Política en Estados Unidos

La intolerancia y el odio contra los judíos cobran protagonismo en la corriente principal del Partido Republicano



Por Argiris Malapanis

Una serie de incidentes en el último mes ha revelado hasta qué punto la intolerancia y el odio a los judíos han cobrado protagonismo en el Partido Republicano y en el movimiento Make America Great Again (MAGA) [¡Hagamos a Estados Unidos grande otra vez!], que llevó a Donald Trump a un segundo mandato en la Casa Blanca.

Estos acontecimientos muestran la fuerza que tienen dentro de la ultraderecha el racismo contra los negros y el antisemitismo. Esta corriente política va viento en popa con la victoria electoral de Trump el año pasado y las acciones de su administración desde enero — sobre todo los arrestos y las deportaciones masivas de trabajadores inmigrantes indocumentados y los ataques contra los derechos democráticos.


ANÁLISIS DE NOTICIAS


Este extenso antisemitismo y racismo dentro de la derecha también han llevado a un debate público entre políticos y comentaristas conservadores, y le han quitado la hoja de parra a las afirmaciones de Trump de que está combatiendo el antisemitismo cuando arresta e intenta deportar a estudiantes, académicos y otras personas a favor de palestina; cuando presiona a universidades como Columbia; y cuando amenaza a organizaciones sin fines de lucro y otros grupos que se oponen a sus políticas tachándolos de terroristas y demás.

Líderes de los Jóvenes Republicanos diseminan el racismo

El 14 de octubre, el sitio de noticias Politico reveló 2,900 páginas de chats filtrados de Telegram entre líderes del grupo Jóvenes Republicanos. Los chats presentaban lenguaje racista y otros mensajes ofensivos.

Los miembros del grupo, entre ellos personas que trabajaban activamente con funcionarios electos y otros que buscaban ocupar puestos de liderazgo en la organización nacional de los Jóvenes Republicanos, sabían que podrían enfrentar graves repercusiones si se revelaba el contenido de sus mensajes.

“Si alguna vez ocurriera una filtración de este chat, estaríamos fritos dv dv [de verdad, de verdad]”, dijo Bobby Walker en el chat. Walker recién había sido nombrado presidente de los Jóvenes Republicanos en el estado de Nueva York.

Pero los Jóvenes Republicanos siguieron tecleando, compartiendo sus comentarios racistas y otros mensajes ofensivos.

Como informó Politico, los miembros del chat se referían a los afroamericanos como monos y “gente sandía”. Bromeaban sobre matar a sus opositores políticos metiéndolos en cámaras de gas. “Me encanta Hitler”, bromeó un miembro del chat quien también hizo comentarios antisemitas. Otro participante calificó de “épicas” las violaciones de mujeres nativas norteamericanas por parte de los colonizadores españoles. Un miembro expresó su apoyo por los republicanos que él pensaba que defendían la esclavitud. Y otro se jactó de la posibilidad de llevar al suicidio a un rival de los Jóvenes Republicanos.

Más tarde, alguien en el chat que se alojaba en un hotel les preguntó a los otros participantes: “ADIVINEN EN QUÉ HABITACIÓN ESTAMOS”.

“1488”, respondió Alex Dwyer, presidente de los Jóvenes Republicanos en Kansas. Los supremacistas blancos usan el número 1488 porque 14 es el número de palabras en el lema supremacista blanco “Debemos asegurar la existencia de nuestro pueblo y un futuro para los niños blancos”. La H es la octava letra del alfabeto, y 88 se usa a menudo como abreviatura de “Heil Hitler”.

El 15 de octubre, Newsweek publicó una lista completa de los nueve Jóvenes Republicanos implicados en estas conversaciones ofensivas. Procedían de Arizona, Kansas, Nueva York y Vermont.

