Lucha contra la brutalidad policial

‘¡Digan sus nombres!’

D.C.: Cientos de familias exigen justicia para sus seres queridos asesinados por la policía


Este artículo fue publicado el 2 de septiembre y fue actualizado el 17 de septiembre del 2021 (ver corrección al final).


Por Francisco Picado y Argiris Malapanis

WASHINGTON, D.C., 2 de septiembre del 2021—Más de 500 familiares de víctimas asesinadas por la policía en todo Estados Unidos, y sus simpatizantes, participaron en una poderosa manifestación testimonial aquí el 28 de agosto del 2021, exigiendo que las autoridades “enjuicien a los policías que brutalizan y/o asesinan” y que se “reabran y vuelvan a investigar todos los casos que alegan violencia policial”, como dice un comunicado de prensa de la acción. Los miembros de las familias afectadas por la violencia policial pidieron que se ponga fin a lo que muchos describieron como el “azote continuo” de la brutalidad policial. El freno más eficaz para poner fin a este tipo de violencia es procesar a los policías responsables y ponerlos tras las rejas, subrayaron.


ANÁLISIS NOTICIOSO


“Las familias afectadas y sus simpatizantes quieren que los políticos y los funcionarios del gobierno que tienen el poder de promulgar o promover estas medidas actúen de forma inmediata”, se afirma en el comunicado de prensa.

La acción marca el desarrollo de liderazgo más importante que haya surgido de las protestas masivas que estallaron el año pasado contra la brutalidad policial tras el asesinato de George Floyd por la policía de Minneapolis. Las voces de estas familias afectadas resonaron alto y claro en la capital del país, aunque los medios de comunicación de las grandes empresas las ignoraron. (Una cadena de televisión de Boston grabó toda la concentración y cubrió la marcha). Los lazos creados entre los miembros de estas familias y entre ellos y sus partidarios mientras se organizaba esta protesta y durante la acción misma, tienen un valor incalculable para impulsar la lucha.

La condena del policía de Minneapolis Derek Chauvin por dos cargos de asesinato y uno de homicidio involuntario en el caso de George Floyd fue una victoria en esta lucha y un resultado de las movilizaciones masivas del año pasado. Pero desde la Casa Blanca de Biden para abajo, los políticos y los organismos policiales han citado la condena de Chauvin como prueba de que el sistema de justicia “funciona”. De hecho, es la excepción que confirma la regla. Y la regla—señalada tan claramente por la experiencia de cientos de familiares afectados aquí en D.C.—es que no hay justicia ni verdadera rendición de cuentas cuando la policía mata a alguien. Pocos policías son acusados o llevados a juicio, y casi nunca son condenados. Por lo tanto, el flagelo continúa. Frente a esta realidad, la protesta aquí fue singular y particularmente importante.

Uno de los elementos más impactantes de la acción fue una instalación fotográfica de los asesinados por la policía. Trescientas imágenes, cada una colocada en un asiento vacío—conmemorando las vidas de aquellos que deberían estar todavía con nosotros—se convirtieron en la pieza central de la acción durante todo el día. De las 300 familias representadas por estas fotos que respaldaron la acción, unas 200 de ellas acudieron a Washington, representadas por 450 familiares. Decenas de personas recorrieron las filas de sillas fotografiando y grabando las imágenes de los fallecidos, en su mayoría jóvenes. Los familiares afectados se fotografiaron entre sí junto a los retratos de sus seres queridos. Muchos compartieron sus fotos en las redes sociales.

Uno de los elementos más impactantes de la acción fue una instalación fotográfica de los muertos por la policía. Trescientas imágenes, cada una colocada en un asiento vacío conmemorando las vidas de quienes deberían estar todavía con nosotros, se convirtieron en la pieza central de la acción ese día. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)
Patricia Scott sostiene la foto de su hijo Raemawn Scott, quien murió en el 2003 a la edad de 34 años mientras estaba detenido en la cárcel del condado de Fulton, en Georgia. Los familiares afectados se fotografiaron junto a los retratos de sus seres queridos. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)
Tras la concentración, los familiares se sentaron en las sillas y levantaron las fotos de sus seres queridos, mientras las cámaras captaban el momento. (Foto: Francisco Picado / World-Outlook)

Tras el evento testimonial, los familiares se sentaron en las sillas y sostuvieron las fotos de sus seres queridos, mientras muchas cámaras captaban el momento.

