Cuba/Solidaridad con Cuba

‘Cuba es la brújula moral y política del mundo’ (II)

Entrevista con el líder cubano Ernesto Limia Díaz



Nos complace publicar a continuación una entrevista con Ernesto Limia Díaz (EL), historiador, ensayista, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (conocida como UNEAC), y director del espacio televisivo MARCAS. También es autor del libro bilingüe Patria y cultura en Revolución.

Duane Stilwell (DS), editor de Panorama-Mundial, la publicación hermana en español de World-Outlook, realizó la entrevista en La Habana, Cuba, el 18 de octubre de 2025.

La entrevista da seguimiento a importantes preguntas que enfrenta Cuba y su pueblo y que Limia Díaz abordó en un ensayo que apareció por primera vez en Facebook el 18 de julio. Panorama-Mundial publicó ese ensayo, ‘Todo por el pueblo y todo con el pueblo’, el 21 de julio con permiso del autor.

Un resumen de los puntos principales de ese ensayo puede encontrarse en la introducción de la Primera Parte.

En la entrevista que sigue, Limia Díaz amplía sobre estos temas.

Señala, por ejemplo, “Tenemos en Cuba hoy gente con una mentalidad neoliberal. No podemos desconocerlo, o no seremos capaces de ponerle coto. No se dicen antagonistas de la Revolución, pero en el fondo lo son. No se explayan porque saben que la Revolución tiene una fuerza mayoritaria, pero están ahí agazapados e intentan de mil maneras ir poniendo las estrategias del mercado por encima de la sociedad”.

Creemos que las sinceras observaciones del líder cubano son de enorme importancia y serán de interés para cualquiera que se preocupe por los desafíos que enfrenta la Revolución Cubana en la actualidad.

La entrevista se realizó en español. Las fotos y las notas son de Panorama-Mundial. Debido a su extensión, publicamos la entrevista en tres partes, la primera de las cuales sigue.

— Los editores de Panorama-Mundial

*

(Esta es la segunda de tres partes. Las otras pueden encontrarse en la Parte I y la Parte III.)

Entrevista a Ernesto Limia

DS: ¿Cuál es el impacto en Cuba de la guerra económica de Estados Unidos, el bloqueo? ¿Puede describir las dificultades económicas y sociales que enfrenta el pueblo cubano hoy?

Ernesto Limia Díaz

EL: ¿Existe un bloqueo de Estados Unidos contra Cuba? Bueno, sí. Lo que pasa es que, más que bloqueo se trata de acoso económico y financiero. Hay una guerra sin cuartel ni escrúpulos que recurre al terrorismo de Estado y el sabotaje financiero, que con la Administración Trump y el acceso de la mafia anti-cubana[1] al control del Departamento de Estado ha llegado a un punto extremo de perfidia. Cuando se pensó que todo estaba ensayado, en su primer mandato Trump envió a Mauricio Claver-Carone, ex-coordinador del lobby anti-cubano en el Congreso, a meterse en el Departamento del Tesoro y encontrar todos los intersticios que le permitían a Cuba aliviar los efectos del cerco, e hizo la tarea: 247 medidas de un efecto devastador resultaron de esa jugada.

Y como si no bastara, han hecho mucho más que eso. Sí tú dices bloqueo: es impedir una acción, una operación… ¿no?; pero si tú, en los marcos de la guerra para afectar el sistema eléctrico cubano compras la empresa que suministra las piezas de repuesto a la mayor fuente de generación electro-energética en Cuba: la central termo energética de Matanzas, Antonio Guiteras, estás pasando a otro peldaño. Eso lo hizo la Administración de Biden, que dejó en pie todas las medidas de Trump y, además, aportó lo que creyó el jaque mate: como parte de una operación entre el Gobierno, la CIA y el capital financiero, General Electric compró la firma francesa que fabricó la Guiteras y que, por tanto, estaba comprometida a garantizar el suministro de piezas de repuesto y los mantenimientos. Una maniobra dantesca, pensada por gente cínica de la peor catadura moral.

