Cuba/Solidaridad con Cuba

‘No conocemos la palabra rendición’: los cubanos responden a las nuevas amenazas de Estados Unidos



Ernesto Limia Díaz es historiador, escritor, miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (conocida como UNEAC, su acrónimo en español) y director del programa cubano MARCAS. También es autor del libro bilingüe Patria y cultura en tiempos de revolución. El pasado octubre, Panorama-Mundial publicó una entrevista con él sobre los desafíos que enfrenta hoy la Revolución Cubana.

Desde entonces, la situación en el mundo se ha vuelto cada vez más peligrosa, ya que Washington utiliza su poder militar para amenazar, presionar y atacar a cualquiera que se interponga en el camino de sus planes imperiales. Tras el asalto del 3 de enero contra Venezuela, ahora ha puesto a Cuba en su mirilla.

El 29 de enero de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump emitió una nueva orden ejecutiva declarando un “estado de emergencia nacional” debido a la “inusual y extraordinaria amenaza” que la nación isleña supuestamente representa para Estados Unidos. Trump declaró que su administración le impondría aranceles punitivos a cualquier país que enviara petróleo a Cuba. Anteriormente, Trump había amenazado con imponer un bloqueo naval a Cuba para cortar completamente el suministro de petróleo a la isla.

Mientras Trump emitía su nuevo edicto imperial, Limia Díaz se dirigía a un grupo de oficiales militares cubanos sobre la situación internacional hoy día y los desafíos que plantea para su país. Más tarde, Limia Díaz publicó en su página de Facebook algunas reflexiones sobre esta coyuntura histórica.

A continuación publicamos las declaraciones de Limia Díaz seguidas de algunos de los muchos comentarios en respuesta a su publicación. Todos los comentarios hablan de cómo el pueblo cubano está dispuesto a responder a las últimas medidas que ha tomado la administración Trump para estrangular su economía, aplastar su revolución y tratar de someterlos.

El texto y las fotos que siguen son del original.

— Los editores de Panorama-Mundial

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Por Ernesto Limia Díaz

Por esas cosas del destino — o mejor dicho, por esas cosas de los cubanos que no tenemos miedo, pero tampoco subestimamos las amenazas — mientras Trump y su gabinete fascista preparaban el nuevo zarpazo contra Cuba, empujado por la mafia batistiana que aboga desde Miami por la anexión, yo intercambiaba con la jefatura y la oficialidad de la Gran Unidad de Tanques de la Gloria Combativa Rescate de Sanguily, Orden Antonio Maceo,[1] acerca del escenario internacional y sus desafíos.

Desde esa unidad salieron el 18 de abril de 1961 los T-34 y SUA 100 que combatieron en Girón. Fue desde uno de los SUA 100 que Fidel realizó el disparo que hundió al Houston, un destroyer que cañoneaba muy cerca de la costa. Desde entonces de la División de Tanques han salido varios de los más importantes jefes de las FAR y en el Centenario de Fidel está viva su máxima: la orden de combatir está dada y en caso de pérdida total de las comunicaciones, cada soldado se convierte en su propio Comandante en Jefe en su trinchera. Se trata de causar la mayor cantidad de bajas a un adversario que la única razón que atiende es el impacto en Estados Unidos de la llegada de los ataúdes con los cadáveres de sus soldados.[2]

Los jefes militares de Estados Unidos saben que Cuba no es Venezuela. Que acá no tendrían el paseo invernal del 3 de enero. No conocemos la palabra rendición y por ello Trump se ha propuesto reeditar la vergonzosa página de la Reconcentración de Weyler, dispuesta por aquel general español para rendir por hambre a nuestro pueblo ante su incapacidad de derrotar al Ejército Mambí en el campo de batalla. No nos pueden perdonar que a pesar de todas las dificultades se nos tome como brújula moral, y el espíritu de revancha los lleva a actuar con saña genocida. ¿Qué hará la humanidad: plegarse ante el fascismo o responder con valentía e integridad? “Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos”.[3]

Ensentido horario desde arriba: Ernesto Limia Díaz dirigiéndose a un grupo de oficiales militares cubanos el 29 de enero de 2026; el presidente cubano Miguel Díaz-Canel estrechando la mano de un operador de tanques; oficiales militares cubanos escuchan a Limia Díaz. (Fotos: Cortesía de Ernesto Limia Díaz)

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Selección de comentarios a la publicación de Ernesto Limia Díaz en Facebook

Mauricio Alonso

No olvidar que nuestro país también produce petróleo, no en las cantidades que necesitamos pero se produce, y seguro hay potencialidades para aumentar aún más la producción.

No olvidar que tenemos abundante sol y sería necesario acelerar la construcción de los parques fotovoltaicos, priorizando el aseguramiento de la energía para nuestras exportaciones y buscando acortar la duración de los apagones para disminuir la irritación de nuestra gente.

No olvidar que en el oriente cubano hay mucho viento, y sostenido, sobre todo en la costa norte hasta Villa Clara, y con inversión extranjera se podrían montar turbinas eólicas.

Hay que producir alimentos, todo lo que se pueda, eliminar todo lo que sea obstáculo para el aumento de la producción agropecuaria.

