Palestina/Israel

Cómo ven su futuro los habitantes de Gaza con o sin Hamás



El siguiente artículo fue publicado por primera vez por el diario israelí Haaretz el 9 de octubre de 2025, el día antes de que entrara en vigor el actual alto al fuego en Gaza.

Los autores son dos periodistas palestinos israelíes cuyo artículo se basa en gran medida en entrevistas con palestinos en Gaza. Nos dan un relato juicioso, detallado y convincente de cómo los palestinos en el asediado territorio ven su futuro, ya sea con o sin Hamás.

“Los habitantes de Gaza describen una organización que todavía goza de cierto apoyo mientras aterroriza a la población, brinda servicios, y aún no ha sido desafiada por una alternativa palestina”, dicen, refiriéndose a Hamás, que lideró el horrible ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel y le dio al régimen israelí una oportunidad perfecta para lanzar su guerra genocida contra Gaza.

Publicamos este artículo para información de nuestros lectores. El título, el subtítulo, el texto, las fotos y los videos que siguen son del original.

— Los editores de Panorama-Mundial

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Noticias de Oriente Medio / Palestinos

‘¿Sabes cuántas generaciones ahora quieren venganza?’ Cómo los gazatíes ven su futuro con o sin Hamás

Mientras Trump sella un acuerdo para dar fin a la guerra, los habitantes de Gaza describen una organización que todavía goza de cierto una apoyo mientras aterroriza a la población, brinda servicios, y aún no ha sido desafiada por una alternativa palestina

(Foto: Adel Hana y Jehad Alshrafi/AP; Ilustración: Roni Nova)

Por Sheren Falah Saab y Jack Khoury

09 de octubre de 2025

El 7 de octubre de 2024, decenas de personas se reunieron en un café improvisado en Khan Younis, en el sur de Gaza. Entre las sillas de plástico rodeadas de mantas de plástico, con acceso al Internet si uno paga por hora, los clientes se enteraron de la declaración de Khaled Meshal en Al Jazeera. El líder de Hamás estaba conmemorando el primer aniversario del diluvio al Aqsa, la frase que usan para referirse al ataque del 7 de octubre en la Franja de Gaza.

Meshal sonaba optimista. Calificó el ataque como una “bendición” y “un punto de inflexión en la historia del conflicto”, felicitando a los habitantes de Gaza por su fortaleza. Dijo que el ataque colocó el tema palestino nuevamente en el primer plano del escenario internacional, revelando el verdadero rostro de la “entidad sionista” y demostrando que los verdaderos perdedores en la guerra fueron el primer ministro Benjamin Netanyahu e Israel. “Hamás ha ganado”, “la resistencia ha ganado”, declaró. “Nuestras pérdidas son solo tácticas”.

“La gente se molestó”, dice alguien que estaba allí. “Esa declaración, ‘pérdida táctica’, fue exasperante. Nos dimos cuenta de que a Hamás no le importa la gente. Después de un año de guerra – en ese momento se cumplía un año – nos vieron solamente como ‘una derrota táctica'”.

Un gazatí criticando el discurso de Khaled Meshal en el primer aniversario del 7 de octubre [2023].

Ese hombre no era la única persona enojada. Gaza no era un paraíso antes del 7 de octubre [2023], y había estado sufriendo un bloqueo israelí-egipcio, escasez y pobreza. Pero hoy, después de dos años de guerra, una gran mayoría de los habitantes de Gaza volverían con gusto a su vida antes de los combates.

“Perdí a mi familia, mi hogar, todo lo que tenía en Gaza, pero esta gente está hablando de ‘pérdidas tácticas'”, dijo amargamente un gazatí en un video en las redes sociales después del discurso de Meshal. “El costo de la vida, el hambre, nuestra angustia – todo es táctico. No se arrepientan, porque los judíos han perdido estratégicamente. Todo es una cuestión de perspectiva”.