Cuatro de los Jóvenes Republicanos implicados en las charlas ofensivas: (De arriba a la izquierda, en sentido del reloj) Peter Giunta, presidente de los Jóvenes Republicanos de Nueva York en ese momento; el senador estatal de Vermont Samuel Douglass; Annie Kaykaty, miembro del comité nacional de los Jóvenes Republicanos de Nueva York; y Bobby Walker, vicepresidente de los Jóvenes Republicanos de Nueva York en ese momento. (Fotos: Newsweek)

Las revelaciones provocaron una ola de indignación pública.

La Federación Nacional Juvenil Republicana pidió dimisiones. El grupo de Jóvenes Republicanos de Kansas fue clausurado y un puñado de los implicados en el chat racista perdieron sus empleos. La organización republicana del estado de Nueva York aprobó por votación suspender a su grupo de Jóvenes Republicanos. Tras las revelaciones uno de los miembros del grupo de chat, el senador estatal de Vermont Samuel Douglass, se enfrenta a llamados por su renuncia.

Los demócratas y la mayoría de los políticos republicanos denunciaron el lenguaje utilizado. Una excepción notable fue el vicepresidente de Estados Unidos J.D. Vance.

En una publicación en X, Vance señaló al candidato demócrata a fiscal general de Virginia, Jay Jones, quien estaba bregando con su propio escándalo de mensajes de texto. Se reveló a principios de octubre que en un mensaje que Jones le envió a un colega hablaba sobre pegarle un tiro a un adversario político republicano.

Vance dijo que los comentarios de Jones eran “mucho peores” que el chat del grupo de Jóvenes Republicanos, añadiendo que se rehusaba a “unirse a los que se rasgan las vestiduras cuando personas poderosas se declaran por la violencia política”.

‘Siento cierta inclinación hacia el nazismo’

Pero las vestiduras siguieron razgándose.

También fue Politico el que reveló, el 20 de octubre, que Paul Ingrassia, el nominado de Trump para dirigir la Oficina del Fiscal Especial que investiga las querellas de denunciantes y las acusaciones de interferencia política en la administración pública, le dijo a un grupo de compañeros republicanos en una cadena de mensajes que el día feriado de Martin Luther King Jr. debería ser abolido.

Ingrassia, que tenía programado comparecer ante el Senado el 23 de octubre para ser confirmado, hizo las declaraciones en una cadena de textos con media docena de operativos republicanos.

“MLK Jr. era el George Floyd de los años 60 y su ‘día feriado’ debería ser abolido y lanzado al séptimo círculo del infierno donde pertenece”, escribió Ingrassia en enero de 2024, según el chat.

Un mes antes, según Politico, usando un insulto italiano para las personas negras, Ingrassia escribió en el chat grupal: “No a los días feriados de moulignon … Desde kwanza [sic] hasta el día de mlk jr, pasando por el mes de la historia negra y Juneteenth”. Y añadió: “Cada uno de ellos debe ser eviscerado”.

En otro chat grupal en mayo de 2024, Ingrassia escribió: “De vez en cuando siento cierta inclinación hacia el nazismo, tengo que reconocerlo”. Una de las personas de ese grupo de mensajes dijo en una entrevista que el comentario de Ingrassia no era una broma, y durante el intercambio de mensajes ese día tres de sus integrantes se opusieron a Ingrassia.

Paul Ingrassia llega antes del discurso del presidente estadounidense Donald Trump en una velada veraniega en el jardín sur de la Casa Blanca en Washington, D.C., el 4 de junio de 2025. (Foto: Alex Brandon / AP)

El día después de la publicación del reportaje de Politico, al menos cinco republicanos en el Senado de Estados Unidos le dijeron al Washington Post que se oponían a la nominación de Ingrassia. Ingrassia anunció entonces que retiraba su nominación, y la Casa Blanca dijo que ya no era el que sería nombrado.

El antisemitismo da un gran salto hacia el centro del escenario MAGA

Las polémicas no paraban de acumularse.

“La última controversia comenzó — como ocurre a menudo — con un hombre: Tucker Carlson”, informó Politico el 31 de octubre, refiriéndose al comentarista político de la derecha y anfitrión de The Tucker Carlson Show en la televisión.