“La instalación artística y la Marcha Nacional en Washington buscan inspirar y alentar una mayor participación en los esfuerzos locales y nacionales en todas partes para ayudar a las familias a lograr sus demandas”, dijo el comunicado de prensa que los organizadores enviaron a los medios de comunicación el 27 de agosto.

La manifestación se planeó para que coincidiera con el 58º aniversario de la histórica Marcha sobre Washington por el empleo y la libertad de 1963, en la que Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso “Tengo una esperanza” ante una multitud de 250 mil personas reunidas frente al Monumento a Lincoln. La acción del 28 de agosto tuvo lugar en el Monumento a Washington, a menos de una milla de la Casa Blanca. A pesar de un calor insoportable que requería una hidratación constante, la gente escuchó atentamente durante horas a cerca de 100 oradores, cada uno de los cuales contaba su historia de cómo la policía había segado la vida de sus hijos, hijas, otros familiares o amigos. La protesta concluyó con una animada marcha hasta el Departamento de Justicia de Estados Unidos esa misma tarde.

Participan trabajadores de todos los tonos de piel

La manifestación, bien organizada y disciplinada, tenía una composición abrumadoramente obrera, abarcando varias generaciones de afroamericanos, latinos, nativos americanos, asiáticos y personas de todos los tonos de piel. Un número apreciable de trabajadores inmigrantes participaron, ya sea como familias impactadas o como simpatizantes. Los organizadores proporcionaron agua, mariscales del evento, observadores legales y médicos voluntarios durante todo el día.

Camisetas con fotos de seres queridos asesinados por la policía u otras imágenes de la lucha contra la violencia policial podían verse entre la multitud. Decenas de pancartas, estandartes y banderas se sumaron a las desgarradoras historias. Algunas estaban pintadas a mano por un familiar o reproducían un dibujo de un ser querido asesinado. Varios familiares afectados dieron voz a su tragedia y su lucha con su arte, incluso recitando poemas originales que habían escrito.

Más de 515 miembros de familias afectadas de todo el país respaldaron la acción y cientos de ellos estuvieron presentes aquí para participar. Vinieron de “44 estados y el Distrito de Columbia”, anunció al final de la acción Brock Satter, de Mass Action Against Police Brutality [Acción de Masas Cotra la Brutalidad de la Policía] de Boston, uno de los organizadores. Las familias afectadas y sus simpatizantes recaudaron miles de dólares para ayudar a cubrir el costo de los viajes y pagar los gastos del evento.

Esta magnífica acción brindó una oportunidad extraordinaria para que estas familias de la clase trabajadora contaran sus historias, se conocieran y se escucharan mutuamente, y expresaran su solidaridad con la lucha de los demás. Algunos participaban en una protesta o hablaban públicamente por primera vez, junto con otros que llevan muchos años luchando por la justicia.

Tahia Bell-Sykes de Boston, y Adrienne Hood de Columbus, Ohio, que han perdido a sus seres queridos a causa de la violencia policial, junto con Karla White Carey de Familias Unidas contra la Brutalidad Policial de Ohio, y Brian Taylor de la Coalición contra la Brutalidad Policial de Cincinnati, Ohio, se turnaron para presidir la concentración, que duró tres horas.

Tahia Bell-Sykes de Boston, quien perdió a su hermano a causa de la violencia policial y forma parte de Mass Action Against Police Brutality, copresidió la concentración del 28 de agosto. Ella abre el acto aquí. . (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

Cada orador contó su historia muy brevemente para dar a cada familia la oportunidad de hablar. Muchos terminaron sus intervenciones pidiendo a la multitud que “dijera sus nombres”. Los reunidos alrededor del escenario respondieron cada vez gritando el nombre del ser querido, en una contundente reafirmación de que las familias afectadas y sus partidarios no olvidarán a los asesinados ni dejarán que las autoridades escondan ningún caso bajo la alfombra. El dolor, pero sobre todo la rabia y la determinación de seguir luchando por la justicia, reverberaron en los discursos y en las respuestas.

