El artículo a continuación fue publicado por primera vez el 6 de agosto de 2024 por +972 Magazine, “una revista independiente, en línea y sin fines de lucro dirigida por un grupo de periodistas palestinos e israelíes”, como dice su sitio web.
El autor, Mahmoud Mushtaha, es un periodista palestino de Gaza que se vio obligado a huir de su hogar y ahora reside en El Cairo, Egipto. Mushtaha también está afiliado a We Are Not Numbers (WANN), “un proyecto palestino sin fines de lucro dirigido por jóvenes en la Franja de Gaza”, según el sitio web de la organización, que también dice que WANN “cuenta las historias detrás de las cifras de palestinos en las noticias y aboga por sus derechos humanos”.
Han pasado diez meses desde el grotesco ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel liderado por Hamás. Desde entonces, la guerra genocida de Israel, llevada a cabo con la indispensable ayuda militar y económica del gobierno de Estados Unidos y otros aliados de Israel, ha devastado la Franja de Gaza y a los más de 2 millones de palestinos en el territorio.
Se sabe que casi 40 mil palestinos han muerto y unos 92 mil han resultado heridos desde el comienzo de la guerra. Unos 15 mil niños se encuentran entre los muertos, mientras que otros 21 mil niños se encuentran desaparecidos o han sido separados de sus familias, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el grupo de ayuda humanitaria Save the Children [Salvemos a los Niños].
El implacable ataque israelí ha dañado o destruido aproximadamente el 62% de todos los hogares de Gaza, lo que equivale a 290,820 unidades de vivienda. Más de un millón de personas están sin hogar. Estas cifras provienen de un informe publicado por el Banco Mundial y las Naciones Unidas el pasado 2 de abril, por lo tanto no están actualizadas y no incluyen la masiva destrucción adicional de los últimos cuatro meses.
La infraestructura pública, como los servicios de energía, agua, alcantarillado, salud y educación, está devastada. Con el 84% de los hospitales y otras instalaciones médicas dañadas o destruidas, y la falta de electricidad y agua para permitir el funcionamiento de las restantes, la población tiene un acceso mínimo a la atención médica, según el informe. Alrededor de dos tercios de todos los edificios están dañados o destruidos. Más del 60% de las tierras agrícolas de Gaza han quedado inutilizadas. En gran parte de Gaza prevalecen condiciones al borde de la hambruna.

“Sin lugar a dudas, la fuente principal de nuestra miseria es Israel — un estado de ocupación, de apartheid, cuyos soldados matan con brutal indiferencia, y que ha tratado de eliminar a los palestinos desde 1948”, dice Mushtaha en el artículo a continuación. “Pero también debemos considerar el papel que las facciones palestinas están desempeñando en nuestro sufrimiento continuo.
“Lo que ha quedado claro en los últimos 10 meses es que los líderes palestinos — tanto Fatah como Hamás — han abandonado al pueblo sin ninguna previsión o un plan coherente”, continúa. “Mientras los habitantes de Gaza se enfrentan a un implacable bombardeo israelí sin ningún lugar seguro al que acudir, Hamás elude su responsabilidad de proteger a la población y Fatah no se encuentra por ninguna parte”.
Un artículo detallado y revelador apareció en la revista New Yorker el 3 de agosto: Notes from Underground – The life of Yahya Sinwar, the leader of Hamás in Gaza [Apuntes desde la clandestinidad — La vida de Yahya Sinwar, el líder de Hamás en Gaza]. El autor habló con Rashid Khalidi, el palestino-estadounidense y profesor de la Universidad de Columbia que escribió el libro (en inglés) La guerra de los cien años contra Palestina. Khalidi ofreció esta certera evaluación de los resultados del ataque del 7 de octubre y la respuesta israelí:
“Se ha iniciado algo que lo ha cambiado todo — ‘ha cambiado todo, ha cambiado por completo’, como dijo [el poeta] Yeats. Nunca hemos llegado a este nivel de resistencia armada o a este nivel de castigo armado como respuesta. Esta es la peor derrota de Israel, y al mismo tiempo es peor para los palestinos, más mortífera, día a día, que la propia Nakba”.
