Palestina/Israel

‘Pasé décadas en Columbia. Cancelo mi curso de otoño debido al acuerdo que entabló con Trump’



El artículo que sigue fue publicado por primera vez por el diario británico The Guardian el 1 de agosto de 2025. Es una carta abierta de Rashid Khálidi a la administración de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

Khálidi se jubiló recientemente de la Universidad de Columbia, donde se desempeñó como el profesor Edward Said de Estudios Árabes Modernos. Con 23 años de antigüedad en la universidad, también fue editor o coeditor de la Revista de Investigación sobre Palestina: Journal of Palestine Studies. Es autor de varios libros, entre ellos PALESTINA: Cien años de colonialismo y resistencia.

“Aunque me he jubilado, tenía programado enseñar un magno curso de charlas sobre este tema en el otoño como ‘conferencista especial’, pero no puedo hacerlo bajo las condiciones que Columbia aceptó en junio cuando capituló ante la administración Trump”, escribió Khálidi en su carta abierta, la cual reproducimos a continuación.

Columbia anunció la última semana de julio que pagaría más de 200 millones de dólares en un acuerdo con el gobierno federal después de que la Casa Blanca afirmara que la universidad, en medio de las protestas por la implacable matanza de palestinos en Gaza por parte de Israel, no abordó adecuadamente el presunto antisemitismo en el campus. La Casa Blanca había amenazado con cancelar fondos considerables.

Columbia no es la única universidad que enfrenta la ira de Trump. La Casa Blanca ha acusado a varias importantes instituciones académicas de Estados Unidos de no “castigar el antisemitismo” durante las protestas pro-palestinas, y ha tratado de recortar millones de dólares en fondos federales, en gran parte destinados a la investigación, si las universidades no se someten a las demandas del gobierno.

Columbia fue escenario de importantes protestas contra la guerra en Gaza a lo largo de 2024. La universidad ha servido como un caso de prueba en los esfuerzos de la administración para obtener un mayor control sobre la educación superior en los Estados Unidos y, al mismo tiempo, tomar medidas drásticas contra la defensa de los palestinos y, en términos más generales, contra la libertad de expresión.

Estudiantes de la Universidad de Columbia establecieron un campamento en protesta contra la guerra israelí en Gaza el 17 de abril de 2024. (Foto: CS Muncy / The New York Times)

Bajo el acuerdo entre la Casa Blanca y Columbia, que será supervisado por un “monitor independiente” que mantendrá al gobierno informado, la universidad acordó expandir su Instituto de Estudios Judíos e Israel y revisar su plan de estudios del Medio Oriente.

Columbia también se comprometió a recortar los programas que promueven “iniciativas ilegales” relacionadas con la diversidad. Aparte de los 200 millones de dólares, Columbia pagará 21 millones de dólares a la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo por presuntas violaciones de los derechos civiles de los empleados judíos.

El acuerdo ha provocado una fuerte oposición por parte de profesores, estudiantes y ex alumnos que argumentan que lo acordado equivale a una capitulación que tendrá importantes repercusiones negativas para la libertad académica, obstaculizará la independencia de la universidad, y restringirá el discurso a favor de Palestina.

En su carta abierta, Khálidi criticó ferozmente el acuerdo.

Columbia optó por adoptar una definición de antisemitismo que “fusiona… el judaísmo con Israel, de modo que cualquier crítica a Israel, o incluso una descripción de las políticas israelíes, se convierte en una crítica a los judíos”, dijo Khálidi. La definición hace que sea imposible enseñar honestamente sobre la creación de Israel o el genocidio en Gaza perpetrado por el gobierno israelí, escribió.

Khálidi ha sido franco en el debate cada vez más agudo que ha estallado en los últimos dos años sobre qué es el antisemitismo, o para usar un término más preciso, el odio a los judíos, explicando una y otra vez por qué la oposición al sionismo no es antisemitismo.

El acuerdo firmado por Columbia va a coartar la libertad académica y de expresión de los miembros de la facultad, así como la de los profesores auxiliares y los estudiantes, dijo Khálidi en su carta abierta.

Tanto los profesores como los estudiantes se verán obligados a restringir su discurso y actividades para evadir “el temible aparato que Columbia ha erigido para castigar el discurso crítico de Israel y para tomar medidas enérgicas contra la supuesta discriminación — que en este momento de la historia casi invariablemente equivale simplemente a oponerse a este genocidio”, escribió Khálidi.

Rashid Khálidi en Nueva York en 2017. El acuerdo con Trump convirtió a Columbia en una “anti-universidad”, dijo. (Foto: Pacific Press Media Production Corp.)

