¡Estados Unidos fuera del Medio Oriente!
Es poco probable que el alto al fuego entre Israel y Hamás que entró en vigor en Gaza el 10 de octubre traiga una paz duradera en Palestina, Israel, o el Medio Oriente en general. No resuelve nada sobre la cuestión subyacente de la autodeterminación palestina.
El plan en sí puede desmoronarse. Israel no se ha retirado completamente de Gaza; la demanda de Netanyahu de que Hamás sea desarmado y Gaza desmilitarizada no se ha cumplido; y no hay un marco claro para gobernar en Gaza a partir de ahora.
En un análisis de noticias en el diario israelí Haaretz el 12 de octubre, Jack Khoury escribió: “Al fin de cuentas, el acuerdo entre Israel y Hamás es principalmente un acuerdo para el intercambio de rehenes y prisioneros y la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. No brinda soluciones a las cuestiones más amplias de gobernanza, seguridad, o futuros acuerdos políticos”.
EDITORIAL
El acuerdo, impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, registra el resultado de la guerra de dos años que comenzó con el horrible ataque liderado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023.
La feroz guerra que Israel lanzó en respuesta debilitó gravemente a Hamás, matando a la mayoría de sus altos comandantes y miles de sus combatientes, mientras realizaba un ataque genocida contra la población civil palestina en Gaza. Durante lo que fue más una masacre que una guerra, Israel también dio nuevos pasos para aterrorizar a los palestinos en Cisjordania y anexar de facto más y más de ese territorio ocupado. Diezmó el liderazgo y la capacidad de lucha de Hezbolá en el Líbano, y asestó duros golpes militares al régimen iraní.
En todo momento, Israel contó con una ayuda sustancial de su aliado más cercano, el gobierno de Estados Unidos, que no solo proporcionó un suministro constante de armamento, sino que lanzó un ataque aéreo contra Irán. Hoy, con el respaldo de Estados Unidos, Israel está dictando en gran medida los términos del acuerdo.
Ahora que todos los rehenes israelíes han sido devueltos, queda por verse si alguna de las fases posteriores del “plan de paz”, aparte de la primera, surte efecto. El gobierno de Netanyahu puede reiniciar fácilmente el bombardeo si decide que eso es lo mejor para sus intereses.
Si bien Israel puede tener la ventaja frente a Hamás y ha logrado importantes avances estratégicos, Washington también ha tratado de mejorar su posición en el Medio Oriente. Allí la administración Trump tiene sus propios objetivos, que incluyen concertar negocios con los regímenes árabes, especialmente con las monarquías del Golfo. Estos objetivos no son necesariamente idénticos a los de Israel. El ejército estadounidense ha aumentado el personal en su Comando Central (CENTCOM) para “liderar el esfuerzo por mantener la paz” y supervisar una fuerza multinacional, que probablemente incluya tropas de Egipto, Qatar, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, según declaraciones de funcionarios estadounidenses a la BBC.
El pueblo palestino no tuvo ninguna opción verdadera en este asunto, ni una forma de hacer escuchar su voz.
Hamás finalmente aceptó lo inevitable: de no aceptar este plan, el régimen ultraderechista de Netanyahu volvería a intensificar el genocidio, con el pleno apoyo de Trump.
Lo máximo que podía lograrse en este punto era el cese de la matanza.
“A medida que los residentes desplazados regresan a sus hogares y se aclara el alcance de la destrucción, Hamás está tratando de elaborar una narrativa que justifique el acuerdo que se vio obligado a aceptar”, señaló Khoury en el artículo de Haaretz del 12 de octubre.

“Hamás tampoco puede señalar la liberación de ninguna figura prominente con importancia simbólica, como Marwan Barghouti o Ahmad Sa’adat, entre los 2 mil prisioneros y detenidos palestinos que serán liberados. Cualquier cosa que pueda verse como un logro moral o simbólico para Hamás está ausente del acuerdo”, escribió Khoury.
