Palestina/Israel

“Israel nos mata y Hamás se está aprovechando de nuestras muertes”



Más de un año después de los ataques del 7 de octubre de 2023 liderados por Hamás, la guerra en respuesta que Israel lanzó contra Gaza es implacable: más de 43 mil palestinos han muerto, más de 100 mil han resultado heridos, casi toda la población de 2.3 millones en Gaza antes de la guerra ha sido desplazada, y gran parte del territorio ha quedado reducido a escombros.

La guerra israelí contra Gaza ha dejado grandes partes del territorio en ruinas y ha matado a decenas de miles de personas. (Foto: Mohammed Salem / Reuters)

La mayoría de los habitantes de Gaza culpan a Israel por esta devastación. Pero un número cada vez mayor también culpa a los líderes de Hamás por dar a las autoridades israelíes la oportunidad de desatar este ataque. Además, algunos habitantes de Gaza señalan el castigo, a menudo brutal, que Hamás impone a los palestinos que expresan cualquier crítica a la organización.

Opiniones como esta se expresan en el artículo que sigue, escrito de forma anónima por un palestino que vive en el norte de Gaza con el fin de minimizar el peligro de represalias por parte de Hamás.

Es imposible verificar de forma independiente todas las afirmaciones hechas en el artículo.

Sin embargo, las opiniones del autor y la información que esboza para respaldarlas están corroboradas por otros informes de palestinos en Gaza. Proporcionamos los enlaces a varios de estos informes como un “Epílogo”.

Panorama-Mundial publica de nuevo la siguiente columna, que apareció por primera vez el 14 de octubre de 2024 en el diario israelí Haaretz, como información para nuestros lectores. El título, el subtítulo y las fotos que siguen son del original.

— Los editores de Panorama-Mundial

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Israel nos está matando. Pero Hamás se está aprovechando nuestras muertes

Deseo la liberación de los rehenes israelíes en la misma medida en que deseo mi propia liberación. Hago un llamado al mundo para que se identifique con nosotros tal y como se identifican con ellos, como rehenes, y nos salve tanto de la brutalidad de la ocupación israelí como de nuestros secuestradores de Hamás.

Palestinos cargan sus pertenencias mientras huyen de las zonas al norte de la ciudad de Gaza, en el norte de la Franja de Gaza, el 12 de octubre de 2024. (Foto: OMAR AL-QATTAA / AFP)

Anónimo

Gaza

14 de octubre de 2024, 1:22 p. m. IDT

GAZA – Hay una similitud muy grande entre los residentes de Gaza y los israelíes retenidos como rehenes por Hamás. Ambos son víctimas de un liderazgo fallido, y tenien que lidiar con un destino que no han elegido.

Los rehenes israelíes se encontraron bajo tierra en un instante, de una manera que recuerda al cautiverio que  los residentes de Gaza han experimentado a manos de Hamás durante 18 años, durante los cuales les lavaron el cerebro con una ideología de ruina, llevándonos a la destrucción.

La similitud entre los rehenes de ambos bandos es sorprendente: los dos líderes no tienen intención de rescatar a las víctimas, sino que utilizan a los rehenes como excusa para continuar la guerra, sacrificándolos por sus propias consideraciones políticas.

Hamás afirma ser el representante del pueblo palestino, presentando el ataque terrorista del 7 de octubre y la guerra subsiguiente como beneficiosos para la nación. Pero Hamás no nos representa, y desde el 2010 su gobierno es ilegítimo. Considera que nuestra sangre es el combustible de sus ambiciones políticas y un medio de imponer su dominio sobre todos los territorios palestinos. Su insistencia en aferrarse al poder en Gaza está causando la muerte de un enorme número de palestinos.

Un niño palestino es vacunado contra la poliomielitis en medio del conflicto entre Israel y Hamás, en Jabalia, en el norte de la Franja de Gaza, el 10 de septiembre de 2024. (Foto: Mahmoud Issa / Reuters)

Nosotros, los residentes de Gaza, comprendemos el sufrimiento de los rehenes israelíes mejor que nadie en el mundo. Ellos, al igual que nosotros, se han visto privados del más básico de los derechos: decidir nuestro destino. Ellos están cautivos bajo tierra, mientras que nosotros somos rehenes en la superficie, en la gran prisión de Gaza.

Sufrimos por la guerra como ellos, pagando el precio de una aventura loca y letal. La única diferencia entre nosotros es el tamaño del área en la que estamos retenidos y su ubicación.

Deseo la liberación de los rehenes israelíes en la misma medida en que deseo mi propia liberación. Hago un llamado al mundo para que se identifique con nosotros tal y como se identifican con ellos, como rehenes, y nos salve tanto de la brutalidad de la ocupación israelí como de nuestros secuestradores de Hamás. Esto sólo sucederá ejerciendo una gran presión sobre nuestros secuestradores y sobre el gobierno de Israel para que dejen de confabularse contra Gaza y finalmente nos dejen decidir nuestro propio destino.

