Palestina/Israel

Rashid Khalidi sobre la guerra en Gaza y perspectivas para la liberación palestina



El palestino-estadounidense Rashid Khalidi es el profesor Edward Said de Estudios Árabes Modernos en la Universidad de Columbia. También es autor de La guerra de los cien años contra Palestina y otros libros. En la siguiente entrevista, que apareció en la edición del 7 de mayo de Jacobin, explica las causas de la actual guerra en Gaza y esboza sus puntos de vista sobre cómo pudiera resolverse el conflicto en Israel y Palestina.

Una niña palestina herida fue trasladada al hospital Al Kuwaiti en Rafah, en el sur de Gaza, el miércoles 8 de mayo de 2024. La fuerza aérea israelí está bombardeando sectores de la ciudad mientras prepara un asalto más masivo. (Foto: Haitham Imad / EPA)

Khalidi señala el origen del Estado de Israel como un proyecto de asentamiento colonial y ofrece un análisis que rebasa ese concepto:

El sionismo no es sólo colonialismo de asentamiento. El sionismo no es sólo el resultado de la persecución europea del pueblo judío. El sionismo no es sólo reflejo de un anhelo secular de retornar a la tierra de Israel. El sionismo es todas esas cosas, combinadas. Y además es un movimiento que conscientemente, explícitamente, desde el principio, se vio a sí mismo como un proyecto colonial. La agencia de compra de tierras para el proyecto sionista se llamaba Agencia de Colonización Judía. Eso no es una fantasía antisemita de un historiador intolerante que intenta calumniar a un movimiento nacional purista que tiene raíces bíblicas. Este movimiento se vio a sí mismo como un proyecto colonial desde el principio: eso es lo que dijo Herzl, eso es lo que dijo [Zeev] Jabotinsky, y eso es lo que dijo [David] Ben-Gurion. Realmente no entiendo cómo los historiadores pueden disputarlo.

Como lo ha hecho en el pasado, él explica la existencia de dos pueblos: los palestinos y los judíos israelíes. Él argumenta que es necesario reconocer ese hecho para llegar a una solución:

Como cito al principio de mi libro, cuando un antepasado mío le escribió una carta a Theodor Herzl, le dijo: “Ustedes tienen una conexión ancestral con este país”.

Los palestinos cristianos y musulmanes creen en la conexión del pueblo judío con esta tierra. ¿Eso les da una escritura de bienes raíces? ¿Tienen los romanos el derecho de apoderarse de Libia, el norte de África y Turquía porque Roma lo controló una vez? ¿Tienen los musulmanes derecho a recuperar España porque la controlaron una vez? Hubo una vez una minoría judía en una parte de Palestina. ¿Les da eso a los nacionalistas israelíes modernos un título de propiedad a esa tierra? Claro que no.

Una entrevista con Khalidi el 24 de octubre de 2023 puede encontrarse en el artículo ‘Alto a la opresión de un pueblo por otro’.

En la entrevista que publicamos aquí, Khalidi explica con más detalle:

Es necesario preguntarse: ¿Existe un pueblo israelí y tiene derechos? Bueno, tenemos un pueblo estadounidense. Los derechos del pueblo estadounidense se ejercen a expensas de la población indígena hasta el día de hoy, como sucede en Nueva Zelanda, Canadá y Australia. Esas terribles injusticias deben ser remediadas. Pero hay, sin lugar a dudas, un pueblo estadounidense. Hoy hay un pueblo israelí. Hay que remediar las terribles injusticias inherentes a la desposesión de los palestinos y a la negación de su existencia nacional. No hay forma de evitarlo.

Khalidi responde claramente a las acusaciones de que las protestas de los estudiantes en Columbia y otras universidades contra la agresión israelí en Gaza son antisemitas:

He estado siguiendo muy de cerca lo que ha estado sucediendo desde el 7 de octubre, ya que nuestro campus ha sido escenario de protestas desde entonces. No creo que las personas que organizan las manifestaciones sean antisemitas. De hecho, una gran proporción de ellos son judíos. Por lo tanto, estamos hablando de una fusión entre el odio a los judíos, es decir, el antisemitismo, y una crítica a Israel y al sionismo en respuesta a un fenómeno político realizado por un Estado. Fuera del campus, algunos de los grupos que se manifestaron pueden haber incluido eslóganes antisemitas. De hecho, las manifestaciones derechistas pro-Israel lideradas por personas como los Proud Boys y grupos nacionalistas cristianos son bastante antisemitas. Pero tratar de argumentar que el uso de un término como “intifada” es antisemita es simplemente absurdo.

