Por Geoff Mirelowitz
KENT, Washington, 28 de junio — Un jurado en el condado King condenó ayer al oficial de policía que mató a Jesse Sarey hace cinco años. Jeffrey Nelson, un oficial de la policía de Auburn, Washington, fue declarado culpable de los dos cargos presentados en su contra: asesinato en segundo grado y agresión en primer grado. Fue un golpe contra la violencia policial y brinda cierto grado de justicia para las víctimas.
Rodeada de miembros de otras familias que han perdido a un ser querido debido a un asesinato policial, la madre adoptiva de Sarey, Elaine Simons, se dirigió a los medios de comunicación fuera del juzgado. “Esto es justicia no solo para la familia Sarey, sino para el estado de Washington… y otras familias afectadas”, que han sufrido pérdidas como esta, dijo.

Simons calificó el veredicto del jurado como “un precedente”. Es la primera vez que un oficial de la policía de Washington ha sido acusado y condenado por asesinato y por cometer violencia estando en servicio.
Los cargos contra Nelson se presentaron como resultado de los cambios en la ley del estado de Washington a raíz de la aprobación de la Iniciativa 940, en un referéndum estatal en 2018.
Jesse Sarey tenía 26 años cuando fue asesinado el 31 de mayo de 2019 por Nelson en Auburn, Washington. Ese día Sarey sufría una crisis de salud mental.
Cuando se enfrentó a Nelson en el incidente que lo llevó a la muerte, Sarey estaba buscando algo para beber en una caja de latas de refresco desechadas, como Simons ha explicado a menudo. Nelson rápidamente agravó el incidente, sacó su arma y le disparó a Sarey en el abdomen. Segundos después, le volvió a disparar en la cabeza. El primer disparo mató a Sarey y en base a eso fue acusado de asesinato. La acusación de agresión se emitió debido al segundo disparo.

Durante los últimos cinco años Simons y otros miembros de la familia Sarey y sus partidarios libraron una campaña incansable por lograr justicia para Jesse. Simons contó la historia de la vida y la muerte de Jesse a lo largo de las protestas masivas contra la violencia policial que estallaron en 2020 tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis.
Incluso cuando esas protestas amainaron, Simons siguió trabajado con miembros de otras familias afectadas en el estado de Washington y en todo el país para mantener vigente en foros públicos el tema de la violencia policial y la lucha por la justicia.
Simons y la familia Sarey se enfocaron en lograr que Nelson fuera condenado por la muerte de Jesse. En declaraciones a los medios de comunicación después del veredicto, Simons se refirió a la madre de Jesse, Kari, y a su hermano Torrell, quienes murieron antes de que Nelson fuera finalmente llevado a juicio. También expresó su gratitud a los medios de comunicación que informaron sobre el caso a medida que se desarrollaba y a las familias afectadas y otros activistas que lucharon junto a la familia de Jesse para obtener justicia.
Luego presentó a tres miembros de familias afectadas que han sido firmes partidarios de esta lucha y los instó a decir los nombres de sus propios seres queridos que han sido asesinados por la policía. Sonia Joseph pronunció el nombre de su hijo, Giovonn Joseph-McDade, cuyo “angelversario” (el aniversario de su muerte en 2017) fue tres días antes, el 24 de junio.