Nakba, la palabra árabe para “catástrofe”, es un término que los palestinos usan para referirse a las consecuencias de la guerra de 1948 que resultó en la creación del estado de Israel.
En el artículo de la Revista +972 a continuación, el periodista palestino Ahmed Hadi dice que el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre fue “una decisión loca para nosotros como habitantes de Gaza”. El ataque, argumenta, y en particular “el asesinato y la captura de israelíes, algunos de los cuales eran civiles y no soldados, lamentablemente tuvo un efecto contraproducente para nosotros. Le concedió a Israel la simpatía mundial y le proporcionó una justificación para lanzar una guerra brutal contra Gaza”.
Los líderes centrales de Hamás quizá no hayan anticipado hasta dónde iba a llegar la feroz respuesta de Israel, pero han insistido en que lo harían de nuevo para lograr su objetivo de destruir el estado de Israel y expulsar a la población judía.
Como informa el artículo del New Yorker, el 7 de octubre de 2023 Ismail Haniyeh, entonces jefe de la Oficina Política de Hamás, se dirigió a los judíos de Israel. “Sálganse de nuestra tierra. Apártense de nuestra vista”, dijo. “Ustedes son extranjeros en esta tierra pura y bendita. No hay lugar ni seguridad para ustedes”.
Haniyeh fue asesinado, presuntamente por Israel, el 31 de julio en Teherán, Irán, una provocación que ha aumentado las tensiones en el Medio Oriente y ha renovado el peligro de una guerra más amplia. Solo unos días antes, las fuerzas israelíes atacaron y mataron en el Líbano a Fuad Shukr, un alto comandante de Hezbolá.
Estos asesinatos han dado lugar a promesas de represalias tanto por parte del gobierno de Irán como de los líderes de Hezbolá. Se espera ampliamente que las fuerzas hutíes en Yemen y otros aliados iraníes en la región se unan a tal respuesta. El gobierno israelí ha dejado claro que podría desatar toda su fuerza militar para responder a cualquier represalia de este tipo.
Poco después de la declaración de Haniyeh del 7 de octubre, otro alto funcionario de Hamás, Ghazi Hamad, declaró en la televisión libanesa que la existencia de Israel era “ilógica” y que debía ser eliminado. “Debemos darle una lección a Israel”, dijo. “La inundación de Al-Aqsa [el nombre que le han dado a la operación del 7 de octubre] es solo la primera vez, y habrá una segunda, una tercera, una cuarta”.
Cuando se le preguntó si Hamás anticipó o sopesó el precio de la reacción de Israel para los civiles palestinos, Hamad dijo cínicamente: “¿Tendremos que pagar un precio? Sí, y estamos dispuestos a pagarlo. Se nos llama una nación de mártires, y estamos orgullosos de sacrificar mártires”.

La oposición palestina a la agresión de Israel y a su ocupación de tierras palestinas es prácticamente universal. “No queremos vivir en una prisión”: dolor e ira en un campo de refugiados de Cisjordania fue el titular de un artículo publicado el 8 de agosto en The Guardian. El autor pasó tiempo con jóvenes palestinos que luchaban contra Israel, entre ellos Abu Shuja’a, identificado como comandante de la Yihad Islámica Palestina. “Luchamos por Palestina contra la ocupación”, dijo Abu Shuja’a. “Lucharemos bajo la bandera de cualquiera que nos ayude a defendernos”.
Sin embargo, como revela este artículo, los palestinos tienen opiniones muy diferentes sobre la estrategia y las tácticas que utiliza Hamás.
Panorama-Mundial publica el artículo de Mushtaha para información de nuestros lectores. El título, los subtítulos, el texto y las fotos se toman del original.
