Por Geoff Mirelowitz y Argiris Malapanis
Es un viejo axioma que la verdad es víctima de la guerra. El ataque genocida de Israel contra Gaza, permitido por el gobierno de Estados Unidos, lo confirma día tras día.
Proporcionando bombas y alimentos, Biden se coloca en medio de la guerra en Gaza, anunció el titular de un artículo en el New York Times del 8 de marzo. “Del cielo sobre Gaza en estos días caen bombas estadounidenses y paléts de comida estadounidenses, entregando muerte y vida al mismo tiempo”, afirmaba el artículo.
Eso pone la verdad de cabeza. No hay equivalencia entre las armas de destrucción de Estados Unidos, que han llevado el número de palestinos muertos en la guerra de Israel a más de 31 mil personas, y la mínima e inadecuada ayuda humanitaria que el gobierno de EE.UU. ha proporcionado y ahora promete aumentar. El plan de Biden de construir un puerto temporal para entregar más ayuda humanitaria a Gaza no cambia esta realidad.
De hecho, los intentos de entregar una parte de la ayuda han aumentado el número de muertes. Durante un lanzamiento aéreo el 8 de marzo, cinco palestinos murieron y diez resultaron heridos porque los paracaídas de los paléts no funcionaran, aunque no está claro qué gobierno suministró ese lanzamiento en particular. Tanto Jordania como Estados Unidos negaron ser responsables.

ANÁLISIS DE NOTICIAS
“El Sr. Biden se siente cada vez más frustrado”, afirmó el artículo del Times, “mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu de Israel desafía sus súplicas de hacer más para proteger a los civiles en Gaza, y el presidente además expresó esa exasperación durante y después de su discurso del Estado de la Unión la semana pasada”.
Después el Times dio a conocer el hecho decisivo: “Pero el Sr. Biden sigue oponiéndose a reducir las municiones o a aprovecharlas para influir en los combates”.
La opinión pública mundial reconoce, cada vez más, que la condición previa para contener la muerte y la destrucción en Gaza, inclusive los crecientes indicios de hambruna, es un alto al fuego inmediato. El gobierno de Estados Unidos vetó la moción más reciente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que pedía que se tomara ese paso el 20 de febrero. Fue el tercer veto de este tipo por Estados Unidos.
Netanyahu reafirmó las intenciones del gobierno israelí en un discurso el 7 de marzo. “Es precisamente cuando aumenta la presión internacional que debemos cerrar filas entre nosotros”, declaró. “Debemos unirnos contra los intentos de detener la guerra”.
“Quienquiera que nos diga que no operemos en Rafah”, agregó Netanyahu, “nos está diciendo que perdamos la guerra, y eso no va a suceder”.
Rafah, la ciudad en Gaza fronteriza con Egipto con una población de menos de 300 mil habitantes antes de la guerra, es donde más de la mitad de los 2.3 millones de habitantes del territorio han huido para escapar de los anteriores ataques israelíes. Biden le ha implorado a Netanyahu que proporcione un “plan creíble” para proteger a los civiles de esta nueva escalada israelí.