No hay expiación por la maldad de una realidad en la que nuestros secuestradores viven cómodamente en sus palacios de Doha mientras nosotros vivimos en tiendas de campaña. Si nuestros secuestradores vivieran en tiendas de campaña, la guerra habría terminado hace mucho tiempo. No valoran nuestras vidas, como declaró Ghazi Hamad, alto funcionario de Hamás: “Incluso si Israel mata a 100 mil de nosotros, no nos detendremos; esa es nuestra carta ganadora”. Para ellos, somos fichas de negociación. Israel nos mata y explota nuestras muertes para ganar puntos e influir en la opinión internacional.

La gente intenta extinguir un incendio en el lugar de un ataque israelí contra las tiendas de campaña que albergan a personas desplazadas el 14 de octubre de 2024, durante el conflicto entre Israel y Hamás, en Deir Al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza. (Foto: Ramadan Abed / Reuters)

Es un juego sucio. Por un lado, somos víctimas de una ocupación sangrienta por parte de Israel y, por el otro, de una organización autocrática que afirma ser un movimiento de liberación. Es más, Hamás está respaldado por algunos de los regímenes más tiránicos del mundo.

Tras un año de combate Hamás no representa una verdadera amenaza para Israel, sin embargo, el ejército israelí no ha logrado poner fin al dominio de la organización sobre Gaza. Hamás todavía tiene un número considerable de armas en su poder y las utiliza para intimidar a la población civil. Recientemente, Hamás ha endurecido aún más sus métodos de opresión.

Los militantes de Hamás secuestran a los opositores del régimen y los torturan. A mi amigo Amin Abed le rompieron las extremidades con barras de acero después de que criticara a Hamás en los medios de comunicación. Mis amigos en el sur de la Franja de Gaza me dicen que Hamás ya no opera libremente en la zona, pero se está reconstruyendo bajo el apodo de “comités populares”, para poder proteger sus activos y monitorear los mercados.

La verdad es que su objetivo es disuadir a los residentes de transmitir opiniones críticas y reprimir a sus opositores. Un amigo mío que vive en una tienda de campaña en Deir al-Balah me contó cómo hombres enmascarados de los “comités populares” irrumpieron en una tienda vecina, le dispararon a uno de sus ocupantes y huyeron. También vio cómo secuestraban a un transeúnte y lo empujaban hacia un vehículo. Más tarde se supo que lo asesinaron y que habían arrojado su cuerpo fuera del auto.

Un cartel publicitario con la imagen del entonces recién nombrado líder de Hamás, Yahya Sinwar, se exhibe en un edificio en una calle de Teherán, Irán, el 12 de agosto de 2024. (Foto: Majid Asgaripour / Reuters)

Aquí, en el norte de la Franja de Gaza, los servicios de seguridad de Hamás citaron recientemente a personas que conozco y las interrogaron sobre sus publicaciones en las redes sociales en Facebook. Confiscaron sus teléfonos celulares y los amenazaron con un castigo brutal si volvían a publicar. Se conocen casos de ejecuciones por sospechas dudosas. Hace una semana, le dispararon a un hombre en una calle del campo de refugiados de Jabalya por supuesta “colaboración” con Israel.

Hay varias razones por las que es difícil eliminar el gobierno de Hamás. La organización sigue controlando la vida cívica en Gaza y pagando los salarios de decenas de miles de empleados. Esos empleados viven con pavor, temiendo el fin del gobierno de Hamás. Como resultado, se ven obligados a proteger a Hamás, que es la fuente de su sustento, a pesar de que algunos de ellos no pertenecen a la organización.

Es imposible ponerle fin al gobierno de Hamás sin ocuparse de los miles de empleados que dependen del grupo. Además, debe designarse una organización diferente para manejar la distribución de la ayuda humanitaria, ya que Hamás todavía controla esta red y vende parte de la ayuda que llega a Gaza.

Pueden verse en los mercados, puestos a la venta, numerosos artículos incluidos en los convoyes humanitarios, aunque es difícil documentar este hecho debido al estricto control que ejercen los militantes de Hamás.

Hamás está explotando el caos absoluto que prevalece en Gaza en este momento. A los residentes no se les ofrecen soluciones ni esperanzas y, en consecuencia, se ven obligados a ceder ante Hamás para sobrevivir. En la situación actual, es evidente que la gente elegirá a Hamás en lugar del caos.