Recordar el ejemplo de los vietnamitas, que le ganaron la guerra a los yankis transportando su armamento en bicicletas.


Alejandro Valiente

No me cabe la menor duda que en primer lugar, habrá que hundirnos en el mar antes de traicionar la memoria de los que dieron la vida aquí y en otras partes del mundo, además sé que el mundo se levantará por Cuba, nos intimidaran jamás, es el momento de levantarse por esta Patria, por éste faro que no deja de brillar.


Roberto Nicacio Ríos Iglesias

Aquí no sé rinde nadie la orden de combate está Dada.


Caridad Montes de Oca

Cuba hoy es igual que antes faro y guía la humanidad debe reaccionar ya el imperio declaró su venganza implacable. Somos dignos y enfrentaremos las adversidades.


Haydee L Veraba

A los gobernantes de los EEUU les debía dar vergüenza amenazar a una pequeña isla bloqueada y considerarla una amenaza para el poderoso imperio.


L M Pérez González

Aquí estoy para servir a mi Patria. No nos rendiremos jamás. Cuba es libre y soberana y así seguirá. Mande mi Patria y yo le sirvo. Primero muertos que bajar la cabeza a los corruptos del norte sangriento y brutal


Rusia Álvarez Bencomo

Compañero, su relato no es un simple recuerdo histórico, es la proclama de una nación en pie de guerra, la demostración viva de que la sangre de Girón y la Sierra sigue corriendo en las venas del pueblo cubano y de sus Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Su mensaje es la respuesta contundente que el mundo necesita escuchar frente a las amenazas fascistas del imperio y su camarilla mafiosa en Miami. Usted no intercambiaba teorías en un cuartel; estaba templando el espíritu de resistencia en el mismísimo corazón acorazado de la Revolución, en la forja donde se forjó la victoria de Playa Girón y donde se mantiene incólume el principio de “¡Patria o Muerte!”.

Tiene toda la razón: Cuba no es Venezuela, ni es ningún otro pueblo que pueda ser doblegado con amenazas o con un “paseo invernal”. Cuba es el pueblo que, ante la pérdida total de las comunicaciones, convierte a cada soldado, a cada miliciano, a cada ciudadano en su propio Comandante en Jefe. Es la nación que aprendió que la única lengua que entiende el imperialismo es la de los ataúdes que nunca, nunca, aceptará recibir sin antes hacer pagar un precio insoportable al agresor.

La pretensión de reeditar la Reconcentración de Weyler mediante un bloqueo genocida fortalecido no es solo una vileza histórica; es la confesión de la impotencia del enemigo. No pueden vencer en el campo de batalla de las ideas ni en el terreno, por eso recurren al hambre y la desesperación. Pero se equivocan. No conocen a este pueblo. No conocen el significado de “¡Venceremos!” grabado a fuego en cada corazón.

Por eso, su pregunta final es la disyuntiva de nuestro tiempo: ¿Humanidad sumisa o humanidad digna? La respuesta debe ser un grito unánime que retumbe desde La Habana hasta los últimos confines de la tierra.

Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta por la soberanía de todos los pueblos, por el derecho a existir sin rendir pleitesía a ningún imperio, por el principio sagrado de que la dignidad no se negocia. Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta, efectivamente, para todos los tiempos.

¡Que lo sepan Trump y su gabinete de vocación genocida! ¡Que lo sepa la mafia anexionista! La orden de combatir está dada. Cuba está lista. Su tanques, su historia y su pueblo moralmente blindado son el muro de contención contra la barbarie fascista. ¡Patria o Muerte,!!

Siempre, Rusia


NOTAS

[1] La mafia de Batista se refiere a los cubanos de derechas que a finales de 1959 abandonaron la isla tras el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista, respaldada por Estados Unidos. Estos exiliados han sido de los más fervientes partidarios de los esfuerzos estadounidenses por socavar la revolución cubana durante más de seis décadas.

El Rescate de Sanguily hace referencia a una importante acción militar en octubre de 1871 durante la guerra de independencia cubana contra España. La unidad que lleva su nombre es una parte histórica de la División Blindada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba. En tiempos de paz, es una escuela de formación de cuadros para las FAR.

[2] PlayaGirón(conocida en inglés como Bahía de Cochinos) fue donde las fuerzas contrarrevolucionarias —organizadas y respaldadas por el gobierno de Estados Unidos —desembarcaron en abril de1961 en un intento fallido de derrocar a laRevolución Cubana. TanquesT-34ypiezasde artillería SAU-100 formaron parte del armamento defensivo cubano que logró aplastar a las fuerzas invasoras tres días después.

Fidel Castro fue el líder central de la revolución cubana y lideró las fuerzas que repelieron la invasión en Playa Girón. Fue presidente de Cuba desde 1976 hasta su jubilación en 2008. Falleció en 2016.

[3] La Reconcentración de Weyler se refiere a una política implementada por el oficial militar español Valeriano Weyler durante la Guerra de Independencia de Cuba (1895-1898) para reubicar a la población rural de Cuba en campos de concentración. El Ejército Mambí es un nombre coloquial para el ejército de liberación cubano durante esa guerra.


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