Netanyahu ha fijado el inicio del Ramadán, un mes sagrado para los musulmanes en todo el mundo, como fecha límite para el asalto israelí. El Ramadán comenzó el 11 de marzo. Ningún plan de este tipo — prácticamente imposible en cualquier caso — se ha hecho público.
Biden le advierte a Netanyahu que un asalto contra Rafah cruzaría la “línea roja”, fue el titular de un artículo en el Wall Street Journal del 10 de marzo.
El punto clave del artículo, sin embargo, fue el siguiente: “[Biden] agregó que un corte completo de los envíos de armas [a Israel] no era una opción.
“Es una línea roja, pero nunca voy a abandonar a Israel. La defensa de Israel sigue siendo clave. Así que no hay una línea roja tal que voy a interrumpir todas las armas, de modo que no tengan la Cúpula de Hierro que los proteja’, dijo Biden a MSNBC, refiriéndose a los interceptores antimisiles.
La acusación de genocidio
A raíz del ataque liderado por Hamas el 7 de octubre que resultó en la muerte de 1,163 personas, los líderes de Israel no titubearon sobre sus intenciones de tomar represalias con la invasión de Gaza.
El 9 de octubre, el mayor general retirado Giora Eiland escribió en el diario israelí Yedioth Ahronoth: “El Estado de Israel no tiene más remedio que convertir a Gaza en un lugar donde sea imposible vivir, temporal o permanentemente”. Y añadió: “Crear una grave crisis humanitaria en Gaza es un medio necesario para lograr el objetivo”.
En otro artículo, Eiland afirmó que “Gaza se convertirá en un lugar donde ningún ser humano podrá existir”.
“Gaza no volverá a ser lo que era antes. Hamás ya no existirá. Eliminaremos todo”, dijo Yoav Gallant, ministro de Defensa de Israel, cuando comenzó el asalto israelí.
Netanyahu recurrió a la Biblia. “Debes recordar lo que Amalec te ha hecho, dice nuestra Santa Biblia, lo recordamos”, dijo Netanyahu. Según un artículo del New York Times del 15 de noviembre, Netanyahu estaba “refiriéndose al antiguo enemigo de los israelitas, en las escrituras interpretadas por los eruditos como un llamado a exterminar a sus ‘hombres y mujeres, niños y bebés'”.
Y no se trataba de mera retórica. El ataque aéreo y la invasión de Israel por tierra han estado a la altura de la ferocidad de estas declaraciones. Israel está en camino de convertir a Gaza en “un lugar donde ningún ser humano puede existir”.

En respuesta, el gobierno de Sudáfrica presentó cargos ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) alegando que Israel está cometiendo genocidio contra los palestinos en Gaza.
La ONU define el genocidio como:
“Cualquiera de los siguientes actos cometidos con la intención de destruir como tal, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso:
- Matar a miembros del grupo;
- Causar daños físicos o mentales graves a los miembros del grupo;
- Infligir deliberadamente sobre el grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física total o parcial;
- Imponer medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
- Trasladar por la fuerza a los niños del grupo a otro grupo.“
Israel niega las acusaciones y las califica de “infundadas”. Sin embargo, cada día se acumulan pruebas que las corroboran.
El Holocausto nazi, que hizo blanco de los judíos y de otras personas y resultó en la muerte de 6 millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, fue un ejemplo de asesinato industrializado en masa sin precedentes, a un ritmo y en una escala nunca antes vistos. Como dijo el líder revolucionario cubano Fidel Castro en una entrevista en 2010: “No hay nada que se compare con el Holocausto”.
Fidel era, por supuesto, consciente de que, por horrible que fuera, el Holocausto no era el único ejemplo del crimen de genocidio en la historia mundial. El punto de partida de la acusación contra Israel hoy no es si sus métodos son idénticos a los utilizados por los nazis. Más bien se trata de si el horror que está perpetrando en Gaza cumple con la definición de la ONU, que se basa en una serie de experiencias históricas.
Indicios crecientes de hambruna
Cinco meses después del inicio de la guerra, Israel ha cumplido sus amenazas. Ha privado a los habitantes de Gaza de refugio, atención médica, agua y alimentos. Un informe de noticias de la ONU fechado el 27 de febrero declaró: “Más de medio millón de gazatíes están a solo un paso de la hambruna, dijeron altos funcionarios humanitarios de la ONU, informando al Consejo de Seguridad el martes [27 de febrero] sobre la seguridad alimentaria en el enclave afectado. El jefe adjunto de coordinación de la ayuda de la ONU dijo a los embajadores que la hambruna es casi inevitable a menos que la ayuda pueda ampliarse de inmediato”.
Dos días después, el 29 de febrero, más de 100 palestinos murieron y más de 700 resultaron heridos cuando se acercaron a un convoy de alimentos y fueron recibidos por disparos israelíes. El artículo del New York Times del 8 de marzo informó que un video aéreo “dejó en claro la desesperación de los civiles en Gaza”. Y continuó: “Aunque los funcionarios israelíes esperaban que la publicación del video pudiera exonerar a sus tropas al mostrar a una turba fuera de control, un funcionario [estadounidense de alto rango] dijo que, en cambio, reveló condiciones lo suficientemente severas como para hacer que la gente se precipitara sobre un convoy a las 4:30 a.m.”.

