Lucha contra la brutalidad policial

El policía que mató a Jesse Sarey recibe casi la sentencia máxima



Por Geoff Mirelowitz

SEATTLE, 25 de enero de 2025 — Hace dos días la jueza del Tribunal Superior del Condado de King, Nicole Gaines Phelps, le impuso casi la sentencia máxima de 16 años y 8 meses de prisión a Jeffrey Nelson, ex oficial de policía de Auburn, Washington. En junio, un jurado condenó a Nelson por los dos cargos presentados en su contra por la muerte de Jesse Sarey: asesinato en segundo grado y agresión en primer grado.

Sarey, de 26 años, hijo de un inmigrante de Camboya, experimentaba una crisis de salud mental cuando fue herido por dos disparos el 31 de mayo de 2019. Sin embargo, como observó la jueza en extensos comentarios desde el estrado, cuando fue asesinado Sarey estaba desarmado y no representaba un peligro para nadie más.

La sentencia fue noticia de primera plana en el Seattle Times y fue más ampliamente reportada en todo Estados Unidos, incluso en el New York Times.

Jeffrey Nelson comparece al ser sentenciado en el Centro Regional de Justicia Maleng del condado de King en Kent el 23 de enero de 2025. Nelson, ex oficial de policía de Auburn, es el primer policía en Washington que ha sido condenado por asesinar a alguien mientras estaba de servicio. (Foto: Karen Ducey / The Seattle Times)

“El juicio”, informó el diario de Seattle, “representó una serie de hitos en el sistema legal de Washington, entre ellos la primera condena bajo las nuevas medidas para adjudicar responsabilidad policial enumeradas en la Iniciativa 940 de 2019”.

El New York Times agregó: “La iniciativa relajó los estándares que debían cumplirse para enjuiciar penalmente a los oficiales de policía por el uso de fuerza letal. Antes del cambio legal, los fiscales tenían que demostrar que los agentes habían actuado con malicia. Según la reforma, un jurado debe decidir si la acción del oficial fue razonable”.

Estuve en la sala del tribunal el jueves 23 de enero. Una sala tan abarrotada — tanto con familiares y partidarios de Jesse Sarey como con partidarios de Nelson — que alistaron una sala adicional para los que no pudieron entrar.

En un almuerzo que organizó la familia de Sarey después de la audiencia, informaron que además unas 180 personas vieron la transmisión de Zoom proporcionada por el tribunal. Desafortunadamente, esa transmisión fue interrumpida a mitad del proceso cuando fue hackeada con imágenes pornográficas por uno o más individuos desconocidos.

La sentencia impuesta marcó la conclusión, por ahora, de una lucha por la justicia que ha durado más de cinco años. Ha sido dirigida por la familia Sarey y encabezada por la implacable determinación de Elaine Simons, la madre adoptiva de Jesse. En cada etapa de esta contienda, Simons ha insistido en que se reconozca la vida de Jesse, y no solo su trágica muerte. Ella ha enfatizado que la lucha por la justicia para Jesse es parte de una lucha más amplia, liderada por todas aquellas familias afectadas por la violencia policial que han perdido a sus seres queridos.

Como ocurrió el día de la condena de Nelson y en innumerables manifestaciones y eventos a lo largo del camino, estuvieron presentes muchos miembros de esas familias afectadas, algunos viajando el jueves desde lugares tan lejanos como Oregon y Spokane, Washington. Como lo ha hecho constantemente, Simons invitó a cada una de estas familias afectadas a decir los nombres de sus seres queridos y hablar con la prensa que se reunió después de la audiencia. De esta manera, Simons como muchos otros dan un ejemplo de solidaridad mutua que es de suma importancia, ahora y en el futuro.

En la sala del tribunal, Simons y otros miembros de la familia de Jesse, entre ellos sus hermanos Matthew (por medio de Zoom) y Kolton, y su hermana adoptiva Amelia Dillard, ofrecieron contundentes declaraciones al tribunal sobre el impacto que las acciones de Nelson tuvo sobre ellos y su familia. La madre de Jesse, Kari, y su hermano Torell murieron en los años transcurridos entre el asesinato de Jesse y la condena de Nelson. Los familiares afirmaron que sus muertes tempranas tuvieron que ver con la tragedia. “Usted, señor Nelson, le robó el futuro a Jesse” dijo Simons. “Creo que su madre, Kari, murió con el corazón roto. Ella lo vio arrestado y procesado, pero no vivió para ver que se hiciera justicia”.

