Cientos de miles de palestinos huyen de Rafah, la ciudad más meridional de Gaza, mientras Israel intensifica sus bombardeos y amenaza con una invasión inminente y aún más masiva.
Mientras tanto, sigue creciendo la oposición a la guerra genocida de Israel. Ésta incluye campamentos y otras protestas estudiantiles en los campus de todo Estados Unidos. Muchas de estas acciones estudiantiles han sido reprimidas violentamente por la policía a petición de las autoridades universitarias. Miembros del profesorado y otras personas en todo el país han condenando esta represión y se han pronunciado en defensa del derecho de los estudiantes a la libertad de expresión.




Por ejemplo, el Consejo Asesor Académico del grupo Jewish Voice for Peace (Voz Judía por la Paz, o JVP por sus siglas en inglés), ha emitido “Un llamado abierto a nuestros colegas académicos judíos”, con fecha del 9 de mayo, que Panorama-Mundial comparte a continuación. El llamado comienza así:
Como académicos, investigadores y profesionales judíos de la educación superior, estamos consternados por, y nos negamos a aceptar, la deliberada y errónea caracterización de los temores persistentes sobre la seguridad y el bienestar de los judíos en los campus de todo Estados Unidos como la singular excusa para realizar una serie de políticas equivocadas y peligrosas por parte de los administradores universitarios, así como el abuso de esos temores como argumento.
La declaración continúa:
En lugar de que los administradores de la Universidad, en función de las realidades de nuestros campus, desafíen las afirmaciones demostrablemente falsas sobre las amenazas a la seguridad y el bienestar judíos, propagadas por las autodenominadas organizaciones pro-Israel y difundidas por los principales medios de comunicación, las aceptan sin reflexionar y luego las usan por igual en contra de estudiantes, profesores y miembros de la comunidad como justificación para desmantelar violentamente los campamentos, arrestar a los manifestantes y aplicar otras medidas punitivas.
Como académicos, investigadores y profesionales judíos de la educación superior, condenamos enérgicamente este enfoque violento, punitivo y cada vez más militarizado para resolver conflictos en nuestros campus. Si bien esta ola de represión palidece en comparación con la destrucción de universidades palestinas por parte del ejército israelí y su asesinato masivo de académicos y estudiantes en Gaza, exige sin embargo una respuesta firme por parte de quienes se preocupan por la equidad, la educación y la justicia.
Rechazamos inequívocamente la afirmación cínica y mendaz de que la represión violenta del activismo estudiantil ayuda la causa de la seguridad judía.
Una declaración del JVP el 3 de mayo condenó el asalto del 30 de abril al campamento estudiantil de la UCLA que se erigió en oposición a la guerra de Israel contra Gaza y para expresar su solidaridad con el pueblo palestino. Ese ataque, el incidente más violento hasta la fecha relacionado con las protestas estudiantiles en todo el país, fue llevado a cabo por rufianes derechistas pro Israel. El New York Times, el Washington Post y otros medios de comunicación documentaron la inacción de horas por parte de la policía universitaria y de la ciudad, lo que permitió que se produjera ese brutal asalto.

A pesar de las advertencias de violencia en UCLA, la policía no intervino durante más de 3 horas, decía el titular del Post el 11 de mayo. El periódico dijo que su informe estaba “basado en evidencia que incluye más de 200 videos, transmisiones de radio de emergencia, mensajes de texto y entrevistas con más de una docena de testigos”.
El Post encontró que si bien los policías no hicieron nada “en las horas previas a que se tomaran medidas, al menos 16 personas resultaron visiblemente heridas, la mayoría de ellas en pro de Palestina, entre ellos dos manifestantes que podían verse con sangre en el rostro y empapando sus ropas, según muestran videos e imágenes. Los contra manifestantes encendieron al menos seis fuegos artificiales; golpearon a los manifestantes al menos 20 veces con tablones de madera, postes de metal y otros objetos; y golpearon o patearon al menos a ocho manifestantes”.
