Los estudiantes de secundaria han continuado organizando paros y protestas por iniciativa propia contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde sus primeras protestas nacionales el 30 de enero.
Al mismo tiempo, las autoridades escolares, políticos estatales y locales, y la policía intentan intimidar a estos adolescentes y sus defensores con amenazas de investigaciones, suspensiones e incluso cargos penales.
Los estudiantes que protestan buscan valerse de precedentes legales para defender su derecho a la libertad de expresión ante tales amenazas.