Intifada significa simplemente “levantamiento”. En el caso palestino, un levantamiento contra una ocupación violenta e ilegal de cincuenta y seis años de antigüedad. Ahora bien, si tú crees que la ocupación israelí y el control de Cisjordania es un regalo de Dios y que cualquier oposición a ella es antisemita, ese es problema tuyo.

La respuesta de Khalidi a una pregunta sobre una perspectiva para el futuro merece una seria reflexión y discusión:

Tiene que haber una reorganización fundamental del movimiento nacional palestino. Y tiene que haber un consenso unificado entre los palestinos. Este es un problema palestino. Israel, por su parte, tiene que superar su obsesión de usar la fuerza cuando trata con los palestinos. Tiene que superar la idea de que en Israel hay un solo pueblo con derecho a la autodeterminación.

En 2018, la ley Israel como Estado-Nación del Pueblo Judío, aprobada por el Knesset con fuerza constitucional, estableció que sólo hay un pueblo en esta tierra con derecho a la autodeterminación nacional, que es el pueblo judío. Si no bregamos con eso, nunca habrá una solución, simplemente más guerra y resistencia.

Por último, tiene que haber un cambio por parte de Occidente. El apoyo estadounidense, soviético, más tarde francés, británico y alemán a Israel ha sido indispensable para la opresión del pueblo palestino. Sin ese apoyo, nada de lo que vemos hoy podría suceder.

Un cráter en Jabaliya, una zona densamente poblada al norte de la ciudad de Gaza, en octubre de 2023. El cráter fue creado por una bomba de 2 mil libras fabricada en Estados Unidos, según expertos y un análisis de The New York Times. (Foto: Anas al-Shareef / Reuters)

El llamado de Khalidi a una “reorganización fundamental del movimiento palestino” se hace eco de otros que han comenzado a cuestionar el papel desempeñado por Hamás.

Entre ellos se encuentra Bashir Abu-Manneh, editor colaborador jacobino y miembro de la facultad de la Universidad de Kent, quien expuso sus puntos de vista en el artículo The Palestinian Resistance Isn’t a Monolith. [La resistencia palestina no es un monolito].

“Desde el 7 de octubre, cualquier evaluación crítica de la operación militar de Hamás — su método, racionalidad y objetivos, o el papel que juega en dar fin a la ocupación israelí — ha sido difícil de expresar dentro de la izquierda”, escribió Abu-Manneh.

“Esto es cierto no sólo porque una potencia de ocupación es, en última instancia, la responsable del statu quo destructivo, sino también porque se considera que criticar las tácticas de un grupo que actúa en nombre de los oprimidos socava su causa legítima.

“Esta situación se ve agravada”, explicó, “por numerosos intelectuales de izquierda que han expresado su apoyo incondicional — si no celebración — del ataque de Hamás. Un post reciente en el blog Verso Books sitúa a un movimiento religioso y socialmente regresivo como Hamás dentro de la tradición emancipatoria universal de la izquierda, afirmando que ‘los parapentistas que volaron hasta Israel el 7 de octubre mantienen el vínculo revolucionario entre la liberación y el vuelo’”.

Abu-Manneh se refiere a un ensayo de Jodi Dean, quien ha sido “relevada” de todos sus deberes docentes en las universidades Hobart y William Smith en nombre de “defender la seguridad de los estudiantes”.

Abu-Manneh continuó: “Además de esas voces individuales, también hemos visto en los últimos días una celebración irreflexiva de Hamás en segmentos de las movilizaciones de solidaridad que, aparte de eso, han sido inspiradoras. En un video puede escucharse que algunos cantan el refrán: ‘Nosotros pedimos justicia. ¿Cómo?, nos preguntas: quemando a Tel Aviv hasta los cimientos'”.