“La organización ahora se enfrenta a una rendición de cuentas, tanto internamente como con el público palestino”, continuó. Esta evaluación es confirmada por otro artículo de Haaretz basado en entrevistas con muchos palestinos en Gaza. (Vea Cómo ven su futuro los habitantes de Gaza con o sin Hamás).
“Fatah y la Autoridad Palestina enfrentan una prueba similar”, señaló Khoury. “No está claro si alguno de los dos comprende completamente la profundidad de la ruptura nacional. ¿Están realmente dispuestos a reconstruir las instituciones nacionales palestinas, o continuarán luchando por el control y el poder a expensas de un pueblo que se queda sin ninguna capacidad para influir en las decisiones políticas?”
El pueblo palestino enfrenta los mayores desafíos en décadas en su afán por obtener la autodeterminación nacional. Durante la guerra se ganaron un amplio apoyo en el mundo entero por su determinación histórica de lograr la libertad frente a la implacable agresión israelí. Pero la muerte y la destrucción que el ejército israelí ha desatado sobre ellos fue devastadora.
Los palestinos se encuentran hoy en una situación peor que antes del 7 de octubre de 2023. De los miles de personas que regresan a lo que eran sus hogares, muchas no encuentran nada, ni una pizca de sus vidas anteriores.
El único resultado positivo del actual cese al fuego es la pausa de la matanza en Gaza.
Al evaluar el último y breve alto al fuego en Gaza en enero, un artículo de Panorama-Mundial señaló: “La guerra ha retrasado aún más las perspectivas de los palestinos de lograr la autodeterminación nacional, que ya se habían atenuado en los últimos 25 años“.
En una entrevista publicada hace un año, el académico palestino-estadounidense Rashid Khalidi ofreció esta evaluación del movimiento nacional palestino.
“En el plano político, los palestinos se enfrentan al mismo dilema que el 5 o el 6 de octubre del año pasado [2023]. Todavía están divididos y, en mi opinión, siguen sin líderes”, señaló Khalidi.
“Hay una poderosa tendencia o facción que aboga por una forma irrestricta de violencia”, continuó Khalidi. “Desde mi punto de vista, esa tendencia no tiene una visión estratégica. Ha logrado victorias tácticas y algunas derrotas estratégicas catastróficas, y les ha causado enormes sufrimientos a los palestinos y también a los israelíes. Pero no hay un liderazgo unificado ni una visión estratégica colectiva…
“No hay una idea de cómo los palestinos quieran vivir en el futuro y tener relaciones con los israelíes en Palestina en el futuro”, señaló Khalidi. “Tampoco hay una idea de cómo pretenden llegar allí. Esas son preguntas estratégicas que ni hacen, ni tratan de darle respuesta, las personas que actualmente afirman liderar el movimiento nacional palestino, ni en Hamás ni en lo que ridículamente se llama la Autoridad Palestina — una institución sin soberanía, sin autoridad, y sin legitimidad ante su propio pueblo”.
De cara al futuro, Khalidi dijo: “Veo el porvenir muy sombrío para los palestinos en el futuro previsible, hasta que no puedan desarrollar un consenso sobre una estrategia y un liderazgo. Esperemos que ocurra pronto, pero no hay forma de saber cuándo va a ocurrir”.
Estas observaciones siguen vigentes en el contexto actual, y merecen cuidadosa atención y discusión.
Para las personas en Estados Unidos y otros países que apoyamos la lucha palestina por la autodeterminación, la tarea sigue siendo presionar para que se ponga fin a la complicidad de Washington y otros gobiernos imperialistas en permitir la opresión, la ocupación y los intentos de genocidio del pueblo palestino por parte de Israel durante décadas. ¡Deberíamos exigir el fin de toda ayuda militar y económica a Israel, ayuda esencial para su agresión en la región, y que Estados Unidos salga ya del Medio Oriente!
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Categories: Editorial, Palestina/Israel
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