Ejemplo para la clase trabajadora y sus aliados en la defensa de los inmigrantes indocumentados
Por Cathleen Gutekanst
CHICAGO, Illinois — “Sentía que tenía que hacer algo, lo que fuera. Si no, me iba a volver loca preocupándome por toda esta gente, mis vecinos”, dijo Sonia Sarmiento. Explicaba por qué en la tarde se presenta frente a la escuela preparatoria Senn, en el North Side de Chicago cuando termina el colegio. Sarmiento es voluntaria en su barrio y forma parte de un equipo que vela por los estudiantes de secundaria. Están listos para documentar los abusos y proteger a los estudiantes si patrullas de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se acercan a las instalaciones del colegio.
Desde el inicio de la Operación Midway Blitz, agentes federales fuertemente armados han descendido sobre esta ciudad y los suburbios circundantes. Le han disparado al menos a dos personas, matando a una, y han rociado a los transeúntes con gas lacrimógeno y bolas de pimienta, incluso durante un desfile infantil de Halloween en un parque del barrio. Han golpeado a manifestantes, transeúntes y periodistas, y han secuestrado a residentes indocumentados y legales, incluso a niños.

La intensificación de los secuestros, arrestos y deportaciones forman parte de la amplia campaña antiinmigrante de la administración del presidente de Estados Unidos Donald Trump.
“Lo que estamos viendo ahora es lo que le espera al resto de la nación”, dijo Fred Tsao, asesor principal de las políticas de la Coalición de Illinois por los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados (ICIRR por sus siglas en inglés). “Así es como luce hoy en día la aplicación de la ley migratoria, no son solamente arrestos. Es intimidación pública”.
La vida en Chicago ha cambiado ahora que miles resisten los ataques de ICE
Sin embargo, estos ataques no han quedado sin respuesta. La vida diaria en Chicago ha cambiado en los escasos tres meses desde que Trump anunció que planeaba enviar tropas a Chicago; es difícil describir hasta qué punto.
Como parte de los equipos de Respuesta Rápida, miles de residentes del área de Chicago han recibido entrenamiento para aprender cómo responder rápidamente a las redadas de ICE. Estas personas salen a la calle silbando y tocando las bocinas de sus carros cuando ven agentes de ICE y de la Aduana y Patrulla Fronteriza (CBP), y le avisan a quienes estén en peligro para que busquen refugio.
Los que participan en estas Respuestas Rápidas también se toman turnos para acompañar a los niños al colegio, para que sus padres no tengan que arriesgarse a ser secuestrados por ICE cuando llevan a sus hijos a la escuela. Los equipos de emergencia se colocan en las esquinas cerca de las escuelas para tranquilizar a los niños y para que sepan que alguien está allí para protegerlos, documentar lo que hace ICE, y buscar ayuda si es necesario.
Las ahora numerosas redes de grupos de Respuesta Rápida, tanto en la ciudad de Chicago como en los suburbios circundantes, operan principalmente bajo la dirección de la ICIRR. La coalición por los derechos de los inmigrantes notifica a grupos y a individuos por su cadena de mensajes “Eyes on ICE” [Vigilando a ICE], y organiza sesiones de entrenamiento por Zoom para quienes buscan ser parte de las Respuestas Rápidas en sus barrios. La línea directa del ICIRR ofrece ayuda en 13 idiomas — entre ellos el español, el polaco y el urdu.
El ICIRR no publica cifras sobre cuántas personas ha entrenado. Para dar una idea de la magnitud de la participación, durante un entrenamiento en octubre a la que asistió esta reportera, 837 personas se registraron para ese día. Las clases de entrenamiento se imparten de tres a cuatro veces por semana.
En chats cifrados de Signal, a menudo organizados por un barrio o grupo de barrios, muchos explican que son nuevos para este tipo de actividades y protestas políticas. Expresan indignación con las fuerzas locales de la policía que no parecen dispuestas a hacer cumplir las leyes cuando los agentes federales las violan.
Numerosos propietarios de restaurantes y otros pequeños negocios han colocado carteles en sus ventanas delanteras, indicando que los agentes de ICE, CBP y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no son bienvenidos y no serán atendidos ni admitidos en sus instalaciones.
Las manifestaciones continúan regularmente frente al Centro de Detención de Broadview, donde ICE aloja a los arrestados. El Local 63 del Sindicato Ironworkers tiene una oficina justo enfrente. Los dirigentes y miembros del sindicato han sido amables con los manifestantes y les permiten generosamente acceder a sus instalaciones.
“Si Donald Trump piensa que puede venir y oprimirnos con su policía está equivocado”, publicó en Instagram Paul Goodrich, miembro de la junta ejecutiva del Local 63. “Sé de qué lado estoy, y me alegro de que mi unión también pueda estar ahí.”