Miles de personas marcharon en la ciudad de Nueva York el 7 de mayo de 2024 para exigir un alto el fuego en Gaza y el fin de la ayuda militar de Estados Unidos a Israel. Los manifestantes se reunieron en Union Square, luego se dirigieron a la Biblioteca Pública de Nueva York, donde se les ve en la foto de arriba, y finalmente terminaron frente al Fashion Institute of Technology. (Foto: Tyler Buesching / Spectrum News NY1)

“Tales eslóganes, no importa lo escasos que sean, socavan la causa palestina”, agregó Abu-Manneh. “Apoyar a Palestina consiste en poner fin a una ocupación ilegal y hacer que Israel rinda cuentas por violar el derecho internacional. No se trata de apoyar el asesinato de civiles israelíes o la destrucción de ciudades israelíes”.

Ayça Çubukçu, profesora asociada de Derechos Humanos y codirectora de LSE Human Rights en la London School of Economics and Political Science, expresa un argumento similar en un artículo del Boston Review titulado Many Speak for Palestine [Muchos hablan en nombre de Palestina].

Çubukçu también se refirió a los puntos de vista presentados por Dean. Dejó en claro que defiende los derechos de libertad de expresión de Dean: “A estas alturas, más de 4,900 académicos, incluyéndome a mí, hemos solicitado a la universidad que revoque la suspensión de Dean de las aulas. Como afirma Judith Butler, Dean tiene derecho a expresar sus puntos de vista sin ser castigada por su empleador, “por muy intensamente que cualquiera de nosotros pueda estar en desacuerdo con ellos”.

“Y es menester que estemos en desacuerdo”, continuó Çubukçu. “Tomemos la médula espinosa del argumento de Dean: que el movimiento de solidaridad con Palestina debería seguir a Hamás como su líder. ‘La lucha por la liberación palestina hoy está dirigida por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). Hamás cuenta con el apoyo de toda la izquierda palestina organizada. Uno podría haber esperado que la izquierda en el núcleo imperial siguiera el liderazgo de la izquierda palestina en su apoyo de Hamás’, escribe. Según su lógica, dado que ‘Palestina habla por todos’, y dado que Hamás habla por Palestina, entonces Hamás debería hablar por todos.

“Este es un argumento cuestionable”, escribió Çubukçu, “por la forma en que supone que (1) Hamás es el único líder del movimiento de liberación de Palestina, (2) el movimiento internacional en solidaridad con Palestina necesita un líder singular, y que por lo tanto, (3) el movimiento en solidaridad con Palestina debe ‘apoyar’ a Hamás y aceptar su liderazgo”.

Tomadas en conjunto, las opiniones expresadas por Khalidi, Abu-Manneh y Çubukçu son una bienvenida contribución a un debate necesario sobre el camino a seguir en la lucha por la autodeterminación palestina.

Publicamos esta entrevista con Khalidi para información de nuestros lectores. La realizó Hanno Hauenstein, un periodista independiente radicado en Berlín que ha escrito para los diarios The Guardian, The Intercept y varios otros medios alemanes. El título, la introducción y el texto de la entrevista que sigue provienen del original. Las fotos y sus leyendas, así como la traducción, son de Panorama-Mundial.

Los editores de Panorama-Mundial

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Rashid Khalidi: Esta guerra la causó el violento colonialismo de los colonos

ENTREVISTA CON RASHID KHALIDI

Rashid Khalidi

Rashid Khalidi es un destacado historiador del Medio Oriente. Explica en una entrevista cómo la guerra en Palestina hoy es el producto de décadas de un violento colonialismo diseñado para expulsar a los palestinos de sus tierras.

La guerra de cien años contra Palestina

Deben remediarse las terribles injusticias inherentes a la desposesión de los palestinos y a la negación de su existencia nacional. No hay forma de evitarlo. El profesor Rashid Khalidi es un historiador palestino-estadounidense de la Universidad de Columbia y una autoridad en el conflicto del Medio Oriente. En su libro The Hundred Years’ War on Palestine, [La guerra de cien años contra Palestina], él explora las raíces más profundas de una campaña de limpieza étnica, que hoy está alcanzando nuevos excesos de violencia.