— Los editores de Panorama-Mundial
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“Lo hemos perdido todo, ¿y para qué?”: Crece la ira de los gazatíes contra Hamás a medida que la guerra se prolonga
Los palestinos en Gaza están dispuestos a pagar un precio por la liberación, pero muchos cuestionan la lógica y la falta de previsión del ataque de Hamás el 7 de octubre.
Por Mahmoud Mushtaha | 6 de agosto de 2024

Durante 10 largos y agotadores meses, los palestinos en la Franja de Gaza han sido abandonados para enfrentarse solos al genocidio. Nosotros, los habitantes de Gaza, hemos tenido que sufrir las consecuencias de decisiones en las que no participamos, sobrellevando graves dificultades a las que el mundo se ha acostumbrado y de las que en gran medida se ha olvidado.
Sin lugar a dudas, la fuente principal de nuestra miseria es Israel — un estado de ocupación, de apartheid, cuyos soldados matan con brutal indiferencia, y que ha tratado de eliminar a los palestinos desde 1948. Pero también debemos considerar el papel que las facciones palestinas están desempeñando en nuestro sufrimiento continuo.
Lo que ha quedado claro en los últimos 10 meses es que los líderes palestinos — tanto Fatah como Hamás — han abandonado al pueblo sin ninguna previsión o un plan coherente. Mientras los gazatíes se enfrentan a los incesantes bombardeos israelíes sin ningún lugar seguro al que acudir, Hamás elude su responsabilidad de proteger a la población y Fatah no se encuentra por ninguna parte.
A medida que la guerra se ha prolongado, han aumentado las muestras de oposición pública o las críticas a Hamás entre los palestinos de Gaza. Muchos acusan a Hamás de no anticipar la ferocidad de la respuesta de Israel a los ataques del 7 de octubre, y responsabilizan parcialmente al grupo por las nefastas consecuencias que ahora enfrentan.
Para el periodista palestino Ahmed Hadi (cuyo nombre ha sido cambiado por su seguridad, junto con todos los entrevistados en este artículo), el 7 de octubre fue “una decisión loca para nosotros como habitantes de Gaza”. El ataque, argumentó, y en particular “el asesinato y la captura de israelíes, algunos de los cuales eran civiles y no soldados, desafortunadamente tuvo un efecto contraproducente para nosotros. Le concedió a Israel la simpatía mundial y le proporcionó una justificación para lanzar una guerra brutal contra Gaza”.

Hamás, afirmó Hadi, “no tuvo en cuenta el impacto que la reacción de Israel tendría sobre los civiles palestinos. Entró en la guerra sin conseguir comida, agua ni lo necesario para la vida. Un mes después del inicio de la guerra, ya estábamos empezando a morir de hambre y a enfermarnos”.
Sin embargo, a pesar de la ira generalizada hacia los líderes de Hamás, los habitantes de Gaza no responsabilizan a los jóvenes combatientes de la resistencia, reconociendo que también son parte de la población que fue obligada a participar en la guerra. “Estamos orgullosos de la resistencia y sus sacrificios, pero para mí, la resistencia es parte del pueblo — ellos mismos son los que están sufriendo y se vieron obligados a participar en esta guerra”, dijo Hadi. “Si bien no podemos permanecer en silencio [y debemos] criticar a nuestros líderes como Sinwar, tampoco podemos permitir que las fuerzas israelíes simplemente nos maten”.
‘¿Nadie puede detener esta locura?’
En medio de la amplia pero decreciente cobertura mediática del ataque israelí, los palestinos de la Franja a menudo han sido retratados de una de dos maneras simplistas. La primera trata a los residentes de Gaza como si todos estuvieran vinculados de alguna manera a Hamás, o los responsabiliza al menos parcialmente de los ataques del 7 de octubre y el inicio de la guerra actual. Esto no reconoce que los palestinos, tanto en Gaza como en Cisjordania, están privados del derecho a elegir a su gobierno y que las decisiones que afectan sus vidas son dictadas por un liderazgo palestino desconectado de las realidades de la guerra en Gaza, y por un gobierno israelí decidido a eliminar la existencia palestina.