En la “Ciudad de los Ventarrones” — conocida por extremos de calor, frío, viento y nieve — para muchos habitantes de Chicago las redadas de ICE y la resistencia que han ocasionado han desplazado al clima como tema principal de conversación. Hace unas semanas, por ejemplo, tras una conferencia en la Alianza Puertorriqueña de las Artes a la que asistió esta reportera, un amigo y yo charlamos con una pareja joven en nuestra mesa. “¿Dónde viven?” nos preguntaron. “¿Hay mucha actividad de ICE en su barrio? ¿Han hecho ya el entrenamiento? ¿Participan en las respuestas rápidas?”
Los estudiantes del instituto Lawndale en Little Village — un barrio tradicionalmente mexicoamericano también conocido como La Villita — salieron recientemente del colegio y marcharon dos millas por la calle 26, la vía principal, denunciando las recientes acciones de ICE y manifestando su apoyo a las comunidades inmigrantes.
Además, los residentes de la ciudad han organizado manifestaciones para protestar por arrestos especialmente atroces de inmigrantes que estaban aquí legalmente y con permisos de trabajo. Más de 400 personas se manifestaron en Rogers Park el 11 de octubre, después de que ICE arrestara a cuatro miembros de la comunidad, entre ellos una popular vendedora de tamales. Los manifestantes exigieron que los agentes de ICE abandonaran el barrio y liberaran a los arrestados.
Las protestas contra la detención de una profesora de guardería logran una victoria
El 5 de noviembre, Diana Santillana Galeano, profesora de la escuela bilingüe Rayito de Sol, fue arrestada por agentes del ICE en su trabajo, delante de sus alumnos, a pesar de que gritaba: “¡Tengo papeles!” Santillana Galeano, que ha enseñado allí durante más de dos años, tiene autorización legal para trabajar en Estados Unidos y actualmente está tramitando una solicitud de asilo en los tribunales. Sus abogados argumentaron que su detención, sin orden judicial, viola un decreto de consentimiento de 2022.
Tras la detención de la maestra, padres y miembros de la comunidad se manifestaron en el barrio de North Center para mostrarle su apoyo. Menos de siete horas después su arresto, una campaña de Go Fund Me había recaudado 150 mil dólares para Santillana Galeano y su familia.

El 13 de noviembre, Santillana Galeano fue liberada después de que un juez dictaminara que su detención sin derecho a fianza era ilegal. La decisión representa una pequeña victoria en la lucha por los derechos de los inmigrantes aquí.
“Estoy muy agradecida con todos los que me han defendido a mi y a los innumerables otros que han sufrido traumas similares en los últimos meses en el área de Chicago”, dijo Santillana Galeano en un comunicado emitido por sus abogados. “Me encanta nuestra comunidad y a los niños a los que enseño, y estoy deseando volver a verlos.” Dijo que tenía intención de volver al trabajo al día siguiente.
El 31 de octubre, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Illinois presentó una demanda colectiva de emergencia en nombre de personas detenidas en el centro de detención de Broadview, a las que se les niega el derecho a acceder a un abogado y que están sujetas a condiciones inhumanas e ilegales.
La demanda citó numerosos informes verificados de internos hacinados en celdas destinadas a albergar a menos personas, privados de comida, agua, atención médica y medicamentos, y obligados a firmar para renunciar a sus derechos legales. Incluso el Papa León XIV ha intervenido, pidiendo a la administración Trump que permita a los detenidos recibir comunión y sacramentos religiosos.
Un juez ordena la liberación de 615 detenidos
El 12 de noviembre, el juez federal Jeffrey Cummings dictaminó que 615 detenidos, cuya prisión está siendo impugnada bajo un decreto de consentimiento que limita las detenciones sin orden judicial, serán liberados. Los detenidos deben pagar una fianza de 1,500 dólares y aceptar ser monitoreados con emisor electrónico de tobillo. También ordenó la liberación cabal de otros 13 que el gobierno aceptó fueron detenidos ilegalmente.
Desafortunadamente, como señaló el abogado Mark Fleming del Centro Nacional de Justicia Migratoria, los ya deportados, estimados en cientos, no pueden buscar justicia bajo la actual demanda colectiva.
En su decisión, Cummings explicó que, tras analizar los registros de detención, concluyó que la Operación Midway Blitz no estaba dirigida contra criminales empedernidos, sino simplemente contra aquellos que tuvieron la mala suerte de toparse con agentes de ICE y CBP. El juez hizo referencia a una redada de ICE y CBP en South Shore el 30 de septiembre, donde 300 agentes de inmigración, apoyados por helicópteros Black Hawk, irrumpieron en un edificio de apartamentos en plena noche y detuvieron — atados con bridas de plástico durante horas — a ciudadanos estadounidenses, entre ellos niños pequeños, así como a inmigrantes indocumentados.
Además de la decisión de Cummings, los tribunales han asestado otros golpes a la operación de ICE. Más recientemente, el 6 de noviembre, la jueza del Tribunal Federal de Distrito Sara L. Ellis amplió las restricciones temporales a los agentes federales. Las restricciones exigen el uso de cámaras corporales y prohíben el uso de armas antidisturbios a menos que se hayan dado al menos dos advertencias que puedan escucharse claramente.
