Entrevista con el líder cubano Ernesto Limia Díaz
Nos complace publicar a continuación una entrevista con Ernesto Limia Díaz (EL), historiador, ensayista, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (conocida como UNEAC), y director del espacio televisivo MARCAS. También es autor del libro bilingüe Patria y cultura en Revolución.
Duane Stilwell (DS), editor de Panorama-Mundial, la publicación hermana en español de World-Outlook, realizó la entrevista en La Habana, Cuba, el 18 de octubre de 2025.
La entrevista da seguimiento a importantes preguntas que enfrenta Cuba y su pueblo y que Limia Díaz abordó en un ensayo que apareció por primera vez en Facebook el 18 de julio de 2025. Panorama-Mundial publicó ese ensayo, ‘Todo por el pueblo y todo con el pueblo’, el 21 de julio con permiso del autor.
Ese ensayo fue parte de una discusión pública que se extendió por Cuba el verano pasado. El debate salió a la luz tras la renuncia de la ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, Marta Elena Feitó Cabrera, el 15 de julio.
Feitó Cabrera renunció después de hacer comentarios polémicos en la Asamblea Nacional de Cuba, el parlamento del país, un día antes. Sus comentarios televisados se volvieron virales en las redes sociales, causando un gran revuelo tanto entre el público como entre funcionarios del gobierno.
La exministra dijo en la Asamblea Nacional que “en Cuba no hay mendigos, que los mendigos de la isla están fingiendo pobreza en busca de un modo de vida fácil, y que quienes limpian parabrisas en las calles o recogen desechos de los recipientes de basura en realidad están recolectando materias primas sin pagar impuestos”.
En su ensayo el verano pasado, Limia Díaz expuso los desafíos que enfrentan los revolucionarios cubanos hoy en día mientras intentan enfrentar el impacto de una severa crisis económica, que ha provocado grandes apagones y escasez de alimentos y suministros médicos y que ha intensificado problemas sociales como la mendicidad y la falta de vivienda. El líder cubano reconoció que esta crisis económica es causada, en gran medida, por una intensificación de la guerra económica de Estados Unidos destinada a asfixiar y derrocar a la Revolución Cubana. Sin embargo, centró su ensayo en “los problemas que, en mi humilde opinión, están dentro de nuestras manos de resolver cuanto antes”.
Entre otros puntos importantes, Limia Díaz señaló que “no podemos ignorar que formalizar una economía privada presenta desafíos al modelo cubano. Una cosa debemos tener clara: bajo el socialismo las leyes ciegas del mercado no pueden gobernar, o para ser precisos, las leyes “ciegas” de los videntes que controlan el mercado. Bajo el socialismo, el mercado no puede dictar la trayectoria, debe establecer una relación armoniosa con los intereses de la sociedad. Lograrlo requiere planificación, audacia, control y educación solidaria”.
El dirigente cubano enfatizó la importancia para los revolucionarios de la honestidad y la capacidad de escuchar como cualidades esenciales para atraer al pueblo trabajador de Cuba a la discusión sobre cómo encontrar colectivamente soluciones a los graves problemas sociales que enfrenta hoy la Revolución.
“La proliferación de tecnócratas, burócratas incompetentes y empleados sin ningún compromiso social ―a veces resentidos por sus propias privaciones e insatisfacciones― agrega combustible a las brasas del acoso yanqui”, señaló Limia Díaz.
También reconoció que la discusión sobre los temas que abordó en julio ha seguido desarrollándose en Cuba durante algún tiempo.
“Hace poco conocí al moderador de un grupo que apareció en WhatsApp durante la pandemia. Tomaron el nombre de ‘Aprendiendo del Covid”, escribió Limia Díaz. “Desde entonces, han producido 153 observaciones. Son veteranos y son revolucionarios con opiniones agudas. Les duele la pobreza que brota de nuevo, los casos de corrupción, los gérmenes inoculados del capitalismo. ¿Y a quién no?”
En la entrevista que sigue, Limia Díaz amplía sobre estos temas.
Señala, por ejemplo, “Tenemos en Cuba hoy gente con una mentalidad neoliberal. No podemos desconocerlo, o no seremos capaces de ponerle coto. No se dicen antagonistas de la Revolución, pero en el fondo lo son. No se explayan porque saben que la Revolución tiene una fuerza mayoritaria, pero están ahí agazapados e intentan de mil maneras ir poniendo las estrategias del mercado por encima de la sociedad”.
Creemos que las sinceras observaciones del líder cubano son de enorme importancia y serán de interés para cualquiera que se preocupe por los desafíos que enfrenta la Revolución Cubana en la actualidad.
La entrevista se realizó en español. Las fotos y las notas son de Panorama-Mundial. Debido a su extensión, publicamos la entrevista en tres partes, la primera de las cuales sigue.