La planta termoeléctrica Antonio Guiteras en Matanzas, Cuba, fue construida en 1988 con tecnología francesa. En una maniobra dantesca, señala Limia Díaz, “como parte de una operación entre el gobierno [de Estados Unidos bajo Biden], la CIA y el capital financiero, General Electric compró la firma francesa que fabricó la Guiteras y que, por tanto, estaba comprometida a garantizar el suministro de piezas de repuesto y los mantenimientos”. (Foto: el TOQUE)

Y la cosa más atroz era algo que había hecho Reagan de incluir a Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo.[2] Pero cuando Reagan hizo eso, que fue una concesión a la mafia cubana en Miami, no tenía la implicación que tiene hoy, porque hoy formar parte de esa lista espuria de países que patrocinan el terrorismo — ellos saben perfectamente que eso es falso — tiene una implicación mayor, porque hoy los bancos del mundo occidental están conectados por el sistema Swift.

Cuando un país es incluido en esa lista, esa lista se actualiza en el sistema e inmediatamente ningún banco, ni ninguna agencia que se vincule a ese sistema —que es el occidente completo— puede negociar con el país del que se trate. Ninguna transacción, en un mundo en el que ya no hay circulación de dinero líquido, en el que todo son operaciones virtuales.

Entonces, ¿cómo tu negocias? Si el petróleo cubano es el turismo y los principales emisores eran Italia, Canadá y España, todos vinculados al sistema, ¿cómo van a operar los turoperadores que nos traían a esos turistas si no pueden pagar? Es una cosa brutal. Por eso lo han preservado, manteniendo a un país en el que se declaró a Latinoamérica y el Caribe como zona de paz, en la lista de países que patrocinan el terrorismo.

Biden, un tipo pérfido y cínico, nos quitó de la lista cuando ya se iba. ¿Por qué esperó tanto? Pensó al entrar al Despacho Oval que a la Revolución Cubana estaba destruida y solo le quedaba un empujoncito. Ordenó a la CIA hacerlo y lo dejó todo como estaba para provocar un estallido social que facilitara la labor de los cruzados de Langley.[3] Terminó su mandato y para quedar bien con Dios y con el Diablo nos retiró de la lista, lo que significa que estaba claro de la falsedad e injusticia de la acusación. Lo hizo cuando le estaba entregando la llave de la oficina al mayordomo de la Casa Blanca. Llega el Matón del Caribe y lo revirtió sin pérdida de tiempo. ¿Cuál fue el efecto?

A Cuba, lo que más daño le hace es el acoso económico, el acoso financiero, sustentado en acciones de espionaje para interrumpir sus inversiones y operaciones mercantiles en todo el mundo. No es una acción de bloqueo realizar espionaje para adquirir propiedades que puedan afectarla, eso es terrorismo financiero. Hay todo un aparataje de Inteligencia comercial y económico para hundir a la isla de la libertad; al símbolo de la dignidad; al símbolo de la justicia social; con un propósito: quebrar la brújula moral.

Cuando converso con los compañeros, digo: mira, en el mundo entero la izquierda, las fuerzas de la verdadera izquierda, y la gente decente, cuando quieren orientarse acerca de un tema o conflicto, cuando buscando una orientación política, no miran a Rusia, China o Venezuela, miran a Cuba: “¿Qué está diciendo Cuba?”, “¿Qué está pensando Cuba?”. Y ellos, los yanquis, lo saben. Cuba es un país subdesarrollado que en este momento está viviendo la situación más dura de toda su existencia; pero sigue siendo una potencia política de alcance universal. Y ellos allá en Washington y en Miami lo saben.

Rusia es el adversario militar y China es el adversario económico; pero Cuba es el adversario político, eso está claro. Somos más que eso: en un mundo en el que la ética ha desaparecido de la política, el adversario moral es Cuba, y Cuba con todos los errores, con todas las limitaciones, con todas las deficiencias e imperfecciones, sigue siendo la brújula moral, la brújula ética y la brújula cultural. Ahora, las dificultades que eso genera son inimaginables para alguien que no esté conectado a esta realidad.

Entonces tenemos un país sometido a un diseño feroz de acoso económico y financiero; un país al que casi han desprovisto de sus fuentes de ingreso e inversiones, un país que como es una isla durante la Covid-19 se vio forzado a emplear sus reservas porque tuvo que cerrar las fronteras y vencer solo a la pandemia, alcanzó resultados entonces que se pueden declarar superiores a cualquier país del primer mundo.[4]

¿Qué ha hecho Cuba ante los actuales desafíos en el orden económico? En primer lugar, reorganizar su sistema empresarial a nivel estatal. Pero un país sin inversión extranjera, sin fuentes estables de suministro, ¿cómo desarrolla la industria? Y en paralelo, dio la oportunidad de conectar al pueblo con la microeconomía a partir de formalizar la existencia de las pequeñas y medianas empresas privadas, en articulación con los intereses estatales y de nuestra población.

