Política Mundial

Las elecciones en Venezuela: ¿Un fraude anunciado?


Las raíces de la crisis política en Venezuela



Argiris Malapanis, el autor de este análisis de noticias, es un editor de Panorama-Mundial. Entre 2001 y 2006, visitó Venezuela ocho veces para informar sobre los acontecimientos políticos en el país. Fue testigo presencial de muchos de los acontecimientos que se describen a continuación. Varios de los artículos publicados como resultado de estos viajes periodísticos se citan en las notas finales del artículo a continuación. 

Por Argiris Malapanis

La New Left Review  (NLR), una revista política con sede en Londres, publicó el artículo [en inglés] ¿Un fraude anunciado? el 21 de agosto de 2024.

Este artículo de Gabriel Hetland presenta pruebas convincentes de que los resultados oficiales de las recientes elecciones en Venezuela, anunciando la victoria de Nicolás Maduro, son probablemente fraudulentos.

Otros artículos que presentan evidencia similar incluyen Venezuela’s presidential elections: Attempted coup or fraud? An interview with Reinaldo Iturriza [Las elecciones presidenciales en Venezuela: ¿Intento de golpe de Estado o fraude? Entrevista con Reinaldo Iturriza] y Venezuela: Calls grow for transparency on presidential vote [Venezuela: Crecen los llamados a la transparencia en el voto presidencial].


ANÁLISIS DE NOTICIAS


Desde las elecciones hasta hoy, “el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela aún no ha publicado ningún resultado electoral”, señaló Hetland en el artículo de la NLR. “El CNE ha emitido dos boletines televisados, en los que los resultados fueron anunciados oralmente”.

La evidencia indica que Maduro perdió la votación

“El hecho de que el CNE no haya publicado resultados detallados, y de hecho ningún resultado, es en marcado contraste con los últimos veinte años, en los que los resultados se publicaron días y a veces horas después del cierre de las urnas”, continuó Hetland.

“En las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, que yo observé, se necesitaron poco más de 48 horas para producir un desglose claro. Este año, el CNE dice que sufrió un ataque masivo de piratas informáticos que le impidió hacerlo, pero no ha presentado ninguna evidencia que lo respalde”.

Hoy, casi un mes tras la publicación del artículo de Hetland, y casi dos meses de las elecciones, la situación no ha cambiado.

“El presunto hackeo no parece haber impedido que el CNE entregara las actas al Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, que Maduro solicitó el 31 de julio como parte de una revisión oficial de los resultados”, declaró Hetland. “Incluso aquellos que simpatizan con Maduro se han preguntado por qué el CNE no ha encontrado la manera de presentar esta información públicamente”.

Como señaló Hetland, “el historial de la oposición en materia de democracia está lejos de ser inmaculado”. Varios líderes de la oposición estuvieron entre los arquitectos del golpe militar de 2002 que intentó, sin éxito, derrocar al gobierno democráticamente electo de Hugo Chávez, y han respaldado otras acciones antidemocráticas.

Sin embargo, explicó Hetland, “en las últimas semanas la oposición ha publicado sus recuentos electorales en un sitio web que pretende mostrar los resultados del 80% de los centros de votación. Afirma [que el principal candidato de la oposición, Edmundo] González ganó con dos tercios de los votos, mientras que Maduro recibió solo un tercio”.

Para refutar la afirmación de la oposición, sería útil comparar sus recuentos con los publicados por el CNE. Pero ni la autoridad electoral venezolana, ni el partido gobernante, han dado a conocer resultados detallados, según el artículo de la NLR.

Como lo han hecho muchos otros artículos noticiosos, Hetland también ha informado que los gobiernos de Brasil, Colombia y México, en el pasado aliados cercanos del gobierno de Maduro, han emitido declaraciones públicas que indican que los resultados oficiales de las recientes elecciones en Venezuela son difíciles o imposibles de creer.

Además, desde que las autoridades electorales del país lo proclamaron ganador de las elecciones el 28 de julio, el gobierno de Maduro ha desatado una represión considerable contra las fuerzas opositoras. Gran parte de esta represión, según el artículo de la NLR, se ha cernido sobre los trabajadores del país y sobre muchos entre las clases medias bajas.

