La universidad cede ante la presión y los ataques a la libertad de expresión por parte de la administración Trump
El artículo a continuación fue publicado por primera vez el 25 de marzo de 2025 por el diario británico The Guardian.
Su autor, Rashid Khálidi, se jubiló recientemente de la Universidad de Columbia, donde se desempeñó como Profesor Edward Said de Estudios Árabes Modernos. Durante sus 22 años en la universidad, también editó o coeditó el Journal of Palestine Studies. Es autor de varios libros, entre ellos La guerra de los cien años contra Palestina.
En su breve ensayo, Khalidi describe con precisión cómo Columbia está amordazando a los estudiantes y profesores que se han opuesto a la masiva matanza de palestinos en Gaza por parte de Israel, al tiempo que los funcionarios universitarios viran más a la derecha bajo la presión de la administración Trump.
La primavera pasada la universidad se convirtió en el epicentro de los campamentos estudiantiles y otras protestas que se extendieron por el país, oponiéndose a la guerra israelí en Gaza respaldada por Estados Unidos, y exigiendo que las universidades retiraran sus inversiones de negocios que benefician al régimen israelí.
En la conclusión de su artículo, Khálidi se refiere a la “capitulación del viernes” por parte de Columbia. Ese día, el 21 de marzo, Columbia cedió ante las demandas de Trump de reprimir a los manifestantes propalestinos después de que su administración suspendiera 400 millones de dólares en ayuda federal a la escuela.
“Columbia acordó prohibir las mascarillas, dotar a 36 agentes de policía del campus de nuevos poderes para arrestar a los estudiantes y nombrar a un vicerrector senior con amplia autoridad para supervisar el departamento de Estudios de Oriente Medio, Asia Meridional y África, así como el Centro de Estudios de Palestina”, informó un artículo en el diario Wall Street Journal del 21 de marzo, describiendo las medidas que Columbia tomó en respuesta al chantaje de Trump.
Antes de estos acontecimientos, el 13 de marzo, Columbia anunció que había impuesto una serie de castigos a los estudiantes que ocuparon un edificio del campus la primavera pasada durante las protestas a favor de Palestina. Las sanciones incluyeron el despido de su trabajo y la expulsión de la universidad de Grant Miner, un estudiante graduado de Columbia que es judío.
Como informó recientemente Panorama-Mundial en El segundo mandato de Trump: el gobierno de un solo hombre y el peligro del fascismo incipiente (II), “bajo el pretexto de ‘combatir el antisemitismo’, Trump ha iniciado un peligroso asalto contra los derechos democráticos al emitir otra orden ejecutiva que hace blanco de cualquiera que se oponga a la guerra de Israel contra el pueblo palestino. Al mismo tiempo, Trump inventa excusas para disfrazar el antisemitismo abierto de sus partidarios más reaccionarios”.
Bajo ese pretexto, la Casa Blanca está investigando a unas 60 universidades, con el objetivo de repetir en ellas lo que ya ha logrado en Columbia. Al mismo tiempo, el gobierno de Trump está llevando a cabo una cacería de brujas contra los estudiantes internacionales que se han pronunciado en contra de la guerra israelí en Gaza.
Según el Washington Post, el gobierno está exigiendo que las universidades presenten listas con los nombres de dichos estudiantes o profesores y sus nacionalidades. El Departamento de Estado acusa a muchos de ellos de “ayudar a Hamas” o llevar a cabo “ataques antisemitas”, y en varios casos los está arrestando, revocando sus visas o documentos de residencia, y se alista para deportarlos.
Esta redada incluye:
- El arresto el 8 de marzo por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Mahmoud Khalil, estudiante de posgrado en Columbia y residente legal permanente de Estados Unidos. Un juez federal ha bloqueado temporalmente el intento del gobierno de revocar la tarjeta verde de Khalil y deportarlo. La estudiante de Columbia Ranjani Srinivasan, de origen indio, abandonó el país después de que el gobierno revocara su visa. Leqaa Kordia, una tercera estudiante de origen palestino en Columbia que participó en protestas a favor de Palestina fue arrestada por ICE y acusada de quedarse más tiempo del permitido por su visa de estudiante, según un comunicado de prensa del gobierno del 14 de marzo.