La inacción de la policía en respuesta a los rufianes a favor de Israel en la UCLA contrasta fuertemente con la represión policial de las protestas estudiantiles a favor de Palestina. De hecho, el 2 de mayo, los policías — que se mantuvieron al margen mientras los derechistas merodeaban — clausuraron el campamento de la UCLA que había sido atacado.

“La respuesta violenta y represiva contra el movimiento de solidaridad con Palestina en todo el país debe cesar”, afirma el JVP en su declaración del 9 de mayo, refiriéndose al asalto policial en la UCLA y a los muchos casos de ataques policiales contra las protestas estudiantiles en los campus de todo el país.
La declaración del JVP también da respuesta a las acusaciones de que las protestas contra la agresión de Israel son antisemitas:
Reconocemos que han habido algunos casos relativamente raros de antisemitismo en el seno de las manifestaciones de Palestina y Gaza y los campamentos de solidaridad que se han establecido en más de 150 campus universitarios. Estos no definen las protestas, ni la vida en el campus.
También reconocemos que esas instancias desafortunadas han sido mucho menos numerosas que los ataques islamófobos, anti palestinos y anti árabes contra los manifestantes, financiados por organizaciones sionistas, incluso los ataques físicos perpetrados por agitadores proisraelíes.
Y lo que es más importante, estos raros casos de antisemitismo se han visto muy sobrepasados por la solidaridad, la buena voluntad y la unidad de propósito que han unido a los estudiantes y profesores palestinos y judíos con tantos otros para exigir la paz y un cambio en el rol que Estados Unidos tiene en el Medio Oriente.
La declaración concluye con una serie de puntos con los que se compromete a apoyar las protestas estudiantiles y sus demandas. La última es particularmente digna de mención:
- Trabajar con estudiantes y otras personas para desarrollar estructuras organizativas abiertas y democráticas y promover acciones masivas no violentas desde sus campus hasta sus capitales estatales y nacionales.

Esto plantea el desafío de ampliar las protestas estudiantiles más allá de los campus universitarios. Ello permitiría promoverlas más entre otros trabajadores y jóvenes y ofrece la perspectiva de construir un movimiento más numeroso y amplio para poner fin a la guerra contra Gaza y defender los derechos democráticos y humanos del pueblo palestino.
Varios artículos recientes han señalado tales posibilidades.
Entre ellos se encuentra un artículo de la revista juvenil Teen Vogue del 10 de mayo: Estudiantes de secundaria lideran protestas a favor de Palestina y brindan su apoyo a los campamentos universitarios. “A medida que las protestas a favor de Palestina en los campus universitarios continúan extendiéndose por todo el país”, informa, “los estudiantes de secundaria se han unido al movimiento para exigir el fin de la ayuda militar estadounidense a Israel y la guerra en curso en Gaza. En medio de los exámenes finales, las clases y las celebraciones por las decisiones de admisión a las universidades, los estudiantes de secundaria han organizado plantones y marchas a los campus universitarios cercanos, haciéndose eco de las frustraciones de sus compañeros universitarios”.


En la Universidad Estatal de San Francisco, un Movimiento Democrático por Palestina es el título de un artículo en la revista Jacobin del 9 de mayo. Allí se detalla cómo los métodos democráticos en la toma de decisiones fortalecieron la protesta en la Universidad Estatal de San Francisco. Incluye este punto esencial: “Los organizadores fueron contundentes en decir que escaladas por parte de pequeños grupos, especialmente con demandas vagas, correrían el riesgo de provocar represalias contra todos los demás. En asambleas abiertas, números decisivos habían votado en contra de las ideas de tácticas separatistas y se habían mantenido comprometidos a moverse juntos por los cientos. La fuerza de la unión requiere democracia en primer lugar”.

Otro artículo digno de mención es Norman Filkenstein: Build a Majority for Palestine [Norman Finkelstein: Construyamos una mayoría para Palestina]. Publicado en la edición del 8 de mayo de Jacobin, consiste en los comentarios de Norman Finkelstein, “erudito sobre el Holocausto y prominente activista pro-Palestina”, quien se dirigió al campamento estudiantil de Columbia el 21 de abril. Su discurso también plantea ideas importantes que merecen una mayor discusión entre quienes están comprometidos con esta lucha.