Esas condiciones son consecuencia directa de la política israelí y dan credibilidad a la acusación de genocidio. El Times informó que un “alto funcionario estadounidense” dijo: “La estrategia de Israel durante el conflicto ha sido permitir la entrada de la ayuda suficiente para evitar la hambruna y nada más”.
Dada la fuente, es probable que se trate de una evaluación demasiado generosa de la política israelí. Y la situación empeora cada día.
“En las últimas semanas”, continuó el informe del Times, “varios factores han amenazado con empujar las condiciones por debajo de ese umbral, entre ellos los manifestantes israelíes que han impedido que los convoyes de ayuda salgan de Israel con el argumento de que la ayuda beneficia a Hamás y retrasa la liberación de los rehenes israelíes que están siendo retenidos. Un estado de virtual anarquía en Gaza también ha hecho casi imposible una distribución eficiente. Uno de los resultados es que bebés desnutridos han comenzado a aparecer en los pocos hospitales que funcionan en Gaza”.
Israel no explica cómo los rehenes retenidos por Hamás y por otros puedan ser devueltos sanos y salvos si se impone el hambre y la hambruna en Gaza, donde están siendo retenidos.
Un artículo del Washington Post el 10 de febrero se titulaba Jóvenes israelíes bloquean la ayuda a Gaza mientras soldados de las FDI se quedan mirando. Fue fechado en Kerem Shalom, el principal cruce comercial entre Israel y Gaza antes del 7 de octubre. “Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), al menos aparentemente, han convertido a Kerem Shalom en una zona militar cerrada desde finales de enero”, informó el Post. “Pero no hay puestos de control por la noche, lo que facilita la llegada de autobuses llenos de manifestantes”.

“Un solitario coche de policía se encuentra justo dentro de las puertas abiertas, con sus luces intermitentes azules y rojas”, continuó el Post. “Pero los adolescentes que están adentro no se inmutan, bajando del autobús y cruzando las puertas abiertas, gritando de emoción. En el interior, estrechan la mano de los soldados y comienzan a alinear sus tiendas de campaña.
“Uno le pregunta a un soldado si puede conducir su automóvil hasta el punto del cruce”, informó el Post. “El soldado dice que le parece bien, pero que no está seguro si la policía lo detendrá. ‘No creo que lo hagan’, dice. ‘Buena suerte. Enciende tus luces'”.
Un artículo del Washington Post del 3 de marzo presentó una clara imagen de la política de Israel: Cómo las restricciones de Israel a la ayuda pusieron a Gaza al borde de la hambruna. Les recordó a los lectores que después del 7 de octubre el ejército israelí anunció un “asedio total” de Gaza. “No hay electricidad, no hay comida, no hay agua, no hay combustible. Todo está cerrado. Estamos luchando contra animales humanos y estamos actuando en consecuencia”, dijo el ministro de Defensa Yoav Gallant el 9 de octubre.
El Post señaló: “Las acusaciones de que Israel está obstruyendo deliberadamente la entrada de ayuda a Gaza están al centro del caso de genocidio por Sudáfrica contra Israel en la Corte Internacional de Justicia”. El tribunal de La Haya no se ha pronunciado sobre la cuestión del genocidio, pero a finales de enero ordenó que Israel “tomara medidas inmediatas y efectivas para permitir la prestación de los servicios básicos y la asistencia humanitaria que se necesitan con urgencia”.
La ayuda que llega está sujeta a las regulaciones arbitrarias israelíes y al veto militar. Incluso en el lado egipcio del cruce fronterizo de Rafah, el único punto de entrada a Gaza que no está en territorio israelí, que Egipto y la autoridad fronteriza de Gaza dirigida por Hamas controlan nominalmente, “Israel ha ejercido efectivamente un veto militar sobre lo que entra y sale, bombardeando el cruce en múltiples ocasiones al principio de la guerra”, informó el Post.
“Casi ninguna ayuda ha llegado al norte, donde algunas familias sobreviven a base de pasto y alimento para animales”, continuó el Post. “Al menos 15 niños han muerto de desnutrición, según las autoridades sanitarias locales”.

