El 1º de agosto, el fiscal especial Jack Smith, nombrado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, presentó cargos federales contra el expresidente Donald Trump relacionados a su fallido intento de anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. Dos días después, Trump se declaró “inocente” de los cuatro cargos en un tribunal federal en Washington, D.C. Es un hecho ineludible que Trump y sus aliados participaron en una campaña concertada encaminada a anular los resultados de las elecciones. Hasta el día de hoy Trump sigue promoviendo la desvergonzada mentira de que la elección le fue “robada”. Esta nueva acusación, sin embargo, sienta un peligroso precedente, permitiendo que el gobierno tache de criminal ciertos tipos de promoción política. Si el gobierno prevalece en este caso, ¿a quién pondrán en la mira las futuras administraciones en los años venideros — ya sean liberales, conservadoras o de la extrema derecha? No defendemos a Trump, pero sí abogamos por la defensa de los derechos democráticos. Esta es la segunda de dos partes.