Ahora, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sellando un alto al fuego entre Israel y Hamás, el discurso de Meshal se discute una y otra vez en las conversaciones con los habitantes de Gaza acerca del grupo.

“Esperaba que Meshal hablara sobre las víctimas, las familias que fueron asesinadas, o al menos propusiera un plan para aliviar el sufrimiento”, dice Mohammed, de 43 años, quien ha desarraigado a su esposa y a sus hijos seis veces y ahora vive en Deir al-Balah en el centro de Gaza. “Pero no estaba interesado en el dolor de la gente. Los líderes le deben una disculpa al pueblo palestino, y no deben hacer declaraciones provocadoras que enfaticen su negativa a reconocer sus errores a lo largo de los años”.

El ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023. “Yo esperaba una dura respuesta israelí”, dice Nabil, residente de la ciudad de Gaza. (Foto: Hani Alshaer/Agencia Anadolu vía Reuters Connect)

Esta decepción plantea otra pregunta: ¿La organización que llevó a los habitantes de Gaza a su mayor desastre los controla todavía, o es una sombra pálida que la gente espera que se desvanezca para siempre?

De las entrevistas con habitantes de Gaza y miembros de Hamás se desprende que, en medio del caos y la destrucción, todavía hay un núcleo organizativo y militar que no siempre es visible, así como un aparato civil que todavía funciona gracias a una hebra de legitimidad. A falta de un reemplazo, la hebra aún no se ha deshilachado por completo.

Una crisis de confianza

Según S., miembro del ala política de Hamás, la destrucción desde el 7 de octubre [de 2023] ha empujado a la gente a preguntarse: “’¿Por qué nos está pasando esto a nosotros?’ ‘¿Es digno Hamás de liderarnos?’ Mucha gente está convencida de que el 7 de octubre fue un error fatal, e incluso quienes los han apoyado toda la vida están teniendo dudas”.

No es controvertido el hecho de que hay una crisis de confianza. “Entre más pasa el tiempo, hay más personas a las que se les hace difícil creer que la organización está actuando por ellos”, dice Mohammed.

Una manifestación contra la guerra en Beit Lahía, Gaza, en marzo [2025]. “Hamás en realidad nos engañó”, dice Ahmed, quien participó en las protestas. (Foto: Jehad Alshrafi / AP)

“No era así al comienzo de la guerra. Durante los primeros días hubo euforia, hubo gente que pensó que nuestra situación cambiaría, que la invasión de Israel liberaría a Palestina. Pero no imaginaron que la respuesta vendría con tanta fuerza. Algunas personas incluso dudaban de que el ejército israelí entrara por tierra”.

Nabil, un residente de la ciudad de Gaza de 47 años quien hasta que empezó la guerra era profesor de secundaria, recuerda bien el ambiente. “Al principio no sabía sobre los rehenes y los daños causados a las familias y los niños, pero sé hebreo, así que comencé a buscar lo que decían en las noticias en Israel, e inmediatamente me di cuenta de que la situación era muy grave”, dice. “La gente a mi alrededor hablaba de la valentía de Hamás al atacar a Israel de esa manera, pero yo esperaba una dura respuesta israelí”.

“He perdido mi casa, mi madre está enferma y lucho todos los días para encontrar medicamentos para ella, pero la gente de Hamás nunca nos preguntó si necesitábamos algo”.

Ahmed, 27 años

Un poco más tarde, cuando llegó de Israel la primera orden de evacuación, Nabil pensó que Hamás hablaría con la gente. “Para mí ese fue el primer punto crítico”, dice.

“Los operativos desaparecieron en escondites y nos dieron la espalda. Me di cuenta de que Hamás nos había abandonado, que tendríamos que arreglárnoslas solos. Todos los que tenían dinero huyeron durante los primeros meses. La gente como yo, que no tiene dinero o no pudo irse debido a sus circunstancias, se dio cuenta de que el ataque nos había traído un desastre y ninguna victoria en absoluto”.