A finales de abril, Khalidi participó en la conferencia “Presenciando atrocidades: disidencia a raíz de Gaza”, celebrada en la Iniciativa Spore del Bard College de Berlín. En ella, habló con Hanno Hauenstein sobre las protestas contra la guerra en Estados Unidos, las acciones de Israel en Gaza y el clima político actual en Alemania, donde su libro fue publicado recientemente en traducción. Este texto, basado en la conversación que tuvieron, está ligeramente editado para mayor claridad.

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HANNO HAUENSTEIN: Actualmente hay protestas en los campus de todo Estados Unidos, sobre todo en su propia universidad, Columbia. A menudo, se les etiqueta de “antisemitas“. ¿Cómo ve esas protestas?

RASHID KHALIDI: He estado siguiendo muy de cerca lo que ha estado sucediendo desde el 7 de octubre, ya que nuestro campus ha sido escenario de protestas desde entonces. No creo que las personas que organizan las manifestaciones sean antisemitas. De hecho, una gran proporción de ellos son judíos. Por lo tanto, estamos hablando de una fusión entre el odio a los judíos, es decir, el antisemitismo, y una crítica a Israel y al sionismo en respuesta a un fenómeno político realizado por un Estado. Fuera del campus, algunos de los grupos que se manifestaron pueden haber incluido eslóganes antisemitas. De hecho, las manifestaciones derechistas pro-Israel lideradas por personas como los Proud Boys y grupos nacionalistas cristianos son bastante antisemitas. Pero tratar de argumentar que el uso de un término como “intifada” es antisemita es simplemente absurdo.

Estudiantes y otros manifestantes a favor de Palestina caminan a principios de mayo desde la Universidad de Columbia hasta Hunter College en la ciudad de Nueva York. (Foto: Spencer Platt / Getty Images)

HANNO HAUENSTEIN: ¿Cómo es eso?

RASHID KHALIDI: Intifada significa simplemente “levantamiento”. En el caso palestino, un levantamiento contra una ocupación violenta e ilegal de cincuenta y seis años de antigüedad. Ahora bien, si crees que la ocupación israelí y el control de Cisjordania es un regalo de Dios y que cualquier oposición a ella es antisemita, ese es tu problema. El ocupador bien puede ser danés, realmente no hay diferencia. Si los daneses perseguidos y divinamente inspirados se apoderaran de Palestina, ciertamente no sería anticristiano resistir o criticar su proyecto colonial. ¿Pero de alguna manera resulta antisemita resistir o criticar este proyecto colonial? Eso no tiene sentido.

HANNO HAUENSTEIN: Sin embargo, no es como si los daneses tuvieran una conexión ancestral con la tierra de Palestina — ni con Israel, en todo caso. Sin embargo, hay que reconocer porqué el pueblo judío consideraría esa tierra como un lugar de pertenencia, histórica y religiosamente.

RASHID KHALIDI: Eso es, por supuesto, correcto. Como cito al principio de mi libro, cuando un antepasado mío le escribió una carta a Theodor Herzl, le dijo: “Ustedes tienen una conexión ancestral con este país”.

Los palestinos cristianos y musulmanes creen en la conexión del pueblo judío con esta tierra. ¿Eso les da una escritura de bienes raíces? ¿Tienen los romanos el derecho de apoderarse de Libia, el norte de África y Turquía porque Roma lo controló una vez? ¿Tienen los musulmanes derecho a recuperar España porque la controlaron una vez? Hubo una vez una minoría judía en una parte de Palestina. ¿Les da eso a los nacionalistas israelíes modernos un título de propiedad a esa tierra? Claro que no.

Es un concepto que comparten solamente los israelíes y, lamentablemente, algunos cristianos evangélicos. Tiene peso en términos religiosos. Desafortunadamente, debido a personas como Arthur James Balfour y muchos políticos estadounidenses, también tiene peso político. Eso es una tragedia porque implica una violación de los derechos de la población indígena.