“El lunes [27 de octubre], Carlson publicó una extensa entrevista con Nick Fuentes, el comentarista nacionalista blanco y provocador antisemita quien deniega el Holocausto”, explicó Politico.

Según el teórico político e historiador John Ganz, Nick Fuentes es “el representante más popular del neonazismo en Estados Unidos”.

Politico continuó: “La entrevista, en la que Fuentes expuso sus críticas de larga data de Israel y atacó a destacadas figuras judías de la derecha, provocó amplias condenas de muchos conservadores, que acusaron a Carlson de regalarle una tribuna a Fuentes sin presionarle sobre algunas de sus declaraciones más controvertidas, entre ellas sus elogios de Adolf Hitler y sus llamados a ejecutar a los ‘judíos pérfidos’“.

El ultraderechista Nick Fuentes celebra un mitin en el Capitolio de Lansing, en Lansing, Michigan, el 11 de noviembre de 2020. El 22 de noviembre de 2022, durante su primer mandato en la Casa Blanca, Trump cenó en su club Mar-a-Lago con el rapero anteriormente conocido como Kanye West, ahora conocido como Ye, y con Nick Fuentes, que ha utilizado su plataforma virtual para difundir retórica antisemita y supremacista blanca. (Foto: Nicole Hester / Ann Arbor News)

La disputa acaparó los titulares de noticias y opiniones por varios días.

“El antisemitismo dio un gran salto esta semana para situarse al centro del escenario MAGA”, escribió Ben Lorber el 31 de octubre en una columna de opinión en el sitio de noticias The Hill.

“Todo empezó el lunes cuando Tucker Carlson recibió al nacionalista blanco Nick Fuentes en su programa — la mayor plataforma de MAGA — para hablar sobre Israel y el judaísmo organizado‘. Las consecuencias fueron inmediatas, ya que los conservadores debatieron acaloradamente sobre la admisibilidad de antisemitas como Fuentes bajo la gran carpa conservadora”, señaló Lorber.

“El jueves [30 de octubre], la Heritage Foundation lanzó una bomba cuando su presidente, Kevin Roberts, publicó un vídeo defendiendo a Carlson y pidiendo que Fuentes fuera debatido, no rechazado”.

La Heritage Foundation es un Think Tank, o laboratorio de ideas, de extrema derecha. En el año 2023 varios de sus líderes redactaron el Proyecto 2025, una hoja de ruta sobre cómo gobernarían los conservadores si Trump ganara la presidencia en 2024. Durante su campaña electoral, Trump engañó al público afirmando que no tenía “nada que ver con” el Proyecto 2025. Pero ya después de entrar en funciones, Trump implementó muchas de las propuestas del plan, y nombró varios de sus arquitectos y partidarios a cargos en su administración.

“Roberts argumentaba que los conservadores deberían anteponer la lealtad a ‘Cristo en primer lugar y a Estados Unidos siempre’ por encima del apoyo automático a Israel, sin importar la tremenda presión que pudieran recibir de la ‘clase globalista'”, dijo Lorber.

“Esa frase codificada evocó imágenes antisemitas de un grupo parasítico y transnacional de presión sionista alineado contra el nacionalismo cristiano”, continuó Lorber. “Y ahora Fuentes da la vuelta de la victoria, acompañado por el principal analista de MAGA por un lado y el principal Think Tank de MAGA por otro, con su tóxico antisemitismo a punto de irrumpir en la corriente conservadora dominante.

“Parece que Heritage ha dado un giro repentino y vertiginoso; por más de un año, la organización intentó abrirse paso a la fuerza hasta las primeras trincheras de la lucha contra el antisemitismo, la cual asociaba exclusivamente con la izquierda propalestina.