Al planificar la acción, los organizadores tomaron la decisión de ofrecer a cada familia la posibilidad de grabar su historia en vídeo. Este trabajo cobró importancia gracias a un equipo del Programa de Historia Oral Samuel Proctor de la Universidad de Florida, organizado por el Dr. Paul Ortiz, director del proyecto, y Deborah Hendrix, coordinadora del programa. Los familiares tuvieron la oportunidad de ir a una marquesina cercana donde se filmó una entrevista sobre cada caso. Los vídeos se producirán y se añadirán al archivo digital del Proyecto Proctor, específicamente para las familias afectadas, y estarán a disposición de estudiosos, periodistas y el público. Esto proporcionará un recurso inestimable en la lucha por la justicia.

‘No nos rendiremos hasta que se haga justicia’

Los padres de Alex Flores, de 34 años, fueron los primeros en dirigirse a la manifestación. Hablando en español, el señor Flores dijo a la multitud que la policía de Los Ángeles mató a su hijo el 19 de noviembre de 2019, a pesar de saber que estaba atravesando una crisis de salud mental. “Afirmaron que Alex atacó a los policías, pero nuestro video muestra lo contrario”, declaró. “¡No nos rendiremos hasta que obtener justicia!”

Los padres de Alex Flores, asesinado por la policía de Los Ángeles en 2019, fueron los primeros en dirigirse a la concentración. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

Amanda Flores, hermana de Alex, dijo a World-Outlook que su hermano había estado bregando con una enfermedad mental. Lo notó paranoico tres días antes del tiroteo. El vídeo del incidente mortal mostró que su hermano se apuntaba a sí mismo con un cuchillo, no a los agentes, y que estaba lejos de la policía cuando le dispararon, dijo. “Deberían haberse acercado a él de otra manera”, declaró. “Está claro que fue un asesinato racista”.

La policía debería enfrentarse a las mismas consecuencias que cualquier otra persona que comete un delito, dijo Bernice Roundtree en la manifestación. Ella es la madre adoptiva de Charles Roundtree, de 18 años, que fue asesinado a tiros el 17 de octubre de 2018 en la casa de un amigo por el policía Steve Casanova de San Antonio, Texas. El policía dijo estar investigando un crimen. “Si hubiera disparado [al policía], ahora mismo estaría en la silla eléctrica”, dijo. Pero “mientras sus hermanos y hermanas y yo estemos aquí, vamos a luchar” por la justicia.

Dawn Wilson, la madre de Sarah Wilson, explicó cómo murió su hija de 19 años durante una parada de tráfico en Chesapeake, Virginia, el 25 de julio de 2018. La policía y el médico forense afirman que Sarah se disparó en la boca mientras tenía las manos esposadas a la espalda. Nuestra sociedad está “dirigida por mentirosos”, declaró. “¡Digan su nombre!” concluyó Dawn. “¡Sarah Wilson!”, respondió la multitud.

Annemarie Grant, hermana de Thomas Purdy, de 38 años, explicó cómo su hermano fue puesto boca abajo y asfixiado hasta la muerte en el 2015 mientras era maniatado por los agentes del sheriff en la cárcel del condado de Washoe en Reno, Nevada. Había sido detenido durante una crisis de salud mental. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

Annemarie Grant, hermana de Thomas Purdy, de 38 años, explicó que su hermano fue puesto boca abajo y asfixiado hasta la muerte en el 2015 mientras era maniatado por los agentes del sheriff en la cárcel del condado de Washoe en Reno, Nevada, después de ser detenido por “actuar de forma errática” debido a una crisis de salud mental. Los agentes se negaron a llamar a una ambulancia a pesar de que Purdy les decía que no podía respirar, mientras suplicaba por su vida. “La policía tiene que reconocer que sujetar a la gente boca abajo  mata, que las persecuciones innecesarias matan a la gente”, concluyó.