Las relaciones entre Hamás y los habitantes de Gaza eran complejas incluso antes de la guerra. Según una encuesta de opinión realizada por el grupo de investigación del Barómetro Árabe en septiembre y octubre de 2023, la mayoría de los palestinos en Gaza y Cisjordania no apoyaban a Hamás como organización política; en Gaza el apoyo era solamente alrededor de un tercio. Pero la idea de la resistencia armada es popular, incluso entre muchas personas que no apoyan a Hamás.

Palestinos de la ciudad de Gaza huyendo al sur a finales del mes pasado [septiembre de 2025]. “Tienes que luchar por cada cosita: agua, comida, incluso una tienda de campaña”. (Foto: Dawoud Abu Alkas / Reuters)

En ese momento, Hamás era considerado un régimen que brindaba una especie de estabilidad, pero estaba lejos de ser efectivo o justo. En una encuesta del Barómetro Árabe de 2022, solo el 38 por ciento de los encuestados expresó su satisfacción con el sistema de salud de Gaza, y alrededor del 54 por ciento consideraba que el sistema educativo, los servicios de saneamiento y la infraestructura eran terribles, en tanto que el sentimiento general era de un abandono prolongado. Según un informe de Human Rights Watch de 2021, muchos de los recursos de Hamás estaban siendo destinados a su ala militar.

“Animé a mis hermanos a manifestarse a pesar de que Hamás podría perjudicarlos porque no queríamos que la guerra continuara. Hamás ya no puede decidir por nosotros”.

Rital, 28

En marzo de 2019, esta insatisfacción provocó disturbios. Miles de jóvenes salieron a las calles y gritaron “Queremos vivir”, protestando por los altos impuestos y el aumento de los precios de los productos básicos, los apagones y la escasez de gas natural. La respuesta de Hamás fue especialmente violenta.

Pero incluso entonces la organización disfrutaba de apoyo. “Hay que darse cuenta de que Hamás era responsable en todas las áreas de la vida en la Franja: el comercio, la economía, la infraestructura, la educación, todo. Nos acostumbramos demasiado a acudir a una persona de Hamás, a un empleado del gobierno, cuando había problemas – para todo”, dice Ahmed, un joven de 27 años de Deir al-Balah.

Miembros de Hamás dispersando una protesta contra la organización en 2019.

Por ejemplo, Hamás se aseguró de que la gente recibiera cupones para comprar alimentos y que los servicios de recolección de basura y vigilancia funcionaran. “Algunos de ellos recorrían los vecindarios y mostraban su presencia, preguntando a la gente cómo estaban”, dice Ahmed. “Esto contribuyó a su legitimidad a lo largo de los años”.

Según Aisha, que abandonó Gaza en marzo del año pasado y vive con su familia en Egipto, “antes de la guerra tenían un amplio apoyo popular, tanto como gobierno como movimiento de resistencia”. Ella dice que esto se debía tanto a la necesidad de los servicios “como a que, a lo largo de los años, Hamás distorsionó la imagen de la Autoridad Palestina y la describió como sumisa a los colonos y al ejército”.

Pero la guerra expuso las grietas en la organización, especialmente su inhabilidad para cuidar a la gente. “La magnitud de la destrucción y el sufrimiento diario llevó a mucha gente, incluso a algunos empleados de Hamás, a abandonarlo. Esto no significa que no tenga apoyo. Muchas personas todavía apoyan sus operaciones militares contra Israel e incluso están dispuestas a participar activamente en eso”.

Mujeres del ala militar de Hamás en una exhibición de fuerza en Gaza en 2017. “Antes de la guerra tenían un amplio apoyo popular, tanto como gobierno como movimiento de resistencia”. (Foto: Adel Hana / AP)

En marzo, la ira estalló en manifestaciones espontáneas. En la ciudad de Gaza y luego en Khan Yunis, Jabalya, Beit Hanoun, Deir el-Balah y Nuseirat, los jóvenes marcharon por las calles en ruinas gritando “Fuera, fuera, Hamás fuera”, un espectáculo que la gente dice que nunca vio en las guerras anteriores.

