Palestina/Israel

Isaac Deutscher y la lucha palestina



En un comentario a la segunda parte de La tragedia judía encuentra en Israel una secuela sombría’: Entrevista con el erudito marxista Isaac Deutscher, Bruce Levine escribió:

“Pero la ‘moraleja’ de Deutscher es tendenciosa y políticamente engañosa. Sugiere que los palestinos y los judíos israelíes son igualmente responsables del conflicto allí. Deja de lado el papel que desempeñaron los líderes sionistas al encaminar deliberadamente a los desesperados refugiados europeos hacia Palestina, usándolos allí para apuntalar la colonización y la expulsión de los palestinos. Por lo tanto no indica cuál es el camino para apoyar la lucha de los palestinos contra Israel. Y, si no me equivoco, el propio Deutscher no apoyaba esa lucha”.

Escena de la marcha del 4 de noviembre de 2023 en San Francisco exigiendo el fin de la brutal guerra de Israel contra Gaza. (Foto: Howard Petrick)

Levine se refiere a una moraleja que Deutscher le ofreció a una audiencia israelí y que comienza: “Un hombre saltó una vez desde el último piso de una casa en llamas, en la que ya habían perecido muchos miembros de su familia. Logró salvar su vida; pero al caer golpeó a una persona que estaba abajo y le rompió las piernas y los brazos. El hombre que saltó no tenía otra opción; sin embargo, para el hombre de las extremidades rotas, él fue la causa de su desgracia”.


DISCUSIÓN CON NUESTROS LECTORES


Los lectores pueden encontrar el argumento completo de Deutscher en el enlace ya citado.

No vemos en las palabras de Deutscher lo mismo que Levine. La moraleja a la que se refiere es parte de una explicación política mucho más amplia que Deutscher desarrolla en la entrevista.

La ‘civilización’ occidental es la responsable por la tragedia de los judíos

Levine parece ignorar los muchos puntos relacionados que hace Deutscher, incluyendo el que sigue inmediatamente a la moraleja que Levine encuentra objetable. Deutscher dijo:

“La responsabilidad por la tragedia de los judíos europeos, por Auschwitz, Majdanek, y las matanzas en los ghettos, recae enteramente sobre nuestra “civilización” burguesa occidental, de la cual el nazismo fue un vástago legítimo, aunque degenerado. Sin embargo, fueron los árabes los que tuvieron que pagar el precio por los crímenes que Occidente cometió contra los judíos. Todavía se les obliga a pagarlo, porque la ‘conciencia culpable’ de Occidente es, por supuesto, pro-israelí y anti-árabe. Y con cuánta facilidad Israel se ha dejado sobornar y engañar con el falso ‘precio de la conciencia’”.

Y continuó:

“Si Israel hubiera al menos intentado establecerla, podría haber sido posible una relación racional entre israelíes y árabes, si el hombre que saltó de la casa en llamas hubiera tratado de hacerse amigo de la inocente víctima de su caída y compensarlo. Eso no sucedió. Israel ni siquiera reconoció el agravio árabe.

“Desde el principio el sionismo laboró por crear un Estado puramente judío y se alegró de librar al país de sus habitantes árabes. Ningún gobierno israelí ha buscado seriamente alguna oportunidad para eliminar o mitigar el agravio. Se negaron incluso a considerar el destino que le esperaba a la enorme masa de refugiados a menos que los estados árabes reconocieran primero a Israel, a menos que los árabes se rindieran políticamente antes de iniciar las negociaciones”.

También podríamos destacar otros puntos que hizo Deutscher y que Levine aparentemente ignoró:

“Detrás del frenesí y la arrogancia yacía el reprimido sentimiento de culpa de Israel para con los árabes, el sentimiento de que los árabes nunca olvidarían ni perdonarían los golpes que Israel les había infligido: la confiscación de sus tierras, lo sufrido por un millón o más de refugiados y las repetidas derrotas y humillaciones militares”, dijo Deutscher.

“La apuesta de todos los gobiernos israelíes por la existencia de Israel se basa en la ‘orientación al occidente’. Eso por sí solo basta para convertir a Israel en un puesto de avanzada occidental en el Medio Oriente, y para involucrarlo de esa manera en el gran conflicto entre el imperialismo (o el neocolonialismo) y los pueblos árabes que luchan por su emancipación.

“La hostilidad irreconciliable a las aspiraciones árabes de emanciparse de Occidente se convirtió así en el axioma de la política israelí”, explicó.