Decir que la actual dirección de la Revolución fue quien empezó a aplicar la economía privada en Cuba es injusto. Fue Fidel quien empezó al comienzo del periodo especial.[5] Raúl le dio continuidad. Durante la presidencia del país por parte de Miguel Díaz-Canel[6] lo que se ha intentado es organizar formalmente esos sectores, con todas las dificultades que trae un fenómeno como ese en las condiciones tan duras que tenemos en la actualidad. En esta etapa en que los servicios públicos del país están deprimidos, la economía privada multiplica las desigualdades sociales.

Nosotros tenemos un sistema de salud universal, gratuito, pero está deprimido. Mucha gente tiene que adquirir medicina en el exterior, o en Cuba pagándola a precios altos a las personas que las traen del exterior. Y los vendedores de las medicinas te sacan en el precio lo que les costó el pasaje, más las ganancias. Entonces si un blíster de paracetamol en Panamá te costó 10 dólares aquí lo venden a 30 dólares, porque le tienen que sacar el costo del pasaje, la estancia en Panamá más las utilidades. Por tanto, aquí un blíster de paracetamol te cuesta el triple de lo que te cuesta en Panamá o lo que te cuesta en República Dominicana y México.

Hay gente que va a México a buscar suministros y acá lo venden dos o tres veces más caro. A ellos se suman quienes se roban los medicamentos de nuestros almacenes, gente sin escrúpulos que no mide el alcance de sus actos, o no le importa con tal de lucrar. Todo eso genera desigualdades y genera una presión ideológica muy grande entre nuestras bases populares.

Entonces, tenemos una fortaleza sitiada por un acoso asfixiante, que tiene de contraparte a un Miami donde los cubanos gozan del privilegio que no tiene ninguna otra comunidad latina, porque quieren pintarte precisamente el paraíso terrenal para que la gente termine yéndose o aspirando a ese modelo de construcción económica. Martí[7] escribió en su artículo: “Maestros ambulantes”, una frase que suelo recordar: “Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.

O sea, en lo común de la naturaleza humana se necesita tener prosperidad para que no se despierten los instintos primarios, los instintos de conservación, tan en correspondencia con el individualismo extremo que preconiza la ideología neoliberal, y que de alguna manera ha calado en determinados segmentos de la población. Sí, en medio de las más duras adversidades económicas, sin Fidel ni Raúl al frente del Gobierno, y con una generación que hoy tiene 30, 30 y tantos, 40 años, que no conoció la revolución antes de la caída del campo socialista, sino conoció la revolución del 90 hacia acá. Por lo tanto, ha conocido la revolución de las dificultades, la revolución de la pobreza, la revolución de determinados retrocesos económicos, ideológicos. Se ha conformado un escenario complicado, difícil, muy difícil.

El herrero Edinector Vázquez construye una estufa de carbón para vender a los residentes que buscan cocinar durante los apagones. Minas, provincia de La Habana, Cuba, 23 de mayo de 2025. La nación isleña enfrenta una grave crisis económica, causada, en gran medida, por la implacable guerra económica de Washington destinada a asfixiar y derrocar a la Revolución Cubana. (Foto: Ramón Espinosa / AP)

DS: En los últimos años muchos cubanos han abandonado la isla (casi 2 millones) y han emigrado a otros países. ¿Puede describir las razones de esa emigración al extranjero y su impacto en la sociedad cubana?

EL: Las dificultades económicas tienen varias expresiones, y una es la migratoria. En primer lugar, tú sabes que cuando existe una red social en un lugar se hace más fácil la migración hacia ese lugar. Cuando tú miras cuáles son los polos donde más mexicanos hay hoy en Estados Unidos, son los polos donde se establecieron las comunidades mexicanas: Los Ángeles, California, Arizona… ¿Cuáles son las comunidades donde están establecidos los puertorriqueños? Nueva York.