Ahmed, que al comienzo de la guerra acababa de comenzar su cuarto año en la escuela de medicina, participó en las manifestaciones. “Nadie me preguntó si quería esta guerra”, dice. “Cuando vi los cohetes en el cielo a las 6:30 de la mañana del 7 de octubre, no me di cuenta de lo que estaba pasando. A medida que pasa el tiempo, me doy cuenta cada vez más de que somos nosotros los que estamos pagando el precio.

“He perdido mi casa, mi madre está enferma y lucho todos los días para encontrar medicamentos para ella. Mis estudios se han detenido y no tengo futuro en la Franja de Gaza, pero la gente de Hamás nunca nos preguntó, ni una sola vez, si necesitábamos algo. Esto es tan exasperante. Hamás realmente nos engañó”.

“Incluso si toda Gaza se convierte en un gran cementerio, Hamás se esforzará por administrar ese cementerio. No renunciarán a su gobierno fácilmente’.

Karim, 32 años

Rital, de 28 años, se ha mudado ocho veces durante la guerra y ahora vive con sus padres y tres hermanos en una tienda de campaña en Deir el-Balah. Las mujeres no participan en las manifestaciones, pero muchas han alentado a sus hermanos y esposos.

“Estamos agotados por la guerra, por el ruido de las explosiones, por la muerte”, dice. “Tienes que luchar por cada cosita: agua, comida, incluso una tienda de campaña. Así que sí, animé a mis hermanos a manifestarse a pesar de que Hamás podría perjudicarlos porque no queríamos que la guerra continuara. Hamás ya no puede decidir por nosotros, y el mundo tiene que entender esto”.

Pero Karim, de 32 años, que huyó a Europa hace más de cinco años después de dar rienda suelta a sus críticas, no cree que a Hamás le interese la voluntad del pueblo. “Incluso si toda Gaza se convierte en un gran cementerio, Hamás se esforzará por administrar ese cementerio. No renunciarán a su gobierno fácilmente”, dice. “La gente no les interesa. Siguen santificando su objetivo supremo, la lucha armada”.

Humo se cierne sobre la ciudad de Gaza después de un ataque israelí a fines del mes pasado. La recaudación de impuestos por parte de Hamás, la imposición de derechos de aduana y el control parcial de la ayuda humanitaria son palancas de poder. (Foto: Dawoud Abu Alkas / Reuters)

Hamás continúa intimidando a la gente con amenazas y ejecuciones públicas, dice. La ejecución más reciente, según Reuters, se produjo el 21 de septiembre, cuando tres hombres fueron ejecutados por presuntamente colaborar con Israel. Según la agencia de noticias, una fuente de seguridad del gobierno de Gaza dijo que las ejecuciones fueron llevadas a cabo por “el Grupo de Operaciones Conjuntas de la resistencia palestina”.

Tres días antes, Hamás anunció que seis civiles habían sido ejecutados en el norte de Gaza por el mismo cargo, según informó la televisión Al Arabiya, con sede en Arabia Saudí. “Hamás siempre ha ejecutado a personas que sospechan de colaborar”, dice Karim. “En esta guerra las sospechas han sido mayores, y las ejecuciones también han tenido como objetivo enviar un mensaje a la gente: ‘Estamos aquí, cuidado’.

“Pueden venir a media noche y acribillarte. Tal vez el público no vea el parche en la manga, pero saben que está ahí”.

A., un opositor de Hamás

Como dice un activista de una organización benéfica vinculada a Hamás: “No hay un control total del territorio – sino más bien de las células, áreas donde la gente de alto nivel de Hamás todavía vive y opera en la clandestinidad. También hay nuevos reclutas. Hoy Hamás no siempre está en las calles, pero si quieren, harán acto de presencia”.