“En octubre de 2024, Heritage publicó el Proyecto Esther, un manual autoritario muy parecido al Proyecto 2025 (del que tomó su nombre) que insta a la administración Trump a ‘desarticular’ y ‘degradar’ la defensa propalestina usando toda la fuerza del Estado. Una vez en el cargo, Donald Trump actuó rápidamente para cumplir muchos de sus objetivos, encerrando a activistas como Mahmoud Khalil, presionando a universidades como Columbia y amenazando a organizaciones de solidaridad con demandas legales, designándolos de terroristas, revocando su estatus de organización sin fines de lucro y más.

“Cuando se lanzó el Proyecto Ester, sus partidarios desestimaron la necesidad de incluir en su mandato la lucha contra el antisemitismo derechista, argumentando que la izquierda representaba la única amenaza real para la seguridad de los judíos. Muchos negaron rotundamente la mera idea de que el antisemitismo existiera dentro del movimiento conservador. ‘Me niego a reconocer que [el antisemitismo] forma parte del movimiento conservador y que [los supremacistas blancos] son mi problema’, dijo James Carafano, líder del Grupo de Trabajo sobre el Antisemitismo de la fundación Heritage, en comentarios a la publicación digital Jewish Insider, ‘porque los supremacistas blancos no son mi problema, porque los supremacistas blancos no son parte del conservadurismo’.

“Ahora, muchos de los partidarios judíos del Proyecto Esther están cantando en un tono diferente. El rabino Yaakov Menken, líder de la derechista Coalición por los Valores Judíos, asociada a Project Esther, lamentó en X que ‘Heritage ha decidido apoyar abiertamente a un antisemita … Sin duda las consecuencias serán de gran alcance'”.

La polémica reveló una creciente brecha entre los conservadores. Varios empleados de la Heritage Foundation dimitieron en protesta por la percibida defensa de Fuentes, un ferviente odiador de los judíos, por parte del presidente de su organización.

El podcaster conservador Ben Shapiro, figura prominente en el movimiento de Trump, criticó duramente a Carlson el 3 de noviembre, calificándolo de “el más virulento super-difundidor de ideas viles en Estados Unidos”, echando leña al fuego de este incidente, que sacudió la estructura del personal del Heritage Foundation.

El comentarista político conservador Ben Shapiro asiste a un simposio sobre el ‘Antisemitismo en el Internet’ durante la conferencia de la Asociación Judía Europea en Cracovia, Polonia, el 22 de enero de 2024. (Foto: Bartosz Siedlik / AFP)

“El problema aquí no es que Tucker Carlson tuviera a Nick Fuentes en su programa la semana pasada. Por supuesto, tiene todo el derecho de hacerlo”, dijo Shapiro en un episodio de “The Ben Shapiro Show” emitido ese mismo día. “El problema aquí es que Tucker Carlson decidió normalizar y agrandar a Nick Fuentes y que la Heritage Foundation decidió defender con firmeza esa actuación”.

Ante una reacción tan rápida, Roberts, presidente de la Heritage Foundation, intentó retractar su defensa de Fuentes. Pero no había vuelta atrás, el odio a los judíos ya se había insertado en la corriente principal del Partido Republicano.

J.D. Vance, Victor Orbán y ‘Groyperismo’

Revelaciones similares sobre la propagación del antisemitismo dentro de la extrema derecha, especialmente entre sus seguidores más jóvenes, fueron divulgadas recientemente por Rod Dreher, hombre de confianza en el círculo político del vicepresidente de Estados unidos.

Dreher es un escritor y editor conservador estadounidense que actualmente vive en Hungría. Durante 12 años, terminando en marzo de 2023, fue columnista para la publicación The American Conservative [El conservador estadounidense], y sigue siendo editor general allí.

El 11 de noviembre, Dreher publicó una columna en Substack con un relato detallado de una reciente sesión a la que asistió en la Casa Blanca en el estudio de J.D. Vance, que incluía al primer ministro húngaro de derechas Víctor Orban. Su artículo también incluye conclusiones sobre nuevas tendencias entre los conservadores, y en particular entre la ultraderecha, que se basan en muchas conversaciones que mantuvo en Washington con personas en la órbita del movimiento Trump. El hecho de que Dreher sea él mismo un derechista le da legitimidad a sus observaciones.

