Discurso del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez — Primera parte
A continuación publicamos un discurso de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente del país. Díaz-Canel intervino en el clausura de la 11ª Sesión Plenaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba el 13 de diciembre de 2025 en La Habana.
La reunión se celebró en medio de los desafíos extremos que enfrenta el pueblo cubano, producto de más de 60 años de guerra económica por parte del gobierno estadounidense. El mal llamado embargo estadounidense es un “cerco especialmente diseñado para castigar a la rebelde Cuba por su osada pretensión de seguir siendo libre, independiente y soberana a unas pocas millas del imperio”, dijo Díaz-Canel.
Las condiciones de la vida diaria en Cuba están empeorando en gran medida debido a las nuevas sanciones impuestas por el presidente estadounidense Donald Trump durante su primer mandato. Trump también añadió a Cuba a la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, restringiendo severamente la capacidad del país para realizar transacciones financieras normales en el extranjero. La importación de combustible, medicinas, maquinaria y otros productos esenciales se ha vuelto más difícil y, en muchos casos, imposible. La salud, la producción de alimentos, la generación de energía y otros sectores de la economía en Cuba están siendo llevados al límite.

El huracán Melissa, que azotó el este de Cuba en octubre, agravó estos problemas. Causó graves interrupciones a los servicios de electricidad, agua, comunicaciones y transporte. También complicó los esfuerzos ya en marcha para recuperarse de los daños de dos huracanes en 2024 y de los brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos que han afectado al 30 por ciento de la población.
Además, Cuba se enfrenta ahora al masivo aumento del poder militar estadounidense desplegado en el Caribe, y a la escalada de amenazas contra la soberanía de Venezuela, uno de sus importantes socios comerciales del que depende para buena parte de su combustible.
Con su característica franqueza, Díaz-Canel expuso el impacto que tiene esta realidad en Cuba y para su pueblo. “Con cierre del tercer trimestre, el PIB decrece en más de un 4 %, la inflación se dispara, la economía está parcialmente paralizada, la generación térmica es crítica, los precios se mantienen altos, se incumplen las entregas de los alimentos normados, y las producciones agropecuarias y de la industria alimentaria no satisfacen las necesidades de la población”, señaló.
Como resultado, las desigualdades sociales en Cuba se han agravado. El presidente cubano destacó la “creciente desigualdad entre pequeños grupos poblacionales que parecen tener todos los problemas resueltos, algunos incluso presumiendo de su estatus económico, mientras la mayoría no logra solventar totalmente algunas necesidades básicas”.
Díaz-Canel señaló las principales fuerzas sociales en las que se puede confiar para afrontar esta situación: los trabajadores cubanos y su juventud. Junto a las privaciones materiales, hay otra realidad, dijo: “Un pueblo creativo y laborioso que no se rinde”. La juventud cubana “es protagonista de la transformación” que es necesaria, añadió.
En octubre Panorama-Mundial entrevistó al historiador cubano Ernesto Limia-Díaz sobre la intensificación de la guerra económica de Estados Unidos contra Cuba y los problemas sociales que esta genera. Él expuso las cualidades de liderazgo necesarias para involucrar a los trabajadores cubanos en una discusión colectiva sobre cómo encontrar soluciones a estos desafíos monumentales.
En el discurso que sigue, Díaz-Canel también abordó la cuestión del liderazgo, esbozando cómo deben actuar los revolucionarios para asegurar la participación masiva para resolver los inmensos problemas actuales.
Además de la implacable guerra económica de Washington, el presidente cubano destacó “el burocratismo, el formalismo y la inercia [que] ponen frenos inaceptables a la voluntad del Partido y a las necesidades del pueblo”. Añadió que “hay que cambiar todo lo que deba ser cambiado, y se cambiará”.
Díaz-Canel enfatizó que, por encima de todo, esto significa “llegar allí donde nuestros compatriotas viven, trabajan y estudian e incluso donde no, para escuchar y aprender de quienes lidian cotidianamente con las mayores dificultades”.
Publicamos el discurso que sigue para la información de nuestros lectores. El título y el texto a continuación son del original. Los subtítulos, las fotos y las notas al final son de Panorama-Mundial. Debido a su extensión, publicamos el discurso en dos partes, la primera de las cuales sigue.