Un círculo vicioso
Un artículo del Wall Street Journal del 9 de marzo informó sobre el círculo vicioso que conduce al norte de Gaza a la hambruna. “Más allá de las palabras”, continuaba un subtítulo. “El desastre se está gestando a medida que se impide repetidamente que la ayuda llegue al enclave.
“El ejército de Israel”, escribió el Journal, “que controla el acceso del sur al norte a través de dos puestos de control, negó el permiso a más de la mitad de las misiones de ayuda dirigidas por la ONU en el norte, en enero y principios de febrero, por motivos de seguridad, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
La Media Luna Roja Palestina, filial local del Comité Internacional de la Cruz Roja, dijo que no se le ha permitido entregar alimentos ni ayuda médica al norte desde el final de un alto al fuego de una semana a finales de noviembre.
Las agencias de la ONU y las organizaciones benéficas suspendieron por completo las misiones de entrega de alimentos en el norte el 5 de febrero, cuando un convoy de ayuda que esperaba cerca de un puesto de control para acceder al norte de Gaza fue alcanzado por fuego de la marina israelí. Israel dijo que sus fuerzas estaban atacando la infraestructura de Hamás y que investigaría el incidente. Desde entonces, sólo el Programa Mundial de Alimentos ha hecho intentos desventurados de reiniciar los convoyes de alimentos hacia el norte”.
El Post citó a Philippe Lazzarini, comisionado general de la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA, por sus siglas en inglés), el organismo de la ONU para los refugiados palestinos. “Esta es una situación artificialmente creada por el hombre que podemos revertir fácilmente si queremos”, dijo Lazzarini a los periodistas. “Sabemos lo que necesita hacerse”.

