Inmigración / Refugiados

En cuestiones de inmigración, Grecia vira hacia el trumpismo



El artículo a continuación se publicó por primera vez en el Washington Post el 22 de agosto de 2025. Documenta nuevas y duras medidas antiinmigrantes promulgadas por el gobierno conservador de Kyriakos Mitsotakis en Grecia.

“Mientras Grecia actúa para detener un aumento en las llegadas no autorizadas”, señala el Post, “desde mediados de julio los migrantes que llegan sin autorización desde la costa del norte de África se han enfrentado a un encarcelamiento sumario tras una suspensión de tres meses del derecho de asilo, un período que las autoridades dicen que podría extenderse y que los críticos califican como violación de los tratados y convenciones internacionales”.

El artículo destaca las implicaciones internacionales de las amplias redadas de inmigración y las deportaciones masivas que han marcado el segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Funcionarios griegos citan la agresiva represión de la inmigración de Trump como una inspiración”, señala.

“‘Creo que la política del presidente Trump es una buena política’, dijo Thanos Plevris, el nuevo ministro de inmigración de Grecia, y agregó que habría sido ‘muy difícil’ para el gobierno griego implementar su nuevo plan si Estados Unidos y otros países de Europa no estuvieran adoptando una línea más dura. ‘Europa está diciendo basta'”.

Plevris, quien fue nombrado ministro de inmigración en junio pasado, es conocido en el país como un derechista radical e islamófobo. Fue líder del partido de extrema derecha Agrupación Ortodoxa Popular (LAOS) antes de unirse al actual partido gobernante en Grecia, el conservador Nueva Democracia.

El 3 de septiembre, menos de dos semanas después de que se publicara el artículo del Post, el parlamento griego aprobó una legislación que incluía las medidas descritas en el artículo. La ley introdujo algunas de las penas más duras en Europa para los solicitantes de asilo que son rechazados. Los migrantes indocumentados a los que se les niegue el asilo y no salgan del país en espacio de 14 días estarán sujetos a penas de prisión de dos a cinco años, multas elevadas y deportaciones más rápidas.

Las medidas antiinmigrantes en Grecia son parte de una ola de medidas destinadas a restringir y reducir drásticamente la inmigración a los países europeos ricos. Se han puesto en práctica a medida que el desplazamiento forzado ha aumentado en la última década, superando a fines de 2024 los 122 millones de personas — entre ellos casi 50 millones de niños — un récord. Esto equivale a una de cada 67 personas en el planeta.

En el mundo el número total de refugiados se ha duplicado en la última década, especialmente desde países de África, Asia Oriental y el Medio Oriente.

Las guerras y otros conflictos violentos, la violación generalizada de los derechos humanos, los desastres provocados por el clima y la creciente escasez de las necesidades básicas de la vida están detrás de este éxodo masivo. A su vez estas condiciones se ven agravadas por la crisis del sistema capitalista de producción y la proliferación de la globalización del comercio que ha seguido transfiriendo riqueza de los países semicoloniales a los imperialistas, los mismos países que durante mucho tiempo se han beneficiado del comercio desigual y explotador y de otras relaciones económicas injustas entre las naciones.

En realidad, muchos de los refugiados que buscan asilo persiguen la riqueza que fue extraída de sus países de origen por quienes ahora buscan prohibirles la entrada.

Panorama-Mundial publica este artículo para información de nuestros lectores. El título, el subtítulo, las fotos y el texto a continuación son del original en inglés. La traducción y la nota al final son de Panorama-Mundial.

— Los editores de Panorama-Mundial

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En cuestiones de inmigración, Grecia vira hacia el trumpismo

Para Grecia, una puerta de entrada a los 27 miembros de la Unión Europea, el largo encarcelamiento de migrantes irregulares pronto podría ser la nueva norma.

agosto 22, 2025

Los migrantes son recogidos por agentes de la guardia costera griega tras desembarcar de un buque de carga en el puerto de Lavrio, al sur de Atenas, el mes pasado [julio de 2025]. (Foto: Aris Messinis / AFP)

Por Anthony Faiola, Elinda Labropoulou y Mohamad El Chamaa

AMYGDALEZA, Grecia (AP) — Denunciando una “invasión” de migrantes y elogiando la represión en Estados Unidos bajo el presidente Donald Trump, las autoridades griegas están desplegando uno de los planes más radicales en Europa para acabar con las llegadas no autorizadas.

El nuevo “modelo” griego opera detrás de una valla de 10 pies coronada con alambre de púas al borde del área metropolitana de Atenas, donde los migrantes encarcelados describen condiciones propias de un Alcatraz del Egeo. Guardias vestidos de negro patrullan el perímetro del centro de detención aquí, donde los migrantes recientemente rescatados en el mar son tratados como delincuentes, según abogados de derechos humanos.