HANNO HAUENSTEIN: Hablemos de su libro La Guerra de Cien Años contra Palestina. El relato de la historia palestina que usted expone en su libro es el de la colonización desde el principio, desde el período del mandato hasta hoy. Muchos estarán de acuerdo en que lo que está ocurriendo en Cisjordania es un proceso de colonialismo de asentamiento. Pero definir la creación del Estado de Israel en tales términos no es exactamente un punto de vista compartido. Tomando en cuenta que usted sí lo ve así, ¿diría usted que la creación del Estado israelí fue históricamente legítima?

RASHID KHALIDI: El sionismo no es sólo colonialismo de asentamiento. El sionismo no es sólo el resultado de la persecución europea del pueblo judío. El sionismo no es sólo reflejo de un anhelo secular de retornar a la tierra de Israel. El sionismo es todas esas cosas, combinadas. Y además es un movimiento que conscientemente, explícitamente, desde el principio, se vio a sí mismo como un proyecto colonial. La agencia de compra de tierras para el proyecto sionista se llamaba Agencia de Colonización Judía. Eso no es una fantasía antisemita de un historiador intolerante que intenta calumniar a un movimiento nacional purista que tiene raíces bíblicas. Este movimiento se vio a sí mismo como un proyecto colonial desde el principio: eso es lo que dijo Herzl, eso es lo que dijo [Zeev] Jabotinsky, y eso es lo que dijo [David] Ben-Gurion. Realmente no entiendo cómo los historiadores pueden disputarlo.

Ceremonia de la Asociación de Colonización Judía en Tel Hai, Israel, el 4 de marzo de 2020. (Foto: Yagil Henkin / Imágenes de Israel)

HANNO HAUENSTEIN: Hay críticos que podrían argumentar que el proyecto estatal de Herzl no fue un proyecto colonial en la forma en que lo entendemos hoy.

RASHID KHALIDI: Era un proyecto nacional. Herzl fue uno de los fundadores de un movimiento nacional cuyos medios eran explícitamente coloniales. Hay precedentes históricos. Tenemos a los Estados Unidos de América. Tenemos a Canadá. Tenemos a Australia. Tenemos a Nueva Zelanda. Todos ellos son proyectos coloniales que se han convertido en proyectos nacionales.

HANNO HAUENSTEIN: Encapsulada en esta pregunta también hay una división en la forma en que el llamado Sur Global ha visto la historia palestina en contraposición a gente en Occidente. ¿Quién, en su opinión, brega mayoritariamente con la noción del colonialismo de asentamiento israelí?

RASHID KHALIDI: Ha sido algo que los palestinos han dicho desde el principio. Hasta la Segunda Guerra Mundial, los propios sionistas nunca se enfrentaron a esta noción. Solo fue después de la Segunda Guerra Mundial que Israel comenzó a promocionarse como un proyecto anticolonial porque durante un par de años luchó contra los británicos. Una de las razones por las que la idea de la naturaleza no colonial y prístina de Israel y del sionismo fue aceptada en Occidente fue un sentimiento de culpa y la convicción de que la interpretación sionista de la narrativa bíblica era correcta. Hay una forma de leer la Biblia por parte de muchos evangélicos y protestantes que le dio credibilidad a este argumento. Para muchos en occidente eso encubrió su aspecto colonial secular.

HANNO HAUENSTEIN: ¿Qué papel juegan los israelíes en la manera en que usted comprende la historia palestina?

RASHID KHALIDI: Es necesario preguntarse: ¿Existe un pueblo israelí y tiene derechos? Bueno, tenemos un pueblo estadounidense. Los derechos del pueblo estadounidense se ejercen a expensas de la población indígena hasta el día de hoy, como sucede en Nueva Zelanda, Canadá y Australia. Esas terribles injusticias deben ser remediadas. Pero hay, sin lugar a dudas, un pueblo estadounidense. Hoy hay un pueblo israelí. Hay que remediar las terribles injusticias inherentes a la desposesión de los palestinos y a la negación de su existencia nacional. No hay forma de evitarlo.

HANNO HAUENSTEIN: En La guerra de cien años contra Palestina, usted divide la historia de Palestina en seis capítulos, desde el período del Mandato y la Declaración Balfour hasta la fundación de Israel y hasta los últimos años. ¿Constituye el asalto contra Gaza un nuevo capítulo?

