El 18 de marzo de 2026 Ernesto Limia Díaz publicó el texto a continuación en su página de Facebook. Limia Díaz es historiador, escritor, miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y director del programa de televisión MARCAS. También es autor del libro bilingüe Patria y cultura en Revolución.

El pasado otoño, Panorama-Mundial publicó una entrevista en tres partes con Limia Díaz titulada Cuba es la brújula moral y política del mundo.
Ahora Limia Díaz nos aporta el contexto histórico a las recientes revelaciones del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez de que La Habana mantiene conversaciones con la administración Trump, después de que Washington impusiera un bloqueo a los envíos de petróleo a Cuba y amenazara con derrocar al gobierno revolucionario de la nación caribeña.
Con el amable permiso del autor publicamos el artículo a continuación para la información de nuestros lectores. Los subtítulos, las fotos y las notas son de Panorama-Mundial.
— Los editores de Panorama-Mundial
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¿Conversamos o negociamos con la Administración Trump?
Por Ernesto Limia Díaz
Nunca la Revolución se negó a conversar con Estados Unidos, un vecino que pese a la grandeza de Abraham Lincoln[1] — paradigma de Martí y Fidel[2] — es el principal adversario de la nación cubana desde hace más de doscientos años.

A pesar de la acogida a los personeros de Batista[3] — con manos manchadas de sangre y maletas atestadas de dinero robado al erario público —; la campaña de descrédito por juzgar a los torturadores y los pilotos que bombardearon la Sierra Maestra;[4] y la negativa de Dwight Eisenhower[5] a recibirlo, el 19 de abril de 1959 Fidel se reunió con el vicepresidente Richard Nixon[6] para explicarle la necesidad de implementar la reforma agraria y otras medidas que constituían un reclamo popular. Fidel lo sabía el promotor del golpe de Estado contra Árbenz[7] en Guatemala en 1954 y el garante de las dictaduras sangrientas en América Latina, mas debía evitar la confrontación. No lo consiguió y debimos hacer frente a la invasión de Girón.[8]
Derrotada la agresión, la Operación Mangosta[9] diseñada por el Pentágono y la CIA convirtió a los campos de caña y sembradíos de tabaco en pasto de las llamas.
El acoso económico y el terrorismo de Estado que impulsaron el revanchismo de la Administración Kennedy tras el fracaso, se propuso generar el escenario interno adecuado para una invasión directa, cuyo desenlace puso al mundo al borde de un holocausto atómico en la llamada Crisis de Octubre.[10] Pese a ello, en noviembre de 1963 Fidel no dudó en recibir al periodista francés Jean Daniel, enviado por el presidente estadounidense para explorar posibilidades de diálogo, sin sospechar que en París la CIA preparaba a Rolando Cubela[11] para asesinarlo.
En 1976 se produjeron intercambios de mensajes con la Administración Ford que no condujeron a nada y tras el ascenso en 1977 de James Carter — años después Fidel lo calificó como un amigo con la serenidad suficiente y el valor para abordar el tema de las relaciones bilaterales — se llevó a cabo un proceso de conversaciones que propició la apertura de secciones de intereses en los dos países.
Conversaciones después de que Ronald Reagan llegó al Despacho Oval
En 1981 Ronald Reagan llegó al Despacho Oval cogido de la mano con la mafia batistiana en la Florida y, dada su alianza con la Fundación Nacional Cubano Americana que presidía Jorge Mas Canosa[12] — padre de Jorge Mas Santos, el dueño del Inter de Miami[13] —, nos incluyó en la lista de países que patrocinan el terrorismo.
El general Alexander Haig, a quien Kennedy encargó la atención de la Brigada 2506[14] tras la derrota en Girón y de 1974 a 1979 comandó la OTAN, como secretario de Estado promovió la idea de una invasión que halló eco en la prensa como parte de la guerra psicológica.

Con el Gobierno de México como facilitador, el 23 de noviembre de 1981 el vicepresidente cubano Carlos Rafael Rodríguez se reunió en secreto en el D.F. con Haig, quien exigía la retirada de nuestros maestros en Nicaragua — arguyó que eran asesores militares —; romper relaciones con la URSS; y poner fin a la solidaridad con África y América Latina.
Mandatado por Fidel, Carlos Rafael mostró la disposición cubana a entregar una lista de los 2,759 maestros con el lugar en que vivían y enseñaban en la Isla y los lugares donde trabajaban en Nicaragua. Haig no entendió de razones: calificó las negociaciones con Carter de “tácticas de dilación” y señaló a Cuba como una amenaza a la paz que estaba exportando revolución y derramamiento de sangre.
