Palestina/Israel

“Un campo de exterminio”: comandantes israelíes ordenan a sus tropas disparar deliberadamente contra gazatíes desarmados buscando ayuda



El siguiente artículo apareció por primera vez en el diario israelí Haaretz el 27 de junio de 2025. Es un informe devastador sobre el asesinato deliberado de al menos cientos de palestinos y de muchos miles de palestinos más que han sido heridos cuando acudían a recibir ayuda humanitaria.

Según los soldados y oficiales que hablaron con Haaretz, sus comandantes les ordenaron abrir fuego contra la gente que buscaba alimentos en los puntos de distribución de ayuda a pesar de saber que no representaban una amenaza.

Un soldado describió los centros de distribución como un “campo de exterminio”.

“Donde yo estaba, entre una y cinco personas eran asesinadas cada día”, dijo el soldado a Haaretz. “Los tratan como una fuerza hostil, no usan medidas para el control de multitudes, sin gases lacrimógenos. Sólo abren fuego con todo lo imaginable: ametralladoras pesadas, lanzagranadas, morteros… Nuestra forma de comunicación son los disparos.”

El soldado agregó: “Abrimos fuego temprano en la mañana desde unos cientos de metros de distancia si alguien intenta ponerse en línea, y a veces simplemente cargamos contra ellos a corta distancia. Pero no hay peligro para las fuerzas”. Según él, “no tengo conocimiento de un solo caso de fuego de respuesta. No hay enemigo, no hay armas”.

“Cuando preguntamos por qué abrieron fuego, nos dijeron que era una orden desde arriba y que los civiles habían planteado una amenaza para las tropas”, dijo un oficial de reserva de alto rango al mando de las tropas en un área donde ocho palestinos que esperaban recibir comida murieron en un incidente. “Puedo decir con certeza que la gente no estuvo cerca de las fuerzas y no las puso en peligro. No tenía sentido — simplemente los mataron, por nada. Eso de matar a gente inocente se ha normalizado. Constantemente nos decían que en Gaza no había nadie que no fuera un combatiente, y parece que ese mensaje caló entre las tropas”.

“Hoy en día, cualquier contratista privado que trabaje en Gaza con equipos de ingeniería recibe 5 mil shekels [unos 1,500 dólares] por cada casa que demuelen”, dijo a Haaretz un combatiente veterano. “Se están ganando una fortuna. Desde su perspectiva, el tiempo en que no están demoliendo casas representa una pérdida de dinero, y las fuerzas tienen que proteger el trabajo que hacen. Los contratistas, que actúan como una especie de sheriff, demuelen donde les da la gana a lo largo de todo el frente”.

“Como [los contratistas] buscan protegerse, se producen tiroteos y matan a la gente”, agregó. “Estas son áreas donde a los palestinos se les permite estar, nosotros somos los que nos acercamos y decidimos que nos han puesto en peligro. Así que para que un contratista gane otros 5 mil shekels y derribe una casa, se considera aceptable matar a gente que solo está buscando comida”.

Estas prácticas, además del uso generalizado de alimentos como arma de guerra al bloquear la ayuda humanitaria que Egipto y otros países envían a Gaza, se encuentran entre los crímenes contra la humanidad que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han estado cometiendo durante la guerra de casi dos años que libra Israel contra el pueblo palestino en Gaza.

Como señaló Panorama-Mundial en su reciente editorial en contra de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Israel ha “confinado a 2 millones de palestinos en zonas inhabitables que comprenden apenas el 20% del pequeño territorio de la franja, después de matar a más de 56 mil, herir a casi 132 mil palestinos y convertir gran parte de Gaza en escombros “.

Otro artículo, publicado recientemente en Haaretz, explica que estas cifras subestiman la magnitud de la matanza. Se titulaba 100 mil muertos: Lo que sabemos sobre el verdadero número de muertos en Gaza. “El número de muertos en Gaza, según lo que informa el Ministerio de Salud palestino, subestima la verdadera escala de la crisis”, agregó su subtítulo. “El hambre, las enfermedades y los tiroteos israelíes contra los centros de distribución de alimentos han hecho de la guerra en la Franja una de las más sangrientas del siglo XXI”.

Panorama-Mundial publica el siguiente artículo para información de nuestros lectores. El título, el subtítulo, las fotos y el texto a continuación han sido tomados del original.