Los cubanos en Estados Unidos se establecieron en el lugar donde ya tenían una comunidad: Miami, en cuyas tiendas les gustaba comprar a las élites batistianas y a las clases medias antes del triunfo revolucionario. Luego el Gobierno de Estados Unidos convirtió el tema migratorio en un instrumento de subversión y descrédito, y concedió estatus privilegiado a los cubanos para provocar un éxodo. Y no se puede desconocer, es comprensible, que en un país asfixiado muchas personas opten por una solución individual, y la solución individual es irse a buscar una mejor vida a Miami, el “paraíso terrenal”. A su vez, eso genera presión familiar, porque quien se va quiere a tus hijos consigo, después si puede llevarse a la mamá, lo hace. Y así se fue conformando.

Y en los últimos años la Revolución tuvo la audacia de no utilizar el tema migratorio como un mecanismo de enfrentamiento político, que era lo que querían los yankis. Hasta 2012 un promedio de 36 mil cubanos abandonaba el país cada año, pero eso cambió el 14 de enero de 2013 cuando Cuba promulgó una nueva ley migratoria. La mafia de Miami se aventuró a decir que podía estarse preparando un nuevo Mariel[8] para llenar a Miami de comunistas.

En el trienio de 2013 a 2016 más de 670 mil personas viajaron fuera del país; de ellos, 522 600 (78 %) viajaban fuera del país por primera vez, y solo 60,300 (el 9 % de los viajes del trienio) no regresaron (o sea, 20,100 cada año, que corresponde al 55 % de quienes habrían partido antes de la nueva ley migratoria). La ley logró disminuir la emigración. Otro dato: en 2016, 14 mil cubanos residentes en el exterior se reasentaron en Cuba, con preponderancia de los mayores de 50 años.

Cubanos llegando a Key West, Florida, durante el éxodo del Mariel en 1980. (Foto: Dale McDonald / Biblioteca y Archivos Estatales de Florida)

Pese a todo lo que avanzó en los vínculos bilaterales, [el antiguo presidente de Estados Unidos Barack] Obama[9] no halló valor para cambiar la política migratoria. No fue hasta el 17 de enero de 2017, 72 horas antes de abandonar el Despacho Oval, que derogó la política de “pie seco/pie mojado”[10] junto al programa que promovía la deserción de los médicos internacionalistas. Según registros de Estados Unidos, en la década comprendida desde la Administración de George Walker Bush Jr.,[11] 135 mil cubanos fueron favorecidos con la política de “pie seco/pie mojado”: 110 mil (81,48 %) llegaron por la frontera de México y Canadá; 15 mil en embarcaciones piratas que burlaron el patrullaje naval; y 10 mil viajaron con visa temporal y una vez en Estados Unidos optaron por ajustar su estatus a residente permanente.

Se singulariza a Cuba con la cifra de emigrantes hacia Estados Unidos. Vale preguntarse: si Obama derogó la política de “pie seco/pie mojado” ¿por qué se mantuvo en el corredor mexicano?

Las regulaciones y disposiciones emitidas por la Administración Trump en el orden económico y financiero para asfixiar a Cuba alcanzaron niveles de hostilidad sin precedente; ello incluyó limitar las remesas familiares a solo 1,000 dólares por trimestre y eliminar el mecanismo oficial en virtud del cual llegaban al país más de 3.5 mil millones de dólares en remesas cada año. En materia de política migratoria, paralizó los servicios consulares y afectó a miles de cubanos necesitados de viajar a Estados Unidos por reunificación familiar o visita, que debieron realizar los trámites en un tercer país con lo que significa de encarecimiento; incumplió la obligación de otorgar no menos de 20 mil visas anuales ―compromiso que databa de 1995― y en 2018 tomó la decisión de suspender las conversaciones bianuales de chequeo de los Acuerdos Migratorios.

A ello se añaden las consecuencias de la pandemia en una economía mundial que no rebasaba la crisis financiera de 2008, junto a la decisión de Biden de mantener intactas las medidas dictadas por Trump contra la Isla creyendo moribunda a la Revolución.       

Obama decretó en 2017 un directriz migratoria que instruyó al Departamento de Seguridad Interna a no conceder parole a los cubanos que ingresaban a Estados Unidos de forma irregular; por tanto, no les era dado beneficiarse de la Ley de Ajuste Cubano.[12] Fue la única disposición suya que Trump respetó.