- El arresto de Rumeysa Ozturk por agentes de ICE el 26 de marzo en la Universidad de Tufts en Somerville, Massachusetts, cerca del centro de Boston. Ozturk, una estudiante de doctorado de origen turco, aparentemente fue señalada porque fue coautora de un artículo de opinión publicado el año pasado en el Tufts Daily, el periódico estudiantil de la escuela, donde le pedía a la administración de la universidad que, debido a la guerra israelí en Gaza, adoptara una postura a favor de Palestina.
- El arresto por parte de ICE de un estudiante de posgrado de la Universidad de Minnesota, la cual describió la detención en una declaración del 28 de marzo como “profundamente preocupante”.
- El arresto a principios de marzo del académico de la Universidad de Georgetown Badar Khan Suri, de nacionalidad india.
- Otras personas a quienes ICE detuvo o intentaba arrestar asistían a Brown, Cornell, o la Universidad de Alabama, según un artículo del New York Times del 28 de marzo.
Refiriéndose al número de estudiantes que el gobierno de Estados Unidos ha perseguido de esta manera, el secretario de Estado Marco Rubio dijo en una conferencia de prensa el 27 de marzo que “Podrían ser más de 300 en este momento. Lo hacemos todos los días. Cada vez que encuentro a uno de estos lunáticos, le quito la visa”.
Estos acontecimientos representan una escalada en el asalto a los derechos democráticos que tiene un efecto escalofriante sobre la libertad de expresión. Protestas como las que se oponen a los arrestos e intentos de deportación de Khalil en Nueva York y de Ozturk en Massachusetts son una respuesta muy necesaria.
Panorama-Mundial publica el siguiente artículo para información de nuestros lectores. El título, el subtítulo y el texto han sido tomados del original. Las fotos y notas al final son de Panorama-Mundial.
— Los editores de Panorama-Mundial
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Opinión/Noticias de EE.UU.
¿Sigue Columbia mereciendo el nombre de universidad?
Durante mucho tiempo Columbia se ha comportado más como un imperio empresarial que como una institución educativa. Ahora se comporta como Vichy en el Hudson.
Por Rashid Khálidi
Martes 25 de marzo de 2025 06.00 EDT
Esto nunca tuvo que ver con eliminar el antisemitismo. Esto siempre tuvo que ver con silenciar a Palestina. La meta siempre fue poder amordazar a los estudiantes que protestaban, y ahora poder amordazar a los profesores. Si bien los partidarios de la matanza masiva en Gaza por Israel y Estados Unidos pueden haberse sentido ofendidos por sus protestas, un gran número de los estudiantes que han visto coartado su derecho a la libre de expresión por medio de castigos draconianos eran judíos.
Muchos de los miembros de la facultad que están a punto de ser privados de su libertad académica y de su participación en el gobierno de la facultad, y tal vez van a ser despedidos, son judíos, y de hecho algunos son israelíes. Si esto tuviera realmente que ver con la discriminación, la universidad hubiera tomado medidas contra el acoso incesante de los estudiantes y profesores palestinos, árabes y musulmanes, y de sus aliados y partidarios, en lugar de respaldarlo y permitirlo.
Esto siempre tuvo que ver con proteger las monstruosas y transparentes mentiras de que una guerra genocida de 17 meses contra todo el pueblo palestino por Israel y Estados Unidos era solo una guerra contra Hamás, o de que cualquier cosa que haya ocurrido el 7 de octubre de 2023 justifica las masacres en serie de al menos 50 mil personas en Gaza, la mayoría de ellas mujeres, niños y ancianos, y la limpieza étnica del pueblo de Palestina de su misma patria.
Estas mentiras, generadas por Israel y por sus facilitadores, que impregnan nuestro sistema político y a nuestras élites adineradas, fueron repetidas incesantemente por las administraciones de Biden y Trump, por el New York Times y Fox News, y ahora han sido sancionadas oficialmente por una universidad que alguna vez fue grandiosa.
Estas mentiras tienen sus raíces en un racismo flagrante. Frantz Fanon escribió que el maniqueísmo del colono a veces “llega a su conclusión lógica y deshumaniza al nativo, o para hablar claramente, lo convierte en un animal”. De hecho en octubre de 2023, el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, llamó a los palestinos “animales humanos”. Benjamín Netanyahu dijo de ellos: “No los llamo animales humanos porque eso sería insultar a los animales”. En esta guerra colonial, por medio de este lente, las vidas palestinas, al igual que otras vidas morenas y negras, se convierten en una masa sin valor, sin rostro y deshumanizada, mientras que otras vidas se elevan y se aprecian y se lloran individualmente.