Teisha Floyd describió cómo los U.S. Marshals mataron a su hermano Winston Smith en Minneapolis el 3 de junio del 2021. “Le dispararon por la espalda y ahora tratan de encubrirlo”, dijo. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

“Mi hermano era Winston Smith”, dijo Teisha Floyd, denunciando otro asesinato. “Fue asesinado por los U.S. Marshals en Minneapolis, Minnesota, el 3 de junio de 2021. Estaba sentado en el asiento del pasajero de su coche. Se acercaron a él, sin uniformes, con coches sin marcas, se bajaron y le dispararon en la nuca con un rifle de asalto. Mi hermano era un buen padre de tres hijos, era un buen hijo, un buen hermano. Le dispararon por la espalda y ahora intentan encubrirlo. Digan su nombre”.

‘La única manera de hacer el cambio es el cambio en nosotros’

“Nuestra historia es muy parecida a la de muchos de ustedes”, dijo Debbie Novak, la madre de David Novak, quien fue asesinado por la policía de Spokane, Washington, el 7 de enero de 2019. “David estaba desarmado, no cometió ningún crimen, y estos oficiales de la policía le dispararon por la espalda. Es tan doloroso, es simplemente tan doloroso”, dijo. “No nos dieron ninguna información durante nueve meses y todavía no han presentado toda la información. Pero quiero dar las gracias a Mass Action y a todos ustedes por haber convocado esta reunión y por habernos dado una plataforma para solidarizarnos y ver qué podemos hacer para que haya un cambio, porque tiene que haber un cambio. Queremos a David y le echamos mucho de menos. Digan su nombre”.

Debbie Novak, madre de David Novak, asesinado por la policía de Spokane, Washington, en 2019 se dirige a la manifestación. Doy gracias a “Mass Action y a todos ustedes por […] darnos una plataforma para ser solidarios”. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

Al describir el asesinato de su hermano Edward Foster en el 2015 a manos de la policía de Homestead, Florida, Crystal Foster hizo un comentario similar. “La única manera de hacer cambio es el cambio en nosotros”, dijo. Edward simplemente estaba caminando a casa de la tienda cuando un policía lo mató, agregó. “Quiero que se haga justicia. Quiero que Anthony Green sea detenido con cargos de asesinato por ejecutar a Edward Foster”, dijo Crystal. “Todos los testigos dijeron lo mismo. En menos de un minuto—en 10 ó 15 segundos—mi hermano fue abatido a tiros. Mi hermano recibió múltiples disparos en la espalda. A mi hermano le dispararon en todas partes de su cuerpo por ir caminando a la tienda. Y este agente, en lugar de ser esposado y acusado de asesinato, recibió un ascenso”.

Crystal Foster, cuyo hermano Edward Foster fue asesinado por la policía de Homestead, Florida, en el 2015, habla en la manifestación. “La única manera de hacer el cambio es el cambio en nosotros”, dijo. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

También habló Sandy Sánchez, tía de Anthony Nuñez de 18 años, asesinado por la policía de San José, California, el 4 de julio del 2016. “Han pasado cinco años y no puedo hablar [de Anthony] sin llorar”, dijo, quebrantándose momentáneamente. “Anthony tuvo una crisis mental y se dió un disparo. Pedimos ayuda y en lugar de ayudar vinieron preparados para la guerra. Le dispararon por delante y por detrás en 3 minutos y 20 segundos y luego los cinco se felicitaron”. En 2019 un jurado determinó que dos agentes de policía hicieron uso excesivo de la fuerza en este caso y recomendó una indemnización de 2.6 millones de dólares al patrimonio de Núñez.

Elizabeth Harris describió cómo su hija DeShayla Harris, de 28 años, fue asesinada con un disparo en la nuca cuando se dirigía a su coche en el paseo marítimo de Virginia Beach el 26 de marzo del 2021. “La policía lo niega, pero sé que fueron ellos”, dijo Harris.