En la audiencia previa a su decisión, residentes de Chicago, entre ellos clérigos y manifestantes, describieron agentes federales disparando gases lacrimógenos en barrios sin previo aviso, usando fuerza excesiva durante arrestos y disparándole a un ministro en la cabeza con una bola de pimienta mientras rezaba.
Se presentó ante el tribunal una declaración grabada en la que el comandante de la patrulla fronteriza, Gregory Bovino, encargado de las operaciones en Chicago, dijo que todos los usos de la fuerza habían sido “más que ejemplares”. Al dictar su sentencia, Ellis señaló a Bovino como objeto de sus críticas. El agente de la CBP intentó justificar el uso de gas lacrimógeno en La Villita durante un incidente en el que afirmó que fue alcanzado por una piedra, pero luego se retractó cuando salieron a la luz vídeos del incidente.
“El acusado Bovino admitió que mintió”, dijo Ellis. “Admitió que mintió sobre si una piedra le había alcanzado antes de lanzar gas lacrimógeno en Little Village.”
En un artículo publicado el 10 de noviembre, el Chicago Tribune informó: “Se esperaba que Bovino … partiera de Chicago para otra misión en cuestión de días, y la mayoría de los agentes bajo este mando serían pronto reubicados en otros lugares, dijeron tres fuentes al Tribune el lunes por la mañana [10 de noviembre]. Se espera que un grupo de trabajo de guardia compuesto por el FBI y fiscales federales adjuntos también cierre en los próximos días, dijeron dos de las fuentes”.
Pero el DHS insiste en que no está retrocediendo. “No nos vamos de Chicago”, publicó la portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, en la plataforma de redes sociales X.
Mitin del Día de los Veteranos: “No a ICE, no a los recortes, no a la ocupación”
El 11 de noviembre, el grupo About Face: Veterans Against the War [Media Vuelta: Veteranos Contra la Guerra] organizó aquí una marcha y manifestación para conmemorar el Día de los Veteranos y para oponerse a las redadas migratorias. La manifestación, celebrada en el Memorial de la Guerra de Vietnam en el Riverwalk de Chicago, contó con varios ponentes.
Stacy Davis Gates, presidenta del Sindicato de Maestros de Chicago y recién elegida presidenta de la Federación de Maestros de Illinois, habló sobre el servicio militar de Medgar Evers, líder de los derechos civiles, durante la Segunda Guerra Mundial. Evers regresó a casa decidido a conseguir los mismos derechos para las personas negras en Estados Unidos por los que luchó en Europa, señaló. Hoy, añadió, la gente en Chicago lucha por los derechos constitucionales de quienes son detenidos ilegalmente por agentes federales: los derechos de habeas corpus y el debido proceso legal. Saludó a los veteranos presentes por su compromiso con la justicia.

En la misma manifestación, Mohamed Yasin, del grupo Arab American Family Services [Servicios para Familias Árabes-estadounidenses] y del ICIRR, elogió a los habitantes de Chicago que han salido en apoyo a sus vecinos y han defendido a los inmigrantes. Señaló que aquí hay un nuevo sentido de comunidad, ya que los residentes colaboran para defender a los más vulnerables. Cerró sus comentarios comenzando a recitar “8-5-5”. La multitud de varios cientos de personas respondió con “435-7693”, completando el número de la línea directa del ICIRR que muchos han grabado en su memoria.
Las redadas antiinmigrantes en Chicago son un ejemplo de lo que pudieran enfrentar otras ciudades que puedan estar en las miras de la Casa Blanca — como advirtió Tsao, el abogado del ICIRR.
El ejemplo más importante que ofrece Chicago, sin embargo, es lo que la clase obrera y nuestros aliados podemos hacer para resistir este asalto frontal contra la clase trabajadora.
Los habitantes de Chicago han demostrado en acción la importancia de la solidaridad con los residentes más vulnerables de la ciudad. Han forjado la unidad entre una infinidad de organizaciones, incluido el movimiento sindical organizado, que forma parte de la lucha. Cientos, si no miles, de residentes participan en operaciones de patrullaje casi diarias. Los estudiantes han abandonado las aulas en señal de protesta. Las movilizaciones masivas en el centro de detención ICE de Broadview y en las calles — desde el centro hasta los suburbios — continúan, poniendo este problema de manifiesto para el público en general. Y la amplitud de esta resistencia está teniendo un impacto — como bien lo ha ilustrado la liberación de Diana Santillana Galeano y otros detenidos.
La clase trabajadora y la juventud de Chicago le han dado un nuevo significado a la frase “¡Si perjudican a uno, nos perjudican a todos!”
Si te gustó este artículo, usa el enlace a continuación para suscribirte gratuitamente a Panorama-Mundial.
Anota en el espacio a continuación tu correo electrónico y haz clic en el botón SUSCRIBIRSE. Recibirás un mensaje con el enlace que necesitas usar para confirmar tu suscripción.
Categories: Inmigración / Refugiados, Política en Estados Unidos
2 replies »