Hamás no se rendirá y seguirá sacrificando a los habitantes de Gaza hasta la última gota de sangre. Israel tampoco detendrá su guerra mientras Hamás esté en el poder. Esto significa una guerra sin fin. Se requiere una solución política, con la creación de un órgano que se encargue de los asuntos en la Franja de Gaza al día siguiente.

Palestinos cargan con sus pertenencias mientras huyen de zonas al norte de la ciudad de Gaza el 12 de octubre de 2024. En los últimos días, el ejército ha lanzado un intenso ataque terrestre y aéreo en el norte de Gaza, particularmente en la ciudad de Jabalia y sus alrededores. (Foto: OMAR AL-QATTAA / AFP)

La guerra no va a terminar con una victoria militar. El gobierno de Israel se equivoca al creer que el castigo colectivo hará que los habitantes de Gaza se rebelen contra Hamás. Gaza no es Tel Aviv (donde una revuelta contra Netanyahu tampoco está dando frutos). Hamás es una organización extremista de fanáticos. Si nos rebelamos, simplemente nos matarán. Reprimieron brutalmente una protesta no violenta en marzo del 2019. ¿Qué harían ahora, durante una guerra en la que ya han traspasado todo límite, y sintiendo que su propia existencia está amenazada?

La mejor solución para el día después es devolverle la decisión a la gente. Debe celebrarse un referéndum bajo supervisión internacional, con el establecimiento de una administración internacional apoyada por los países árabes, encabezada por Egipto. Dicha administración pondrá fin a la guerra, desarmará a las organizaciones militantes y liberará a los rehenes. Establecerá un sistema de seguridad y asistencia, retirando las municiones sin detonar que queden en la zona y rehabilitando la infraestructura. A los habitantes de Gaza les esperan muchos desafíos, pero lo principal para nosotros es ponerle fin a la guerra, así como el regreso de las personas desplazadas a sus hogares.

Esta administración operará durante un período de transición de dos años, al final del cual el control será entregado a la Autoridad Palestina o a otro órgano electo que administre Gaza. Y lo que es más importante, los residentes de Gaza son los que deben elegir a sus representantes. Gaza ha pagado el precio, por lo que debe decidir su destino por cuenta propia. Los residentes deben gozar de una sensación de seguridad y libertad con respecto a su representación política. Estoy seguro de que la decisión de los habitantes de Gaza sorprenderá al mundo.

La popularidad de Hamás está en un nadir sin precedentes. La gente está fatigada. Han perdido mucho y están hartos de la matanza y la guerra. No le crean a los medios de comunicación del mundo árabe: la mayoría de los medios están al servicio de los intereses de Hamás en lugar de reflejar los deseos de la población de Gaza.

Los periodistas en Gaza también refuerzan la narrativa de Hamás. Pero la guerra y los 18 años de opresión que le precedieron fueron suficientes para cambiar el estado de ánimo en Gaza, especialmente en lo que respecta a la resistencia armada.

Los palestinos observan los daños después de que un ataque israelí alcanzara una zona de tiendas de campaña en el patio del hospital de los Mártires de Al Aqsa en Deir al Balah, Franja de Gaza, el lunes 14 de octubre de 2024. (Foto: Abdel Kareem Hana / AP)

Hamás es consciente de ello y ha sacrificado a Gaza para aumentar su popularidad en Cisjordania y en el extranjero. De hecho, si las elecciones se celebraran ahora en todos los territorios palestinos, volvería a asumir el poder por una entrada diferente. Creo que una de las razones no declaradas que motivaron a Hamás a llevar a cabo el ataque del 7 de octubre fue su deseo de eliminar a la Autoridad Palestina y hacerse cargo del aparato político palestino.

Con respecto a Hamás la opinión pública palestina empeoró hace años. Los gazatíes han sido rehenes del grupo desde el 2006. No pueden expresar sus opiniones de manera segura y libre, y no votan en las elecciones. Tengo 30 años y nunca he votado. A pesar de esto, algunas personas afirman insolentemente que Hamás es la elección del pueblo. ¿Lo es realmente?

Debido a que antes del 7 de octubre las restricciones israelíes se relajaron, el número de personas que buscaban trabajo en Israel superó las 100 mil. Este hecho avergonzó a Hamás, que siempre se había opuesto a la normalización con Israel. Esto puede haber acelerado la decisión de atacar el 7 de octubre con el fin de socavar las restricciones reducidas, lo que socavó la legitimidad de Hamás.

Hamás obtuvo su capital político a través de la crisis y el aislamiento, que engendran odio y violencia. Hamás fue la primera organización en enviar terroristas suicidas para inmolarse en los cruces fronterizos civiles al comienzo de la intifada. Como resultado, los cruces fronterizos se cerraron a los trabajadores y a los palestinos que buscaban tratamiento médico en Israel.

