Palestina/Israel

Trump se lava las manos con respecto a Gaza

A finales de diciembre de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu se reunieron en Florida para discutir el estado del alto al fuego que comenzó el 10 de octubre de 2025 en Gaza entre Israel y Hamás. Pero mientras se daban palmadas en la espalda después de sus conversaciones, el pueblo palestino — y la grave crisis humanitaria en la Franja de Gaza — eran lo último en lo que pensaban.

El 3 de enero de 2026, el diario israelí Haaretz publicó el siguiente análisis de noticias del escritor israelí-palestino Jack Khoury. Ofrece una evaluación breve pero precisa de la “diplomacia de titulares” de Trump, la intransigencia de Netanyahu y el dilema al que se enfrenta el pueblo palestino — “atrapado entre Hamás y el régimen israelí” y mirando hacia el vacío con preguntas sin respuesta y un futuro bastante sombrío.

La esencia de la situación, como insinúa Khoury, es:

  • Hamás se niega a desarmarse; Israel se niega a retirarse de Gaza.
  • Solo un estado está dispuesto a intentar desarmar a Hamás: Israel, lo que significaría reanudar la guerra.
  • El “plan Trump” sigue sin avanzar, dejando al descubierto la realidad de que el “Presidente de la Paz” no es más que puro teatro y, de hecho, perpetúa el sufrimiento y el despojo del pueblo palestino.

Publicamos este artículo para la información de nuestros lectores. El titular, el subtítulo, el texto y las fotos que siguen son del original.

— Los editores de Panorama-Mundial

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Trump no está fomentando un alto al fuego: se está lavando las manos con respecto a Gaza

Detrás de la diplomacia de titulares de Trump hay un vacío: las cuestiones claves sobre la retirada israelí, el desarme de Hamás y la futura gobernanza de Gaza se posponen o externalizan. Esto no es un esfuerzo por la paz, sino una gestión de conflictos, preservar el estatus quo y dejar a los palestinos sin un horizonte político.

El primer ministro Benjamín Netanyahu y el presidente estadounidense Donald Trump en su reunión en Mar-a-Lago la noche del martes [30 de diciembre de 2025]. (Foto: Jonathan Ernst / Reuters)

Por Jack Khoury

“Ashem iblis biljanna” es una expresión egipcia muy popular que significa “sueños imposibles”. Así es exactamente como están las cosas ahora mismo para quienes aún depositan sus esperanzas sobre el futuro de la Franja de Gaza y de los palestinos en el presidente estadounidense Donald Trump el año que viene.

Las voces optimistas, o al menos las que pueden ver un rayo de esperanza, tienden a enfocarse en lo que ocurre “a puertas cerradas”, y en gran medida ignoran lo que se dice fuera de ellas: los elogios que Trump le hizo al primer ministro Benjamín Netanyahu el lunes [29 de diciembre de 2025], su adopción casi total del argumento sobre el desarme de Hamás como condición previa a cualquier cambio sobre el control de Israel, y sus amenazas explícitas contra la organización a no ser que se rinda.

Trump utilizó la expresión “no hay humo si no hay fuego” en relación con Irán y aludió a la posibilidad de un ataque israelí si la República Islámica vuelve a intentar reconstruir su ejército. Pero la misma expresión también puede aplicarse a la Franja de Gaza. Si Trump realmente buscara un acuerdo importante, su conducta sobre el terreno y en el discurso político sería completamente diferente.

Quienes tienen ojos y oídos avispados entienden que el presidente, de manera consciente o no, ignora los detalles. Habla en titulares — Paz en el Medio Oriente, mejorando la situación en Gaza, la ayuda humanitaria y la estabilidad regional. Son grandes lemas, pero carentes de contenido práctico. Cuando le preguntan por los detalles, responde rápidamente que “Steve y Jared se van a encargar”, refiriéndose a su enviado para el Medio Oriente Steve Witkoff y a su yerno Jared Kushner.

Si alguien está seriamente buscando un proceso diplomático no rehúye los detalles: los decide. Y es precisamente aquí, junto a Witkoff y Kushner, donde se revela la magnitud del vacío.

Las preguntas fundamentales siguen sin respuesta: ¿Es el desarme en la Franja una consideración a cambio de una retirada israelí completa, o es una demanda unilateral que permitirá un control israelí a largo plazo? ¿Será la fuerza internacional de estabilización, si es que se forma, una fuerza policial para asegurar el orden público, una fuerza clásica de mantenimiento de la paz que previene fricciones y permite que se lleve a cabo un proceso diplomático, o una fuerza cuyo mandato operativo incluya la confrontación con grupos armados y la gestión de una explosiva situación de seguridad?

Hombres armados de Hamás en Gaza durante la liberación de rehenes, en octubre de 2025. (Foto: Ramadan Abed / Reuters)

Y si esa fuerza llega a conformarse, ¿quién la va a supervisar, cuánto tiempo estará desplegada en Gaza y cuándo comenzará a operar? Por encima de todo, ¿cuál será el papel de la Autoridad Palestina — será incluida, será excluida, o será una nota al margen cuando los organizadores necesiten presentar un “discurso palestino responsable”?

Mientras estas preguntas sigan sin respuesta, nadie podrá hablar de un proceso diplomático sino de la gestión del conflicto, no de una visión, sino de alargar el proceso.

En Gaza y en todo el ámbito palestino, la gente es consciente de esto. Entienden que 2026 se perfila como un año del estatus quo, un cambio meramente cosmético que no amenazará la continuidad del gobierno de Netanyahu y permitirá que Trump siga diciendo que “las cosas han cambiado”.

Un niño palestino desplazado y descalzo camina por un campo de refugiados en la ciudad de Gaza el domingo [28 de diciembre de 2025]. (Foto: Omar Al-Qattaa / AFP)

Esto significa que Israel seguirá a cargo del 53 por ciento de la Franja de Gaza y quizás ampliará esa cifra hasta el 60 por ciento. Si ocurre alguna limpieza de escombros o un cambio en la gobernanza, será bajo la supervisión israelí. Si se establece una fuerza estabilizadora de algún tipo, operará únicamente como un programa piloto en áreas designadas.

Netanyahu podrá alegar que no hizo concesiones, y Trump puede señalar que hay avances. Los palestinos se verán atrapados entre Hamás e Israel, ambos bajo el amparo de Estados Unidos, sin comprometerse a una retirada ni a una salida diplomática. Este no es el camino hacia la paz y la estabilidad.

Así, semana tras semana y mes tras mes, Israel estará inmerso en una campaña electoral, y los palestinos estarán inmersos en la realidad de la ocupación de la Franja de Gaza y quizás en la anexión de facto de Cisjordania. Esta es la realidad que demuestran los hechos sobre el terreno, sin ilusiones ni sueños. Feliz Año Nuevo.


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