De izquierda a derecha: Gladden Pappin, presidente del Instituto Húngaro de Asuntos Internacionales; Balazs Orbán, director político de la oficina del primer ministro húngaro Viktor Orbán; el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance; Viktor Orbán, primer ministro de Hungría; y Rod Dreher en una reunión en la Casa Blanca a principios de noviembre de 2025 en el estudio del vicepresidente de EE. UU.

“La cuestión de los Groypers es en serio”, escribió Dreher. “No es un movimiento marginal, ya que realmente ha infiltrado de manera importante las redes de jóvenes conservadores en Washington”.

Los Groypers o el Ejército Groyper al que se refería Dreher es una constelación de extrema derecha definida holgadamente como los seguidores, fans, o asociados del supremacista blanco Nick Fuentes.

“El odio irracional hacia los judíos (y contra otras razas, pero especialmente hacia los judíos) es un núcleo fundamental. Esto es maldad”, continuó Dreher. “Con esto no se puede negociar, porque no tiene demandas tradicionales. Quiere destruir todo el sistema. De verdad que sí”.

Dreher también resumió discusiones con jóvenes derechistas que, en su opinión, ilustran el estado mental de muchos de esa generación de derechistas.

Uno de ellos “explicó con calma y con detalles racionales por qué su generación está tan jodida”, informó Dreher sobre uno de estos intercambios. “Los problemas son mayormente económicos y materiales, en su opinión (y esto es algo que se refleja en otras conversaciones). No tienen buenas perspectivas profesionales, probablemente nunca podrán comprar una casa, muchos están muy endeudados con préstamos estudiantiles que las autoridades les aconsejaron contraer, y cada vez parece más remota la idea de que puedan casarse y tener una familia”, dijo Dreher.

“Bueno, me dijeron que quieren incendiarlo todo”, comentó Dreher. “Y me quedé con la sensación de que solo están tenuemente comprometidos con las políticas democráticas. Le dije a un Zoomercon muy inteligente y decente, que desprecia el giro antisemita en sus círculos, que he estado escuchando que el fascismo — el verdadero fascismo ideológico, no la idea mediática de alguien a la derecha de Lindsey Graham — está ganando terreno entre los jóvenes británicos blancos”.

Zoomercon es un apodo utilizado en círculos políticos conservadores para referirse al “conservadurismo Zoomer”, un movimiento político entre los conservadores de la Generación Z (Zoomer).

Dreher continuó. “Dijo, inocentemente: ‘¿Y qué tiene de malo el fascismo?’ Lo decía en serio, no de forma desafiante, sino de una manera que transmitía la sensación de que tenemos que pensar en esto ahora. Habló de cómo la desintegración de nuestra cultura se está acelerando y la democracia liberal parece impotente para frenarla. Explicó que, si tuviera que elegir entre vivir bajo el autoritarismo de izquierdas o la versión de derechas, entonces eso no sería realmente una elección. Para dejarlo bien claro, no quiere ninguno de los dos, pero teme que la desintegración de nuestra cultura nos ponga a todos en la posición de tener que reconciliarnos con uno o con el otro…

“No pueden simplemente señalar a los Zoomers y decir, ‘No lo hagan’, y esperar que eso funcione. Los problemas son demasiado profundos y complejos, y al fin y al cabo, han aprendido a no respetar la autoridad.