“Mi hermano Jesse Cedillo Jr. recibió 15 balazos y fue asesinado por Jeff Alonzo, el sheriff de Pueblo, Colorado”, dijo Jaely Cedillo. “Empezaron a disparar en el momento en que salió con las manos en alto y sin arma”, declaró. “Plantaron evidencia que nunca pudieron probar, lo acusaron de cosas que nunca hizo. Pedimos justicia para Jesse y para todos los que han sido aterrorizados por la pandilla más grande de Estados Unidos”, añadió.

Jaely Cedillo describe el asesinato de su hermano Jesse a manos de un sheriff de Pueblo, Colorado. “Pedimos justicia para Jesse y para todos los que han sido aterrorizados por la pandilla más grande de Estados Unidos”, dijo. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

Muchos oradores también mencionaron los nombres de otras familias afectadas y de seres queridos asesinados por la policía donde viven, a veces nombrando hasta una docena de personas que no pudieron llegar a D.C. La mayoría de las familias estaban deseosas de dar más detalles sobre su lucha por la justicia, más allá de lo que pudieron describir en el breve tiempo asignado a cada orador. Sin embargo, las familias que organizaron la concentración decidieron que todas las familias afectadas merecían una oportunidad de tomar el micrófono.

Los miembros de las familias afectadas por la violencia policial hacen cola para hablar en la concentración. Se asignó poco tiempo a cada orador para que todas las familias tuvieran la oportunidad de tomar el micrófono. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

‘Su lucha es mi lucha’

“El 8 de enero del 2021, agentes vestidos de civil de la policía de Gaithersburg [Maryland], le dispararon a mi hijo de 24 años, Kwamena Ocran, por la espalda varias veces”, dijo Melody Cooper a World-Outlook. “Mi hijo estaba boca abajo, y el sargento Delgado continuó disparándole en la zona de las ingles y luego lo dejaron allí muerto durante 7 horas y media, y más tarde lavaron la zona con mangueras a presión”, dijo. “Estoy aquí para que la gente lo conozca y para exigir justicia”.

El hijo de María Girón fue asesinado el 30 de junio del 2014 por un agente del sheriff del condado King en Seattle. “Lo mataron por no pagar la tarifa de 2.50 dólares”, dijo Girón a World-Outlook. “Por eso estoy aquí, porque necesitamos un movimiento para pedir justicia por todas estas vidas. Todos estamos luchando por la misma causa. Estoy aquí representando a la familia de un inmigrante indocumentado que nació en Mexicali [Baja California, México]”, explicó. “Quieren que estemos callados, pero decidí que tenía que aprender inglés para hablar y exigir justicia”.

El hijo de María Girón fue asesinado el 30 de junio del 2014 por un ayudante de sheriff del condado King en Seattle “por no pagar la tarifa de 2.50 dólares”, dijo. “Decidí que tenía que aprender inglés para hablar y exigir justicia”. Junto a Girón está Sonia Joseph, madre de Giovonn Joseph McDade, asesinado por la policía de Kent, WA. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

Algunas familias se han conocido y han estrechado sus vínculos durante la lucha por la justicia para sus seres queridos. Amalia Villafane y Crystal Foster se conocieron y conectaron en esta lucha. Villafane es inmigrante colombiana y Foster es afroamericana. “Mi hijo Sebastián Gregory tenía 16 años el 28 de mayo de 2012”, explicó Amalia. El agente de policía de Miami-Dade Luis Manuel Pérez “le dijo a mi hijo que se tumbara en [el] suelo y le disparó seis veces mientras estaba boca abajo”. El 16 de julio del 2015, el hermano de Crystal Foster, Edward, caminaba hacia su casa después de comprar comida para perros en una tienda de la esquina en Homestead”, cuando un policía lo mató de una manera igualmente brutal, dijo.

Ambos casos aparecieron en un artículo del Miami New Times del 27 de agosto, titulado “Familias de miamenses baleados por la policía se unen a la Marcha Nacional en Washington.”