La policía venezolana lanza gases lacrimógenos contra manifestantes en Caracas el 29 de julio de 2024. Ese día, decenas de miles de personas salieron a las calles de los barrios de clase trabajadora, en la capital de Venezuela y en otras ciudades importantes, en protesta contra la declaración oficial de que Nicolás Maduro había sido reelegido presidente. (Foto: Matías Delacroix / AP)

Muchos de estos trabajadores, campesinos, pequeños comerciantes, estudiantes y otros jóvenes votaron por Maduro en el pasado y respaldaron su administración. Pero en los últimos años han quedado desilusionados por una aguda y prolongada crisis económica combinada con una corrupción desvergonzada y un comportamiento pandillero por parte de los funcionarios del gobierno.

Este desorden ha llevado a casi 8 millones de venezolanos — más del 25% de una población de 30.2 millones en 2014 — a abandonar el país en la última década.

Como señala Hetland, independientemente de si hubo fraude en las recientes elecciones, el gobierno de Estados Unidos y otras potencias imperialistas no tienen por qué entrometerse en los asuntos internos de Venezuela. Cualquier intervención de este tipo, y todas las sanciones respaldadas por Estados Unidos que dañan la economía del país, deben ser rechazadas inequívocamente. Perjudican los intereses de la gran mayoría. Solo los obreros y campesinos de Venezuela, aliados con los pequeños empresarios y otros productores explotados, pueden resolver la crisis que envuelve a su país.

El hacer un recuento de la evolución de la política en Venezuela desde el cambio de siglo arroja luz sobre estos acontecimientos.

Maduro fue electo presidente de Venezuela por primera vez en 2013, sucediendo a Hugo Chávez, quien murió ese año de cáncer después de servir como presidente del país durante casi 15 años.

Cómo llegó Chávez al poder

Chávez nació en el seno de una familia de clase media y más tarde se convirtió en militar de carrera. Ganó notoriedad en 1992 durante un período de disturbios sociales cuando encabezó un fallido golpe militar contra el gobierno socialdemócrata liberal de Carlos Andrés Pérez. A pesar de ser en ese entonces uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo, la mitad de la fuerza laboral de Venezuela estaba desempleada o subempleada, y el 70 por ciento de su población vivía por debajo del umbral de la pobreza.

Chávez fue encarcelado por liderar el golpe, pero fue indultado dos años después. Pasó a fundar el Movimiento de la Quinta República [o MVR — Movimiento V República]. Unos años más tarde, en 1998, fue elegido presidente de Venezuela con un amplio apoyo popular y en contra de los partidos capitalistas tradicionales.

Durante décadas antes de la elección de Chávez, Acción Democrática (AD), un partido socialdemócrata, y COPEI, el partido conservador socialcristiano, se alternaron en el gobierno de Venezuela. (COPEI es el acrónimo del Comité de Organización Política Electoral Independiente).

Los líderes de esos partidos y muchas figuras empresariales se unieron en oposición a Chávez y estuvieron al centro de la alianza Coordinadora Democrática (CD). Esta coalición intentó derrocar a Chávez, incluso por medio de un breve golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en 2002 y también por otros medios, pero fracasó en repetidas ocasiones.

Cuando tuvieron las riendas del gobierno en la década de 1980 y gran parte de la de 1990, AD y COPEI fueron los responsables de implementar medidas que llevaron a una rebelión conocida como el Caracazo. Ésta estalló en 1989, cuando el desacreditado gobierno de Pérez duplicó las tarifas de los autobuses y aumentó los precios de la gasolina y otros bienes esenciales. 

En ese entonces Caracas y muchas de las principales ciudades del país se vieron envueltas en una rebelión urbana. Los trabajadores de los barrios marginados en las ciudades — aplastados bajo el peso de la austeridad capitalista — quemaron autobuses, irrumpieron en los supermercados para llevarse comida y marcharon a los barrios de los ricos.

En respuesta, el régimen socialdemócrata envió al ejército, que disparaba a todo lo que se movía. Cerca de 2 mil personas murieron solo en Caracas. Miles de personas resultaron heridas. Pérez logró mantenerse en el poder unos años más a través de esa represión despiadada. Pero esos acontecimientos marcaron el comienzo de la desintegración del sistema bipartidista que había gobernado en Venezuela durante décadas.

La era de Hugo Chávez comenzó cuando fue elegido presidente en 1998 con más del 56% de los votos.

