Hoy en día está ocurriendo un debate importante y cada vez más agudo sobre qué es el antisemitismo, o para usar un término más preciso, el odio a los judíos.
La Declaración de la facultad judía preocupada por el antisemitismo que publicamos a continuación, ahora firmada por más de mil miembros de la facultad judía de universidades en todo Estados Unidos, es una contribución a este debate que es importante y bienvenida.
La declaración comienza con estas palabras:
El críticar al Estado de Israel, al gobierno israelí, a las políticas del gobierno israelí o a la ideología sionista no es, de por sí, antisemita.
En consecuencia, instamos a nuestros líderes políticos a rechazar cualquier esfuerzo por codificar en la ley federal una definición del antisemitismo que combine el antisemitismo con la crítica al Estado de Israel. Esto incluye los intentos hoy día de codificar la definición del antisemitismo por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés), la cual ha sido criticada internacionalmente por confundir el antisemitismo con la crítica legítima a Israel [énfasis en el original].

Un punto de vista opuesto ha sido presentado en otra declaración, En nuestro nombre: Mensaje de estudiantes judíos de la Universidad de Columbia, firmada hasta el 9 de mayo por 540 personas. Argumenta lo siguiente: “Creemos con orgullo en el derecho del pueblo judío a la autodeterminación en nuestra patria histórica como un principio fundamental de nuestra identidad judía. Contrariamente a lo que muchos han tratado de venderte, no, el judaísmo no puede separarse de Israel. El sionismo es, en pocas palabras, la manifestación de esa creencia”.
Esto llega al meollo de la disputa. El judaísmo y el Estado de Israel no son idénticos. La declaración de los estudiantes de Columbia ataca a los que sostienen ese concepto: “Lo más notable es que algunos son nuestros compañeros judíos… se ofrecen a sí mismos como símbolos, afirmando que representan los “verdaderos valores judíos” y tratan de restarle legitimidad a nuestras experiencias vividas de antisemitismo. Estamos aquí escribiéndoles como estudiantes judíos de la Universidad de Columbia, que estamos conectados con nuestra comunidad y profundamente comprometidos con nuestra cultura e historia”.

Si estos estudiantes están genuinamente preocupados por el antisemitismo, el blanco que han elegido es el equivocado. La cuestión no es si los judíos en Israel hoy tienen derecho a vivir allí. La cuestión es si los judíos israelíes tienen derecho a un Estado basado en la supremacía judía sobre todos los demás que viven en Israel propiamente dicho, en la Cisjordania ocupada por Israel y en la Franja de Gaza, asediada durante meses por la bárbara agresión de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Un Estado de ese tipo, lejos de ser un “refugio seguro” para el pueblo judío, ha demostrado ser todo lo contrario.