A un año de la calamidad del 7 de octubre, nos acercamos a una guerra gigantesca liderada por fanáticos de la extrema derecha. Estoy convencido de que Hamás, el eje iraní y los sionistas religiosos de derechas son dos caras de la misma moneda. Se alimentan de la destrucción y están al servicio de los intereses de los demás. No dudan en pisotear a su pueblo para justificar sus consignas.

La mayoría de las guerras que tienen como objetivo eliminar al bando contrario fracasan, lo que solo conduce a la destrucción y la ruina. La estrategia de la mayoría de las guerras exitosas es obtener ventaja durante las negociaciones finales. El hecho de que Israel siga aferrándose a una estrategia estéril de ocupación, particularmente mala para un país situado en medio de un entorno hostil, demuestra que sus destructores vendrán de su propio seno.

Finalmente, Israel debe darse cuenta de que la nación palestina merece una vida mejor y que se le deben conceder todos sus derechos, mediante un acuerdo que garantice el derecho de ambos pueblos a vivir en paz y seguridad. El pueblo judío ha pagado el precio más alto a lo largo de su historia debido a la opresión y el mal, y debe entender que seguir la trayectoria de los regímenes opresivos que cometieron asesinatos en masa el siglo pasado no es lo que va a lograr la seguridad y la estabilidad para Israel.

El escritor vive en el norte de la Franja de Gaza. Su nombre ha sido omitido.

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Epílogo de Panorama-Mundial

Varios artículos que reflejan la gama de opiniones en Gaza sobre Hamás y el ataque israelí, y que se hacen eco de las opiniones expresadas anteriormente, pueden ser de interés para nuestros lectores:

  • A medida que la guerra se prolonga, aumenta la ira de los gazatíes contra Hamás, un artículo de Mahmoud Mushtaha, un periodista palestino de Gaza que se vio obligado a huir de su hogar y ahora reside en El Cairo, Egipto. Panorama-Mundial volvió a publicar este ensayo en agosto.
  • Amira Hass, corresponsal de Haaretz para los territorios ocupados, escribió Los gazatíes que se oponen a Hamás dicen ser la mayoría, que fue publicado por el diario israelí el 1 de abril y publicado nuevamente por Panorama-Mundial. El artículo se basa en entrevistas con palestinos en Gaza, que describen las actitudes de los gazatíes hacia Hamás y el ataque israelí.
  • En una entrevista reciente, el historiador palestino-estadounidense Rashid Khalidi hizo comentarios similares sobre Hamás mientras discutía el estado del movimiento nacional palestino. “Hay una poderosa tendencia o facción que aboga por una forma irrestricta de violencia”, dijo Khalidi. “Desde mi punto de vista, esa tendencia no tiene una visión estratégica. Ha logrado victorias tácticas y algunas derrotas estratégicas catastróficas, y les ha causado un enorme sufrimiento a los palestinos y también a los israelíes”.

La muerte de Yahya Sinwar

Además, el 17 de octubre, el ejército israelí anunció que había matado a Yahya Sinwar, uno de los artífices del ataque del 7 de octubre y líder central de Hamás en Gaza. En agosto, Sinwar se convirtió en el presidente del Buró Político de Hamás tras el asesinato de Ismael Haniyeh. Hamás reconoció la muerte de su líder el 18 de octubre. Las reacciones de los palestinos, según informaron los medios de comunicación, fueron variadas.

“En el primer momento que escuché de su muerte, me sentí aliviada”, dijo Shorouq Abu Hammad, de 22 años, mientras salía de compras en Khan Younis, la ciudad natal de Sinwar, según el New York Times. Muchos de sus vecinos sintieron lo mismo, dijo, sobre la muerte de un hombre que “causó toda esta tragedia para el pueblo de Gaza”.

Otros palestinos, especialmente en Cisjordania, elogiaron a Sinwar, celebraron vigilias para honrar su memoria y en protesta por su asesinato, lo llamaron héroe o expresaron orgullo por lo que representaba el líder de Hamás o por cómo murió, luchando hasta su último aliento.

Una niña palestina sostiene un retrato del asesinado líder de Hamás, Yahya Sinwar, durante una manifestación el 18 de octubre en Ramala, en la Cisjordania ocupada, en protesta por el asesinato de Sinwar a manos del ejército israelí. (Foto: John Wessels / AFP)

“La muerte de Sinwar puede hacer que algunos de sus partidarios se sientan tristes y enojados, pero la mayoría de las otras personas no van a sentirse así porque lo perdieron todo”, le dijo Ahmed Awad, de 21 años, al Times en una cafetería improvisada al borde de la carretera en Khan Yunis. “Ahora se ha ido, y veremos lo que ha dejado atrás”, agregó Awad, cuyos estudios universitarios en diseño fueron interrumpidos por la guerra.

— Los editores de Panorama-Mundial


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