Carácter del régimen de Chávez

Bajo la administración de Chávez, la propiedad privada de los medios de producción permaneció en gran medida intacta, y el poder económico permaneció firmemente en manos de las familias más ricas del país. Su régimen nacionalista, sin embargo, entró cada vez más en conflicto con la mayoría de la clase capitalista venezolana. El enfrentamiento se convirtió en una colisión en el otoño de 2001.

En ese momento, el gobierno de Chávez promulgó legislación que, de haberse implementado cabalmente, hubiera reducido las ganancias y el poder de la oligarquía financiera. Estas medidas incluían una ley de reforma agraria, protecciones para pequeños pescadores contra la sobrepesca por parte de grandes empresas comerciales, medidas para permitir un mayor control estatal de los recursos petroleros del país, y la asignación de recursos estatales para ofrecer viviendas asequibles y otros programas sociales.

La nueva administración también provocó la ira de Washington y de la burguesía local por cultivar lazos políticos y económicos más estrechos con Cuba revolucionaria.

Alentados por estas aperturas, los trabajadores y campesinos lucharon por tierras, empleos, y más derechos democráticos. Estas luchas alarmaron a la mayoría de los capitalistas venezolanos y a sus patrocinadores estadounidenses.

Cientos de miles de trabajadores entraron y rodearon Miraflores, el palacio presidencial en Caracas, Venezuela, en protesta contra el golpe militar del 11 de abril de 2002, respaldado por Estados Unidos, que derrocó a Hugo Chávez, presidente del país. Dos días después, el golpe fue revertido por estas masivas movilizaciones de los venezolanos.

En 2001, la oposición antichavista organizó cazerolazos, grandes concentraciones de protesta para exigir la renuncia del presidente. En 2002 también protagonizó un golpe militar que sacó a Chávez del poder durante dos días, pero esto fue revertido por la oposición popular. 

A esto le siguió en 2003 una “huelga” en el monopolio petrolero estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA), instigada por ejecutivos de la empresa que trabajaban codo a codo con los altos burócratas sindicales que controlaban el sindicato de trabajadores petroleros en ese momento; cierres patronales en otras industrias con el objetivo de paralizar la producción para acelerar una crisis económica; ataques armados contra edificios gubernamentales; y un referéndum para destituir a Chávez en 2004.

Washington y otros gobiernos imperialistas respaldaron estos esfuerzos y luego impusieron sanciones perjudiciales a Venezuela que afectaron en gran medida a los trabajadores del país.

Campesinos en Agua Negra en el estado de Yaracuy, Venezuela, el 2 de octubre de 2003, en un tractor nuevo adquirido con crédito de una agencia estatal. En ese momento alrededor de 300 familias campesinas cultivaban la tierra en cooperativas después de haber librado batallas durante un período de seis años para arrebatársela a los terratenientes capitalistas. Los campesinos recibieron títulos de propiedad de la tierra en virtud de la ley de reforma agraria de 2001. (Foto: Argiris Malapanis)

Pero con una protesta popular tras otra, los trabajadores se movilizaron y derrotaron todos los intentos de la clase capitalista venezolana y de sus partidarios en el extranjero de derrocar a Chávez[1].

En el proceso, cerca de 75 mil campesinos lograron obtener títulos de propiedad de la tierra que cultivaban, a menudo después de ocupar grandes propiedades; los trabajadores reabrieron las fábricas cerradas por sus propietarios, exigiendo el apoyo del gobierno para administrarlas como cooperativas o propiedad del Estado; y mineros, obreros siderúrgicos y otros se declararon en huelga para pedir mejoras a los salarios y las prestaciones.

Las conquistas de los obreros y campesinos bajo Chávez

Por medio de tales movilizaciones, los trabajadores ganaron confianza en sí mismos y obtuvieron algunos logros. Entre ellos, presionar al gobierno para que se apoderara de las tierras ociosas y las distribuyera a los campesinos sin tierra. En respuesta a las demandas populares, el gobierno de Chávez también reforzó el control estatal de PDVSA y comenzó a utilizar los fondos de las exportaciones de petróleo para lanzar obras públicas e instituir programas de bienestar social. Como resultado, la tasa de pobreza del país se redujo en un 20%.