“¿Por qué habrían de hacerlo? Las instituciones de nuestra sociedad, a sus ojos, han mentido y mentido y mentido, y siguen mintiendo. Siguen mintiendo de muchas maneras sobre la raza (por ejemplo, negándose a ser honestos sobre el crimen negro), mintiendo sobre el Covid, mintiendo sobre hombres y mujeres, y nos impusieron a todos la locura de la ideología de género. El ejército mintió sobre Irak. Las universidades adoptaron e impusieron ideologías de mentiras. La Iglesia Católica mintió sobre el abuso sexual y su relación con la prevalencia de sacerdotes homosexuales sexualmente activos que infiltraron y socavaron la institución. Mintieron sobre los beneficios de la migración masiva y la diversidad. Mintieron sobre Trump y Rusia. Los partidos políticos y sus aliados corporativos mintieron sobre lo que significaría el globalismo para la gente común…

“Podría seguir — vaya que podría — pero ya te haces una idea. La confianza en el sistema ha desaparecido. ¡Diablos, comparto la mayoría de estas conclusiones!” [Énfasis en el original.]

Aunque Dreher se distanció de una asociación explícita con el Groyperismo, parece comprometido con la derecha.

Además de otras ideas reaccionarias que expresó arriba, fue imposible pasar por alto esta observación que Dreher hizo en el primer párrafo de su blog.

“Me alegro mucho de que JD [Vance] haya podido experimentar en persona al verdadero Viktor Orban en vivo, y ver por sí mismo lo equivocada que está la propaganda. Se llevaron muy, muy bien”.

Cabe señalar aquí que Orbán ha sido acusado frecuentemente de antisemitismo, especialmente por promover teorías conspirativas sobre el multimillonario judío George Soros. En 2022 fue condenado por el Comité Internacional de Auschwitz por comentarios en los que criticaba el mezclarse “con los no europeos”.

Trump apoya a Carlson, Fuentes lo celebra

Trump, que había permanecido en silencio durante estas controversias sobre la intolerancia abierta de un número creciente de sus seguidores, rompió su silencio el 16 de noviembre.

“Trump intervino en el otro tema causando gran conmoción en el seno de MAGA — la decisión de la estrella mediática Tucker Carlson de ofrecerle una plataforma amistosa al nacionalista blanco Nick Fuentes, quien ha expresado admiración por Hitler y Stalin”, informó Politico el 17 de noviembre. “El movimiento conservador se ha estado destrozando a sí mismo durante semanas por la entrevista Carlson-Fuentes, con figuras destacadas como el senador Ted Cruz (R-Texas) y el podcaster Ben Shapiro exigiendo que ambos sean condenados”, señaló el sitio de noticias.

“Anoche, Trump rompió su silencio”, continuó Politico, “y apoyó a Carlson sin titubear: ‘Creo que él es bueno’, dijo Trump sobre Carlson. ‘Hemos tenido buenas entrevistas… Si quiere entrevistar a Nick Fuentes — no sé mucho sobre él, pero si quiere hacerlo, que lo difunda. Sabes, la gente tiene que decidir. En última instancia, la gente tiene que decidir’. Trump también fue presionado sobre una cena que tuvo con Fuentes en 2022, y solo dijo (como lo hizo en ese momento) que no conocía a Fuentes y que no sabía que iba a asistir al evento.

“Sobra decir que en los círculos conservadores el apoyo de Trump vale mucho, donde apoyar o condenar a Carlson por poner a Fuentes en su plataforma se ha convertido en una gran línea divisoria. Parece bastante claro que Trump no tiene interés en condenar a las figuras de derechas, por extremas que sean. ‘¡Gracias, señor presidente!’ escribió Fuentes jubiloso en X, y muchos de sus seguidores de extrema derecha también celebraban”.

¿Por qué lo hizo? Porque Trump sabe que en el futuro podría necesitar a matones neonazis como Fuentes y a portavoces como Carlson. Ese racismo y ese odio hacia los judíos no son algo nuevo en los círculos gobernantes de Estados Unidos. Pero ahora se expresan — y son aceptados — de forma más abierta.

El peligro del odio hacia los judíos no es algo que se avizora ‘en el horizonte’: ya lo estamos enfrentando

Hace dos años Panorama-Mundial publicó una reseña del folleto ¿Cómo pueden sobrevivir los judíos? Una respuesta socialista al sionismo. Un extracto de esa reseña sería una buena manera de concluir este artículo.