La segunda perspectiva condena con razón a Israel por su brutal campaña militar, pero describe a los palestinos como inagotablemente resistentes. Esto, también, no reconoce nuestra humanidad, presentándonos como seres capaces de soportar un dolor interminable y dispuestos a hacer todos y cada uno de los sacrificios por la causa palestina.
Adel Sultan es un hombre de 62 años del barrio de Sheikh Radwan de la ciudad de Gaza. Habló con la Revista +972 sobre su absoluta desesperación por que la guerra llegue a su fin. “Salvemos a los que aún estamos vivos, pongan fin a la guerra y dennos la oportunidad de recuperarnos”, exclamó. “Ya no nos reconocemos; nuestros rostros han cambiado debido a esta guerra que nos consume”.

Sultan expresó su frustración con los líderes palestinos, pidiéndoles con carácter de urgencia que acuerden un alto al fuego con el gobierno israelí de Benjamin Netanyahu. “Los que lo empezaron deben terminarlo. ¿Dónde están nuestros líderes? Que se sienten con el gobierno de ocupación y pongan fin a la guerra antes de que acabe con nosotros, como quiere Netanyahu”.
A principios de noviembre, Sultan resultó herido en una pierna cuando un ataque aéreo israelí hizo blanco en la casa de su vecino. Al no poder recibir tratamiento en el hospital Al-Shifa de la ciudad de Gaza, que ya se había visto forzado a dejar de funcionar tras el ataque israelí, Sultan aprovechó la oportunidad que le brindó el alto al fuego que duró una semana a finales de ese mes para huir hacia el sur. Logró llegar al Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, en el campo de refugiados de Al-Maghazi, en el centro de Gaza.
Sultan esperaba que la tregua temporal condujera a un alto al fuego total para poder reunirse con su familia: su esposa y un hijo estaban varados en Türkiye, a donde habían viajado para recibir tratamiento médico antes de la guerra, mientras que su otro hijo había permanecido en el norte de Gaza con su familia. Pero Sultan sigue separado de su familia y se mueve solo de un lugar a otro bajo la constante amenaza de muerte. Actualmente vive en una tienda de campaña en el oeste de Rafah.
“Estoy agotado. No me queda nada a lo que aferrarme, ni un hogar al que volver”, dijo a +972, con lágrimas en los ojos. “Todas las noches casi me vuelvo loco. ¿Por qué sucede esto? ¿Cuál fue el resultado de las acciones de Hamás el 7 de octubre? ¿Por qué nos dejaron solos? ¿Dónde están las naciones árabes y musulmanas? ¿Es lógico subordinar nuestras vidas a los avisos de evacuación? ¿A dónde vamos y a quién acudimos? ¿Nadie puede detener esta locura?”
‘Tengo derecho a hablar. ¿O deberíamos morir en silencio?’
Muchos palestinos en Gaza consideran que el ataque del 7 de octubre liderado por Hamás fue el resultado de décadas de ocupación israelí y un prolongado asedio de la Franja. Comprenden plenamente el concepto del sacrificio personal por el objetivo de la liberación nacional. Sin embargo, culpan a Hamás por no haberse preparado para la secuela del ataque, y rechazan el tener que sufrir para no lograr aparentemente nada.
Más allá de no haberse preparado para la respuesta de Israel, los habitantes de Gaza también critican a los líderes de Hamás por su falta de una visión clara para el futuro de la Franja en la posguerra. “Queremos que uno de los líderes palestinos nos diga hacia dónde vamos”, le dijo a +972 Dana Khalid, una estudiante universitaria desplazada de 19 años en una tienda de campaña en Az-Zawayda, cerca de la ciudad central de Deir el-Balah. “¿Todavía existe un futuro para nosotros? ¿Qué quiere lograr [el líder de Hamás en Gaza, Yahya] Sinwar? ¿Dónde está?”