¿Qué respondió Carlos Rafael?: “Nosotros también estamos listos para una confrontación. Sabemos que una confrontación sería traumática para nuestro pueblo. No tenemos dudas al respecto. Pero nosotros tampoco tememos a una confrontación. A lo que tememos es a una confrontación innecesaria, en la que, como consecuencia de errores de ambas partes, de la falta de comunicación, mueran miles de estadounidenses y cientos de miles de cubanos. Eso nos preocupa. […].
“Si fuese necesario, puedo irme cualquier día a Nueva York y organizar una reunión diferente más detallada. Pero varias de sus interpretaciones personales que, como usted dice, también son coherentes con las interpretaciones del presidente de los Estados Unidos, me generan gran preocupación. […]. Podemos y debemos seguir debatiendo todos estos temas. Usted dice que se nos está agotando el tiempo. Aprovechémoslo al máximo”.
Haig quedó aislado en el Consejo de Seguridad Nacional cuando se discutió el plan de invasión. El Pentágono y la CIA advirtieron que la aventura generaría un costo que la Administración no necesitaba pagar, porque Cuba no constituía una amenaza a la Seguridad Nacional de Estados Unidos. Por el contrario, poco después por indicación de Fidel la Inteligencia cubana compartió información sobre un plan de atentado que se preparaba contra Reagan en el propio territorio de la Unión.
Negociaciones con Clinton y con Obama
Con William Clinton se llegó a un acuerdo migratorio tras el éxodo de 1994,[15] que se respetó por ambas partes, incluso, cuando en 1996 Clinton decidió promulgar la Ley Helms-Burton.[16]
Ya en el mandato de Raúl, por meses se negoció en absoluto secreto con la Administración de Barack Obama, hasta el anuncio del 17 de diciembre de 2014 que permitió inaugurar un camino tendente a la normalización de las relaciones bilaterales y el anhelado regreso de nuestros Cinco Héroes[17] a cambio de Alan Gross, contratista de la CIA detenido in fraganti en La Habana.

En prácticamente todas estas conversaciones y negociaciones estuvo presente la mediación de actores internacionales.
No es extraño entonces, que, en las actuales circunstancias, con un gabinete fascista en la Casa Blanca encabezado por un individuo de moral retorcida, emerja el interés de buscar un acuerdo tendente a evitar una confrontación armada. Estuve entre quienes consideró que Trump mentía cuando habló de negociaciones — de todos es sabido que es un mentiroso patológico — y que Cuba estaba a punto de rendirse a sus pies.
Lo expresé tanto en el espacio televisivo Mesa Redonda como en intercambios que sostuve entre el 2 y el 9 de marzo en Uruguay, donde se me preguntó al respecto. No me siento objeto de burla porque la discreción de nuestro Gobierno me hiciera errar.
Como ha sido práctica de la diplomacia cubana — enraizada en valores éticos y el respeto a nuestros interlocutores —, no es Cuba quien revela el contenido de lo que se conversa sin previo acuerdo de las partes. Como ya apunté, se ha conversado en secreto por 67 años y el patrón es el mismo desde los tiempos de Fidel.
Una vez que el presidente Miguel Díaz-Canel lo anunció, cambió el escenario. En tiempos de guerra cognitiva subestimar los efectos de las campañas en la jungla digital entre varios segmentos del país, es ceder la iniciativa al adversario. No hay que revelar el contenido de las conversaciones — no “negociaciones”, como intentan sembrar la prensa estadounidense y los medios anticubanos —; pero después del trascendido es necesario explicar al pueblo qué llevó a sentarse en una mesa “formal” con una administración que exige la rendición incondicional y asume toda concesión como un gesto de debilidad.
La manera caótica en que se ha producido la respuesta en las redes frente a la sorpresa, la incertidumbre y la preocupación de nuestra gente — atizada por el diseño de guerra psicológica desplegado por la Administración Trump —, pone de manifiesto que las instituciones y medios encargados de la comunicación política minimizan la importancia de explicar a quienes llegado el momento pudieran tener que afrontar una invasión militar. Sin revelar más allá de lo posible se puede construir consenso, esa es una lección que nos dejó Fidel.
La generación que vivió ese tipo de conversaciones por décadas, falleció o está en la cuarta edad. A cada generación hay que contarle la historia y en medio de tantas adversidades nos corresponde enamorar, persuadir, orientar, sumar al combate por los destinos de la nación.