“Amalia está pasando por el mismo dolor y los mismos procesos que yo después de que un miembro de la familia sea balaceado por la policía”, dijo Crystal Foster a World-Outlook. “No hay un proceso de duelo, el dolor nunca desaparece, y nunca lo entenderás hasta que te pase a ti. Su lucha es mi lucha, y mi lucha es su lucha. Nos apoyamos mutuamente, y no se trata sólo de mi hermano o de su hijo, sino de todas las demás familias que están viviendo la misma injusticia”.

La prima de Sebastian Gregory, Daniella Marin, acudió a la acción desde Elizabeth, Nueva Jersey, tras reunirse con su tía Amalia Villafane, que voló desde Miami. Marin, que pronto empezará la universidad, fue de los muchos jóvenes que asistieron a la protesta. La marcha y la concentración “me cambiaron la vida”, dijo a World-Outlook. “Tantas familias contando sus historias, historias tan parecidas, y las demandas bien claras muestran a los jóvenes como yo lo que tenemos que hacer”, dijo.

Amalia Villafane (izquierda), Clarena Villafane (centro) y Daniella Marin en la rueda de prensa previa a la acción del 28 de agosto. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

“Las historias eran tan desgarradoras”, dijo a World-Outlook Scott Rushing, quien perdió a su hijo Tyler a la violencia policial en Chico, California, en el 2017. “Por favor, hagan correr la voz de que la policía debe cambiar su forma de actuar para convertirse en ‘agentes de la paz’ y no en una fuerza paramilitar que quiere ver ‘acción'”.

Victorias parciales

Varias familias afectadas señalaron lo que describieron como victorias parciales en su lucha por la justicia. Oscar Urbina, y su esposa Rosaura, dijeron que uno de esos ejemplos es la Ley Marcus-David Peters, promulgada por el estado de Virginia el año pasado, que obliga a dirigir llamadas al 911 durante crisis de salud mental a los profesionales de la salud y no a la policía.

La ley lleva el nombre de un profesor de secundaria de 24 años, quien mientras experimentaba una crisis de salud mental, fue asesinado a tiros por un policía de Richmond el 14 de mayo del 2018. Las autoridades exoneraron al policía implicado. La hermana de Peters, Princess Blanding, organizó protestas que aumentaron el verano pasado a raíz del asesinato de George Floyd. Los manifestantes en Richmond dieron el nombre extraoficial “Marcus-David Peters Circle” a la zona de césped alrededor de la estatua del general confederado Robert E. Lee.

Blanding y los Urbina se unieron para presionar por la aprobación de la ley. “También perdí a mi hijo menor por la violencia policial”, señaló Oscar Urbina. Rubén Urbina, de 15 años, “un chico pequeñito”, fue asesinado a tiros en Gainsville, Virginia, el 14 de septiembre del 2017 por policías que respondieron a una llamada al 911, también durante una crisis de salud mental. “Sé que esta ley no me devolverá a mi hijo ni hará justicia con estos policías culpables”, dijo Oscar Urbina. “Pero por muy inadecuada que sea, creo que es un paso en la dirección correcta”.

Rosaura y Oscar Urbina en la manifestación del 28 de agosto ante el Monumento a Washington. (Foto: Argiris Malapanis / World-Outlook)

Otra victoria se registró el 1º de septiembre, cuando el gran jurado del estado de Colorado presentó una acusación de 32 cargos contra tres policías de Aurora y dos paramédicos que detuvieron a Elijah McClain, de 23 años, hace dos años, en un encuentro que precedió a su muerte, según el Colorado Sun.

McClain fue detenido por la policía el 24 de agosto del 2019, mientras caminaba a casa desde una tienda de conveniencia. Llevaba latas de té helado en una bolsa de plástico de supermercado y escuchaba música usando auriculares conectados a su teléfono. McClain, que a menudo tenía frío, también llevaba una máscara negra a pesar de que era una noche cálida.

Los agentes se acercaron a él después de recibir un informe de un joven de 17 años de la zona que decía que McClain parecía sospechoso.

McClain no había cometido ningún delito, pero los agentes lo sujetaron por el cuello. El joven negro desarmado fue entonces inyectado con ketamina, un sedante muy potente. Sufrió un paro cardiaco y murió en el hospital seis días después.

