La acusación del gran jurado contra Donald Trump, anunciada por el fiscal de distrito de Manhattan Alvin Bragg el 5 de abril, marca la primera vez que un ex presidente de Estados Unidos ha sido acusado de un delito grave. La decisión, afirmaron los fiscales, apuntala el “estado de derecho”. Muchos de los que se oponen a Trump recibieron la noticia de los cargos con beneplácito, argumentando que por fin Trump tendría que asumir “responsabilidad” por algunas de las cosas que ha hecho. Muchos esperan que esto descarrile la campaña de Trump por la nominación presidencial del partido republicano en 2024, para la cual es ahora el favorito. Por el momento, sin embargo, parece que la acusación ha impulsado aun más a la derecha en la política estadounidense. De hecho, la acusación contra Trump amenaza con socavar protecciones constitucionales muy bien establecidas. Estas incluyen las relacionadas con los estatutos de limitaciones, la separación de poderes entre los gobiernos federales y estatales, y las disposiciones de la Sexta Enmienda a la constitución.