Escribí acerca de los hechos que culminaron con la aprobación de la Enmienda Platt[18] en una serie que puede encontrarse en La Jiribilla[19] (online). Los constituyentes que ante las presiones yanquis cambiaron su voto para aprobar este apéndice ominoso a la Constitución que inauguró en 1902 la República neocolonial, pudieron hacerlo después de que cerraron las puertas del Teatro Martí al pueblo que hasta entonces participó en las sesiones. Ello les permitió ceder. No tengo duda de que les hubiera resultado imposible hacerlo en vida de Martí y Maceo;[20] pero ante la ausencia de ambos líderes antimperialistas, la presión popular se tornaba un escollo difícil.


Las conversaciones con la administración Trump son necesarias
En cuanto a las conversaciones que estamos sosteniendo en la actualidad, en mi modesta opinión son necesarias porque hasta en la guerra los adversarios intercambian en la búsqueda de un punto mínimo de acuerdo. No obstante, considero que, a sabiendas de que cualquier noticia asociada a Cuba despierta interés, Trump está lanzando una cortina de humo para eludir la presión del caso Epstein y los resultados calamitosos de su invasión a Irán, que amenazan con el ascenso a cifras récords del precio del petróleo y una recesión económica mundial. Sin contar que la resistencia del pueblo iraní lo está haciendo parecer un bufón, al punto de que ninguno de los aliados de la OTAN ha aceptado inmiscuirse.[21]
Pronostiqué el 25 de agosto de 2025 en una entrevista a Alma Plus que se produciría un golpe quirúrgico contra Venezuela,[22] al que sucedería una agresión a Irán[23] — cuarto suministrador de petróleo de China — y en dependencia del desenlace de ese conflicto vendrían por Cuba. Lo advertí como algo inevitable en una nota del 17 de diciembre en este modesto muro de Facebook. Con dolor — dadas las previsibles consecuencias de una guerra —, expresé en Uruguay que a nuestra generación podría tocarle defender a la Revolución con las armas.
Y tras escuchar las reiteradas amenazas en las últimas 48 horas por Trump y Marco el Pequeño — o Marco Zapatones[24] —, me confirmo que si el desenlace en Medio Oriente favorece a Estados Unidos tendremos que luchar.
No tengo duda de que nuestro Gobierno no hará concesiones de principios, que nada ni nadie podrá arrodillar a este pueblo de cimarronas y cimarrones que cogió las riendas de su destino en 1959.
La Generación del Centenario no dejó morir las ideas del Apóstol a manos de Batista en el año de su centenario.[25] Nuestra generación no dejará morir las ideas de Fidel a manos de los hijos y nietos de los personeros de Batista en el año de su centenario.[26]
Somos un pueblo que tiene a la justicia como Sol del mundo moral y a la dignidad como pilar de nuestra construcción ética. Y desde niños, desde bien niños, aprendemos con el himno que “¡Morir por la patria es vivir!”.
NOTAS
[1] Abraham Lincoln fue presidente de Estados Unidos de 1861 hasta 1865. Es conocido por haber liderado a la Unión en su victoriosa guerra contra las fuerzas de los Estados Confederados de América, que lucharon por preservar la esclavitud durante la guerra civil de Estados Unidos. En 1863, Lincoln firmó la Proclamación de Emancipación, declarando que todos los que aún permanecían esclavizados en los estados que se rebelaron contra la Unión serían libres para siempre. Lincoln murió acribillado por un asesino en 1865.
Fidel Castro admiraba a Lincoln, escribiendo que Lincoln fue fiel a “la idea justa de que todos los ciudadanos nacen libres e iguales”.
[2] José Martí, nacido en La Habana en 1853, fue un poeta y ensayista que murió en el campo de batalla en 1895 luchando por independizar a Cuba de España. Su patriotismo y martirio convirtieron su nombre en un símbolo de libertad en toda América Latina. Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano en 1892 y es considerado el héroe nacional de Cuba.
Fidel Castro fue el líder central de la revolución cubana. Fue presidente de Cuba de 1976 hasta su jubilación en 2008. Falleció en 2016.
[3] Respaldado por Estados Unidos, Fulgencio Batista fue dictador en Cuba de 1952 hasta 1959. Huyó del país cuando las fuerzas revolucionarias iniciaron su marcha hacia La Habana.