Niña venezolana lava platos el 8 de enero de 2005 frente a la choza de madera de su familia, construida en terreno de un rancho ganadero propiedad de Sam Vestey, un magnate británico de la industria alimenticia. Ese día, el gobierno envió tropas a la estancia cerca de San Carlos, estado Cojedes, Venezuela, para determinar cuánta tierra tenía el Grupo Vestey y cuánta sería entregada a los campesinos que la ocupaban. (Foto: Howard Yanes / Reuters)

Entre los nuevos proyectos de PDVSA estaba el suministro de gas natural a los barrios de clase trabajadora que hasta entonces no tenían acceso a esos recursos, el suministro de capacitación y ayuda material para la formación de cooperativas campesinas, la construcción de viviendas asequibles en los distritos de trabajadores, y el apoyo a los programas gubernamentales en las áreas cercanas a las instalaciones petroleras, entre ellos las clases de alfabetización y las clínicas comunitarias gratuitas operadas por médicos cubanos voluntarios.

Los lazos con Cuba se profundizaron con la implementación de Barrio Adentro[2] en 2003.

Bajo este programa, que se hizo muy popular en los años siguientes, miles de médicos cubanos operaron clínicas en distritos de clase trabajadora y áreas rurales, que anteriormente tenían escaso o ningún acceso a la atención médica. Los médicos cubanos practicaban una medicina preventiva muy necesaria y prestaban servicios rutinarios de salud y de emergencia de forma gratuita.

Los médicos cubanos recibían un estipendio de 250 dólares mensuales para cubrir sus gastos de manutención. Vivían en los hogares de trabajadores en las áreas donde servían, operando clínicas en centros comunitarios y otras instalaciones. Además brindaban gran parte de la medicina, donada por Cuba, de forma gratuita. Después de recibir a los pacientes por la mañana en las clínicas ambulatorias, por las tardes visitaban a los residentes de los barrios que les habían sido asignados.

La doctora Nilda Collazo, de Las Tunas, Cuba, examina a Norge, el hijo de Jesús Menéndez (derecha), campesino de Los Portones, en julio de 2003. Se trata de una comunidad rural del municipio Duaca, en la cordillera de Corora, en el estado Lara, al noroeste de Venezuela. Collazo fue una de los 14 médicos cubanos que se ofrecieron como voluntarios allí, como parte de Barrio Adentro. Bajo este programa, que fue criticado por los ricos en Venezuela, más de 2 mil médicos cubanos ofrecieron sus servicios ese año, así como medicamentos gratuitos, en áreas donde los trabajadores han tenido poco o ningún acceso a la atención médica. (Foto: Ricardo López Hevia / Granma)

Cientos de venezolanos que entrevisté en todo el país entre 2003 y 2006 fueron prácticamente unánimes al decir que los médicos cubanos, a diferencia de muchos médicos venezolanos, los trataban como seres humanos, respondiendo a sus llamadas fuera del horario laboral, incluso en medio de la noche.

“Cuando vas a un médico de la seguridad social en Venezuela, a sus ojos eres solo un número”, me dijo Joel Mierez, un residente del barrio Monte Piedad de Caracas, durante una visita allí en octubre de 2003. “A veces ni siquiera levantan la vista de su escritorio. Marcan tu nombre, te recetan alguna pastilla y te sacan en minutos. Pero los médicos cubanos nos atienden como seres humanos. Vienen a visitarnos a casa. No les importa el barrio. Platican con nosotros y nos llegan a conocer. Aquí han mejorado el estado de ánimo”.

La Misión Robinson[3], una campaña de alfabetización que fue llevada a cabo con instructores voluntarios y ayuda material de Cuba, prácticamente eliminó el analfabetismo, especialmente en las zonas rurales. En octubre de 2005, al finalizar este esfuerzo de 27 meses que enseñó a leer y escribir a 1.5 millones de personas, Venezuela fue declarada “Territorio Libre de Analfabetismo”. Fue el segundo país de América Latina, después de Cuba en 1961, en realizar tal logro.

“Las cifras eran desalentadoras”, le dijo Javier Labrada, coordinador de los voluntarios cubanos que trabajaban junto a sus colegas locales en los programas educativos del país en ese momento, al diario cubano Granma en 2005. Unos 125 mil venezolanos se ofrecieron como voluntarios para Misión Robinson como facilitadores de las clases, transportando estudiantes y materiales, y ofreciendo sus casas y pórticos como aulas.

Milena Réngel (izquierda), estudiante universitaria, enseña a leer y escribir en una comunidad rural de Las Trincheras, Venezuela, el 7 de octubre de 2003, como parte de una campaña nacional de alfabetización. (Foto: Argiris Malapanis)

“En 1998, solo el 59 por ciento de los niños en edad escolar estaban matriculados en la escuela, 1.5 millones de personas eran analfabetas, más de 2 millones de personas no habían terminado el sexto grado y casi 2 millones no tenían la posibilidad de terminar la escuela secundaria”, dijo Labrada. “Además, no había espacio en las universidades para los 500 mil graduados de las escuelas secundarias”.