Sin embargo, Israel busca eliminar por completo a la UNRWA. Alega que hasta 12 de sus empleados, de más de 30 mil, participaron en el ataque del 7 de octubre. La UNRWA accedió a investigar y Lazzarini despidió a algunos de los acusados. Eso no ha sido suficiente para el gobierno de Israel, que busca desmantelar la agencia sin disponer que alguna otra organización se haga cargo del trabajo necesario que la UNRWA intenta realizar.
La UNRWA se estableció originalmente en diciembre de 1949, tras la guerra de 1948 que estableció el Estado de Israel. Irónicamente, el papel que juega hoy en Gaza se desarrolló a instancias de Israel. A raíz de la “Guerra de los Seis Días” entre Israel y varios países árabes, Israel ocupó la Franja de Gaza y Cisjordania. El entonces ministro de Defensa israelí, Moshe Dayán, “solicitó que el gabinete de guerra israelí le diera poder para negociar, en nombre de Israel, un acuerdo entre Israel y la ONU”, escribió el diario israelí Ha’aretz. Dayán propuso “llegar a un acuerdo con [la ONU] de que seguirán siendo responsables de atender a los refugiados… Si podemos lograr eso… será un gran logro que la UNRWA siga ocupándose de los refugiados”.*
El término “refugiados” se refiere al hecho de que muchos palestinos que vivían en Gaza en 1967 habían sido expulsados de sus hogares en las partes de Palestina tomadas por Israel en la guerra de 1948 que estableció el Estado de Israel.
Hoy en día, Israel no tiene planes de “cuidar” a los residentes de Gaza, aparte de una guerra incesante que es totalmente indiferente a la pérdida de vidas palestinas. Esto explica por qué muchos en todo el mundo creen que la acusación de genocidio presentada por Sudáfrica es correcta y debe ser cumplida.
El 11 de marzo, Reuters y otras agencias de noticias revelaron otro acontecimiento que podría intensificar la escasez de alimentos.
“Un sitio web vinculado a Hamás advirtió el lunes [11 de marzo] a individuos o grupos palestinos que no cooperen con Israel para proporcionar seguridad a los convoyes de ayuda en la guerra de cinco meses en la Franja de Gaza”, informó Reuters.
“Aquellos que lo hagan serán tratados como colaboradores y abordados con mano de hierro”, dijo el sitio web de seguridad de Hamás, Al-Majd, citando a un funcionario de seguridad de las fuerzas militantes palestinas.”
Cisjordania: Más asentamientos y violencia
Mientras el genocidio se ha extendido por todo Gaza, Israel está extendiendo sus asentamientos ilegales en Cisjordania. Recientemente anunció planes de construir allí más de 3 mil nuevas viviendas para colonos.
“Cisjordania ya está en crisis”, dijo Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. “Sin embargo, la violencia de los colonos y las violaciones relacionadas con los asentamientos han alcanzado nuevos niveles escandalosos, y corren el riesgo de eliminar cualquier posibilidad práctica de establecer un Estado palestino viable”.
Los informes recientes sobre los planes de construir nuevas viviendas para colonos “en Maale Adumim, Efrat y Kedar van en contra del derecho internacional”, agregó Türk, según un comunicado de prensa de su oficina el 8 de marzo.

“Los comentarios del Sr. Türk”, informó el New York Times, “acompañaron un informe publicado por su oficina que decía que la expansión de los asentamientos y un aumento dramático de la asociada violencia y discriminación contra los palestinos, particularmente desde el 7 de octubre, ‘han llevado a Cisjordania al borde de la catástrofe'”.
El informe al que se refirió el Times, que fue presentado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU el 1 de febrero, puede encontrarse aquí.
“La violencia de los colonos ya había alcanzado niveles récord en 2023”, continuó el Times, “con 835 incidentes registrados antes del ataque del 7 de octubre. Desde entonces, la violencia de los colonos se ha disparado, dijo la ONU, y se han reportado otros 603 ataques por colonos.
“La ONU informó sobre nueve palestinos asesinados por colonos que usaron armas de fuego y 396 muertos por las fuerzas de seguridad israelíes, con otras dos muertes palestinas que no pudieron ser atribuidas.
“Más de 1,200 pastores palestinos se han visto obligados a abandonar sus hogares como resultado directo de la violencia de los colonos así como cerca de 600 palestinos, informó la ONU.
“El último plan de Israel de construir 3,476 nuevas viviendas para colonos se da tras la construcción de 23 mil nuevas viviendas en los 12 meses que terminaron en octubre, informó la oficina de derechos humanos de la ONU, lo que representa la tasa de expansión más rápida desde que comenzó el monitoreo en 2017.