Él dice que una red de mecanismos civiles y económicos mantiene a la organización en el poder. “Controlan el Ministerio de Salud, la defensa civil y la entrada de bienes, y también siguen recaudando impuestos”, dice. La recaudación de impuestos, la imposición de derechos de aduana y el control parcial de la ayuda humanitaria se convierten no sólo en un medio de gobernanza, sino también en una palanca de poder.

“Desde el 18 de marzo, Hamás ha desaparecido de la superficie, pero todavía existe”, dice A., un opositor de la organización, refiriéndose al día en que Israel violó un alto al fuego. “Hay funcionarios, policías, trabajadores en los hospitales, no todos son miembros de Hamás, pero están presentes con sus guardias armados”.

Una marcha contra la guerra y contra Hamás en Beit Lahia, Gaza, en marzo [2025]. (Foto: Jehad Alshrafi / AP)

Según A., uno de los métodos de Hamás para infundir miedo es la incertidumbre. “Puedes publicar un video contra ellos y no reaccionan de inmediato. Pero en algún momento hacen un ataque preciso y con mucha fuerza”, dice.

“Pueden venir a media noche y acribillarte. Eso ha sucedido varias veces. Esa estrategia genera un miedo silencioso. Tal vez el público no vea el parche en la manga, pero saben que está ahí”.

“Mientras la ocupación israelí continúe en esta forma tan cruel, seguirá existiendo un núcleo de Hamás. ¿Sabes cuántas generaciones ahora quieren venganza?’

S., miembro del ala política de Hamás

Uday Nasr Sa’adi al-Raba’i, líder de las manifestaciones de marzo, aprendió eso en carne propia. Su hermano Jihad le dijo a Al Arabiya que miembros del ala militar de Hamás llegaron a la escuela donde al-Raba’i había sido desplazado.

“Dispararon al aire para asustar a la gente y advirtieron que le dispararían a cualquiera que se acercara. Luego se lo llevaron”. Unos días después, el cuerpo de al-Raba’i fue encontrado con signos de abuso severo.

En julio del año pasado, Wassim Assad Sawir fue asesinado. Sus familiares dicen que los agentes de Hamás se lo llevaron y lo torturaron después de que subió un video criticando a Al Jazeera, en el que dijo que “estaba alentando a la fuerza militar de Hamás” en su batalla perdida.

Ziad Abu Haya, un activista de Fatah en Gaza, gritando “Sálvennos de Hamás”. Más tarde fue asesinado.

“Cualquiera que suba videos o exprese críticas a Hamás públicamente se pone a sí mismo y a su familia en verdadero peligro”, dice Aisha. “Son capaces de hacerte desaparecer, por lo que mucha gente prefiere permanecer en silencio”.

Un relato similar es el de Ziad Abu Haya, un gazatí vinculado al movimiento Fatah, principal competidor de Hamás en la política palestina. En septiembre de 2024 criticó a la organización en una entrevista con Al Arabiya y suplicó: “Sálvennos de Hamás”.

Según Al Arabiya, tres meses después, hombres armados vinculados a Hamás irrumpieron en la tienda de Abu Haya en Khan Yunis, lo arrastraron desnudo, lo golpearon y lo patearon. Su cuerpo fue encontrado un día después.

Yahya Sinwar en un mitin en 2022 para conmemorar el 35 aniversario de la fundación de Hamás. Israel mató al líder de Hamás hace un año. (Foto: Mohammed Abed / AFP)

No hay alternativa

No solo el miedo mantiene vivo al régimen de Hamás. Nils Mallock, del grupo de investigación XCEPT en la universidad King’s College de Londres, ha escrito en el diario The Guardian sobre las encuestas de opinión del Centro Palestino de Investigación de Políticas y Encuestas. Según las encuestas, el apoyo a Hamás en Gaza había caído del 42 por ciento después del 7 de octubre de 2023 a solo el 21 por ciento en enero de este año.

Según Mallock, cada vez son menos las personas en Gaza que creen que Hamás podría derrotar a Israel, y muchas personas prefieren las negociaciones. Pero agregó que incluso si las elecciones se hubieran celebrado en ese entonces, en febrero, a Hamás le habría ido bien, principalmente debido a la falta de una alternativa.