Como resultado de la Misión Robinson y esfuerzos similares, para el año 2005 se logró el objetivo de llevar a todos los habitantes del país a un nivel educativo de cuarto grado.

“Sin Cuba, la Misión Robinson hubiera sido prácticamente imposible”, dijo Chávez en 2005, agradeciendo al pueblo y al gobierno de Cuba por su contribución en la campaña de alfabetización.

Chávez rechaza el “camino cubano”

Al mismo tiempo el Movimiento Quinta República liderado por Chávez, que en 2007 se fusionó con otras organizaciones para formar el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), rechazó el camino cubano hacia un futuro genuinamente socialista.

El PSUV se negó a dirigir a los trabajadores del país para poner fin al dominio de los capitalistas, establecer un gobierno de obreros y campesinos, nacionalizar los medios de producción, y reorganizar a la sociedad en base a la solidaridad humana y la igualdad social.

En cambio, el PSUV promovió “el socialismo del siglo XXI”. Esto no era sino un eufemismo para la idea de mantener las relaciones económicas capitalistas, ahora moduladas por un mayor control estatal sobre algunas industrias privadas, y caracterizadas por una creciente concentración del poder gubernamental en manos del jefe de Estado — el presidente.

El papel cada vez más autoritario del gobierno se hizo evidente en 2006. Ese año, Chávez fue reelegido presidente de Venezuela con el 63% del voto popular. Un año antes, su partido había ganado el control total de la Asamblea Nacional del país después de que la oposición boicoteara las elecciones legislativas, así como del Tribunal Supremo y la mayor parte del poder judicial, además del Consejo Nacional Electoral.

Tras estas victorias arrolladoras, Chávez promulgó una “ley habilitante” que le permitía gobernar por decreto, con poderes prácticamente dictatoriales, durante un máximo de 18 meses. También planteó la idea, en repetidas ocasiones, de formular una reforma constitucional que le permitiera tratar de reelegirse indefinidamente, perpetuando su poder de por vida.

Estas son las características de un régimen bonapartista, aunque en este caso con un barniz de izquierda. Son lo opuesto a fortalecer el poder político de los obreros y campesinos.

Panorama-Mundial explicó el término bonapartismo en su artículo ¿Por qué bonapartista, no neofascista? publicado en diciembre de 2022. Esa discusión con nuestros lectores forma parte del análisis político que hemos ofrecido desde que ocurrió el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio de Estados Unidos por parte de una turba derechista, la cual intentó anular, por medios violentos, los resultados de las elecciones estadounidenses de 2020. La turba se inspiró en la aseveración que hizo el expresidente estadounidense Donald Trump sobre la “Gran Mentira” de una “elección robada”.

Panorama-Mundial acudió a los escritos del erudito marxista George Novack. Hace décadas, Novack escribió que el bonapartismo “lleva al extremo la concentración de poder en la cúpula del Estado, que ya es perceptible en las democracias imperialistas contemporáneas. Todas las decisiones políticas importantes están centralizadas en un sólo individuo dotado de poderes extraordinarios de emergencia. No habla ni actúa como el servidor del parlamento… sino por derecho propio como ‘el hombre del destino’ que ha sido llamado a rescatar a la nación en su hora de peligro mortal”.

El régimen de Maduro: la caricatura pandillera del chavismo

Después de que Maduro, un aliado cercano de Chávez, asumió el poder tras la muerte de su predecesor, elevó el autoritarismo del gobierno a otro nivel. Comenzando seis meses después de su elección en 2013, y basándose en una serie de leyes habilitantes, Maduro ha gobernado por decreto durante la mayor parte de su presidencia esta última década.

Bajo el impacto de los altibajos del mercado capitalista mundial que incluyen caídas periódicas en el precio del petróleo; las sanciones cada vez más estrictas de Washington y otras potencias imperialistas; y la mala gestión de los recursos estatales por parte de funcionarios gubernamentales, quienes cada vez más se valieron de sus cargos para enriquecerse, la economía de Venezuela cayó en picada.