Debemos aferrarnos a estos pensamientos todo el tiempo que podamos, porque en el mundo distópico en el que hemos entrado, la simple mención de la raza y el racismo son, o pronto serán, violaciones de la perversa lectura actual de la ley federal. Una vez que los quislings que dirigen la Universidad de Columbia hayan implementado los dictámenes de sus amos en Washington y en la junta de fideicomisarios, una vez que estos dictámenes se hayan extendido a otras universidades bajo amenaza, el enseñar sobre Fanon o incluso citarlo será realmente peligroso, al igual que la mera mención de la raza y el racismo, por no hablar de género, discapacidad y todo lo demás.
Nos estamos acercando al estatus de las universidades chilenas bajo Pinochet,[1] donde por orden de un gobierno autoritario se prohibieron las ideas y los libros, expulsaron y arrestaron a los estudiantes, departamentos universitarios fueron invadidos y despidieron a profesores y personal.
No debemos lamentar en lo que se ha convertido Columbia, porque por grande que haya sido, nada de esto es completamente nuevo. Antes de las actuales expulsiones y suspensiones, Columbia expulsó una vez en su historia a un estudiante por protestar de forma no violenta: en 1936 por protestar en contra de ofrecerle una plataforma a los nazis. En 1953, su presidente firmó una carta declarando que los comunistas no son aptos para enseñar. Los fideicomisarios de Columbia despidieron a dos miembros de la facultad por oponerse a la Primera Guerra Mundial por motivos pacifistas, mientras que los estudiantes que eran objetores de conciencia fueron arrestados y encarcelados.
Durante mucho tiempo ya, Columbia se ha manejado más como el vasto y acaudalado imperio empresarial y inmobiliario que es, que como una institución educativa. Es un lugar donde los fideicomisarios, los donantes y las poderosas escuelas profesionales dictan su política, no el resto de su profesorado.
En la primavera de 2024, dos tercios de la Facultad de Artes y Ciencias votaron en contra de una presidenta que cedió a la presión externa, culpó a su propia facultad y llamó a la policía de Nueva York por primera vez desde 1968. Su sucesora la ha superado, adornando aún más las ya ricas tradiciones represivas de Columbia con una reverencia servil a los dictámenes del gobierno que fueron promovidos y secundados con entusiasmo por colaboradores desvergonzados dentro de la universidad.
Después de la capitulación del viernes, Columbia apenas merece el nombre de universidad, ya que su enseñanza y su erudición sobre el Medio Oriente, y pronto mucho más, pronto serán inspeccionados por un “vicerrector superior para la pedagogía inclusiva”, que en realidad será un vicerrector superior de propaganda israelí. Los partidarios de Israel, enfurecidos porque la erudición sobre Palestina había encontrado un hogar en Columbia, la llamaron en un tiempo la “Bir Zeit sobre el Hudson”. Pero si va a seguir ameritando el nombre de universidad, debería llamarse la Vichy sobre el Hudson.[2]
Rashid Khálidi es el profesor emérito Edward Said de estudios árabes modernos de la Universidad de Columbia y es autor de La guerra de los cien años contra Palestina.
NOTAS
[1] El general Augusto Pinochet fue el carnicero que presidió sobre el asesinato y encarcelamiento de miles de personas tras encabezar el derrocamiento del gobierno electo de Chile en 1973, con el apoyo encubierto de Estados Unidos, y que se instaló como jefe de una dictadura militar. Gobernó el país sudamericano como un dictador desde 1973 hasta 1990.
[2] Vichy es una ciudad del departamento de Allier, en el centro de Francia. Quedó asociada con el régimen francés que colaboró con los nazis mientras gobernaba la zona no ocupada del país durante la Segunda Guerra Mundial, de 1940 a 1944. Después de que la Alemania nazi derrotó a Francia en 1940, el gobierno francés, dirigido por el mariscal Philippe Pétain, se estableció en Vichy. El régimen de Pétain colaboró con los nazis para llevar a cabo políticas antisemitas y deportar a los judíos.
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Categories: Palestina/Israel, Política en Estados Unidos
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