— Los editores de Panorama-Mundial
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(Esta es la primera de dos partes. La segunda puede encontrarse en la Parte II)
“Lo revolucionario será siempre actuar y hacerlo movilizando fuerzas y talento con claridad en los objetivos”
Tomado de Cubadebate
Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del XI Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en el Palacio de la Revolución, el 13 de diciembre de 2025, “Año 67 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)
Por Miguel Díaz-Canel Bermúdez
Queridas compañeras y compañeros miembros del Comité Central del Partido e invitados:
Hemos tenido un Pleno intenso a pesar de su brevedad. Lo impone la situación del país, urgida de transformaciones que no solo deben ser económicas y estructurales, sino que también exigen un cambio de mentalidad en cuanto a las formas y métodos del trabajo partidista.
En un solo día de reunión hemos logrado debates profundos, críticos y, sobre todo, responsables, aprovechando las posibilidades que nos da la tecnología para evitar costosos movimientos de personal, sin dejar a nadie al margen; pero en mi opinión la mayor ganancia está en la calidad de las discusiones, en ese modo cualitativamente superior de abordar los problemas cuando se tocan con las manos gracias a una conexión más frecuente y sistemática con el pueblo.

Ni la más avanzada tecnología puede superar el valor del contacto humano. Nuestras tareas más importantes y urgentes están en el terreno, en los barrios, los consejos populares, los municipios, las provincias, con el oído pegado a la tierra y el pie en el estribo, como nos ha alertado tantas veces el General de Ejército.[1]
De ese vínculo imprescindible con el pueblo, fuente de las fuerzas que sostienen a la Revolución, brotan las soluciones a los problemas más acuciantes, es algo que aprendimos en la escuela de Fidel.[2]
Este no es un Partido de élite, es un Partido de masas. No podemos dirigir por informes, debemos y tenemos que dirigir con el pueblo, mirando los problemas de frente y a fondo, y enfrentándolos con el mayor grado de participación popular posible. Solo desde una perspectiva colectiva y comprometida pueden evaluarse serenamente los duros datos del comportamiento de la economía en los últimos meses, caracterizados por mayor persecución financiera, petrolera y de todo tipo contra Cuba.
Lo sorprendente sería tener datos positivos en una economía brutalmente perseguida y cercada por la primera potencia mundial, en tiempos en que ni los mercados más dinámicos están libres de la incertidumbre que genera el actual desorden económico internacional. Entonces, abordemos de forma directa y sin eufemismos los impactos de ese cerco en la economía cubana al terminar otro duro año.
Con cierre del tercer trimestre, el PIB decrece en más de un 4%, la inflación se dispara, la economía está parcialmente paralizada, la generación térmica es crítica, los precios se mantienen altos, se incumplen las entregas de los alimentos normados, y las producciones agropecuarias y de la industria alimentaria no satisfacen las necesidades de la población. A todo ello hay que agregar las costosas pérdidas provocadas por el devastador paso del huracán Melissa.

Esta situación, indudablemente crítica, demanda la intervención oportuna y sistemática de los dirigentes y cuadros para abordar ante la población los principales problemas, evaluando decisiones y perspectivas, hecho que ratifica el reconocimiento a la autoridad de las instituciones y, en particular, a los representantes del Partido y el Gobierno a todos los niveles.
Descontento general y creciente desigualdad
Esta certeza, sin embargo, no puede sustraernos de la inconformidad generalizada por todo lo que funciona mal o no funciona, mientras por todas partes emerge la crítica al exceso de reuniones que “no resuelven nada”, y a la creciente desigualdad entre pequeños grupos poblacionales que parecen tener todos los problemas resueltos, algunos incluso presumiendo de su estatus económico, mientras la mayoría no logra solventar totalmente algunas necesidades básicas.
Esa situación, provocada en primer lugar por seis décadas de acoso económico externo, es vista como un nuevo escenario de “ahora o nunca” por el enemigo histórico de la nación cubana y los herederos del llamado exilio que hizo fortuna con la industria de la contrarrevolución y nunca ha dejado de soñar con otra Cuba sometida y dependiente, clavada como una estrella más en la bandera estadounidense.
Esa frustrada pesadilla mercenaria alimenta el renovado empeño imperial por asfixiar a la Revolución Cubana aplicando una política de máxima presión, de desgaste, a golpe de medidas coercitivas que limitan sensiblemente nuestro marco de acción, deteniendo sueños y empeños por alcanzar la prosperidad merecida, y violando los más elementales derechos humanos del pueblo cubano con una agresión sistemática apoyada en una cobarde y calumniosa campaña de intoxicación mediática.
La pelea es dura, larga y desigual. La regla del enemigo es que no existen reglas. Las leyes internacionales, los compromisos con la paz y el desarrollo son papel mojado para el imperio y sus acólitos. Lo hemos visto en Gaza y lo estamos viendo contra Venezuela. El fin justifica los medios, parecen decirnos cada vez que actúan en nombre de la ilegal ley del más fuerte, aunque los representantes del fascismo del siglo XXI ni siquiera se molestan en explicarlo.