El odio contra los judíos es un peligro mortal. Se basa en una de las teorías conspirativas más antiguas y reaccionarias: que los judíos controlan la política mundial y el sistema bancario. Ha sido un dogma fundamental de los regímenes y grupos fascistas y derechistas, sobre todo del nazismo de Hitler, y debemos oponernos a él de manera incondicional. Pero confundir el judaísmo con el Estado de Israel socava la lucha contra el odio a los judíos, no la fortalece.
Rashid Khalidi es palestino-estadounidense, autor de La guerra de cien años contra Palestina, y profesor Edward Said de Estudios Árabes Modernos en la Universidad de Columbia. Él aborda estos temas en una entrevista reciente.
He estado siguiendo muy de cerca lo que ha estado sucediendo desde el 7 de octubre, ya que nuestro campus ha sido escenario de protestas desde entonces. No creo que las personas que organizan las manifestaciones sean antisemitas. De hecho, una gran proporción de ellos son judíos. Por lo tanto, estamos hablando de una fusión entre el odio a los judíos, es decir, el antisemitismo, y una crítica a Israel y al sionismo en respuesta a un fenómeno político realizado por un Estado. Fuera del campus, algunos de los grupos que se manifestaron pueden haber incluido eslóganes antisemitas. De hecho, las manifestaciones derechistas pro-Israel lideradas por personas como los Proud Boys y grupos nacionalistas cristianos son bastante antisemitas. Pero tratar de argumentar que el uso de un término como “intifada” es antisemita es simplemente absurdo.
Intifada significa simplemente “levantamiento”. En el caso palestino, un levantamiento contra una ocupación violenta e ilegal de cincuenta y seis años de antigüedad. Ahora bien, si tú crees que la ocupación israelí y el control de Cisjordania es un regalo de Dios y que cualquier oposición a ella es antisemita, ese es problema tuyo. El ocupador bien puede ser danés, realmente no hay diferencia. Si los daneses perseguidos y divinamente inspirados se apoderaran de Palestina, ciertamente no sería anticristiano resistir o criticar su proyecto colonial. ¿Pero de alguna manera resulta antisemita resistir o criticar este proyecto colonial? Eso no tiene sentido.
La referencia de Khalidi a las fuerzas de derecha que son pro-Israel, y al mismo tiempo antisemitas, es importante. La lista va mucho más allá de los que menciona. Incluye a figuras políticas prominentes, como la representante estadounidense Marjorie Taylor Greene, que han criticado la legislación del Congreso que adopta la definición de antisemitismo de la IHRA, pero por sus propias razones reaccionarias. Greene, republicana de Georgia, dijo que se oponía al proyecto de ley porque “podría resultar en una condena por antisemitismo a los cristianos por creer en el Evangelio, que dice que Jesús fue entregado a Herodes para ser crucificado por los judíos”.
Esa mentira, que “los judíos mataron a Cristo”, es uno de los mitos bíblicos más antiguos promovidos durante siglos por la Iglesia Católica y otras denominaciones cristianas mucho antes del ascenso de los nazis. Se ha utilizado como justificación en innumerables actos de odio contra los judíos.
Como explicó el líder revolucionario cubano Fidel Castro en una entrevista en 2010: “Esto se prolongó durante unos dos mil años. No creo que nadie haya sido más calumniado que los judíos. Yo diría que mucho más que los musulmanes… porque se les culpa y se les calumnia de todo”. El gobierno iraní, explicó Fidel en esa entrevista, en respuesta a la negación del Holocausto nazi por parte de ese régimen, debe entender que los judíos “fueron expulsados de su tierra, perseguidos y maltratados en todo el mundo por ser los que mataron a Dios”.
Las críticas que Taylor Greene y otros derechistas le hacen al proyecto de ley del Congreso que adoptaría una definición falsa de antisemitismo se basan en el hecho de que aceptan la centenaria calumnia bíblica de los judíos y el judaísmo, mientras aplauden el asalto genocida de Israel en Gaza.
Como explica claramente la facultad judía: “Al sofocar las críticas contra Israel, la definición de la IHRA endurece la peligrosa noción de que la identidad judía está inextricablemente ligada a cada decisión del gobierno de Israel. Lejos de combatir el antisemitismo, esta dinámica promete amplificar las verdaderas amenazas a las que ya se enfrentan los judíos estadounidenses”.
Khalidi reconoce una conexión judía ancestral con Palestina. Pero esto, explica, no justifica la opresión de otros, incluidos los palestinos que son indígenas de esa tierra. “Como cito al principio de mi libro”, señala Khalidi, “cuando un antepasado mío escribió una vez una carta a Theodor Herzl, le dijo: ‘Ustedes tienen una conexión ancestral con este país’.
“Los palestinos cristianos y musulmanes creen en la conexión del pueblo judío con esta tierra”, continúa Khalidi. “¿Les da eso una escritura de bienes raíces? ¿Tienen los romanos el derecho de apoderarse de Libia, el norte de África y Turquía porque Roma lo controló una vez? ¿Tienen los musulmanes derecho a recuperar España porque la controlaron una vez? Hubo una vez una minoría judía en una parte de Palestina. ¿Les da eso a los nacionalistas israelíes modernos un título de propiedad a esa tierra? Claro que no”.
Panorama-Mundial ha abordado previamente estos temas en el artículo En defensa de la libertad de expresión: el anti sionismo no es antisemitismo.
Publicamos la declaración a continuación para información de nuestros lectores y alentamos a todos aquellos que sean elegibles a firmarla.
— Los editores de Panorama-Mundial
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Declaración de la Facultad Judía Preocupada por el Antisemitismo
La crítica al Estado de Israel, al gobierno israelí, a las políticas del gobierno israelí o a la ideología sionista no es, de por sí, antisemita.
En consecuencia, instamos a nuestros líderes políticos a rechazar cualquier esfuerzo por codificar en la ley federal una definición de antisemitismo que combine el antisemitismo con la crítica al Estado de Israel. Esto incluye los intentos hoy día de codificar la definición del antisemitismo por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés), la cual ha sido criticada internacionalmente por confundir el antisemitismo con la crítica legítima a Israel.
Tenemos opiniones variadas sobre Israel. Cualesquiera que sean nuestras diferencias, nos oponemos a la definición de antisemitismo de la IHRA. De ser importada a la ley federal, la definición de la IHRA le restará legitimidad y silenciará a los judíos estadounidenses, entre otros, que defienden los derechos humanos de los palestinos o critican las políticas israelíes. Al sofocar las críticas a Israel, la definición de la IHRA endurece la peligrosa noción de que la identidad judía está inextricablemente ligada a todas las decisiones del gobierno de Israel. Lejos de combatir el antisemitismo, esta dinámica promete amplificar las verdaderas amenazas a las que ya se enfrentan los judíos estadounidenses.
Si nuestros líderes están seriamente preocupados por el antisemitismo, deberían unirse a cientos de eruditos judíos de todo el mundo que han respaldado definiciones alternativas del antisemitismo, como las contenidas en el Documento Nexus o la Declaración de Jerusalén. A diferencia de la definición de la IHRA, estos documentos ofrecen serios instrumentos para combatir el antisemitismo, sin socavar la seguridad judía y los derechos civiles al aislar a Israel de las críticas legítimas.
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Categories: Palestina/Israel, Política en Estados Unidos
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