“Sin una verdadera alternativa, Hamás sigue siendo la dirección. Los clanes y las milicias no pueden servir como reemplazo”, dice A., el oponente de Hamás. “Incluso si hubiera elecciones libres y justas, Hamás mantendría alrededor del 30 por ciento de apoyo, principalmente entre los hombres jóvenes que lo ven como el milagro de la resistencia”.

Según S., miembro del ala política de Hamás, “mientras la ocupación israelí continúe en esta forma tan cruel, seguirá existiendo un núcleo de Hamás. ¿Sabes cuántas generaciones ahora quieren venganza? Israel no propone ninguna alternativa, sino más humillación, dolor y muerte, sin horizonte político, con la amenaza de expulsión y traslado. Esto alimenta la pasión, lo que a su vez crea continuidad para la organización”.

R., un alto funcionario del régimen desde que Hamás tomó el poder en 2007, dice que el apoyo al grupo es producto de la conciencia y el poderío militar. “En los días del gobierno de la Autoridad Palestina, la gente conocía la humillación y una dura presencia israelí, y hasta el día de hoy muchas personas prefieren un liderazgo que represente una postura obstinada, incluso al precio de un desastre”, dice.

Personas desplazadas en la playa de Gaza [en septiembre de 2025]. “Hamás no siempre está en las calles, pero si quieren, harán un acto de presencia”. (Foto: Dawoud Abu Alkas / Reuters)

R. señala que, además de la presencia física y las exhibiciones de poder en las ceremonias, los símbolos y las ejecuciones de Hamás, la organización también controla los derechos de aduana y la distribución de la ayuda humanitaria, así como los impuestos.

“Mientras no haya una alternativa clara… es difícil evaluar cuál es la voluntad del público”, dice. “En última instancia, la gente quiere un horizonte”.

Cuando se les pregunta a los partidarios de Hamás sobre su apoyo a la organización hoy en día, muchos mencionan la situación en Cisjordania. “Es cierto, aquí es catastrófico y todo está destruido, y nos dicen que es por el 7 de octubre, pero en Cisjordania no hicieron un 7 de octubre”, dice T., un activista de Hamás. “E incluso se podría decir que Abu Mazen y el liderazgo de la Autoridad Palestina son tan disciplinados como pueden serlo y dependen de Israel”, dice, refiriéndose al presidente palestino Mahmoud Abbas.

“Entonces, ¿hay estabilidad allí? ¿Un horizonte político? No. Hay despojo, expropiación, asentamientos, estrangulamiento y planes de anexión e imposición de soberanía. Así que el afirmar que todo se debe al 7 de octubre es una mentira. En realidad, el gobierno de Netanyahu, Smotrich y Ben-Gvir están explotando el 7 de octubre para borrar la cuestión palestina, con el respaldo de la administración estadounidense”, dice, refiriéndose a los dos principales ultraderechistas del gobierno, Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir.

La mayoría de los habitantes de Gaza viven con sentimientos contradictorios, entre necesitar e incluso depender de Hamás, y estar enfurecidos con la organización. Solo unos pocos se rebelan abiertamente. Si nadie se va a levantar y a reconstruir, ¿para qué arriesgarse a estar en oposición?

A fin de cuentas es difícil: aunque sea golpeado, humillado y criticado desde adentro, Hamás seguirá siendo parte de la infraestructura social y emocional de Gaza. Permanecerá allí mientras no haya una alternativa sostenible para restaurar la fe de la gente en su capacidad para llevar una vida normal.

La cuestión de si una autoridad diferente o una organización externa pudiera ofrecer un nuevo horizonte sigue abierta. “Hemos estado atrapados entre una guerra desde el exterior con Israel bombardeándonos y nuestra propia guerra interna con Hamás”, dice Ahmed, el ex estudiante de medicina. “Es una brecha muy grande y no está claro cómo esto vaya a terminar”.


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