— Los editores de Panorama-Mundial
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(Esta es la primera de tres partes. Las otras pueden encontrarse en la Parte II y la Parte III.)
Entrevista a Ernesto Limia
DS: El 18 de julio publicaste el ensayo ‘Todo por el pueblo y todo con el pueblo’, que publicamos en P-M. Esto fue tres días después de la renuncia de la ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, Marta Elena Feitó Cabrera, luego de los polémicos comentarios que hizo en la Asamblea Nacional sobre la falta de vivienda y otros problemas sociales en Cuba. En su ensayo usted se refirió a un artículo que se publicó en Trabajadores[1] en abril de 2024, “Los rostros del silencio gritan”, el cual dio una descripción muy honesta de la falta de vivienda en Cuba. Usted lo describió como “un llamado de atención”.
¿Puede describir el significado de esos eventos, y la reacción ante ellos del gobierno cubano y de las instituciones del país, como la UNEAC? ¿Hay otros ejemplos similares en los medios cubanos? ¿Puede ampliar sobre la importancia de ese tipo de cobertura en la prensa cubana?
EL: La nota, que publiqué en mi muro de Facebook, estuvo asociada a los incidentes en torno a la intervención en el Parlamento de la entonces Ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, María Elena Feitó Cabrera. Ella hizo una expresión desafortunada que generó rechazo popular: dijo que las personas que estaban escarbando en los basureros de las calles habaneras, eran personas sin necesidad, y no se les tenía porqué ayudar. Y no solo fue lo que dijo y en el contexto en que lo dijo ―en un instante en el que la inflación ha puesto en estado de vulnerabilidad a no poca gente en Cuba―, sino también el tono en que lo dijo, que a veces pesa más que el contenido.
Reaccioné a partir del debate desatado en las redes sociales y recordé el artículo publicado en Trabajadores un año antes, acerca de las personas que estaban durmiendo en portales en las calles habaneras ―y hasta en bancos―, que aquí se les llama menesterosos, un término que se utiliza para definir a las personas que están durmiendo en la calle, sin amparo.
Es un tema en el que ya venía trabajando la dirección del país; pero desde el punto de vista de la prensa, fue Trabajadores el periódico que habló de ello, al menos en la capital. En verdad, el problema más grave que tiene Cuba en materia de comunicación política es que, salvo excepciones, sus medios —nada más y nada menos que en una Revolución con una jungla neoliberal frente a sí— siguen aferrados a esquemas noticiosos de los años 1980 y 1990, pese a que los periódicos están siendo gestionados por gente joven.
En mi modesta opinión, entre quienes se dirige la política de prensa no se alcanza a penetrar las reglas del juego de las redes sociales de Internet ni de la guerra cognitiva. Prevalece el argumento de que abordar determinados problemas de alto impacto popular con la crudeza que demanda el cubano de a pie “brinda municiones” a las campañas anticubanas ―cada vez más pérfidas y calumniosas, cada vez más plagadas de falsedades―, sin medir en todo su alcance los efectos del influjo que esas campañas tienen entre segmentos no despreciables de nuestra población.
Hoy la mayoría de nuestro pueblo y de nuestros jóvenes, sobre todo de nuestros jóvenes, no ve la televisión ―mucho menos los noticieros― ni leen la prensa; se informan o mal informan, por Internet. Es una tendencia global de la que no pudimos librarnos; por ende, como nosotros no estamos dando esa batalla con la audacia que demandan las redes, y además empleamos una táctica mediática no eficaz ― salvo algunos periodistas de la prensa plana, radial y televisiva que sí cuentan con liderazgo ― en general los medios de prensa andan rezagados en la batalla de la comunicación política; aunque hay algunos periódicos como Trabajadores y Escambray, en el centro del país, que cuentan con mayor cantidad de lectores, y por supuesto Cubadebate, el medio digital cubano de mayor visibilidad tanto en el país como en el mundo.
Es un problema que se ha estado discutiendo con fuerza en el seno de la Unión de Periodistas; me consta que muchas compañeras y compañeros allí están dando batalla para que se comprenda este fenómeno, pero queda mucho terreno para concientizar.
Volviendo a la intervención de la entonces Ministra del Trabajo en el Parlamento: dada la formación humanista de la Revolución, sus palabras generaron un gran rechazo popular. La prensa anticubana articulada en torno a la agenda yanqui lo sabe y se montó en el tren. Es un diseño que parte de ese motor de arranque y después se amplifica por la prensa occidental. Ese motor ha sido engrasado durante años de campañas mediáticas y funciona con la precisión de un reloj suizo; mas con las reglas de juego de la guerra cognitiva se pasó de la era de la propaganda a la era de despertar estados emocionales frenéticos; por consiguiente, con una declaración de ese tipo sobre un tema tan sensible para nuestra gente ―acá nos rehusamos a que se naturalice la mendicidad, como ocurre en la mayor parte del mundo; sería traicionar a Fidel y las esencias de la Revolución― ella se suicidó ante los ojos del pueblo cubano.