Pero con Biden las cosas cambiaron: por orden suya, a diferencia del tratamiento al resto de los indocumentados que entraban a México desde Centro América, el Departamento de Seguridad Interna comenzó a soltar a los cubanos recién llegados con un documento al que denominaron: “Orden de libertad bajo reconocimiento” (es decir, bajo la promesa de presentarse a corte cuando fueran citados).

En 2021 un juez de Inmigración en Miami dictaminó que la única facultad concedida por la Corte Suprema al Departamento de Seguridad Interna para liberar a indocumentados recién llegados, es otorgarles parole; en consecuencia, lo equiparó con la “Orden de libertad bajo reconocimiento”. Y de ahí en adelante el resto de los jueces de Inmigración aceptó esa lectura, para que los cubanos sin parole continuaran el exclusivo disfrute de la Ley de Ajuste Cubano.

La política de “pie seco/pie mojado” se mantuvo vigente. José Pertierra lo explicó en una entrevista a la prestigiosa revista cubana Temas: los cubanos “sabían que solo con pisar territorio estadounidense recibirían residencia permanente en Estados Unidos, incluso sin tener que pedir asilo o alegar persecución en su país natal”.

Pongamos los datos en contexto: de acuerdo con el “Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2022”, de la ONU, en 2020 había en el mundo 281 millones de migrantes internacionales (3.6% de la población mundial). Europa es el principal destino, le siguen Asia y Norteamérica. Estados Unidos ocupa el primer lugar como destino con más de 51 millones de migrantes, por mucho la cifra más alta del mundo. Quienes más le aportan son México, la India y China; aunque con Andrés López Obrador[13] retornaron a su país 1.9 millones de mexicanos. Por el contrario, aumentaron República Dominicana, El Salvador, Guatemala y Honduras. También se registró un incremento notable de Venezuela.

En los últimos 15 años el número de emigrantes de América Latina y el Caribe pasó de 7 millones a 15 millones. México tiene la segunda mayor cifra del mundo (solo superado por la India) con 11 millones de emigrantes; la mayoría en Estados Unidos. En términos de proporción, los dos países con más emigrantes son Jamaica y El Salvador. A pesar de las distinciones que gozan sus ciudadanos en Estados Unidos, Cuba ocupa el sexto lugar de la región en proporción de emigrantes respecto a su población.

El 9 de enero de 2023 Gaceta Oficial (Federal Register) publicó el reglamento promulgado por Biden para cerrar la frontera a los cubanos que trataban de cruzar ilegalmente. Serían expulsados a México o a Cuba. Si habían ingresado de forma irregular, para pedir asilo tenían que hacerlo online en un tercer país. Ese texto apuntó al bloqueo como principal responsable de lo ocurrido. Dice textualmente: “El Departamento de Seguridad Interna considera que el elevado —y creciente— número de cubanos que llegan a la frontera suroeste e interceptados en alta mar responde a tres factores: primero, Cuba experimenta su peor crisis económica de las últimas décadas debido a los duraderos efectos de la Covid-19, los altos precios de los alimentos y las sanciones económicas”.

¿Quieres mayor cinismo que ese? Mientras Estados Unidos invertía 3.2 mil millones de dólares en la infraestructura económica de El Salvador, Honduras y Guatemala, para frenar el flujo migratorio hacia su frontera, no dio un solo paso para bajar un escaño a la escalada económica y financiera contra Cuba.

Una madre inmigrante de Cuba se sienta con su hijo en Yuma, Arizona, el 19 de mayo de 2022 después de cruzar la frontera desde México, mientras esperan procesamiento por parte de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. (Foto: Mario Tama / Getty Images)

Hay mucha hipocresía. Si usted en Estados Unidos les da libertad absoluta a los centroamericanos y latinoamericanos —la misma libertad y los mismos privilegios que a los cubanos— yo le aseguro que va a haber tres veces más mexicanos, tres veces más centroamericanos, tres veces más suramericanos en Estados Unidos. Ahí están las cifras.