Aproximadamente medio millón de colonos israelíes residen ahora en Cisjordania, donde el ejército israelí gobierna a más de 2.7 millones de palestinos. Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas israelí y colono, presentó en mayo de 2023 un plan para duplicar allí el número de colonos sionistas en los próximos dos años, según el informe de la ONU.
El artículo del Times concluyó: “La expansión representa una transferencia de la población de Israel a territorio ocupado, lo que está prohibido por el derecho internacional y equivale a un crimen de guerra, dijo la ONU”.
Negociaciones en punto muerto
Durante las últimas semanas, los informes sobre un posible acuerdo para un alto al fuego y la liberación de más rehenes secuestrados el 7 de octubre han ocupado un lugar destacado en las noticias. Esas perspectivas parecen haberse desvanecido.
“Representantes de Hamás, Egipto, Qatar y Estados Unidos se habían reunido esta semana en la capital egipcia para más conversaciones”, informó CNN el 7 de marzo, “mientras que Israel se negó a enviar una delegación porque Hamás aún no ha proporcionado una lista de rehenes vivos y muertos, una demanda reciente de Israel”.
Sin embargo, CNN continuó: “Una delegación de Hamás abandonó El Cairo el jueves [7 de marzo] después de días de conversaciones sin avances obvios en las negociaciones destinadas a alcanzar un alto al fuego a cambio de la liberación de rehenes. El medio estatal de noticias egipcio Al Qahera, citando a una fuente de alto rango, dijo que la delegación se ha retirado para consultar sobre las propuestas, y que las negociaciones se reanudarán la próxima semana”.
Un rayo de esperanza en Israel
Si bien una gran mayoría de israelíes se ha mantenido firme en su apoyo a la guerra, las voces disidentes en Israel ofrecen un rayo de esperanza de la solidaridad tan necesaria con el pueblo palestino.
“730 académicos israelíes pidieron al gobierno israelí que ‘tome medidas urgentes para evitar la hambruna en Gaza’ antes de que ‘la catástrofe humanitaria quede fuera de control, cause muertes masivas y se convierta en una mancha indeleble'”, informó Ha’aretz el 10 de marzo.
No al Guantánamo israelí, fue el titular de un editorial de Ha’aretz el mismo día. El periódico informó que la policía israelí está “reteniendo a prisioneros palestinos en celdas parecidas a jaulas”.

“La indiferencia de Israel hacia el destino de los gazatíes, en el mejor de los casos, y el deseo de venganza contra ellos, en el peor, son terreno fértil para crímenes de guerra”, dijeron los editores de Ha’aretz. “El viernes [8 de marzo], Ha’aretz informó que desde que comenzó la guerra, 27 detenidos de Gaza han muerto mientras estaban bajo custodia en instalaciones militares: en la base de Sde Teiman, cerca de Be’er Sheva; en la base de Anatot, cerca de Jerusalén; y durante los interrogatorios en otros centros”.
“Las muertes de los detenidos deben ser investigadas a fondo, sin encubrimientos ni laxitud”, continúa el editorial.
“La indiferencia de los israelíes y el deseo de venganza no deben constituir una licencia para derramar la sangre de los detenidos. Israel no tiene derecho a dañar a nadie que ya no sea una amenaza y debe proporcionar condiciones razonables, proteger la vida y velar por la salud de los detenidos. El hecho de que Hamás tenga y abuse de rehenes israelíes no puede excusar ni justificar el abuso de los detenidos palestinos”.

En la más reciente muestra de solidaridad con el pueblo de Gaza, “Standing Together”, una de las organizaciones más prominentes de palestinos y judíos en Israel que pide un alto al fuego y el fin de la ocupación de los territorios palestinos, organizó un convoy de ayuda alimentaria a Gaza.
“La organización emitió un llamado a la gente de todo Israel para que llevara alimentos no perecederos a los puntos de encuentro y se uniera a ellos en el viaje hacia el paso fronterizo de Kerem Shalom, donde la ayuda puede entrar en Gaza”, informó Ha’aretz el 8 de marzo.

“El propósito es llevar ayuda humanitaria a los residentes de Gaza, a las personas bajo bombardeos y guerra”, explicó Rula Daoud, ciudadana palestina de Israel y codirectora nacional del grupo, mientras el convoy se preparaba para partir de la estación de tren de Tel Aviv el 7 de marzo. Para un informe detallado sobre esta acción contra la conducta del gobierno israelí, véase Convoy palestino-judío lleva comida y esperanza a Gaza.
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Categories: Palestina/Israel