[4] En febrero de 1959 se presentaron cargos contra 45 aviadores de Batista por asesinato, genocidio y otros crímenes durante unos 600 bombardeos que realizaron sobre la provincia de Oriente. Inicialmente absuelto por un juez que afirmó que los objetivos eran legítimos ya que había fuerzas revolucionarias operando en la zona, Fidel Castro apeló la decisión y 43 de los hombres fueron condenados por genocidio. La mayoría recibió condenas a 30 años de prisión; 9 fueron condenados a 20 años; y dos fueron condenados a dos años.
Aunque hubo algunas protestas en Cuba por los encausamientos, principalmente entre sectores de la clase media, la prensa de Estados Unidos hizo campaña contra el gobierno revolucionario por su decisión de llevar ante la justicia a los secuaces de Batista.
[5] Dwight Eisenhower fue presidente de Estados Unidos de 1953 a 1961.
[6] En ese momento Richard Nixon era vicepresidente de Estados Unidos. En 1972 se convirtió en presidente; se vio obligado a dimitir en 1974 debido al escándalo de Watergate.
[7] Juan Jacobo Árbenz Guzmán fue elegido presidente de Guatemala en 1951; una de sus primeras iniciativas fue impulsar una amplia reforma agraria. En 1952, el altamente rentable negocio de la United Fruit Company se vio afectado por la atenuación de las explotadoras prácticas laborales, y comenzó a llevar a cabo una campaña de presión para persuadir a la Casa Blanca de que derrocara al gobierno guatemalteco. Cuando Eisenhower se convirtió en presidente de Estados Unidos en 1953, le dio a la CIA la autorización de armar, financiar y entrenar a una fuerza para llevar a cabo un golpe de Estado; Arbenz fue depuesto en junio de 1954.
[8] Playa Girón (Bahía de Cochinos) fue donde desembarcaron las fuerzas contrarrevolucionarias — organizadas y respaldadas por el gobierno de Estados Unidos — en un intento fallido de derrocar la Revolución Cubana en abril de 1961. Los cubanos lograron aplastar a las fuerzas invasoras tres días después. Fidel Castro lideró las fuerzas que repelieron la invasión.
[9] La Operación Mangosta fue una extensa campaña de atentados terroristas contra civiles y de otras operaciones encubiertas llevadas a cabo en Cuba por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos. El presidente John F. Kennedy la autorizó el 30 de noviembre de 1961. Era un programa secreto con el objetivo de derrocar al gobierno cubano.
[10] En octubre de 1962, en lo que se conoce ampliamente como la Crisis de los Misiles de Cuba, Washington llevó al mundo al borde de la guerra nuclear cuando le impuso un bloqueo naval a Cuba y amenazó con ir a la guerra a menos que la Unión Soviética retirara los misiles nucleares que, a pesar de las objeciones del gobierno cubano, había instalado en Cuba. El pueblo cubano y su gobierno revolucionario, con una determinación sin precedentes para defender su soberanía y su revolución socialista, bloquearon los planes de un asalto militar por Estados Unidos y salvaron a la humanidad de las consecuencias de un holocausto nuclear.
[11] Rolando Cubela (1933-2022) participó en la Revolución Cubana como miembro de la Dirección Revolucionaria del 13 de marzo. Tras el triunfo de la revolución en 1959 Cubela fue el enviado de Cuba ante la UNESCO. Fue reclutado por la CIA y participó en contubernios para asesinar a Fidel Castro. En 1966, Cubela fue arrestado por el complot y condenado a 25 años de prisión. Liberado en 1979, se exilió en España.
[12] Jorge Lincoln Mas Canosa fue un empresario cubanoamericano de derecha que fundó la Fundación Nacional Cubanoamericana.
[13] El Inter Miami es un equipo de fútbol estadounidense en Miami, Florida, que compite en la Major League Soccer (MLS).
[14] La Brigada 2506 fue un grupo de exiliados cubanos patrocinado por la CIA que fue formado en 1960 para intentar derrocar militarmente al gobierno revolucionario cubano; llevó a cabo los desembarcos del 17 de abril de 1961 en Playa Girón. En su biografía Alexander Haig — ayudante de Cyrus Vance, el secretario del Ejército de Estados Unidos desde principios de 1963 — escribió que fue asignado “la tarea de actuar como loco parentis” ante los veteranos de la fallida invasión. Parte del plan, esbozado por Robert Kennedy, hermano del entonces presidente John F. Kennedy, consistía en reclutar a cubanos para que se unieran al ejército de Estados Unidos, para así entrenarlos y prepararlos para participar en un nuevo programa encubierto contra Cuba.
