos visto desde la Gran Depresión”, dijo Alex Nowrasteh, vicepresidente de estudios de política económica y social en el Instituto Cato, quien se opone a las políticas de la administración. “A nadie le gusta el caos fronterizo, y esa fue una gran razón por la que los votantes apoyaron a Donald Trump en 2024. Pero la implementación de la ley en el interior es mucho menos popular que la aplicación en la frontera, porque es disruptiva social y económicamente”.

Hace una década, esta semana, Trump descendió por la famosa escalera mecánica de la Torre Trump para anunciar su campaña presidencial con una vívida invocación de los asesinos y violadores que, según él, estaban cruzando la frontera sur de la nación. Su retórica a lo largo de los años ha logrado replantear el tema en la mente del público, convirtiendo lo que alguna vez se vio como un debate económico en una representación de las preocupaciones de los votantes sobre el crimen, el desorden y el cambio cultural.
La liberalización por parte de la administración Biden de algunas políticas fronterizas y de asilo y la avalancha de migrantes que se produjo fueron ampliamente impopulares, lo que ayudó a generar apoyo para el regreso de Trump en las elecciones de 2024. Durante la campaña, Trump se opuso a un esfuerzo legislativo bipartidista para endurecer las políticas fronterizas y afirmó falsamente que los refugiados se estaban comiendo las mascotas de las personas en Ohio. En las encuestas la mayoría expresó su apoyo a las “deportaciones masivas”, una frase que estaba impresa en los carteles que ondeaban en la Convención Nacional Republicana.
Pero en la práctica, la forma de enfocar el tema por esta administración ha sorprendido a muchos como errática y extrema, con ejemplos de alto perfil de estudiantes extranjeros a los que se les revocaron sus visas, migrantes deportados por error o sin el debido proceso legal, turistas extranjeros retenidos para ser interrogados e incluso algunos ciudadanos estadounidenses detenidos.

El podcaster Joe Rogan, que apoya a Trump, deploró las acciones de la administración en una transmisión reciente, diciendo: “Si llegaste aquí y te has integrado, tal vez no deberías haberte colado. Pero lo hiciste, y ahora no estás violando ninguna ley, y eres una persona trabajadora. Pues hombre, esa gente necesita un proceso legal hacia la ciudadanía”.
La administración se encuentra ahora en un punto de inflexión, con Stephen Miller, el subjefe del gabinete, liderando a los partidarios de línea dura que presionan por más deportaciones, incluso cuando el propio presidente envía mensajes contradictorios. En el espacio de un día la semana pasada, Trump expresó su simpatía por “nuestros grandes agricultores y la gente en el negocio de la hotelería y el ocio” que “han estado declarando que nuestra muy agresiva política sobre la inmigración les está quitando a muy buenos trabajadores de larga data”, solo para publicar, unas horas después, que estaba comprometido a detener el “tsunami de ilegales”.
“Hice campaña y recibí un Mandato Histórico para el Programa Masivo de Deportaciones más grande de la historia de Estados Unidos”, escribió en Truth Social. “Aquellos que están aquí ilegalmente deben auto-deportarse usando la aplicación CBP Home, o ICE los va a encontrar y los va a expulsar. ¡El salvar a Estados Unidos no es negociable!”.
En 2012, el entonces ciudadano privado Donald Trump cantaba una melodía diferente. Tenía una teoría sobre por qué los republicanos acababan de perder otra elección presidencial: Mitt Romney, el candidato de ese año, había alienado a los votantes latinos al respaldar “una política loca de auto-deportación que era maníaca” y, como resultado, había “perdido a todos los que se inspiran a venir a este país”.
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Categories: Inmigración / Refugiados, Política en Estados Unidos