Vale aclarar que, como en todo el mundo, en Cuba la comunicación política se hace desde diversos canales y sintonías; es decir, contribuye mucha gente de diversos sectores que no trabaja en la prensa tradicional. Es mi caso: soy historiador, tengo un espacio televisivo que escribo, conduzco y dirijo: MARCAS, y un modesto muro en Facebook. Y en medio de la reacción acalorada que se produjo, en medio de un intercambio que llevaba hacia un cauce autodestructivo, decidí participar. Entendí que era importante exponer mis argumentos por el efecto tan adverso que tuvo la declaración y la manera pérfida en que comenzó a ser manipulado en el exterior.
De ahí salió la nota.
DS: Me gustaría añadir una preguntita al margen. Cuando yo leo la prensa cubana, muchas veces los artículos apoyan la revolución, son solidarios, bien escritos —y claro, hay un lugar, un espacio para eso— pero muchas veces ni informan ni analizan.
EL: Es así.
DS: Y entonces, si no informan ni analizan, la gente está a la deriva, no hay dirección. Y para eso es la prensa. O sea, si uno ve en la prensa occidental, la narrativa la controla la clase gobernante rica a través de los monopolios mediáticos. Hace unos años eran muchas más empresas a nivel mundial, y ahora son un manojo. O sea, se ha monopolizado, y tienen un control casi total.
EL: En mi modesta opinión, hay dos cosas que tienen gran peso: una, como sugerí antes, la mentalidad de fortaleza sitiada. Compañeros que consideran válidos en las actuales circunstancias ciertos principios de la política mediática de los 80 y los 90; principios que trazó entonces la generación que nos trajo hasta aquí —tuvo el mérito de haber hecho y preservado la Revolución en las peores circunstancias—, cuando no primaban las reglas del algoritmo en Internet.
Como es de suponer, por el tiempo en el que vivieron, por mucho que quisieran, no se podían representar el salto tecnológico y de paradigmas al que íbamos a tener que hacer frente hoy, en un instante en que los argumentos del adversario llegan a tiempo real por WhatsApp, Facebook y YouTube hasta la mesa familiar cubana; mientras la mayoría de nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, no lee Granma,[2] no lee Juventud Rebelde[3] y no ve la Mesa Redonda[4] ni los noticieros.
El principal teatro de operaciones de la guerra cultural desatada por el Gobierno de Estados Unidos contra la nación cubana, son las redes sociales de Internet. Y el lugar adecuado para discutir con la franqueza que por idiosincrasia caracteriza a los cubanos, es donde se están dando las principales batallas. A la generación de nuestros padres le cuesta comprenderlo. Y no creo que tengan edad ya para entender. Considero que a quienes nos ha tocado persuadir de ello —de mi generación hacia abajo — no hemos tenido la capacidad para hacerlo. Somos los responsables.
A su vez, en medio de las difíciles condiciones económicas que vive Cuba, muchos de los periodistas más capaces, con mayor capacidad de análisis, se han ido de los medios porque los salarios son bajos y la inflación no cesa de galopar. La mayoría ha buscado otros sectores en los que pueden dar solución a los acuciantes problemas de la vida cotidiana; los menos, vendieron su alma al adversario que por más de sesenta años intenta asfixiarnos de hambre.
Tanto en prensa plana como televisiva tienen peso en el trabajo gente joven sin la experiencia y cultura adecuadas, a la que falta conocimiento de la historia y de los acontecimientos internacionales como para dar una solución analítica propositiva. Hay de todo eso. Pero te puedo asegurar una verdad como témpano: nuestra prensa no miente. La revolución preserva eso; aunque desgraciadamente le falte mucho terreno por recorrer para llegar con toda su fuerza potencial a la primera línea del combate que son hoy las redes sociales.
(Esta es la primera de tres partes. Las otras pueden encontrarse en la Parte II y la Parte III.)
NOTAS
[1] Trabajadores es el periódico oficial de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Trabajadores publicó el artículo “Los rostros del silencio gritan” el 8 de abril de 2024. El original en español puede encontrarse aquí.
[2] Granma es el periódico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
[3] Juventud Rebelde es el periódico de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba.
[4] Mesa Redonda es un programa de entrevistas en la televisión estatal cubana que discute sucesos de actualidad, particularmente temas políticos y sociales, y a menudo presenta posiciones oficiales del gobierno. Se transmite diariamente o casi a diario.
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Categories: Cuba/Solidaridad con Cuba
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