La esposa de Nelson, Natalie Mounts, así como un subjefe del departamento de policía de Auburn y otros policías, hicieron declaraciones. También se informó que la alcaldesa de Auburn estuvo presente, aunque no ofreció una declaración.

Palabras de la jueza

Por lo tanto, los comentarios de la jueza Phelps al imponer casi la sentencia máxima fueron claramente dignos de mención. Se refirió directamente al apoyo que Nelson recibió del departamento de policía de Auburn, refiriéndose a su falta de remordimiento por las acciones de Nelson.

La jueza de la Corte Superior del Condado de King, Nicole Gaines Phelps, al emitir la sentencia contra el ex oficial de policía Jeffrey Nelson el 23 de enero. (Foto: Karen Ducey / The Seattle Times)

“Consideraría sus declaraciones como más creíbles”, dijo Phelps, “y les daría más peso si al menos reconociera que este hombre tiene un pasado que no es consistente con la persona que usted vio”, dijo Phelps. “Ni una sola persona lo hizo, y los videos hablan por sí mismos. Así que eso me dice que el departamento de policía de Auburn va a apoyar a cualquiera y a cada uno, siempre y cuando tengan chapa policial y uniforme”.

Phelps se refería a los videos del asesinato de Sarey que fueron mostrados al jurado. Phelps también se refirió a otra información que se le ocultó al jurado con el argumento de que podría haber sido perjudicial por no estar directamente relacionada al asesinato de Jesse. Eso incluía el hecho de que, antes del asesinato de Sarey, mientras estaba de servicio, Nelson había matado a otras dos personas, a Brian Scaman y a Isaiah Obet. La ciudad de Auburn le pagó a la familia de Obet 1.25 millones de dólares por acuerdo judicial.

Sin embargo, ya emitido el veredicto, Phelps se refirió a una conversación que Nelson tuvo en una ocasión con otro policía de Auburn. Hablando de alguien a quien estaban observando, Nelson dijo: “¿Quieres joderlo? Yo quiero joderlo”.

Y ella continuó: “Si quieres poner a prueba el carácter de un hombre, dale poder. En esta situación, agregaría darle poder, una chapa policial y una pistola. El carácter es la persona que eres cuando nadie te está mirando. Cuando el oficial Nelson pensó que nadie estaba mirando… aprovechó la oportunidad para hacerle daño a otros”.

Phelps también habló desde el estrado directamente con Elaine Simons, reconociendo que Simons había asistido a “todas las audiencias excepto una” en este caso que se prolongó durante varios años, marcado por muchas prórrogas antes de que finalmente comenzara el juicio. “Yo la vi” dijo la jueza. Eso resonó entre muchos familiares afectados que, como Simons, nunca se han dado por rendidos en su lucha por obtener alguna forma de justicia, sin importar lo difícil que haya sido ese camino.

Elaine Simons usa aretes con una foto de su hijo adoptivo, Jesse Sarey, el 23 de enero durante la sentencia del ex oficial de policía de Auburn, Jeffrey Nelson, en el Centro de Justicia Regional Maleng del condado de King en Kent. En 2019, Nelson le disparó fatalmente a Sarey. (Foto: Karen Ducey / The Seattle Times)

Phelps también falló en contra de las mociones de la defensa tratando de anular la condena por agresión (con el argumento de que el delito fue solo “un incidente”). Sin embargo, los dos cargos se derivaron del hecho de que después de incapacitar a Jesse con su primer disparo, Nelson despejó su arma, miró a su alrededor y le disparó nuevamente en la cabeza.

Parecía claro que el abogado de Nelson estaba debatiendo los hallazgos del jurado. Del mismo modo, al solicitar una sentencia reducida, el abogado de Nelson argumentó que los hechos del caso fueron impugnados. Eso, por supuesto, es cierto, pero el jurado emitió una decisión. Los abogados de Nelson trataron de volver a litigar el caso con sus argumentos durante la sentencia. La jueza los rechazó todos.