Aceptar el presentar los planes de estudio y la erudición de académicos prominentes para para que sean revisados por actores externos es “aborrecible”, agregó.

Concluyó: “La capitulación de Columbia ha convertido una universidad que alguna vez fue un sitio de libre investigación y aprendizaje en una sombra de lo que fue, una anti-universidad, un lugar de miedo y odio, donde a los profesores y a los estudiantes se les dice desde arriba lo que pueden decir y enseñar, bajo pena de severas sanciones”. [Énfasis añadido.]

Panorama-Mundial publica la carta abierta que sigue para información de nuestros lectores. El título, el subtítulo, la foto y el texto a continuación son del original.

— Los editores de Panorama-Mundial

*

OpiniónUniversidad de Columbia

Pasé décadas en Columbia. Cancelo mi curso de otoño debido al acuerdo que entabló con Trump

Las políticas draconianas de la universidad y la nueva definición de antisemitismo hacen mucha de la enseñanza imposible

Viernes 1 de agosto de 2025, 06.00 EDT

Por Rashid Khálidi

Ceremonia de graduación en mayo de 2025 en la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. “No es solo la libertad académica y la libertad de expresión de los miembros de la facultad lo que se infringe por la capitulación de Columbia ante el dictamen de Trump”, dijo Khálidi. “Los profesores asistentes se verían seriamente limitados a la hora de dirigir las secciones de discusión, al igual que los estudiantes en sus preguntas y discusiones, por el temor constante de que informantes los delaten al temible aparato que Columbia ha erigido para castigar el discurso que es crítico de Israel y para tomar medidas enérgicas contra la supuesta discriminación, que en este momento de la historia casi invariablemente equivale simplemente a la oposición a este genocidio”. (Foto: Juan Arredondo / EPA)

Estimado presidente interino Shipman,

Le escribo una carta abierta ya que usted ha considerado oportuno comunicar las recientes decisiones de la junta directiva y la administración de similar manera.

Estas decisiones, tomadas en estrecha colaboración con la administración Trump, hacen que me sea imposible enseñar la historia moderna del Medio Oriente, mi área  de erudición y enseñanza durante más de 50 años, 23 de ellos en Columbia.

Aunque me he jubilado, tenía programado enseñar un magno curso de charlas sobre este tema en el otoño como “conferencista especial”, pero no puedo hacerlo bajo las condiciones que Columbia aceptó en junio cuando capituló ante la administración Trump

Específicamente, es imposible enseñar este curso (y muchas cosas más) ahora que Columbia ha adoptado la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés). La definición de la IHRA fusiona deliberada, mendaz y falsamente el judaísmo con Israel, de modo que cualquier crítica contra Israel, o incluso una descripción de las políticas israelíes, se convierte en una crítica a los judíos.

Citando su potencial efecto inhibitorio, un coautor de la definición de la IHRA, el profesor Kenneth Stern, ha repudiado el uso que se le ha dado actualmente. Sin embargo, Columbia ha anunciado que se va a servir de ella como guía en los procedimientos disciplinarios.

Bajo esta definición del antisemitismo, que de forma absurda fusiona la crítica a un estado-nación, Israel, y una ideología política, el sionismo, con el perverso y antiguo odio a los judíos, es imposible enseñar honestamente acerca de temas como la historia de la creación de Israel y la actual Nakba en Palestina, que culminó en el genocidio perpetrado por Israel en Gaza con la connivencia y el apoyo de Estados Unidos y gran parte de Europa occidental.

Las conferencias y lecturas de mis cursos someten a un análisis detallado el genocidio en Armenia, la naturaleza de las monarquías absolutas y las dictaduras militares que asolan la mayor parte del mundo árabe, la teocracia antidemocrática en Irán, el incipiente régimen dictatorial en Türkiye, y el fanatismo del wahabismo [el wahabismo es una interpretación estricta del Islam que tuvo su origen en el siglo XVIII con Muhammad ibn Abd al-Wahhab, enfatizando un retorno a lo que consideraba la forma pura y original del Islam. Está estrechamente asociado con Arabia Saudita, donde ha sido la forma dominante del Islam sunita desde la fundación de ese reino — los editores de P-M].

Sin embargo, bajo la definición de antisemitismo de la IHRA, sería imposible en un curso de historia del Medio Oriente dar una simple descripción de la naturaleza discriminatoria de la Ley del Estado Nación de Israel adoptada en 2018 — que establece que solo el pueblo judío tiene derecho a la autodeterminación en Israel, la mitad de cuyos súbditos son palestinos — o del control semejante al apartheid que ejerce sobre millones de palestinos que han estado bajo ocupación militar durante 58 años.