“De hecho, los ‘amigos de Israel’ han instigado a Israel a tomar una trayectoria destructiva”, agregó Deutscher.

“También han instigado, de manera irresponsable, el estado de ánimo reaccionario que se apoderó de Israel durante la crisis. Fue sólo con disgusto que pude ver las escenas de Israel en aquellos días por televisión; las muestras de orgullo y brutalidad de los conquistadores; los arrebatos de chovinismo; y las locas celebraciones de un triunfo sin gloria, que contrastan fuertemente con las imágenes de sufrimiento y la desolación de los árabes, las duras caminatas de los refugiados jordanos y los cuerpos de los soldados egipcios que murieron de sed en el desierto”.

El nacionalismo de los opresores y de los oprimidos

Tampoco Deutscher considera que el nacionalismo de los oprimidos y el de los opresores sean de alguna manera iguales. Por el contrario, Deutscher dijo:

“A primera vista el conflicto árabe-israelí no es más que un choque de dos nacionalismos rivales, cada uno de los cuales se mueve dentro del círculo vicioso de sus ambiciones infladas y santurronas. Desde el punto de vista de un internacionalismo abstracto, nada sería más fácil que descartar a ambos lados como igualmente inútiles y reaccionarios. Sin embargo, esa opinión ignoraría las realidades sociales y políticas de la situación.

“El nacionalismo de los pueblos en los países semicoloniales o coloniales que luchan por su independencia no debe ponerse en el mismo plano moral y político que el nacionalismo de los conquistadores y opresores. El primero tiene su justificación histórica y su aspecto progresista que el segundo no tiene. Claramente, el nacionalismo árabe, a diferencia del israelí, sigue perteneciendo a la primera categoría”.

Añadiríamos que las opiniones de Deutscher sobre las limitaciones políticas del nacionalismo, incluso por parte de los oprimidos, están bien planteadas:

Pero incluso el nacionalismo de los explotados y oprimidos no debe verse sin un ojo crítico, ya que hay varias fases en su desarrollo. En una fase prevalecen las aspiraciones progresistas; en otro, las tendencias reaccionarias salen a la superficie”, dijo.

Creemos que los puntos de vista de Deutscher coinciden con los de V.I. Lenin, líder central tanto de la Revolución Rusa como de la Internacional Comunista (Comintern), inclusive sobre este punto que hizo Lenin en un informe que presentó al segundo congreso de la Comintern:

“Los comunistas debemos apoyar y apoyaremos los movimientos burgueses de liberación de las colonias sólo cuando estos movimientos sean realmente revolucionarios, cuando sus representantes no nos impidan educar y organizar en el espíritu revolucionario a los campesinos y a las grandes masas de explotados”.

El informe completo de Lenin sobre la Comisión de Cuestiones Nacionales y Coloniales puede encontrarse aquí.

El erudito marxista George Novack, en su folleto en inglés ¿Cómo pueden sobrevivir los judíos? Una respuesta socialista al sionismo, dijo lo siguiente sobre los puntos de vista de Deutscher:

“De hecho, debido a que fueron masacrados durante la Segunda Guerra Mundial, los judíos europeos tenían un derecho especial a la generosidad del mundo civilizado”.

Deutscher, dijo Novack, “era plenamente consciente de la difícil situación de los judíos, en la que estaba tan íntimamente involucrado, y era sensitivo a las aspiraciones detrás del sueño sionista. Sin embargo, se elevó por encima de sus simpatías y antipatías individuales para adoptar una visión amplia del complejo y atroz problema desde el punto de vista del materialismo histórico, como lo está obligado a hacer un marxista”.

Y Novack presentó entonces la misma moraleja a la que objeta Levine. Los editores de Panorama-Mundial compartimos la evaluación de Novack.

Finalmente, Levine argumenta que la moraleja de Deutscher “no indica cuál es el camino para apoyar la lucha de los palestinos contra Israel”, pero luego agrega: “Y, si no me equivoco, el propio Deutscher no apoyaba esa lucha”.

Deutscher murió en agosto de 1967, a los pocos meses de conceder la entrevista. Por lo tanto, estas fueron sus últimas palabras sobre Israel y sobre su opresión de los palestinos. No sabemos cómo alguien puede leer la entrevista y llegar a la conclusión de Levine. Si Levine tiene pruebas de que Deutscher “no apoyaba esa lucha”, pensamos que debería proporcionarlas.

— Los editores de Panorama-Mundial


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