RASHID KHALIDI: Creo que hay algo nuevo y sin precedentes. Nunca ha habido nada a esta escala en términos de desplazamientos y asesinatos. El número de palestinos asesinados en 1948 fue de unos quince mil. El número de palestinos asesinados en el Líbano en 1982, palestinos y libaneses, fue inferior a veinte mil. En Gaza, estamos hablando probablemente de más de 40 mil personas que ya han muerto. Y subirá mucho más cuando se cuenten y se entierren todos los miles de desaparecidos. En muchos aspectos, esto no tiene precedentes.

HANNO HAUENSTEIN: ¿Cuál es su perspectiva para el futuro en Israel-Palestina?

RASHID KHALIDI: Tiene que haber una reorganización fundamental del movimiento nacional palestino. Y tiene que haber un consenso unificado entre los palestinos. Este es un problema palestino. Israel, por su parte, tiene que superar su obsesión de usar la fuerza cuando trata con los palestinos. Tiene que superar la idea de que en Israel hay un solo pueblo con derecho a la autodeterminación.

En 2018, la ley Israel como Estado-Nación del Pueblo Judío, aprobada por el Knesset con fuerza constitucional, estableció que sólo hay un pueblo en esta tierra con derecho a la autodeterminación nacional, que es el pueblo judío. Si no bregamos con eso, nunca habrá una solución, simplemente más guerra y resistencia.

Por último, tiene que haber un cambio por parte de Occidente. El apoyo estadounidense, soviético, más tarde francés, británico y alemán a Israel ha sido indispensable para la opresión del pueblo palestino. Sin ese apoyo, nada de lo que vemos hoy podría suceder.

HANNO HAUENSTEIN: Entonces, ¿sin presión internacional no habrá cambios?

RASHID KHALIDI: Estados Unidos está entregando armas para bombardear a los palestinos. Si Estados Unidos sigue haciendo la guerra contra los palestinos con sus F-15 y sus F-16 y F-35, helicópteros Apache y obuses de 155 mm, allí no habrá ningún cambio, y la guerra contra los palestinos continuará. Ni siquiera es una cuestión de presión. Es cuestión de obedecer la ley estadounidense y dejar de darle a Israel los medios para llevar a cabo esta guerra contra los palestinos.

Soldados israelíes disparando proyectiles de artillería de 155 milímetros suministrados por Estados Unidos cerca de la frontera con Gaza en noviembre de 2023. (Foto: Abir Sultan/EPA)

HANNO HAUENSTEIN: Cisjordania está en llamas, mientras hablamos la violencia de los colonos está aumentando. Muchos palestinos también han sido asesinados allí en las últimas semanas. Gaza es el centro de atención de la actual embestida israelí contra Gaza. ¿Hasta qué punto están interconectadas estas diferentes formas de violencia?

RASHID KHALIDI: De hecho, cientos de palestinos han sido asesinados en Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023. Creo que estas cosas están muy estrechamente relacionadas. El vínculo puede encontrarse en las declaraciones de ministros de alto rango en el actual gobierno israelí como Bezalel Smotrich o Itamar Ben-Gvir, pero también en las de muchos otros ministros del Likud. No han ocultado el hecho de que buscan imponer una limpieza étnica tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza. No han ocultado el hecho de que quieren expandir la tierra controlada por los colonos y restringir la tierra controlada por los palestinos. Incluso han hablado de reasentar la Franja de Gaza.

HANNO HAUENSTEIN: ¿Cree que ese escenario — el reasentamiento de Gaza — es realista?

RASHID KHALIDI: No estoy sugiriendo que sea un escenario realista, pero si uno quiere entender lo que están haciendo y por qué, esa es la lógica que lo sustenta. Cambiar el equilibrio demográfico en Palestina a favor de los colonos, a expensas de los palestinos, siempre ha sido la intención del proyecto sionista — desde Herzl, pasando por [Chaim] Weizmann, hasta Ben-Gvir — no la creación de un Estado binacional. La convicción de aquellos primeros sionistas era que Europa no los dejaría vivir seguros. Su visión de un Judenstaat requería una transformación demográfica. Un proceso de limpieza étnica, de apiñar a la población indígena en áreas cada vez más pequeñas, similar a lo que sucedió en Irlanda bajo Oliver Cromwell o con las reservas indígenas en América del Norte. Eso es lo que intentan hacer aquí.