Mientras Grecia actúa para detener el aumento de las llegadas no autorizadas, conocidas en Europa, América Latina y otros lugares como migración irregular, desde mediados de julio los migrantes que llegan sin autorización desde la costa del norte de África se han enfrentado a un encarcelamiento sumario tras una suspensión de tres meses del derecho de asilo, período que las autoridades dicen podría extenderse y que los críticos califican como violación de tratados y convenciones internacionales.

Los migrantes rescatados están siendo alojados dentro de recintos improvisados en contenedores de metal, dicen migrantes y abogados.

Insectos pululan cerca de colchones descoloridos en unidades que albergan hasta 10 migrantes. Los inodoros no tienen tapas y algunos no tienen puertas. Los acondicionadores de aire se están descomponiendo en lo más cálido del verano griego, cuando las temperaturas aumentan regularmente a los 90 grados [32 °C], según entrevistas y videos de la instalación compartidos por migrantes.

Migrantes recién llegados a la isla de Creta son retenidos bajo vigilancia en un refugio temporal en el pueblo de Agia el martes [19 de agosto de 2025]. (Foto: Giannis Angelakis / AP)

Funcionarios griegos rechazaron una solicitud para visitar el campo de detención y no respondieron a una solicitud de comentarios sobre las supuestas condiciones.

“Es una vida muy difícil”, dijo un hombre yemení de 31 años en una de las instalaciones, quien habló bajo condición de anonimato porque teme represalias de las autoridades.

Para Grecia, una puerta de entrada a la Unión Europea de 27 miembros, el encarcelamiento prolongado de los inmigrantes irregulares pronto podría ser la nueva norma. Bajo una amplia ley presentada como disuasión — y que probablemente se apruebe en las próximas semanas — los migrantes podrían volver a solicitar asilo. Pero en lugar de ser liberados a campos abiertos donde tendrían cierta capacidad de ir y venir mientras se juzgan sus casos, como sucedía anteriormente, serían retenidos dentro de prisiones cerradas como la de Amygdaleza.

Solicitantes seleccionados serían liberados. Pero los rechazados, una tasa que ahora supera el 50 por ciento, enfrentarían una difícil elección: deportación voluntaria o posibles sentencias de cárcel de dos a cinco años, así como multas de hasta 10 mil euros (11,600 dólares), si son declarados culpables de entrada y estadía ilegales.

Funcionarios griegos citan la agresiva represión de Trump contra la inmigración como una inspiración.

“Creo que la política del presidente Trump es una buena política”, dijo Thanos Plevris, el nuevo ministro de Migración de Grecia, y agregó que habría sido “muy difícil” para el gobierno griego implementar su nuevo plan si Estados Unidos y otros países de Europa no estuvieran adoptando una línea más dura. “Europa está diciendo basta”.

Migrantes de pie detrás de una valla después de ser recogidos por agentes de la guardia costera griega en Lavrio el mes pasado [julio de 2025]. (Foto: Aris Messinis / AFP)

Un cambio de dirección

En todo Occidente, los países están emitiendo un llamado de atención a los migrantes que ingresan sin autorización: no encontrarán santuario aquí.

En Europa el péndulo comenzó a oscilar hacia la derecha hace una década, después de que llegaran al continente más de un millón de sirios y otros solicitantes de asilo que huían de la guerra. Fustigando la voluntad de la entonces canciller alemana, Angela Merkel, de abrir las puertas de su nación, varios países, incluidos Hungría y Austria, impusieron restricciones, medidas represivas y límites con la meta de disuadir.

Hoy, con la notable excepción de España, liderada por fuerzas liberales, que ha adoptado una política migratoria más acogedora y ha cosechado recompensas económicas en el proceso, los países europeos son cada vez más hostiles a la migración, aunque en gran medida están dispuestos a aceptar a millones de ucranianos blancos y cristianos.

Alemania[1] ha dado un giro radical, desplegando nuevas patrullas fronterizas y organizando una cumbre de naciones europeas en los Alpes bávaros el mes pasado para respaldar reglas migratorias más estrictas. El mes pasado, la cámara baja de los Países Bajos aprobó dos leyes que reducen la duración de los permisos de asilo temporales, suspenden los nuevos y restringen la reunificación familiar.

“Es un cambio de rumbo” en la migración, dijo Jasmijn Slootjes, subdirectora del Instituto de Política Migratoria de Europa, un centro de investigación. “Lo que es diferente ahora es que se replica en muchos países”.

Migrantes desembarcan de un buque de carga para abordar un bote más pequeño en Lavrio antes de ser trasladados el mes pasado [julio de 2025]. (Foto: Aris Messinis / AFP)

Enfrentando bajas tasas de deportación (solo alrededor de 1 de cada 4.5 solicitantes de asilo rechazados en la UE son realmente repatriados), el bloque está en plena campaña para hacer que sea más fácil y rápido devolver a los solicitantes de asilo rechazados, o prohibir su entrada al país desde un principio.