“¿Por qué ocurrió el 7 de octubre?”, preguntó Mohammed Adnan, un palestino de 27 años cuyo taller de carpintería fue destruido en febrero cuando las fuerzas israelíes entraron en el barrio de Zeitoun de la ciudad de Gaza. “Por supuesto, no hay justificación para lo que Israel está haciendo, y todos estamos en contra de Israel. Todos apoyamos la decisión [de luchar] por la liberación y la libertad, pero debe ser una decisión bien pensada.
“Cuando expreso mi opinión, la gente me considera un traidor al que no le importan los sacrificios de mi pueblo”, continuó Adnan, que ahora vive en el barrio de Al-Rimal de la ciudad de Gaza. “Soy parte del pueblo que sufre; Soy uno de los muchos hambrientos que quedan en el norte. Tengo derecho a hablar. ¿O deberíamos morir en silencio?
“Si el resultado de la guerra es la plena libertad palestina, no me importa ni mi vida ni mi hogar. Pero si es menos que eso, entonces la decisión de ir a la guerra es absurda”.
Estas actitudes se reflejan en una encuesta reciente realizada por el Instituto para el Progreso Social y Económico, una organización palestina independiente de investigación. Según el estudio, menos del 5 por ciento de los palestinos en Gaza quieren que Hamás tome el poder en un gobierno de transición en la posguerra, y la mayoría espera que la Autoridad Palestina controlada por Fatah se haga cargo de la Franja. Casi el 85 por ciento de los gazatíes se oponen a Sinwar, y solo un poco menos se oponen al líder político de Hamás, Ismail Haniyeh, quien fue asesinado por Israel la semana pasada en Teherán.

Ante esta creciente impopularidad, Hamás ha intentado silenciar a quienes lo critican, con informes de ataques y palizas que no han hecho más que alimentar aún más el descontento público. El 8 de julio, un grupo de hombres enmascarados que afirmaron pertenecer a las fuerzas de seguridad de Hamás atacaron a Amin Abed, un activista palestino y conocido crítico de Hamás, que ha expresado abiertamente su rechazo a los ataques del 7 de octubre.
Abed dijo a los medios de comunicación que fue llevado de su casa a un edificio parcialmente destruido, donde fue golpeado. El líder del grupo ordenó a los atacantes de Abed que le rompieran los dedos para evitar que siguiera escribiendo públicamente contra Hamás. Si bien Fatah condenó el “flagrante ataque” contra Abed, Hamás aún no ha dado respuesta a estas acusaciones.
‘La falta de opciones no significa resiliencia’
Hamás y sus partidarios han afirmado durante mucho tiempo que el grupo cuenta con el respaldo de la población palestina en su lucha contra Israel. Pero esto es una distorsión de la realidad y una evasión de sus responsabilidades morales y nacionales para con su pueblo.
Como Adnan, el carpintero, le dijo a +972: “Todos nos han dejado solos; todo el mundo quiere que aparentemos ser héroes que no se cansan ni tienen hambre. Pero nadie sabe que tengo hambre, que me muero por tener agua limpia”. La verdadera resiliencia implica proteger a las personas de la muerte, evitar el colapso del orden interno y de las instituciones, y no dejar el campo de batalla al criminal ejército israelí.
A finales de junio Motaz Azaizeh, un influyente periodista palestino de 24 años que abandonó Gaza después de cubrir la guerra durante 108 días, publicó en Facebook: “La falta de opciones no significa resiliencia”. Su descripción directa de la dura realidad en Gaza, sin glorificar los sacrificios y el dolor, provocó críticas de algunos — muchos de quienes estaban fuera de Gaza y nunca han experimentado la vida en una tienda de campaña, ni han vivido el miedo y la ansiedad de la evacuación forzada y la separación de sus seres queridos. Pero Azaizeh tiene razón: los habitantes de Gaza están atrapados, soportando penurias porque no tienen otra opción.