A Joseph le siguió Kathleen Strickland, cuyo hijo Enosa “EJ” Strickland también fue asesinado por un policía de Auburn, solo 11 días antes de la muerte de Jesse Sarey. Le siguió Po Leapai, cuyo primo Iosa Faletogo murió a manos de seis policías de Seattle en la víspera de Año Nuevo de 2018.
‘Cuando una familia impactada gana, todos ganamos’
“Cuando una familia afectada gana, todos ganamos”, dijo Leapai a la prensa; es un punto que ha mencionado a menudo en mítines y protestas desde la muerte de su primo. “Pero también lo sentimos cuando se niega la justicia”, continuó, refiriéndose a la muerte de Manuel Ellis, asesinado por la policía de Tacoma el 3 de marzo de 2020. El 21 de diciembre de 2023, un jurado en Tacoma declaró “no culpables” a los tres policías involucrados, en un resultado que consternó y enfureció a la familia de Ellis y a los que se oponen a la violencia policial.
Los asesinatos de Ellis, Faletogo, Strickland y Joseph-McDade son algunos entre muchos en los que los agentes de la policía no han sido responsabilizados por asesinato. Si bien algunas familias han ganado en juicios civiles contra los departamentos de policía involucrados, en la mayoría de los casos los oficiales responsables han sido absueltos. Por lo tanto, el veredicto de Nelson se destaca como un ejemplo importante — y una advertencia para otros policías — de que sí es posible lograr que los policías que matan rindan cuentas.
Pero no nos engañemos, para que eso ocurra la lucha de las familias afectadas y de sus partidarios es esencial. Panorama-Mundial informó sobre las experiencias en esa lucha tal y como fueron relatadas en una video reunión en vivo de Facebook el 21 de marzo de 2021 (en inglés). Simons fue una de las principales organizadoras de ese evento, que se enfocó en las historias y las demandas de las familias que han perdido a sus seres queridos a causa de la violencia policial en el estado de Washington.
Leapai también mencionó esto cuando habló de la “resiliencia a lo largo de los años” de Elaine Simons y su papel como “líder en nuestra comunidad”.
Quienes han participado en la lucha contra la violencia policial saben que lo mismo puede decirse de Leapai, Joseph, Strickland y muchos otros.
Tras el veredicto, Katrina Johnson, prima de Charleena Lyles, asesinada por policías de Seattle en 2017, llegó al juzgado para unirse a Simons y a otros para hacer acto de presencia tras la condena de Nelson. Lo mismo hizo Andre Taylor, cuyo hermano Che Taylor fue asesinado a tiros por la policía de Seattle en 2016. Johnson, Taylor y otros familiares afectados fueron los principales organizadores del esfuerzo por lograr que fuera aprobada la ley I-940. Leslie Cushman, abogada de Olympia y autora de la I-940, acompañó a Simons en el tribunal durante todo el día y a menudo asistió al juicio.
Nelson fue puesto bajo custodia después de que se leyó el veredicto. La sentencia está programada para el 16 de julio. Durante los últimos cinco años, desde que le disparó a Sarey, Nelson ha estado bajo licencia administrativa pagada. Permaneció en libertad bajo fianza, aunque sujeto a arresto domiciliario. Sus abogados pidieron continuar con ese acuerdo hasta la fecha de la sentencia. La juez Nicole Gains Phelps rechazó la solicitud, señalando que Nelson ahora ha sido condenado por delitos violentos.

Los abogados de Nelson también anunciaron que planean solicitar un nuevo juicio, aunque no dijeron por qué motivos. Cabe destacar que, después de prometer en las declaraciones iniciales del juicio que Nelson testificaría en defensa propia, su equipo de defensa decidió no llamarlo al estrado. Además, en los alegatos finales del 20 de junio, la defensa le dijo al jurado que había decidido no llamar a prácticamente ningún testigo porque, afirmó, la fiscalía no había sido capaz de probar el caso, por lo que era necesaria poca refutación.
En ese alegato final, la defensa alegó que la muerte de Sarey fue “trágica”, pero que también fue su propia culpa. El veredicto deja claro que el jurado no se creyó ese argumento engañoso, que contradecía las pruebas presentadas durante el juicio.
Jesse Sarey no fue la primera persona asesinada por Nelson. El oficial le disparó y mató a Brian Scaman en 2011. Mató a Isaiah Obet en 2017. Por sus acciones en el asesinato de Obet fue galardonado con la Medalla de Valor por el Departamento de Policía de Auburn. La juez Phelps había dictaminado que estos asesinatos anteriores no podían ser presentados como evidencia en este juicio, por lo que el jurado no estaba al tanto de ellos. Pero el jurado estaba claramente al tanto de lo que la evidencia mostraba sobre la muerte de Sarey.
De inmediato, la condena de Nelson fue una gran noticia en el área de Seattle. Fue el tema de un enorme titular de primera plana en el Seattle Times de hoy. Al menos una estación local de televisión, KING 5, transmitió en vivo la sesión final de la corte. Muchos otros medios de comunicación le dieron una cobertura destacada al veredicto.
El artículo del Seattle Times citó a James Bible, el abogado que representa a la familia de Manuel Ellis:
“He pasado muchas noches con personas que perdieron a seres queridos porque fueron asesinados por las fuerzas del orden, y las he visto en sus peores momentos”, dijo Bible. “Y saber que 12 miembros del jurado pueden ver todos los hechos y llegar a la conclusión de que este hombre no tenía que morir, que de hecho debería haber vivido, es un momento realmente importante en cuanto a rendición de cuentas”.
Como más de un partidario de la justicia para Jesse declaró después del veredicto, “la vida de Jesse importaba”.
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Categories: Lucha contra la brutalidad policial
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