“La capitulación de Columbia ha convertido una universidad que alguna vez fue un sitio de libre investigación y aprendizaje en una sombra de lo que fue”

La capitulación de Columbia ante el dictamen de Trump no solo infringe sobre la libertad académica y la libertad de expresión de los miembros de la facultad. Los profesores asistentes se verían seriamente limitados al liderar las secciones de discusión, al igual que los estudiantes en sus preguntas y discusiones, por el temor constante de que informantes los delaten ante el temible aparato que Columbia ha erigido para castigar el discurso crítico de Israel y para tomar medidas enérgicas contra la supuesta discriminación — que en este momento de la historia casi invariablemente equivale simplemente a la oposición a este genocidio.

Decenas de estudiantes y muchos miembros de la facultad han sido sometidos a estos tribunales arbitrarios, a estudiantes como Mahmoud Khalil le han sido arrebatadas sus viviendas universitarias, y Columbia ahora ha prometido que este sistema represivo será aún más draconiano y opaco.

Usted ha declarado que estas decisiones no han cruzado ninguna “línea roja”. Sin embargo, Columbia ha nombrado a un vicerrector que para comenzar será encargado de vigilar los cursos sobre el Medio Oriente, y ha ordenado que los profesores y el personal se sometan a “entrenamientos” sobre el antisemitismo por grupos como la Liga Antidifamación, para quienes prácticamente cualquier crítica al sionismo o a Israel es antisemita, y por el Proyecto Shemá, cuyos entrenamientos vinculan muchas críticas anti-sionistas con el antisemitismo.

También ha aceptado instaurar a un monitor “independiente” de una empresa que en junio de 2025 organizó un evento en honor a Israel para “vigilar” el comportamiento de profesores y estudiantes. Según el acuerdo de Columbia con la administración Trump, este “Monitor tendrá acceso oportuno para entrevistar a todas las personas relacionadas con el Acuerdo y visitar todas las instalaciones, capacitaciones, transcripciones de reuniones relacionadas con el Acuerdo y audiencias disciplinarias y evaluaciones”. Se hace hincapié en que las aulas NO están excluidas de posibles visitas por parte de agentes externos que no son académicos.

La idea de que la enseñanza, los programas de estudios y la erudición de algunos de los académicos más prominentes en sus campos deban ser examinados por un vicerrector de este tipo, por “capacitadores” de este tipo, o por un monitor externo de empresas como estas es aborrecible. Constituye la antítesis de la libertad académica que usted falsamente ha afirmado que no será infringida por esta vergonzosa capitulación ante las fuerzas anti-intelectuales que animan a la administración Trump.

Lamento profundamente que las decisiones de Columbia me obligan a privar a casi 300 estudiantes que este otoño se han inscrito en este popular curso — como lo hicieron muchos cientos de otros durante más de dos décadas — de la oportunidad de aprender sobre la historia del Medio Oriente moderno.

Aunque no puedo hacer nada para compensarlos por haberlos privado de la oportunidad de tomar este curso, estoy planeando ofrecer una serie de conferencias públicas en Nueva York enfocadas en partes de este curso que serán transmitidas y podrán ser vistas más tarde. En caso de que haya alguna remuneración, le será transmitida a las universidades de Gaza, cada una de las cuales ha sido destruida por Israel con municiones estadounidenses, un crimen de guerra sobre el que ni Columbia ni ninguna otra universidad estadounidense ha considerado oportuno decir una sola palabra.

La capitulación de Columbia ha convertido a una universidad que alguna vez fue un sitio de libre investigación y aprendizaje en una sombra de lo que fue, una anti-universidad, una zona de seguridad cerrada con controles electrónicos de entrada, un lugar de miedo y odio, donde a los profesores y estudiantes se les dice desde arriba lo que pueden enseñar y decir, bajo pena de severas sanciones.

Desgraciadamente, todo esto se está haciendo para encubrir uno de los mayores crímenes de este siglo, el genocidio en curso en Gaza, un crimen del cual los líderes de Colombia ahora son cabalmente cómplices.

— Rashid Khálidi

Rashid Khálidi es el profesor emérito Edward Said de estudios árabes modernos en la Universidad de Columbia y autor de La guerra de cien años en Palestina.


Si te gustó este artículo, usa el enlace a continuación para suscribirte gratuitamente a Panorama-Mundial.

Anota en el espacio a continuación tu correo electrónico y haz clic en el botón SUSCRIBIRSE. Recibirás un mensaje con el enlace que necesitas usar para confirmar tu suscripción.


1 reply »

Deja un comentario