[15] El éxodo de Mariel fue una emigración masiva de más de 125 mil cubanos a Estados Unidos entre abril y octubre de 1980, que partieron del puerto de Mariel en Cuba. Se desencadenó por una combinación de dificultades económicas en Cuba y la decisión del gobierno revolucionario cubano, entonces liderado por Fidel Castro, de permitir que cualquier ciudadano que quisiera marcharse pudiera hacerlo. El gobierno de Estados Unidos aceptó a los cubanos que llegaban y les otorgó estatus protegido bajo un programa especial. Mariel fue el mayor evento de migración de Cuba a Estados Unidos en la historia.
[16] El Congreso de Estados Unidos adoptó la Ley Helms-Burton en 1996. El entonces presidente Bill Clinton firmó la ley el 12 de marzo de ese año. La legislación representó una escalada sustancial de la guerra económica de Washington contra el pueblo cubano.
[17] Los Cinco Cubanos — Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González — son revolucionarios cubanos que, en los años 90, aceptaron la misión que les encargó el gobierno de Cuba de recopilar información sobre las actividades de grupos contrarrevolucionarios cubanoamericanos que operaban en el sur de Florida. El 12 de septiembre de 1998, los cinco fueron arrestados por el FBI. Fueron víctimas de un montaje y condenados por diversos cargos, entre ellos de actuar como agentes no registrados del gobierno cubano y de poseer documentos falsos de identidad. Sin una sola prueba, tres fueron acusados de “conspirar para recopilar y transmitir información sobre la defensa nacional”. Cuando ya todos fueron finalmente liberados de prisión, los Cinco se reunieron en suelo cubano en 2014. Hoy en día son considerados como héroes nacionales en Cuba.
[18] Impuesta por las fuerzas de ocupación de Estados Unidos en 1901, la Enmienda Platt a la constitución cubana le otorgó al gobierno estadounidense el derecho de intervenir en Cuba.
[19] La Jiribilla es una revista cultural cubana.
[20] José Antonio Maceo fue un líder de la lucha por independizar a Cuba de España y por darle fin a la esclavitud en la isla. En 1878, un grupo de rebeldes cubanos firmó el Pacto de Zanjón, que les concedió amnistía a los insurgentes pero no logró la independencia total de Cuba ni la abolición inmediata de la esclavitud. Maceo, entonces al mando de las fuerzas independentistas en el este de Cuba, se negó a firmar durante una histórica reunión en la localidad de Baraguá.
[21] El 14 de marzo de 2026 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió que países como China, el Reino Unido, Francia, Japón y Corea del Sur enviaran buques de guerra para reabrir el Estrecho de Ormuz — por donde transitan la quinta parte de los envíos mundiales de petróleo — que Teherán de hecho ha cerrado desde el inicio de la guerra contra Irán por Estados Unidos e Israel. Al día siguiente, Trump advirtió a las potencias de la OTAN que se enfrentaban a un “mal futuro” si no ayudaban, y amenazó con retrasar una reunión con China.
La respuesta de los países europeos, Australia, Japón, Corea del Sur y China fue, en el mejor de los casos, evasiva, con la mayoría no queriendo verse arrastrada a una guerra más amplia.
[22] Para más información, vea ¡EE.UU. fuera de Venezuela! ¡Ni una gota de sangre por petróleo!
[23] Para más información, vea ¡Alto al bombardeo de Irán! ¡Ni una gota de sangre por petróleo!
[24] El autor se refiere aquí al secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio. “Marco el Pequeño” fue un apodo despectivo que Trump le puso cuando ambos competían por la nominación del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos en 2016. “Marco Zapatones” es una referencia a los aparentemente mal ajustados zapatos que calza Rubio por insistencia de Trump.
[25] En 1953, durante el centenario de José Martí, los revolucionarios cubanos lideraron un asalto contra los cuarteles militares de Moncada en Santiago de Cuba. El asalto fracasó, pero mientras estaban en prisión, Fidel Castro y sus compañeros formaron el Movimiento 26 de Julio, que lideró la guerra revolucionaria contra la dictadura de Batista y se convirtió en la semilla del partido revolucionario que dirigió el país tras la derrota del régimen de Batista.
[26] El año 2026 marca el centenario del nacimiento de Fidel Castro.
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Categories: Cuba/Solidaridad con Cuba
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