Los cubanos tienen tantos privilegios políticos, económicos, sociales que se ha creado un fenómeno que se explica poco aquí —y la gente se sorprende—, y es que los cubanos de Miami son la comunidad latinoamericana que el resto de los latinoamericanos en Estados Unidos aborrece. Los consideran arrogantes, que se creen cosas y no son solidarios. Cualquier cubano residente en la Isla en América Latina es tratado con el mayor cariño y consideración; pero cuando se trata de un cubano residente en Miami, como norma es mirado con desprecio.

Lamentablemente es así, porque se generaliza. En Miami están parte de nuestra familia y muchos de nuestros amigos, gente buena y noble que por diversas razones se asentaron allí, que quieren a su nación y abogan por normalizar las relaciones bilaterales; aunque con el peligro del fascismo en el poder hay mucho miedo hoy a la deportación y a los abusos típicos de los matones en el poder.

Ahora con esa migración, y con esa combinación de acoso, de privilegio, y también de oportunidades a partir de la flexibilidad de la política migratoria cubana, nos han drenado mucho personal calificado, mucha gente inteligente, mucha gente con elevada cultura.

Un país sin fuentes de ingreso, acusado permanentemente, sin el liderazgo histórico, en el momento más duro de su existencia, a veces para tomar decisiones en determinado lugar no tiene la persona idónea, no tiene la persona más capaz —porque ya no está, porque se fue o se jubiló debido a su avanzada edad— y en muchos lugares, en muchas circunstancias, están tomando decisiones personas mediocres o personas sin la cultura adecuada, o personas sin la experiencia adecuada. Por tanto, las decisiones son decisiones mediocres, o decisiones que están sometidas a la falta de cultura o a la falta de conocimiento.

Tú dices: “Hay una política de Gobierno inteligente y, sin embargo, hay dificultades para implementar, al nivel de base, esa política inteligente”. Falta coherencia. Y si en medio de las más difíciles circunstancias usted no tiene a la persona idónea o con liderazgo moral para tomar una decisión o administrar una política, eso genera no pocas veces un problema superior.

Adicionalmente, muchos de los jóvenes profesionales cubanos aplican o están siendo invitados a estudiar en cursos de posgrado en universidades de todo el mundo, en las que prevalecen los programas de formación neoliberal —maestrías, doctorados. Al regreso no pocos vienen bajo ese influjo y ya entre algunos académicos se respira neoliberalismo. Pero esos segmentos forman parte del sistema de la docencia universitaria, forman estudiantes. Puede ocurrir entonces ― está ocurriendo ― que un técnico que se ha superado en una universidad neoliberal en el exterior o se ha titulado en Cuba bajo esos aires, tome decisiones en una empresa. Y a veces, determinadas decisiones son impopulares por su orientación tecnocrática.

Aparejado a eso, durante varios años se destruyó la cátedra de Economía Política de la facultad de Economía de la Universidad de la Habana, y hoy, cuando más se necesita discutir en términos de Economía Política, es cuando menos formación teórica tiene la revolución en materia de la Economía Política.

Las dificultades son gigantescas. ¿Cómo nosotros, en medio de todas estas grandes dificultades, preservamos la revolución, preservamos la brújula?

Hay una gran batalla. Esa gran batalla no puede ser vertical —esa gran batalla, que es ideológica, que es política, que es cultural, Díaz-Canel la está desplegando bajo los principios con que Fidel pensó la guerra militar contra los yanquis: con base a los principios de la guerra de todo el pueblo. Por tanto, hoy la batalla más importante dentro de la revolución es la batalla cultural en su extensión más amplia.

Y esa batalla cultural tiene un frente en la historia, tiene un frente en el arte, en la literatura, tiene un frente en la comunicación política. Hay una orientación central de las políticas, pero es que hay que echarle entre todos —hay que ponerle ganas.

En todo caso, cualquier solución pasa por nuestra decisión de resistir y vencer. Tenemos el reto de evitar que el neoliberalismo obnubile a nuestra gente, sometida a un bombardeo ideológico descomunal por nuestros vecinos y a la cultura chatarra extendida por la industria del entretenimiento para exacerbar la idiotez y el consumismo. Frente a tales desafíos urge consolidar la espiritualidad. La participación popular en la construcción del imaginario de la nación constituye un antídoto contra el ser apático e indiferente que nos venden como modelo. Y aprehender el espíritu del país nace de la vocación de servirlo con los más necesitados como brújula. Martí lo definió en dos versos: “Con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar”; Fidel, parafraseando a Abraham Lincoln: “Esta revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes…”.