HANNO HAUENSTEIN: Alemania tiene una profunda historia antisemita, que culminó en el genocidio que fue el Holocausto. Hoy Alemania deriva de esa historia un profundo compromiso con Israel. En su opinión, ¿qué razgos debería tener hoy la responsabilidad alemana?

RASHID KHALIDI: Creo que Alemania y los países occidentales obviamente tienen una gran responsabilidad por el Holocausto y por el sufrimiento del pueblo judío. Y no sólo Alemania. Antes de que se decidiera la “solución final” en 1942, la gente podría haber escapado, pero a menudo no podía hacerlo porque los países occidentales les cerraron sus puertas. Estados Unidos y Gran Bretaña, con su enorme imperio, podrían haber salvado a cientos de miles de personas. Francia, también. Pero muchos judíos no pudieron entrar en esos países debido a las racistas y antisemitas leyes de inmigración. No hay ninguna razón por la que los palestinos deban sufrir por los pecados de Alemania. No son los autores del Holocausto. Hoy en día parece que Alemania y los países de Europa Occidental, de maneras diferentes, les transfieren a los palestinos su responsabilidad histórica.

HANNO HAUENSTEIN: ¿Cómo ves que esto se despliega en público?

RASHID KHALIDI: Principalmente en la forma de un discurso virulentamente anti palestino. Alemania es probablemente el ejemplo más extremo. Pero es esencialmente lo mismo en Estados Unidos y en muchos otros países occidentales. Esto puede oírse cuando se menciona lo que sucedió el 7 de octubre en relación con el Holocausto. Es una invocación del terrible sufrimiento de los judíos en Alemania y en Chisinau y de los pogromos en el imperio ruso que se comparan con lo que sucedió en Palestina. Pero lo que sucede en Palestina sucede debido al colonialismo violento de los asentamientos y debido a la resistencia que ha engendrado. Esa resistencia fue violenta y creó horribles atrocidades. Esto es indiscutible. Pero no es el resultado del milenario antisemitismo europeo.

HANNO HAUENSTEIN: Usted ha afirmado que el objetivo de la guerra israelí en Gaza no se cumplirá, que Hamás probablemente no sea destruido. Investigadores como Tareq Baconi han señalado las tendencias en el seno de Hamás. Por un lado, su carta de 2017 indica su disposición a hacer concesiones de tierras anteriormente palestinas y a establecer un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967 junto a Israel. Por otro lado, se habla de “liberación”, “del río hasta el mar”. ¿Qué es lo que realmente quiere Hamás?

RASHID KHALIDI: Hamás se desarrolló porque la OLP [Organización para la Liberación de Palestina] se alejó de la lucha armada cuando renunció formalmente a la violencia, reconoció a Israel y aceptó negociar en base de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a partir de finales de la década de 1980. En otras palabras, Hamás tomó la antorcha de la lucha armada. Si la OLP hubiera logrado lo que estaba tratando de lograr, que era un Estado palestino en una pequeña fracción de aproximadamente el 20 por ciento de Palestina, Hamás no estaría hoy con nosotros.

Hamás se opuso a este proceso, y lo pudo hacer en parte porque bajo ninguna circunstancia se pudo realizar un Estado palestino plenamente independiente y soberano en el marco del proceso de Oslo. Este proceso condujo a un fortalecimiento de la ocupación y colonización israelíes, a un empobrecimiento del pueblo palestino, a la división de Cisjordania en pequeños bantustanes. Eso es lo que convirtió a Hamás en un movimiento popular.

HANNO HAUENSTEIN: ¿Es Hamás tan popular hoy entre los palestinos como sugieren algunas encuestas?

