En su primer mes en el cargo, la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro con palabras y hechos que representa una ruptura con la democracia liberal, la forma de gobierno que ha prevalecido en Estados Unidos durante la mayor parte de los 250 años de historia del país. Es un abrupto viraje hacia la derecha en la política estadounidense, con graves peligros para la clase trabajadora y todos los que están a favor de la democracia. La evidencia apunta al peligro del surgimiento de un incipiente movimiento fascista. “Incipiente” en el sentido de comenzar a aparecer o de hacerse evidente. Esta es la segunda de dos partes.