Por si quedaban dudas, este noviembre cargado de amenazas y peligros el imperio ha irrespetado otra vez a la comunidad internacional –o lo que queda de ella– con su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, suma grosera de Doctrina Monroe y Corolario de Roosevelt[3] sin maquillajes.
¿Qué hacer? La pregunta clásica de Lenin sigue incluyendo la respuesta: hacer, actuar, transformar. Plan contra plan, diría Martí.[4] Y también Fidel, quien nos convocó claramente a “…emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos…”, desafiando poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional, defendiendo valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio.
Lo revolucionario será siempre actuar
Lo revolucionario será siempre actuar y hacerlo movilizando fuerzas y talento con claridad en los objetivos, conectando intereses y demandas del país con el aprovechamiento máximo de los escasos recursos de que disponemos.
Lo revolucionario es levantarnos cada día dispuestos a enfrentar con energía la desidia y la afrenta, la agresión externa y las complejas situaciones que asedian a las economías de países como el nuestro, que fueron despojados de sus recursos y derechos más de una vez, y el cerco especialmente diseñado para castigar a la rebelde Cuba por su osada pretensión de seguir siendo libre, independiente y soberana a unas pocas millas del imperio.
Lo revolucionario sigue siendo promover y estimular la participación y el control popular, destacando y extendiendo las experiencias enaltecedoras que protagonizan cubanas y cubanos, de forma individual o en colectivo, no uno, sino todos los días. Lo justo es exigir sin cansarnos que las instituciones den respuestas eficaces y oportunas, que sean sensibles ante las demandas de la ciudadanía y que los servidores públicos actúen como tales.
Y es, sobre todo, llegar allí donde nuestros compatriotas viven, trabajan y estudian e incluso donde no, para escuchar y aprender de quienes lidian cotidianamente con las mayores dificultades, y es también para informar, explicar, argumentar, orientar, destrabar, ayudar a organizar e impulsar acciones que les permitan enfrentar los retos actuales, más que como una desgracia, como una oportunidad para resolver colectivamente lo que es posible resolver con fuerzas y recursos propios.

No podemos olvidar ni por un momento que en las condiciones actuales la paralización de muchas actividades por las largas horas de apagón debido a la falta de combustibles, lubricantes y de mantenimiento de las termoeléctricas, trastoca completamente la cotidianidad, genera incertidumbre y acentúa sentimientos de desesperanza, que se pueden revertir a veces tan solo con la información imprescindible y oportuna, con una palabra de aliento y el agradecimiento por lo mucho que hacen con tan poco.
Lo he confirmado en las visitas a los municipios, la experiencia más aportadora del trabajo político, la que nos enseña el cuerpo y el alma del pueblo cubano, la que jamás quitaría de mi agenda semanal, porque me ha permitido llegar hasta lo más recóndito del país, conocer a compatriotas increíbles que ponen la solución donde otros solo ven problemas, y ratificar con ellos la vitalidad de la Revolución donde más creatividad demanda la resistencia.

Hay pobreza en Cuba, dicen todos los días los medios creados por los mismos que aplauden el bloqueo y las medidas de asfixia. Sí, hay una enorme carencia material en Cuba, generada por la política genocida que paga generosamente a los que celebran esa pobreza. Nadie puede estar conforme con eso y trabajaremos sin descanso por la prosperidad que este pueblo merece.
Un pueblo creativo y laborioso que no se rinde
Pero junto a esa pobreza que tanto le gusta ver al enemigo de esta nación heroica, hay otra realidad que el odio no les deja ver: un pueblo creativo y laborioso que no se rinde, y hay decenas, cientos de proyectos personales y colectivos que van “rompiendo monte en cueros y en el puño un corazón”, como cantaba el inolvidable Vicente Feliú[5] en su canción A los que luchan toda la vida.

Estos años difíciles nos muestran claramente a las mujeres y los hombres que todos los días se proponen crecer y mejorar al país, sin esperar más premio que el resultado de su trabajo convertido en progreso. En contraste, aparecen aquellos que lucran con las necesidades e insuficiencias, los que entorpecen el camino y demoran el avance, y otros capaces de vender a la nación que un día los exaltó a las máximas instancias.
Recordaba en estos días a Fidel, y cito: “El enemigo conoce sobradamente bien las debilidades de los seres humanos en su búsqueda de espías y traidores, pero desconoce la otra cara de la moneda: la enorme capacidad del ser humano para el sacrificio consciente y el heroísmo”.
