El 25 de agosto, la Casa Blanca emitió otra orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aparentemente “para abordar la emergencia del crimen en el Distrito de Columbia” [DC]. La directiva le ordena al Departamento de Defensa (ahora rebautizado como el Departamento de Guerra) que asuma un papel más amplio en la aplicación de las leyes civiles a nivel nacional, incluso “sofocando disturbios civiles”, al tiempo que Trump amenaza con ampliar los despliegues de la Guardia Nacional en ciudades de todo el país. Tras la toma hostil de la policía de D.C. por parte de Trump y su despliegue de más de 2 mil soldados de la Guardia Nacional y cientos de agentes federales en la capital de Estados Unidos, la nueva orden ejecutiva de Trump representa una escalada importante en su inequívoca marcha hacia un gobierno dictatorial.