(Esta es la segunda de tres partes. Las otras pueden encontrarse en la Parte I y la Parte III.)


NOTAS

[1] La “mafia anti-Cubana” es un término utilizado a menudo por los revolucionarios cubanos para referirse a los cubanos en Estados Unidos que abandonaron el país después de que la Revolución Cubana que en 1959 derrocó a la dictadura de Fulgencio Batista respaldada por Estados Unidos. La revolución abrió el camino para establecer un gobierno de trabajadores y agricultores y construir una sociedad socialista. Muchos de estos cubanos, históricamente concentrados en Miami, se han opuesto vehementemente a la Revolución Cubana y han impulsado políticas estadounidenses destinadas a estrangular a Cuba y derrocar a su gobierno.

[2] Ernesto Limia se refiere aquí a la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo (SSOT) del Departamento de Estado de Estados Unidos.

[3] Langley es el barrio de la ciudad de McLean, Virginia, donde se encuentra la sede de la CIA. El nombre se usa comúnmente como una designación para la CIA, la principal agencia de espionaje de Estados Unidos en todo el mundo.

[4] Para obtener más información, consulte Cuba da el ejemplo al enfrentar a la pandemia.

[5] A principios de la década de 1990, tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), Cuba enfrentó su primera severa crisis económica desde la victoria de la revolución de 1959. Tras la suspensión del comercio a precios preferenciales con la ex Unión Soviética, Cuba sufrió una caída repentina del 35% en su producción económica (igual o mayor que el declive de la Gran Depresión en Estados Unidos en la década de 1930). Ese período se conoce como el “Período Especial en Tiempo de Paz”. Al mismo tiempo, Washington intensificó su guerra económica contra Cuba mientras la revolución intentaba obtener nuevos socios comerciales y fuentes de capital. Los enemigos de la revolución en todas partes predijeron el colapso “inminente” de la república obrera y campesina. Sin embargo, los trabajadores de conciencia revolucionaria defendieron la revolución socialista frente a estas dificultades, mostrando que el gobierno cubano seguía siendo su gobierno. Y continuaron tendiendo la mano a los oprimidos y explotados de todo el mundo ayudando a las luchas antiimperialistas y de liberación nacional.

[6] Miguel Díaz-Canel ha sido presidente de Cuba desde 2019.

[7] José Martí, revolucionario, poeta, escritor y periodista, es el héroe nacional de Cuba. Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano en 1892.

[8] El éxodo del Mariel fue una emigración masiva de más de 125 mil cubanos a Estados Unidos entre abril y octubre de 1980, que partió del puerto del Mariel en Cuba. Fue desencadenado por una combinación de dificultades económicas en Cuba y la decisión del gobierno revolucionario de Cuba, dirigido por Fidel Castro en ese momento, de permitir que cualquier ciudadano que deseara salir lo hiciera. El gobierno de Estados Unidos aceptó a los cubanos que llegaron y les otorgó un estatus de protección bajo un programa especial. Mariel fue la mayor migración de cubanos a Estados Unidos en la historia.

[9] La administración Obama tomó medidas ejecutivas para aliviar algunas restricciones a los viajes de los ciudadanos estadounidenses a Cuba, así como las restricciones a la importación y exportación de bienes entre cada país. Al mismo tiempo, el embargo de Estados Unidos contra Cuba, que solo puede ser revertido por el Congreso de Estados Unidos, se mantuvo en gran medida intacto durante los ocho años de la presidencia de Obama del 2008 al 2016.

[10] Bajo la política de “pie mojado, pie seco” del gobierno de Estados Unidos, los cubanos que llegaban a suelo estadounidense generalmente podían quedarse. Los capturados en altamar casi siempre eran devueltos a la isla.

[11] George W. Bush fue presidente de Estados Unidos del 2001 al 2009.

[12] La Ley de Ajuste Cubano (CAA) de 1966 les permite a quienes hayan nacido en Cuba o sean ciudadanos cubanos que ahora viven en Estados Unidos, y que cumplen con ciertos requisitos de elegibilidad, solicitar convertirse en residentes permanentes legales de Estados Unidos (o sea obtener la tarjeta verde).

[13] Andrés Manuel López Obrador fue el 65º presidente de México del 2018 al 2024.


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