También decía Fidel en un acto de clausura del congreso metalúrgico, el 6 de julio de 1960:
“Porque una revolución no es sino una gran batalla entre los intereses del pueblo y los intereses contrarios al pueblo […] nos enseña cuáles son los hombres y las mujeres que sirven, y cuáles son los que no sirven; los que no sirven ni para abonar su tierra con su sangre y con su vida; nos enseña quienes están hechos de una madera humana, quiénes están hechos de una madera noble y generosa; y quiénes están hechos de egoísmo, de ambición, de deslealtad, de traición o de cobardía […]
“En una revolución todos tienen que quitarse la careta; en una revolución los altaritos se desploman: los que han tratado de vivir engañando a los demás, los que han tratado de vivir posando de virtuosos o posando de personas decentes, o posando de patriotas, o posando de valientes. Eso nos enseña la Revolución […] nos enseña quiénes son los verdaderos patriotas […] y de dónde surgen los grandes traidores”.
No creo que haya frases más exactas para describir la actuación de Alejandro Gil,[6] de cuyo denigrante caso tenemos que sacar experiencias y aprendizajes, dejando claro, en primer lugar, que la Revolución tiene tolerancia cero hacia esas conductas.
Tintes de la salvaje conquista y piratería
Compañeras y compañeros:
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, mezcla, como ya expresé, de la Doctrina Monroe y el Corolario de Roosevelt, con un nuevo corolario, el de Trump, promete devolver al mundo a los oscuros tiempos del fascismo hitleriano con tintes de la salvaje conquista del oeste americano y prácticas de corsarios y piratas que dieron triste fama al mar Caribe en tiempos coloniales.
En inédita afrenta a las normas internacionales, como en los tiempos de Drake y Morgan,[7] Donald Trump acaba de lanzar a sus piratas sobre un petrolero de Venezuela, apoderándose sin pudor de la carga, como un vulgar ladrón. Fue el más reciente episodio de una alarmante secuencia de ataques a pequeñas embarcaciones y ejecuciones extrajudiciales de más de ochenta personas, bajo acusaciones jamás probadas y en medio de un amenazante despliegue militar sin precedentes en una declarada Zona de Paz.[8]

La Revolución Bolivariana[9] es el objetivo principal del amenazante despliegue actual de las naves militares estadounidenses en lo que pretenden seguir usando como traspatio de sus fechorías. Pese a las numerosas manifestaciones dentro y fuera de su país contra los planes de guerra en la región, el inquilino de la Casa Blanca, su Secretario de Estado y el de la guerra no se esconden para amenazar al de Venezuela y a cualquier otro gobierno que consideren hostil.
Cuba denuncia y condena este regreso a la política de las cañoneras, esta diplomacia amenazante, este escandaloso robo, uno más en la ya larga lista de saqueo de los bienes del Estado venezolano, esa injerencia inaceptable en los asuntos internos de una nación que marcó el rumbo de la independencia de nuestra América.
No estamos solos en el mundo. Nos lo demostró el inmenso apoyo de la comunidad internacional al votar a favor de la Resolución cubana contra el bloqueo en la Asamblea General de las Naciones Unidas,[10] desbaratando la agresiva e inédita campaña de presiones, chantajes y coerción ejercida por el Gobierno de los Estados Unidos para evitar que se repitiera como resultado la condena internacional a la genocida política del bloqueo económico, financiero y comercial ejercido contra el pueblo cubano y recrudecido en los momentos actuales.
Seguiremos denunciando el bloqueo genocida y seguiremos movilizando la solidaridad internacional. Al mismo tiempo, trabajaremos activamente para diversificar las relaciones económicas y comerciales y fortaleciendo la integración con las naciones hermanas de América Latina y el Caribe, hoy bajo una grave amenaza de agresión.
La capacidad de resistencia y solidaridad del pueblo
Compañeras y compañeros:
Se ha discutido ampliamente el impacto del huracán Melissa y otros eventos naturales, reconociendo la capacidad de resistencia y solidaridad del pueblo. Que sirva ese análisis para plantearnos un desafío a nuestra naturaleza como cuadros y dirigentes del Partido.
Tal como actuamos entonces, evitando pérdida de vidas humanas, heroicamente, actuemos todos los días, con la disciplina, el rigor, el valor con que actuaron los combatientes y equipos de dirección de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a quienes agradecemos otra vez su heroísmo y su ejemplo.
Hago extensivo ese reconocimiento a la actitud disciplinada, consciente y colaboradora del pueblo cubano, de aquellos que lo perdieron todo y no se rindieron; no se sentaron a llorar a la orilla de los caminos inundados, y han sido una fuerza determinante en la recuperación en sus lugares de residencia.

