Cuba/Solidaridad con Cuba

La epidemia y las sanciones estadounidenses ponen a prueba la atención sanitaria en Cuba



El siguiente artículo fue publicado el 17 de diciembre de 2025 por Belly of the Beast, un medio estadounidense “que cuenta relatos de Cuba que no aparecen en otros medios con un periodismo riguroso y una cinematografía impresionante”, según la página web del grupo.

El artículo informa que mientras la economía cubana ha sido devastada por la guerra económica de Washington, y por una epidemia transmitida por mosquitos que ha arrasado el país, su sistema de salud, de carácter universal y gratuito, está al límite de sus capacidades.

Esto es uno de los puntos que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, enfatizo en un discurso del 13 de diciembre ante el XI Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Publicamos el articulo a continuación para la información de nuestros lectores. El titular,  el texto y los videos que siguen son del original. La traducción es de Panorama-Mundial.

— Editores de Panorama-Mundial

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La salud pública en Cuba, de carácter universal y gratuita, ha sido aclamada hace mucho tiempo como ejemplo de lo que es posible para los países del Sur global. Pero en años recientes, Cuba ha sido devastada por las sanciones estadounidenses, y ahora una epidemia transmitida por mosquitos ha puesto a prueba ese sistema sanitario tan elogiado.

Profundizamos en esta reciente crisis de salud, que ha sido agravada por la escasez de combustible, medicamentos, y equipos. Las entrevistas con pacientes, sus familiares, y médicos muestran cómo un sistema de salud pública diseñado para brindar atención preventiva se ha visto obligado a manejar esta crisis.

Mire nuestro video:

El sistema de salud cubano es puesto a prueba por la epidemia y las sanciones

Desde octubre, el Hospital Pediátrico Cerro ha estado desbordado con pacientes enfermos de chikungunya y dengue.

“El barrio completo lo tiene,” dice Nayarit Fraga, la madre de una niña de un año atendida en el hospital por el virus. “Ahora está mejor, pero estuvo en cuidados intensivos con líquido en los pulmones y el abdomen.”

El Ministerio de Salud Pública de Cuba ha declarado una epidemia. Calcula que un tercio de la población ha contraído una de las enfermedades transmitidas por moquitos, que empezaron a extenderse por la isla en julio.

La mayoría de los casos son chikungunya, que provoca fiebre, dolores de cabeza, dolor ocular, fatiga, y particularmente, dolores articulares. Los síntomas, similares a los de la artritis, pueden durar meses.

Cuba no es ajena a los virus transmitidos por mosquitos. El epidemiólogo cubano Carlos Juan Finlay descubrió en la década de 1880 que el mosquito Aedes Aegypti transmite la fiebre amarilla. Esa misma especie hoy en día también transmite el dengue, chikungunya y Zika.

La salud pública de Cuba está diseñada para detener epidemias en seco. Pero el país ahora enfrenta el peor brote de enfermedades transmitidas por mosquitos en décadas, mientras que la intensificación de las sanciones de Estados Unidos ha empujado al sistema de salud de atención preventiva a gestionar la crisis.

Un sistema comprobado, pero socavado por la escasez

Hasta y durante la década de 2010, los trabajadores de la salud iban de puerta a puerta en cada barrio, fumigando y eliminando el agua estancada. El Ministerio de Salud Pública intensificaba esos esfuerzos para responder a cualquier aumento de los casos.

La Dra. Samira Addrey, quien es de Estados Unidos pero estudió medicina en Cuba en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) entre el 2012 y 2020, participó en una campaña nacional para enfrentar el aumento de casos de Zika y dengue.

(Ver la entrevista con la Dra. Addrey sobre su experiencia estudiando en Cuba).

“Nunca había visto este nivel de organización intencional y de voluntad política para manejar los brotes hasta que fui a Cuba”, dice la Dra. Addrey. “Es un sistema bien diseñado que aborda los virus de forma integral… y funciona”.

Pero mucho ha cambiado desde que la Dra. Addrey terminó sus estudios. Las autoridades hablan de equipos médicos rotos y la falta de personal como factores que dificultan los esfuerzos de fumigación y las campañas de puerta a puerta. La recolección de basura, que elimina los criaderos de los mosquitos, se ha vuelto poco frecuente. La grave crisis económica en el país ha dejado al sistema de salud, antes robusto, luchando para obtener medicamentos, suministros básicos, y personal.

“A Cuba no le faltan conocimientos ni voluntad para tratar el virus”, dice la Dra. Addrey. “Le faltan recursos. Y la razón son las sanciones estadounidenses”.

Ayudando a los mosquitos, no a la gente

Las sanciones de Estados Unidos han existido por más de seis décadas, pero en 2019, la primera administración de Trump empezó a implementar una avalancha de medidas específicas de “máxima presión” que han causado aún más estragos en la economía y los recursos de salud.

Durante una reciente visita a Cuba, Alena Douhan, la relatora especial de la ONU sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales, dijo que las sanciones de Estados Unidos han causado “inaccesibilidad generalizada” a medicamentos, equipos, y materias primas.