La mayoría de los participantes en la acción de D.C. son miembros de familias afectadas por la violencia policial. Algunos de los contingentes más numerosos procedían de California, Florida, Georgia, Nueva York, Texas y el estado de Washington. Otros se unieron a la acción para apoyar la lucha por la justicia. Entre ellos se encontraba un grupo de 15 personas de Charleston, Carolina del Sur, que pertenecen a la Red de Acción Nacional (NAN), asociada al reverendo Al Sharpton. Varios miembros del grupo Black Lives Matter de Washington, D.C., también participaron en la concentración y la marcha.

Una marcha exhuberante

Alrededor de las 3 de la tarde, sin dejarse intimidar por las horas de calor, personas con carteles, fotos, postales, pancartas, folletos y megáfonos se alinearon tras una camioneta con altavoces en la avenida Constitución. La música empezó y el ambiente se volvió animado y bullicioso.

“Sin justicia no hay paz… enjuicien a la policía”, coreaba Brock Satter mientras sonaban ritmos sincopados por el altavoz. Los participantes respondieron en voz alta mientras se dirigían a los transeúntes, distribuyendo folletos y tarjetas postales e invitándoles a unirse.

Los manifestantes marchan rumbo al Departamento de Justicia, sin dejarse intimidar por las horas bajo el intenso calor del verano. (Foto: Francisco Picado / World-Outlook)

“Todo el maldito sistema es culpable como el infierno”, coreaban los manifestantes, mientras marchaban hacia el Departamento de Justicia, meciéndose al ritmo de la música de fondo. “¡Reabran los casos y enjuicien a la policía!”.

“¿Qué queremos?”, preguntaron los que dirigían las consignas desde la camioneta. “¡Justicia!”, respondió la multitud. “¿Cuándo la queremos? ¿Cuándo la necesitamos? ¿Cuándo tenemos que conseguirla? ¿La próxima semana? ¿Mañana? ¿En los próximos cuatro años? ¿La próxima administración? ¿La próxima civilización?” gritó Satter. “¡Ahora!”, respondió la multitud. Algunos hispanohablantes iniciaron sus propias consignas al ritmo de la música. “¿Me cubres la espalda? ¡Me están atacando!”, resonó otra consigna en un estilo popular de refrán y respuesta. “¡Te cubro la espalda!”, respondió la gente al unísono.

“¿Me cubres la espalda? ¡Me están atacando!”, resonó otra consigna en un estilo popular de refrán y respuesta. “¡Te cubro la espalda!”, respondió la gente al unísono. (Foto: Francisco Picado / World-Outlook)

Después de que la marcha llegara al Departamento de Justicia los manifestantes celebraron un breve mitin. “Esto es sólo el principio”, dijo Brock Satter a la multitud. “Continuaremos esta lucha”. Para promover la manifestación las familias utilizaron mucho el hashtag #tilwewin [#hastalavictoria].

El ejemplo de la madre de Emmett Till

Deborah Watts

Satter presentó a Deborah Watts, prima de Emmett Till, como oradora principal en el mitin de clausura. Watts era una niña pequeña en 1955 cuando Till, su primo de 14 años, fue secuestrado, golpeado con saña y asesinado en Money, Mississippi, después de que una mujer blanca lo acusó de silbarle y de insinuársele. El brutal asesinato se convirtió en un catalizador del movimiento por los derechos civiles. “Es importante que esté aquí para unirse a nosotros hoy, el ángel-versario de Emmett Till y de la famosa marcha por los derechos civiles que le siguió”, dijo Satter.

“Quiero mirarlos a todos y decirles que están luchando por la misma lucha en la que nosotros hemos participado durante más de 60 años”, dijo Watts a la multitud.

“La madre de Emmett, mi prima Mamie, tomó la famosa decisión de celebrar el funeral de su hijo a cajón abierto, mostrando la brutal violencia de la supremacía blanca al resto del mundo. La injusticia de la muerte de Emmett Till—dos hombres blancos absueltos de su asesinato—se convirtió en un poderoso testimonio para el Movimiento por los Derechos Civiles”, explicó.