También diría que, en mi opinión, las consignas tienen que ser lo más claras posible, sin dejar lugar a la ambigüedad o a las malas interpretaciones, las cuales pueden ser explotadas para desacreditar a un movimiento.
Mi opinión personal es que algunos de los eslóganes del movimiento hoy en día no funcionan. El futuro les pertenece a ustedes y no a mí, y creo firmemente en la democracia. Tienen que decidir por ustedes mismos. Pero, en mi opinión, hay que elegir eslóganes que no sean ambiguos, que no dejen margen de maniobra para interpretaciones erróneas, y que tengan la mayor probabilidad de llegar al mayor número de personas en un momento político determinado. Esa es mi experiencia política.
Creo que el eslogan más importante es “Alto al fuego ya”. En un campus universitario, ese eslogan debería estar hermanado con el eslogan de “Libertad de expresión”. Si yo estuviera en su situación, diría “Gaza libre, libertad de expresión”, ese debería ser el lema. Porque creo que, en un campus universitario, existe un verdadero problema con gente que defiende la represión de la expresión.
En los últimos años, debido al surgimiento de la política de identidad y una atmósfera donde existe una cultura de cancelación en los campus universitarios, todo el tema de la libertad de expresión y la libertad académica ha quedado severamente nublado. Me he opuesto a cualquier restricción a la libertad de expresión, y me opongo a la cultura de la cancelación de esta política de identidad en aras de preservar la libertad de expresión.
Voy a ser sincero con ustedes, y no pretendo ser infalible, simplemente lo digo basándome en mi propia experiencia política: no estoy de acuerdo con el lema “Desde el río hasta el mar, Palestina será libre”. Es muy fácil enmendarlo y decir simplemente: “Desde el río hasta el mar, los palestinos serán libres”. Esa simple y pequeña enmienda reduce drásticamente la posibilidad de que ustedes sean malinterpretados de forma manipuladora.
A continuación Panorama-Mundial publica la declaración del grupo JVP, y destaca el material mencionado anteriormente, como una contribución a la discusión sobre cómo construir el movimiento más efectivo para poner fin a la guerra contra Gaza, defender los derechos democráticos y humanos del pueblo palestino, y oponerse a la complicidad de Estados Unidos en la agresión israelí. Animamos a los lectores a compartir, en la sección de comentarios al final, sus propios puntos de vista o artículos adicionales que puedan ser de su interés.
— Los editores de Panorama-Mundial
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9 de mayo de 2024
UNA CONVOCATORIA ABIERTA A NUESTROS COLEGAS ACADÉMICOS JUDÍOS DEL CONSEJO ASESOR ACADÉMICO DE JEWISH VOICE FOR PEACE
Como académicos, investigadores y profesionales judíos de la educación superior, estamos consternados por, y nos negamos a aceptar, la deliberada y errónea caracterización de los temores persistentes sobre la seguridad y el bienestar de los judíos en los campus de todo Estados Unidos como la singular excusa para realizar una serie de políticas equivocadas y peligrosas por parte de los administradores universitarios, así como el abuso de esos temores como argumento. Estos incluyen los intentos de destruir uno de los movimientos estudiantiles y sociales más numerosos y significativos del último medio siglo, los esfuerzos por aplastar la libertad académica y la libertad de expresión, el atizar las invasiones brutales de campamentos pacíficos dirigidos por estudiantes, ataques y arrestos por parte de las fuerzas policiales, y el facilitar la toma masiva de universidades por parte de las fuerzas más antiliberales y revanchistas en Estados Unidos hoy día.
Declaramos enfáticamente: “¡No en nuestro nombre!” Nos negamos a permitir que nuestro judaísmo, herencia judía y bienestar se utilicen como la singular excusa para contribuir a la amenaza más grave de toda nuestra vida, y no solo a la educación superior, sino a la posibilidad misma de tener una esfera pública dinámica en este país.