Los economistas dicen que las sanciones de Estados Unidos le cuestan a Cuba miles de millones de dólares al año, y espantan a las empresas extranjeras para que no le vendan a Cuba combustible, medicamentos, piezas de repuesto y maquinaria.

La crisis económica ha provocado la ola de emigración del país más grande de todos los tiempos, con más de un millón de personas que se han marchado en los últimos cinco años, entre ellos miles de profesionales de la salud.

La situación ha sido particularmente urgente desde el 2021, cuando Trump puso a Cuba de nuevo en la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo” del gobierno estadounidense en los últimos días de su primer mandato, cortando aún más a la isla del comercio, la banca y la inversión internacional.

El Ministerio de Salud Pública antes suministraba casi todos los medicamentos del país, y producía la mayoría de ellos a nivel nacional. Ahora, las farmacias y los hospitales carecen de más de dos tercios de las medicinas que necesitan sus pacientes.

En la última década, los resultados de salud que estaban a nivel de primer mundo han caído estrepitosamente, con tasas de mortalidad infantil más que duplicándose entre 2016 y 2025.

“No necesitamos que buques estadounidenses bloqueen nuestros puertos”, el Dr. Mitchell Valdes-Sosa, director del Centro de Neurociencias de Cuba, nos dijo en el documental que realizamos para Al Jazeera, Health Under Sanction [Salud bajo sanciones]. “Al espantar a los proveedores y al estrangularnos a través de los bancos, es suficiente para producir los resultados de un bloqueo”.

La epidemia en números

En los primeros meses del brote, el Ministerio de Salud Pública divulgó poca información y no reportó ninguna muerte, una demora que provocó críticas de algunos cubanos, especialmente en las redes sociales.

Con el aumento de casos y una mayor preocupación pública, las autoridades de salud empezaron a emitir actualizaciones diarias por televisión a partir del 19 de noviembre, y a inicios de este mes [diciembre], comenzaron a informar sistemáticamente sobre las muertes. Hasta ahora, Cuba ha reportado 47 muertes por chikungunya y dengue, la mayoría de ellas de niños.

Para la semana del 8 al 14 de diciembre [2025], el Ministerio de Salud confirmó más de 21 mil casos de “síndrome febril inespecífico”, el diagnostico asignado por las autoridades a los pacientes con síntomas que pudieran estar relacionados con uno de los virus. Las autoridades sospechan que la cifra real es mayor, dado que muchas personas permanecen en casa y eligen no buscar atención medica cuando están enfermas.

Se supone que la gran mayoría de los casos fueron chikungunya, pero los diagnósticos se basan en síntomas en lugar de pruebas, ya que no hay suficientes pruebas de PCR.

“Inesperada” es como el virólogo cubano Osvaldo Castro caracterizó a la epidema, atribuyéndola a la falta de inmunidad de la población (es la primera epidemia de chikungunya en Cuba). También dijo que, comparado con el dengue, la chikungunya es más sintomática que otras enfermedades transmitidas por mosquitos, ya que nueve de cada diez pacientes exhiben síntomas. Por ejemplo, la mayoría de las personas que contraen dengue no presentan síntomas.

Luchando contra una epidemia mientras menguan los recursos

Los científicos de la isla están ensayando varios medicamentos desarrollados en Cuba para comprobar su eficacia en el tratamiento del dengue y el chikungunya. Cuba tiene una de las industrias de biotecnología mas avanzadas del Sur global, y fue el único país en América Latina que desarrolló sus propias vacunas contra el Covid, a pesar de las sanciones estadounidenses que dificultan su desarrollo y producción.

Desde noviembre se ha llevado a cabo cierta cantidad de fumigación dirigida en las zonas donde el brote es más agudo, pero Cuba no ha podido reiniciar la fumigación sistemática porque no hay suficiente combustible.

“Antes fumigaban con más frecuencia, pero el país enfrenta una crisis de combustible” dijo un residente de La Habana.

La escasez de combustible en Cuba podría empeorarse. Donald Trump anunció el martes un “bloqueo total y completo de todos los barcos petroleros sancionados que entran o salen de Venezuela.” Cuba depende de Venezuela para obtener unos 30 mil barriles de petróleo al día.

Las autoridades esperan que los casos de virus disminuyan este mes a medida que bajen las temperaturas. Los casos semanales han disminuido a menos de la mitad desde mediados de noviembre.

El Ministerio de Salud Pública está orientando a las personas con síntomas que busquen atención médica. Hasta hace poco, los cubanos visitaban a su médico de familia o consultaban un especialista para cualquier achaque. Pero ante las sanciones que han creado una escasez de medicamentos y que han fomentado un éxodo de trabajadores de la salud, muchas personas enfermas ahora eligen quedarse en casa.

“Los médicos cubanos hacen todo lo que pueden”, dice la Dra. Addrey. “Su lucha no es solo contra el virus, sino contra una política [estadounidense] diseñada para hacer la crisis permanente”.


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