A diferencia de los refugiados que tienen derecho a asilo porque huyen de la guerra, la hambruna, o de otras circunstancias que hacen peligrar su vida, los migrantes que llegan en situación irregular son aquellos que buscan mejores circunstancias económicas sin estar en peligro inminente. Pero la diferencia no siempre es clara.

Hasta el momento no se están llevando a cabo redadas sistemáticas en Europa. Pero haciendo eco del acuerdo de Trump con El Salvador, funcionarios europeos respaldan cada vez más la idea de usar centros afuera de las fronteras del bloque para retener a los migrantes en espera de repatriación o de decisiones sobre su asilo. Muchas naciones de la UE han acogido los pasos tomados por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, por establecer dos centros de detención en Albania para procesar los solicitantes de asilo en el extranjero. Ese proceso se ha visto obstaculizado por desafíos legales, pero funcionarios italianos dicen que podría resultar más práctico ya que entren en vigor las nuevas reglas de migración de la UE el año que viene.

Plevris, el ministro de Migración griego, dijo en una entrevista que él y sus homólogos europeos habían discutido recientemente la creación de centros de detención en Libia — donde grupos de derechos humanos y agencias de la ONU han acusado a las autoridades locales de asesinatos ilegales, abuso sexual y tortura de los migrantes.

Por años, Grecia ha intentado combatir las olas migratorias, y su guardia costera ha sido acusada de bloquear ilegalmente las llegadas y de no impedir sucesos trágicos involucrando a migrantes en altamar. Pero su nueva ley de migración, presentada el mes pasado luego de un aumento repentino de llegadas a su isla sureña de Creta, busca consagrar el mensaje de “está prohibida la entrada”.

Un migrante que llegó recientemente a Creta bebe agua mientras permanece bajo vigilancia en un refugio temporal en Agia el martes [19 de agosto de 2025]. (Foto: Giannis Angelakis / AP)

Enviado a una prisión

En una cavernosa sala de exposiciones en Creta — la isla más grande de Grecia, a 180 millas de la costa del norte de África — se veían en una visita reciente colchones sucios apilados en una esquina.

Hace unas semanas, este centro improvisado se desbordaba con cientos de migrantes cuando las llegadas comenzaron a aumentar a fines de la primavera. Las llegadas a Creta y a la isla más pequeña de Gavdos en los primeros siete meses del año fueron más de 10 mil — cuatro veces mayor en comparación con el mismo período del año pasado.

Los migrantes llegaron desde la costa oriental de Libia, donde no impera la ley, en barcos precarios, grandes y pequeños. Muchos procedían de Egipto, Bangladesh y Pakistán y huían de la pobreza, con solicitudes de asilo relativamente débiles, según las autoridades griegas. Pero defensores de los derechos humanos dicen que otros, que escaparon de la guerra y la violencia en Sudán y Yemen, probablemente tenían casos mucho más sólidos.

Con la llegada de considerablemente menos migrantes, el centro de procesamiento en Creta a veces está vacío. Los migrantes que llegaron el 14 julio, cuando entró en vigor la suspensión de las solicitudes de asilo en Grecia, o después, son enviados rápidamente a la prisión de Amygdaleza, cerca de Atenas, o a otra en el norte de Grecia.

Un grupo de migrantes detenidos bajo vigilancia en un refugio temporal en Creta el martes [19 de agosto de 2025]. (Foto: Giannis Angelakis / AP)

Además, Atenas envió tres barcos de la marina de guerra a aguas internacionales frente a la costa de Libia. Las llegadas se han desplomado a unos 157 migrantes en total desde el 25 de julio.

Julia Zelvenska, jefa de apoyo legal y litigios del Consejo Europeo sobre Refugiados y Exiliados, una alianza de organizaciones no gubernamentales, dijo que la suspensión de asilo, que Grecia también impuso por un mes en 2020, violó las Convenciones de Ginebra, así como la carta de derechos humanos de la Unión Europea, que reconoce el derecho al asilo.

Las autoridades griegas lo niegan, con el argumento de que la mayoría de los migrantes que llegan no califican para el asilo.

El ACNUR, la agencia de refugiados de las Naciones Unidas, expresó su “grave preocupación” por la suspensión griega del asilo.

“El derecho a solicitar asilo es un derecho humano fundamental, consagrado en el derecho internacional, europeo y nacional, y se aplica a todos, independientemente de cómo o dónde lleguen a un país”, la agencia dijo en un comunicado.

La isla griega de Creta es un popular destino turístico. (Foto: Ilir Tsouko / Washington Post)

¿Por qué vienen?