RASHID KHALIDI: Para determinar qué tan popular es un grupo, se pueden observar las elecciones, de las cuales solo hubo un par, en 2005-2006. En 2005, Hamás perdió las elecciones presidenciales. En 2006, ganaron las elecciones parlamentarias, con alrededor del 44 por ciento de los votos. No obtuvieron la mayoría de los votos, pero sí la mayoría en el Consejo Legislativo Palestino. Desde entonces, las encuestas de opinión han subido y bajado.

Palestinos sentados frente a un edificio destruido tras los ataques israelíes en el barrio de al-Salam en Rafah, Gaza, el 5 de mayo de 2024. Recientemente más palestinos han criticado abiertamente a Hamás por darle a Israel la oportunidad de lanzar su guerra genocida contra Gaza. (Foto: Abed Rahim Khatib / Agencia Anadolu)

HANNO HAUENSTEIN: Entonces, si le he entendido bien, ¿está diciendo que tratar con Hamás podría ser inevitable en el futuro?

RASHID KHALIDI: La continuación de la ocupación y la continuación de la colonización producirán inevitablemente una resistencia continua. Ya sea armada y violenta, ya sea que produzca este tipo de atrocidades que hemos visto el 7 de octubre o no, la ocupación y la colonización inevitablemente producirán resistencia. Si se quiere resolver este conflicto, habrá que resolverlo entre quien esté en el poder en cada bando. No puedo decir que no me sentaré con este gobierno israelí porque este general o ese ministro tengan las manos manchadas de sangre. Este es el gobierno electo del Estado de Israel. Quienquiera que los palestinos terminen decidiendo que sea su representante, esperemos que democráticamente, es con ellos con los que Israel y el mundo van a tener que lidiar.

HANNO HAUENSTEIN: Sin embargo, países occidentales como Estados Unidos y Alemania definen a Hamás como una organización terrorista.

RASHID KHALIDI: Los británicos y los irlandeses nunca habrían llegado a un acuerdo si Gran Bretaña no hubiera accedido a negociar con el Sinn Féin en 1921 y con el Ejército Republicano Irlandés (IRA por sus siglas en inglés) durante el proceso de paz del Viernes Santo en la década de 1990, después de que el IRA matara a cientos de soldados y policías británicos y a muchos civiles en Irlanda del Norte. El sistema de apartheid sudafricano no habría terminado si Sudáfrica no hubiera negociado con el Congreso Nacional Africano (ANC), un grupo armado y violento. Lo mismo puede decirse de los franceses y del Frente de Liberación Nacional (FLN) en Argelia. Los israelíes y los estadounidenses quieren ser ellos los que elijan a los supuestos representantes de los palestinos y luego pretender que se trata de una negociación. Eso no es una negociación. Eso es una imposición. Y eso no va a llevar a una resolución.

HANNO HAUENSTEIN: Cuando escuchamos la narrativa sobre Israel-Palestina en los últimos años está dominada por frases como la construcción de la paz y la estabilización. Hoy, en las manifestaciones en las universidades, pero hasta cierto punto también en las salas de redacción, se habla más en términos de “rendición de cuentas”. ¿Ha cambiado el discurso?

RASHID KHALIDI: Ha habido un cambio en la narrativa, absolutamente. Hoy estamos hablando de apartheid, genocidio, colonialismo y rendición de cuentas. Nunca en la historia de este conflicto se ha tenido un debate tan abierto. ¿Podría eso revertirse? Claro que sí. Hubo un cambio similar en 1982 por lo que Israel estaba haciendo en el Líbano. Los israelíes lograron, con partidarios en Estados Unidos, repararlo. Hubo otro cambio durante la Primera Intifada. ¿Puede revertirse el cambio actual? No lo sé.

Es cierto que hay un esfuerzo feroz por revertirlo por parte de los políticos y los medios de comunicación occidentales. Espero que, a pesar de estos esfuerzos de retaguardia de un statu quo injusto, este cambio en la narrativa conduzca a una seria rendición de cuentas y a una reflexión por parte de los países occidentales, cuyo apoyo es tan indispensable para realizar estas atrocidades, para este genocidio en Gaza. No podría suceder sin ustedes, los europeos, y nosotros, los estadounidenses. Somos responsables. No sólo los israelíes.


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