El ultraderechista Jake Lang y unos 10 simpatizantes llegaron al Ayuntamiento de Minneapolis el 17 de enero para su planeada “Marcha contra el Fraude en Minnesota”. En lugar de encontrar a una multitud apoyando su llamado, se enfrentó a cientos de contra-manifestantes que portaban carteles que decían “¡ICE Fuera!” y “Amamos a nuestros vecinos somalíes”.
La decisión de movilizarse en contra de Jake Lang fue acertada. Pero los ataques físicos contra Lang — ya fueran cometidos por gente que se opone genuinamente al terror de ICE o por agentes provocadores, que fácilmente pueden infiltrarse en estas situaciones — socavaron el espacio político y la superioridad moral que decenas de miles han logrado ganarse recientemente en las Ciudades Gemelas.