Debido a que Nelson es el primer oficial de policía condenado bajo la ley establecida por el referéndum I-940, Phelps subrayó que la naturaleza de este caso sienta un precedente.

“El respeto por la ley, aquí, va más allá de usted, oficial Nelson”, dijo Phelps. “Este es el primer caso en el que se acusa a un oficial de policía y, de alguna manera, sirve como un telescopio para que otros vean la conducta policial y para que la policía se acuerde de apegarse a su entrenamiento cuando participe en estas situaciones para que no se vuelvan letales para ellos o para otros a los que han jurado proteger y servir”.

El tema de la “capacitación de la policía” ocupó un lugar destacado en los testimonios durante el juicio. Otros oficiales habían sido enviados para ayudar a Nelson, quien hubiera podido — y la fiscalía argumentó que debería — haber esperado antes de acercarse a Jesse para arrestarlo por su cuenta. La fiscalía también impugnó el hecho de que Nelson usara su arma de manera contraria a lo que aconseja el entrenamiento formal en tales situaciones.

Jesse Sarey, de 26 años, fue asesinado a tiros el 31 de mayo de 2019 por el entonces oficial de policía de Auburn, Jeffrey Nelson. (Foto: Cortesía de Elaine Simons)

Ese testimonio pudiera haber influido sobre el jurado, pero la clave fue la evidencia en video que hizo que fuera increíble para los miembros del jurado la afirmación de Nelson de que estaba actuando en defensa propia. Muchas familias afectadas por la violencia policial son dolorosamente conscientes de que tales pruebas rara vez están disponibles y que, independientemente de lo que se imparta en las clases formales de capacitación policial, en la calle muchos policías actúan, como lo hizo Nelson, como juez, jurado y verdugo.

‘No nos quita el dolor’

En declaraciones a los medios de comunicación tras la sentencia, Fred Thomas, que junto a su esposa Annalesa perdió a su hijo Leonard en un asesinato policial en el 2013, acogió la sentencia de Nelson. Pero en voz alta declaró: “No nos quita el dolor. No me devuelve a mi hijo”.

Desde arriba siguiendo las manecillas del reloj: Elaine Simons, madre adoptiva de Jesse Sarey, con otras familias afectadas por la violencia policial, hablando con los medios noticiosos tras la sentencia de Nelson. Fred Thomas, con Marilyn Covarrubias y Sonia Joseph a su derecha, quienes perdieron a sus hijos a causa de la violencia policial; también puede verse en esta foto a Po Leapai (con gafas), cuyo primo fue asesinado por la policía. Koleton Sarey, hermano de Jesse Sarey, hablando sobre el impacto de la sentencia de Nelson. Muchas familias afectadas por la brutalidad policial estuvieron presentes en la sala del tribunal el 23 de enero. (Fotos: Lisa Ahlberg)

Si bien la sentencia marca un momento que define esta lucha, no es el último. Los abogados de Nelson han declarado su intención de apelar la condena y la sentencia.

También es necesario señalar que el día anterior a la sentencia de Nelson, Donald Trump emitió indultos presidenciales a dos policías condenados en Washington D.C., uno de asesinato en segundo grado y obstrucción a la justicia, y el otro por participar en el encubrimiento de los hechos. A diferencia de Nelson, que ha estado en la cárcel desde su condena en junio, esos dos policías habían estado libres bajo fianza.

“‘Fueron arrestados, encarcelados durante cinco años porque persiguieron a un ilegal’, dijo el señor Trump el martes”, informó el New York Times. “‘Y supongo que sucedió algo donde algo salió mal, y arrestaron a los dos oficiales y los metieron en la cárcel por perseguir a un criminal’.

“De hecho, el señor Hylton-Brown [la víctima de los policías] era ciudadano estadounidense”, dijo David L. Shurtz, un abogado que representa a los herederos de Hylton-Brown. Y fueron los oficiales de policía, no el Sr. Hylton-Brown, quienes fueron encontrados culpables de haber cometido un crimen”.

La estación de televisión KING 5 Seattle publicó en YouTube el video completo de la audiencia judicial que duró cuatro horas y 26 minutos. Puede verlo aquí.


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