La inflación superó el 100% en 2015, y se convirtió en una espiral de hiperinflación con una tasa del 80,000% a finales de 2018. La tasa de pobreza se disparó a más del 80% de la población en 2020. El desempleo se volvió desenfrenado. La escasez de alimentos básicos y otras necesidades básicas se extendió. Los organismos financieros internacionales declararon a Venezuela en impago de sus deudas. Este retrato económico y social presenta un contraste contundente frente a los logros, aunque hayan sido modestos, que realizó el pueblo trabajador durante el gobierno de Chávez.

Mientras la clase trabajadora y la clase media protestaban, el gobierno de Maduro utilizó a la policía y otras fuerzas de seguridad, al ejército, y a los “colectivos” — escuadrones de matones extralegales — para reprimir cualquier demanda de aliviar estas condiciones insoportables.

Esto es evidencia de que el régimen ya había degenerado del bonapartismo de Chávez a su caricatura pandillera.

Por lo tanto, no es de extrañarse que el gobierno de Maduro desatara una feroz represión contra las protestas que estallaron en los barrios de la clase trabajadora en Caracas y otras ciudades importantes en respuesta a las declaraciones oficiales de que Maduro había ganado la reelección a finales de julio. Esto queda bien documentado en el artículo de Hetland publicado en la NLR.

“Otra prueba que cuenta contra Maduro es la explosión de protestas en los barrios del sector popular el 29 de julio, un día después de las elecciones”, señaló Hetland. “Fueron claramente espontáneas, porque [la principal líder de la oposición, María Corina] Machado no había llamado a sus partidarios a salir a las calles hasta el día siguiente”.

“La evidencia de video sugiere que miles, y probablemente decenas de miles, participaron. Esto concuerda con los recuentos de la oposición que ostensiblemente demuestran el rechazo masivo a Maduro en esas áreas”, continuó Hetland.

“No se han producido protestas equivalentes en ningún otro caso reciente de la movilización opositora, la cual ha estado dominada por las clases medias y altas”.

Ubicaciones donde 23 manifestantes y espectadores (en rojo) y un miembro de las fuerzas de seguridad (en amarillo) fueron muertos durante las protestas en Venezuela tras las elecciones del 28 de julio de 2024.

Los artículos de la NLR y de otros medios han informado que las fuerzas de seguridad venezolanas mataron a 23 manifestantes y espectadores durante estas movilizaciones. El gobierno de Maduro también se ha jactado de haber arrestado a 2 mil personas durante estas protestas.

A pesar de estos hechos, muchos en la izquierda han estado presentando apologías disculpando a Maduro por el hecho de que su régimen está en conflicto con Washington y otras potencias imperialistas. Es necesario oponerse activamente a cualquier forma de intervención imperialista en Venezuela. Pero concederle apoyo político al tan desacreditado régimen de Maduro perjudica los intereses del pueblo trabajador de Venezuela.

Compartimos la conclusión de Hetland de que “los socialistas, de cualquier estirpe, no deberían encubrir a un gobierno que altera los resultados de las elecciones y luego se aferra al poder castigando brutalmente a los más pobres de entre sus ciudadanos cuando protestan”.

Aunque este es un artículo firmado, el análisis refleja las opiniones de todos los editores de Panorama-Mundial.


NOTAS

[1] Para más información sobre cómo el pueblo trabajador derrotó el intento de golpe de estado de 2002 respaldado por Estados Unidos para intentar derrocar al gobierno democráticamente electo de Hugo Chávez, vea el artículo ‘We’re fighting to defend workers in Venezuela,’  [‘Luchamos por defender a los trabajadores en Venezuela’], el informe de un testigo presencial publicado en el periódico Militant el 12 de agosto de 2002.

[2] Para más información sobre Barrio Adentro, ver Médicos cubanos en Venezuela operan clínicas de barrio gratuitas y Clínicas de barrio competentes operadas por médicos cubanos repartidas por toda Venezuela, publicados en las ediciones del 3 de noviembre de 2003 y del 11 de mayo de 2004, respectivamente, de la revista semanal Militant.

[3] Para más información sobre la Misión Robinson, la campaña de alfabetización, puede ver Venezolanas realizan campaña de alfabetización con ayuda y formadores voluntarios desde Cuba y Las campañas nacionales de alfabetización involucran a 4 millones de personas en clases de educación de adultos, publicado en las ediciones del 10 de noviembre de 2003 y del 11 de mayo de 2004, respectivamente, de la revista semanal Militant.


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