En lugar de que los administradores de la Universidad, en función de las realidades de nuestros campus, desafíen las afirmaciones demostrablemente falsas sobre las amenazas a la seguridad y el bienestar judíos, propagadas por las autodenominadas organizaciones pro-Israel y difundidas por los principales medios de comunicación, las aceptan sin reflexionar y luego las usan por igual en contra de estudiantes, profesores y miembros de la comunidad como justificación para desmantelar violentamente los campamentos, arrestar a los manifestantes y aplicar otras medidas punitivas.
Como académicos, investigadores y profesionales judíos de la educación superior, condenamos enérgicamente este enfoque violento, punitivo y cada vez más militarizado para resolver conflictos en nuestros campus. Si bien esta ola de represión palidece en comparación con la destrucción de universidades palestinas por parte del ejército israelí y su asesinato masivo de académicos y estudiantes en Gaza, exige sin embargo una respuesta firme de quienes se preocupan por la equidad, la educación y la justicia.
Rechazamos inequívocamente la afirmación cínica y mendaz de que la represión violenta del activismo estudiantil ayuda la causa de la seguridad judía.
Reconocemos que han habido algunos casos relativamente raros de antisemitismo dentro de las manifestaciones por Palestina y Gaza y los campamentos de solidaridad que se han establecido en más de 150 campus universitarios. Estos no definen las protestas, ni la vida en el campus.
También reconocemos que esos momentos desafortunados han sido mucho menos numerosos que los de los ataques islamófobos, anti palestinos y antiárabes contra los manifestantes, financiados por organizaciones sionistas, incluso ataques físicos perpetrados por agitadores proisraelíes.
Y lo que es más importante, estos raros casos de antisemitismo se han visto muy sobrepasados por la solidaridad, la buena voluntad y la unidad de propósito que han unido a los estudiantes y profesores palestinos y judíos con tantos otros para exigir la paz y un cambio del rol que Estados Unidos tiene en el Medio Oriente.
Debe cesar la respuesta violenta y represiva al movimiento de solidaridad con Palestina en todo el país.
Hacemos un llamado a nuestros colegas académicos judíos y a la comunidad judía en general para que reconozcan que este notable movimiento para detener un genocidio que se está cometiendo en nuestro nombre no ha surgido de alguna peligrosa fuente ajena, sino de nuestros propios hijos, hermanos, padres y amigos. Este movimiento, nuestro movimiento, representa un compromiso vivo con la justicia social e internacional por parte de nuestra comunidad y de muchas otras.
Nos comprometemos a respaldar este movimiento de la manera más efectiva a base de:
- Apoyar plenamente la movilización estudiantil y sus demandas unificadas de desinversión institucional de las empresas que contribuyen a la ocupación israelí de tierras palestinas y/o se benefician de ella; y de la ayuda militar de Estados Unidos a Israel;
- Apoyar la libertad académica, la libertad de expresión y la libertad de reunión. Nuestro objetivo debe ser ampliar la discusión y el debate, no limitarlo y cerrarlo;
- Continuar nuestra labor educativa sobre los significados del antisemitismo y cómo se distinguen del anti sionismo;
- Mejorar el plan de estudios de los colegios y universidades para garantizar la transmisión de información y perspectivas más veraces sobre la historia de Palestina, el racismo, la islamofobia, el antisemitismo, la libertad académica y otros temas complicados pero cruciales.
- Trabajar con estudiantes y otras personas para desarrollar estructuras organizativas abiertas y democráticas y promover acciones masivas no violentas desde sus campus hasta sus capitales estatales y nacionales.
Además, declaramos ante nuestros colegas académicos judíos y a los miembros de la comunidad que ya no es posible mantenerse al margen de la refriega ni permanecer confusamente neutrales en este conflicto. Este es un punto histórico de inflexión en la historia palestina, en la historia de Estados Unidos y en la historia judía. Si no nos comprometemos activamente a detener la violencia y la represión, tanto en Palestina como en Estados Unidos, entonces somos cómplices.
Invitamos a las personas de todas las religiones y herencias a unirse al movimiento de solidaridad con Palestina en un pleno compromiso por la libertad y la igualdad para todos entre el río y el mar y, de hecho, entre cada río y cada mar a medida que el mundo entra en una era cada vez más peligrosa.
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Categories: Palestina/Israel, Política en Estados Unidos
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