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La inconfundible marcha de Trump hacia el gobierno de un solo hombre

El 25 de agosto, la Casa Blanca emitió otra orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aparentemente “para abordar la emergencia del crimen en el Distrito de Columbia” [DC]. La directiva le ordena al Departamento de Defensa (ahora rebautizado como el Departamento de Guerra) que asuma un papel más amplio en la aplicación de las leyes civiles a nivel nacional, incluso “sofocando disturbios civiles”, al tiempo que Trump amenaza con ampliar los despliegues de la Guardia Nacional en ciudades de todo el país. Tras la toma hostil de la policía de D.C. por parte de Trump y su despliegue de más de 2 mil soldados de la Guardia Nacional y cientos de agentes federales en la capital de Estados Unidos, la nueva orden ejecutiva de Trump representa una escalada importante en su inequívoca marcha hacia un gobierno dictatorial.

El segundo mandato de Trump: El gobierno de un solo hombre y el peligro del fascismo incipiente (I)

En su primer mes en el cargo, la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro con palabras y hechos que representa una ruptura con la democracia liberal, la forma de gobierno que ha prevalecido en Estados Unidos durante la mayor parte de los 250 años de historia del país. Es un abrupto viraje hacia la derecha en la política estadounidense, con graves peligros para la clase trabajadora y todos los que están a favor de la democracia. La evidencia apunta al peligro del surgimiento de un incipiente movimiento fascista. “Incipiente” en el sentido de comenzar a aparecer o de hacerse evidente. Esta es la primera de dos partes.

Las elecciones en EE.UU.: El radicalismo derechista necesita una respuesta por parte de la clase trabajadora (II)

Faltan menos de tres meses para las elecciones presidenciales de 2024. La clase obrera estadounidense enfrenta el mismo desafío que ha sido planteado a lo largo de su historia. En esta sociedad dividida en clases, la minoría adinerada que constituye la clase capitalista tiene dos partidos políticos. La clase obrera no tiene ninguno. Seguimos escuchando la aseveración — tanto por parte de los demócratas como de los republicanos — declarando que su candidato habla en nombre de los trabajadores y que va a mejorar nuestras condiciones. Pero es una ilusión. Tanto Donald Trump como Kamala Harris han defendido y van a salvaguardar los intereses de la clase capitalista. La segunda parte de este artículo aborda las similitudes y diferencias entre el trumpismo y el buchananismo [detallado en la primera parte], el fracaso del liberalismo del Partido Demócrata, y la posibilidad de emprender una acción política por parte de la clase trabajadora que sea independiente de los dos partidos de los ricos: los demócratas y los republicanos.

Tercera acusación contra Trump: ¿Qué es lo que está en juego? (II)

El 1º de agosto, el fiscal especial Jack Smith, nombrado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, presentó cargos federales contra el expresidente Donald Trump relacionados a su fallido intento de anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. Dos días después, Trump se declaró “inocente” de los cuatro cargos en un tribunal federal en Washington, D.C. Es un hecho ineludible que Trump y sus aliados participaron en una campaña concertada encaminada a anular los resultados de las elecciones. Hasta el día de hoy Trump sigue promoviendo la desvergonzada mentira de que la elección le fue “robada”. Esta nueva acusación, sin embargo, sienta un peligroso precedente, permitiendo que el gobierno tache de criminal ciertos tipos de promoción política. Si el gobierno prevalece en este caso, ¿a quién pondrán en la mira las futuras administraciones en los años venideros — ya sean liberales, conservadoras o de la extrema derecha? No defendemos a Trump, pero sí abogamos por la defensa de los derechos democráticos. Esta es la segunda de dos partes.

La tercera acusación contra Trump: ¿Qué es lo que está en juego? (I)

El 1º de agosto, el fiscal especial Jack Smith, nombrado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, presentó cargos federales contra el expresidente Donald Trump relacionados a su fallido intento de anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. Dos días después, Trump se declaró “inocente” de los cuatro cargos en un tribunal federal en Washington, D.C. Es un hecho ineludible que Trump y sus aliados participaron en una campaña concertada encaminada a anular los resultados de las elecciones. Hasta el día de hoy Trump sigue promoviendo la desvergonzada mentira de que la elección le fue “robada”. Esta nueva acusación, sin embargo, sienta un peligroso precedente, permitiendo que el gobierno tache de criminal ciertos tipos de promoción política. Si el gobierno prevalece en este caso, ¿a quién pondrán en la mira las futuras administraciones en los años venideros — ya sean liberales, conservadoras o de la extrema derecha? No defendemos a Trump, pero sí abogamos por la defensa de los derechos democráticos.

La acusación contra Trump: ¿Cómo descifrar lo que significa?

La acusación del gran jurado contra Donald Trump, anunciada por el fiscal de distrito de Manhattan Alvin Bragg el 5 de abril, marca la primera vez que un ex presidente de Estados Unidos ha sido acusado de un delito grave. La decisión, afirmaron los fiscales, apuntala el “estado de derecho”. Muchos de los que se oponen a Trump recibieron la noticia de los cargos con beneplácito, argumentando que por fin Trump tendría que asumir “responsabilidad” por algunas de las cosas que ha hecho. Muchos esperan que esto descarrile la campaña de Trump por la nominación presidencial del partido republicano en 2024, para la cual es ahora el favorito. Por el momento, sin embargo, parece que la acusación ha impulsado aun más a la derecha en la política estadounidense. De hecho, la acusación contra Trump amenaza con socavar protecciones constitucionales muy bien establecidas. Estas incluyen las relacionadas con los estatutos de limitaciones, la separación de poderes entre los gobiernos federales y estatales, y las disposiciones de la Sexta Enmienda a la constitución.