El asesinato el 10 de septiembre del “influencer” de derecha Charlie Kirk fue uno de los ataques más serios y peligrosos a la libertad de expresión. Debe ser condenado inequívocamente. El asesinato de Kirk le sirvió en bandeja de plata la mejor excusa a la administración Trump y a sus aliados para que intensifiquen su asalto contra los derechos democráticos. La Casa Blanca ahora está usando el horrendo asesinato para impulsar la trayectoria de Trump hacia un gobierno autocrático.