Fueron devastadores los daños, que no detallo para no extender demasiado mis palabras. Tampoco detallaré los avances en la recuperación de las provincias orientales. Solo digo que desde el primer minuto, tras el paso de Melissa, me acompañó la certeza de que íbamos a sobreponernos al golpe, a pesar de las difíciles condiciones en que se encuentra el país. Y esa certeza se afirmó siempre en la calidad de la tropa que se situó al frente de la dura tarea: las compañeras y compañeros de la dirección del Partido y del Gobierno en la nación que trabajaron codo a codo, mano a mano con las presidentas y presidentes de los consejos de defensa de las provincias, municipios y zonas de defensa.
Sé que en el fragor de batallas tan intensas no hay tiempo para llevar diarios y anotaciones; pero confío en que todos puedan tomarse algunas horas para reconstruir momentos y acciones que serán útiles en el futuro. Necesitamos reconstruir las experiencias para actualizar los planes de reducción de riesgos ante desastres. La escuela cubana de enfrentamiento a desastres tiene que seguir siendo ejemplo y marcando pauta en esas misiones, y en la preparación de todos ante las futuras amenazas que plantea el cambio climático.
Aprovecho para agradecer, en nombre del Partido, el Gobierno y el pueblo cubanos, la solidaridad nacional e internacional que apoya la reconstrucción de las zonas más afectadas.
(Esta fue la primera de dos partes. La segunda puede encontrarse en la Parte II.)
NOTAS
[1] Raúl Castro, líder vitalicio de la Revolución Cubana, fue comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y fungió como presidente del país antes de Díaz-Canel. Hoy el título de General del Ejército, el cargo militar más alto de Cuba.
[2] Fidel Castro fue el líder central de la revolución cubana. Fue presidente de Cuba desde 1976 hasta su jubilación en 2008. Falleció en 2016.
[3] Articulada por primera vez por el entonces presidente James Monroe en 1823, cuando casi todas las colonias españolas en América habían logrado o estaban por lograr su independencia, la Doctrina Monroe afirmaba que cualquier nuevo intento de las potencias europeas por controlar o influir sobre los estados soberanos en la región sería visto como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos.
El Corolario Roosevelt se refiere a la política de 1904 articulada por el entonces presidente Theodore Roosevelt. Afirmaba que el gobierno estadounidense tenía el derecho de intervenir en América Latina para proteger los intereses de las grandes empresas del país.
“El Corolario Trump a la Doctrina Monroe” fue detallado en el documento (en inglés) Estrategia de Seguridad Nacional 2025 publicado por la Casa Blanca en noviembre.
[4] José Martí, nacido en La Habana en 1853, fue poeta y ensayista. Murió en batalla en 1895 luchando contra España por la independencia de Cuba. Su patriotismo y martirio convirtieron su nombre en un símbolo de libertad en toda América Latina. Es considerado el héroe nacional de Cuba.
[5] Vicente Feliú Miranda (1947 – 2021) fue un músico, cantante, guitarrista y compositor cubano. Fue una de las voces representativas del movimiento La Nueva Trova que surgió en los años 60 tras la Revolución Cubana y combinó formas populares de música con temas y letras progresistas.
[6] Alejandro Gil, ministro de Economía de Cuba de 2018 a 2024, fue condenado el 9 de diciembre de 2025 a cadena perpetua por espionaje, con una condena concurrente de 20 años por soborno y corrupción.
[7] Francis Drake y Henry Morgan fueron corsarios ingleses. Ambos piratas se hicieron infames por atacar y saquear objetivos españoles en el Caribe, incluso asentamientos en Cuba; Drake operó durante la década de 1570 y Morgan casi un siglo después, en la de 1660.
[8] En 2014, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) declaró el Caribe y la región latinoamericana en general como Zona de Paz. El acuerdo representaba el compromiso de estos Estados de resolver sus diferencias pacíficamente, respetar la soberanía y rechazar la intervención y las bases militares extranjeras.
[9] La Revolución Bolivariana se refiere al proceso de cambio social en Venezuela y a la reafirmación de sus derechos soberanos iniciada en los años 90 durante la presidencia de Hugo Chávez. Recibe su nombre de Simón Bolívar, un oficial militar venezolano que lideró la lucha por la independencia a principios de la década de 1820 en la región que abarca hoy Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Panamá y Bolivia.
[10] En octubre de 2025, la Asamblea General de las Naciones Unidas votó por 33ª vez condenar “el embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”. Consulta El mundo vota con Cuba para exigir el fin del bloqueo de EE.UU.
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Categories: Cuba/Solidaridad con Cuba
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