“Los gobernantes que decidieron absolver a los asesinos de mi primo pensaron que podían esconder este atroz crimen bajo la alfombra”, dijo Watts. “Pero ahora hemos conseguido obligar al Departamento de Justicia a reabrir el caso de Emmett Till. Los dos hombres blancos procesados originalmente por el asesinato de Emmett, y absueltos, han muerto. Pero los cargos apropiados—de asesinato—deben presentarse con todo el peso de la ley contra los cómplices supervivientes”, continuó.

“En la mente de algunos la justicia puede significar una disculpa. Pero yo quiero que la ley funcione, quiero que la justicia ciega funcione como debe funcionar. Carolyn Bryant [la mujer que acusó a Till del comportamiento inapropiado] es una de las últimas personas vivas involucradas en el caso y tiene la clave para entender lo que realmente ocurrió la noche del asesinato de Emmett. Debe rendir cuentas. El estado de Mississippi está intentando retrasar las cosas, dejar que el tiempo corra, hasta que Carolyn Bryant fallezca también. Pero no dejaremos que eso ocurra”, dijo.

Cuando Mamie Till Mobley celebró un funeral a cajón abierto (izquierda) el 3 de septiembre de 1955, instó al mundo a mirar el cuerpo triturado y desfigurado de su hijo, Emmett Till. Su acción se convirtió en un catalizador del Movimiento por los Derechos Civiles. Deborah Watts (derecha), prima de Emmett Till, que lidera hasta hoy la lucha por llevar ante la justicia a los cómplices del brutal asesinato de Till, fue la oradora principal en la concentración de clausura del 28 de agosto frente al Departamento de Justicia. En la foto a la derecha se dirige aesta concentración. [Fotos: Chicago Sun Times (izquierda) / Sofia Shank (derecha)]

Necesidad de la unidad

“Del mismo modo, es necesario reabrir todos los casos en los que no se ha hecho justicia”, dijo Watts a los reunidos.

“Hay otros que protestan hoy en Washington D.C., por el derecho al voto, por la estadidad de D.C.”, dijo, refiriéndose a otras dos acciones ese día. “Tenemos la oportunidad de solidarizarnos juntos. Necesitamos la unidad como los que nos precedieron y forjaron la unidad en 1963”, dijo.

“Estamos aquí para redimir el alma de la nación.

“¡Justicia para Emmett Till! Digan su nombre!”

“¡Emmett Till!”, respondió la multitud en voz alta.

“¡Justicia para todos! Digan sus nombres!” concluyó Watts.

Cada uno de los asistentes, al unísono, gritó los nombres de sus seres queridos asesinados por la policía. Fue un final apropiado para un día histórico más.

Esa misma noche se celebró una cena para las familias afectadas en la cercana Iglesia Presbiteriana de Westminster. Además de comer y relajarse después de un largo día, el evento brindó la oportunidad de intercambiar notas y discutir el significado de lo que había ocurrido.

“Pensé que fue algo bueno”, dijo Dalphine Robinson a World-Outlook. Robinson es cofundadora de Georgia Moms United [Madres Unidas de Georgia], una organización de mujeres que han perdido a algún familiar a causa de la violencia policial. También es la madre de Jabril Robinson, que fue asesinado el 16 de mayo de 2016 por los policías Charley McDaniel y Dwayne Parkin. Vino a Washington para dar a conocer su lucha por reabrir el caso de su hijo para que se haga justicia y para aprender de otros.

“Estuvimos aquí el año pasado” para una protesta similar el 28 de agosto, dijo Robinson. “Me gusta que esta vez hayamos escuchado a las familias. ¿Quién puede contar mejor sus historias? Es más impactante. Tenemos nuestros altibajos en este viaje. Con esta acción de hoy sabemos que no estamos solos y nos renovamos”.


Corrección realizada el 17 de septiembre del 2021: Una versión anterior de este artículo erróneamente cita a Deborah Watts diciendo que Mamie Till Mobley era su tía, en lugar de su prima.


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