En Creta, una extensa isla de olivares, playas cristalinas y hoteles y restaurantes que dependen del turismo, muchos residentes aparentemente respaldan la nueva política de disuasión del gobierno. Algunos temían que la reciente ola migratoria asustaría a los turistas, como sucedió cuando los sirios abrumaron las islas orientales de Grecia hace una década. Otros dijeron que era una cuestión de la ley y el orden — así como de preservar la cultura en la cuna de la civilización occidental.

“A nivel nacional, vemos cada vez más personas en las calles, de una población que no solía estar aquí, [incluso] mujeres que usan pañuelos en la cabeza”, dijo Konstantinos Thomadakis, un sacerdote ortodoxo de la iglesia de San Lucas en Chania. “Y el perfil de los que vienen es de hombres jóvenes de 18 a 35 años. Nos hace preguntarnos, ¿por qué vienen? Es una entrada ilegal a nuestro país”.

Pero Eleni Zervoudaki, la vicealcaldesa y enlace local con el campamento improvisado, tenía dudas sobre la decisión del gobierno de suspender el asilo. Dijo que llegó a conocer a algunos migrantes durante su estadía, entre ellos un “buen hombre” de Sudán que huía de una guerra brutal.

“Todos somos seres humanos”, dijo Zervoudaki. “Si estuviéramos en su posición, haríamos lo mismo”.

El centro de detención de migrantes de Amygdaleza, al norte de Atenas (izquierda). Eleni Zervoudaki, la vicealcaldesa y enlace local con el campamento improvisado de migrantes en Creta. (Fotos: Ilir Tsouko /Correo de Washington)

Bajo la sombra de las montañas distantes en la península de Ática, al norte de Atenas, el cercado centro de detención de migrantes de Amygdaleza abrió sus puertas en 2012. Legalmente, las personas que llegan sin autorización pueden ser retenidas hasta por 18 meses. Pero dicen los abogados que, en los últimos años, cuando los recién llegados ya quedan registrados como solicitantes de asilo, han sido trasladados relativamente rápidamente a campamentos con menos restricciones.

Sin embargo, para los nuevos residentes de Amygdaleza eso ya no es el caso.

Sus estadías aquí podrían extenderse a varios años si se aprueba la nueva ley y los solicitantes rechazados se niegan a regresar a casa. Los abogados califican la política de poco práctica y dicen que Grecia simplemente no tiene la capacidad de encarcelar a tantos migrantes.

Un migrante de Yemen, quien dijo que había huido de una zona de conflicto entre el gobierno y los rebeldes hutíes, comentó que él y otros migrantes estaban consternados al descubrir que habían arriesgado sus vidas y sus ahorros para llegar a Grecia, solo para descubrir que no se les permitía presentar solicitudes de asilo.

“Pensé que me retendrían por tres a cinco días y luego me dejarían ir”, dijo en una entrevista telefónica. “No tenía idea. Me sorprendió. Quiero irme. No quiero quedarme en esta prisión”.

El Chamaa informó desde Beirut. Ellen Francis en Bruselas contribuyó a este artículo.


NOTAS

[1] Alemania, que tenía un enfoque más acogedor hacia la inmigración, recientemente ha visto un giro en su política. El gobierno comenzó a darle la bienvenida oficial a trabajadores invitados de Turquía en 1961 para abordar una escasez de mano de obra durante el auge económico de la posguerra. Si bien el programa terminó en 1973, muchos de esos trabajadores decidieron quedarse. Después de adoptar nuevos reglamentos en 1974 para permitir la reunificación familiar, la comunidad turca se convirtió en la minoría étnica más grande del país.

En 2015, Angela Merkel, canciller de Alemania de 2005 a 2021, anunció que Alemania acogería a millones de refugiados más, en su mayoría de Siria, Afganistán e Irak. El objetivo de la política era aliviar la imperiosa necesidad del país de trabajadores calificados y la creciente escasez de mano de obra debido al envejecimiento de la población alemana.

Alemania todavía enfrenta una escasez de mano de obra. Pero ahora el ultraderechista y virulentamente antiinmigrante partido Alternativa para Alemania (AfD) se ha convertido en el mayor partido de la oposición y ha empujado a los principales partidos a que adopten posturas más duras contra la inmigración.

Esta postura más restrictiva se ha endurecido notablemente bajo el nuevo gobierno conservador del canciller Friedrich Merz, quien asumió el cargo en 2025. Incluye controles fronterizos más estrictos, la suspensión del programa de reunificación familiar para ciertos grupos de inmigrantes, la abolición de la ciudadanía por la vía rápida y reglas de deportación más rigurosas que resultan en expulsiones más rápidas.

La adopción de una postura tan dura por parte de Alemania ha sido un factor que ha empujado a otros estados miembros de la UE a seguir su ejemplo.


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