El erudito marxista George Novack, autor del folleto, provenía de una familia judía que emigró a Estados Unidos. Su ensayo, publicado como folleto en 1969 y promovido por su editorial durante décadas, comenzó como una reseña de una colección de escritos de otro estudioso marxista, Isaac Deutscher.

Portada del folleto en inglés ¿Cómo pueden sobrevivir los judíos? Una respuesta socialista al sionismo. Aunque el folleto ya está agotado, todavía pueden encontrarse copias en línea. El autor, George Novack, aparece en la foto a la derecha. (Foto: Fairfax Media Archives)

“La brutalidad del régimen israelí no nos permite olvidar los siglos de odio contra los judíos en todo el mundo que culminaron en el Holocausto nazi. Ese odio contra los judíos sigue teniendo expresión hoy en día. El reciente asesinato a sangre fría [el 7 de octubre de 2023] por parte de Hamás de civiles israelíes, incluso niños, es un claro ejemplo”, afirmó la reseña de Panorma-Mundial.

“Novack también era plenamente consciente de los peligros que representaba el odio contra los judíos y comprendía su origen. ‘Deutscher dirigió una seria advertencia sobre el futuro que les esperaba si se aferraban al capitalismo y al chovinismo, no sólo a los israelíes, sino a los judíos de las metrópolis imperialistas’, escribió Novack, ‘que viven complacientemente bajo la impresión errónea de que allí el antisemitismo es una fuerza agotada. Han perdido de vista que esos prejuicios están enquistados en muchos resquicios en los países occidentales y, en caso de agudizarse la inseguridad, pueden estallar con una ferocidad súbita, como ocurrió en Alemania durante la crisis entre las dos guerras”.

“De nuevo, citó las palabras de Deutscher: ‘Esperemos a que esta sociedad sufra una conmoción severa, como de juro va a ocurrir; si volvemos a ver a millones de desempleados, vamos a ver surgir la misma alianza entre la clase media baja y el lumpenproletariado, entre quienes Hitler pudo reclutar como sus seguidores, enloquecidos con el antisemitismo. Mientras el Estado-nación imponga su supremacía, y mientras no exista una sociedad internacional, mientras la riqueza de cada nación esté en manos de una oligarquía capitalista nacional, tendremos chovinismo, racismo y, como culminación, el antisemitismo’.

“‘Tal predicción puede parecer inverosímil e indebidamente alarmista’, agregó Novack, ‘para aquellos judíos angloamericanos privilegiados y miopes que han estado disfrutando de la prolongada prosperidad y la estabilidad social de las décadas de la posguerra. Pero esta predicción se basa en un agudo análisis de la trayectoria que tienen las principales fuerzas motrices del desarrollo capitalista en nuestros tiempos. Esta advertencia tiene una relevancia directa para los judíos estadounidenses, sean jóvenes o viejos, que consideren que el problema judío es algo muy alejado de ellos y confinado a las relaciones árabe-israelíes’.

“‘Pero si, con Deutscher, miramos más allá de la coyuntura actual, hay un peligro para los judíos que acecha en el horizonte. Si se produjera una grave crisis social y un fortalecimiento de la ultra reacción, el antisemitismo podría experimentar aquí una agudización aterradora’.

“Las crisis económicas, sociales y políticas que enfrentamos los trabajadores de todo el mundo como consecuencia del funcionamiento del capitalismo, dejan claro que el peligro del cual nos alertaron Deutscher y Novack no se avizora “en el horizonte”. Ya lo estamos enfrentando”.

Lo mismo puede decirse del racismo antinegro y otras formas de intolerancia que, al igual que el odio contra los judíos, alzan su faz odiosa como rasgos definitorios de una ultraderecha envalentonada en medio de condiciones que generan desesperación económica y frustración social entre millones de personas de clase trabajadora y media.


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