En otro post publicado a finales de julio, Azaizeh criticó a los líderes palestinos. “Lo que veo de todos los políticos es que primero se promocionan a sí mismos y luego hablan de Gaza”, escribió. “Incluso después de que Gaza y sus habitantes fueron aniquilados, más de 40 mil personas fueron martirizadas, y casi 100 mil personas abandonaron la Franja durante la guerra y otros más antes de ella. Primero presentan sus intereses, luego pasan a hablar de nosotros, y aquí no me refiero a un partido o a un grupo, sino a todos.
“Todo el mundo se preocupa por la gobernabilidad y el ‘día después’ en Gaza, pero no hablan mucho de la sangre que se está derramando ahora, ayer y mañana”, continuó Azaizeh. “Nuestra causa está en el abismo. No necesitamos a alguien que anteponga los intereses de su partido y los suyos mismos y luego se acuerde de su pueblo. Esta es mi opinión personal, depende de ti estar de acuerdo o en desacuerdo. Todos los que están en el escenario ahora no pueden renunciar a sus intereses para detener el derramamiento de sangre. Esta guerra no es una guerra de liberación como algunos piensan”.
Incluso los que escaparon de la guerra no están seguros afuera. Mahmoud Nazmi, de 38 años, gastó todo el dinero que tenía para huir de Gaza con su familia tratando de sobrevivir. “¿Por qué siempre tenemos que mentir?”, preguntó. “¿Por qué tenemos que presentar una imagen que les agrada a los líderes palestinos a costa de nuestra muerte y meses de sufrimiento sin piedad? No tiene sentido decir que somos resistentes mientras nos quedamos bajo el talón aplastante de la arrogancia israelí. Lo hemos perdido todo, ¿y para qué?”
A finales de julio, facciones palestinas, entre ellas Hamás y Fatah, firmaron un acuerdo negociado por China para formar un gobierno de “unidad nacional” en Gaza después de que termine la guerra. Esto ocurre tras múltiples intentos de cerrar la brecha entre Hamás y Fatah desde la guerra civil de 2007 en Gaza, ninguno de los cuales ha logrado la unidad.
Sin embargo, incluso este acontecimiento aparentemente positivo lo que ha hecho es aumentar la frustración de los residentes. Muchos habitantes de Gaza consideran que el hecho de enfocarse en cómo va a ser el gobierno de la posguerra es una muestra del desprecio por su sufrimiento hoy, y es una oportunidad perdida para priorizar el darle fin a la guerra — poniendo una vez más los intereses de los dirigentes por encima de los del pueblo.
Nosotros, los palestinos, tenemos que reflexionar sobre todo lo que nos ha pasado en los últimos 10 meses. Debemos preguntarnos honestamente: ¿qué es lo que realmente quieren los líderes palestinos? ¿Y qué estamos dispuestos a sacrificar?
El pueblo de Gaza merece vivir con dignidad y seguridad, y ver un futuro brillante libre de guerra y destrucción. Necesitamos respuestas claras de nuestros negociadores palestinos. Necesitamos que le den prioridad a poner fin a la guerra por encima de todo, por el bien de las madres, los padres y los niños, toda una generación al borde de la aniquilación.
+972 se puso en contacto con Taher al-Nono, quien asesora a Hamás sobre los medios noticiosos y que actualmente reside en Qatar, pidiéndole que diera respuesta a las críticas de los gazatíes sobre la gestión de la guerra por parte de Hamás y la decisión de lanzar el ataque del 7 de octubre, pero él no respondió a nuestra solicitud de comentarios.
Mahmoud Mushtaha es un periodista independiente y activista por los derechos humanos de Gaza, que actualmente reside en El Cairo.
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Categories: Palestina/Israel
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