— Los editores de Panorama-Mundial

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«Es un campo de exterminio»: ordenan a los soldados de las FDI a que disparen deliberadamente contra gazatíes desarmados que esperan ayuda humanitaria

Oficiales y soldados de las FDI dijeron a Haaretz que se les ordenó disparar contra multitudes desarmadas cerca de los sitios de distribución de alimentos en Gaza, incluso cuando no había ninguna amenaza presente. Cientos de palestinos han muerto, lo que ha llevado a la fiscalía militar a pedir que se realice una investigación de posibles crímenes de guerra. Netanyahu y Katz rechazan las afirmaciones y las llaman “libelos de sangre”.

Palestinos se reúnen en un centro de distribución de ayuda establecido por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF por sus siglas en inglés), de gestión privada, cerca del campo de refugiados de Nuseirat, en el norte de la Franja de Gaza, el 25 de junio de 2025. (Foto: Eyad BABA / AFP)

Por Nir Hasson, Yaniv Kubovich y Bar Peleg

27 de junio de 2025

Soldados israelíes en Gaza dijeron a Haaretz que durante el último mes el ejército les ha disparado deliberadamente a los palestinos cerca de los sitios de distribución de ayuda.

Las conversaciones con oficiales y soldados revelan que comandantes ordenaron a las tropas que les dispararan a las multitudes para ahuyentarlas o dispersarlas, a pesar de estar claro que no representaban ninguna amenaza.

Un soldado describió la situación como un colapso total de los códigos éticos de las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza.

Según el Ministerio de Salud de Gaza, dirigido por Hamás, 549 personas han muerto cerca de centros de ayuda y en áreas donde los residentes han esperado camiones de alimentos de la ONU desde el 27 de mayo. Más de 4 mil personas han resultado heridas, pero sigue sin estar claro el número exacto de muertos o heridos por los disparos de las FDI.

Haaretz se ha enterado de que el Fiscal General Militar ha dado instrucciones al Mecanismo de Determinación y Evaluación de los Hechos del Estado Mayor de las FDI, un organismo encargado de revisar incidentes que involucran posibles violaciones de las leyes de la guerra, de que investigue los presuntos crímenes de guerra en esos sitios.

En un comunicado emitido tras la publicación de esta denuncia, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz rechazaron las acusaciones, a las que llamaron “libelos de sangre”.

Los centros de ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF) comenzaron a funcionar en la Franja a finales de mayo. Las circunstancias que llevaron a la creación de esta fundación y de cómo es financiada son turbias: se sabe que fue creada por Israel en coordinación con evangélicos estadounidenses y contratistas de seguridad privada. Su actual CEO es un líder evangélico cercano al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Palestinos se reúnen para recibir suministros de ayuda en Beit Lahía, en el norte de la Franja de Gaza, el 25 de junio de 2025. (Foto: Dawoud Abu Alkas / Reuters)

La GHF opera cuatro puntos de distribución de alimentos – tres en el sur de Gaza y uno en el centro – conocidos en las FDI como “centros de distribución rápida” (Mahpazim). Su personal está integrado por trabajadores estadounidenses y palestinos y su seguridad la proporcionan las FDI desde una distancia de varios cientos de metros.

Miles, y a veces decenas de miles de habitantes de Gaza, llegan a diario para recoger alimentos de estos sitios.

Al contrario de lo prometido inicialmente por la fundación, la distribución es caótica, con multitudes que se abalanzan sobre las pilas de cajas. Desde que se abrieron los centros de distribución rápida, Haaretz ha contabilizado 19 incidentes de tiroteos en sus proximidades. Si bien las identidades de los tiradores no siempre están claras, las FDI no permiten que personas armadas ingresen a estas zonas humanitarias sin su conocimiento.

Los centros de distribución suelen abrir solo una hora cada mañana. Según los oficiales y soldados que sirvieron en sus inmediaciones, las FDI le disparan a la gente que llega antes del horario de apertura para evitar que se acerquen, o también después del cierre de los centros, para dispersarlas. Dado que algunos de los tiroteos ocurrieron por la noche – antes de su apertura – es posible que algunos civiles no pudieran ver los límites del área designada.

“Es un campo de exterminio”, dijo un soldado. “En el lugar donde yo estaba, mataban a entre una y cinco personas cada día. Los tratan como una fuerza hostil, no usan medidas para el control de multitudes, sin gases lacrimógenos. Sólo abren fuego con todo lo imaginable: ametralladoras pesadas, lanzagranadas, morteros. Luego, una vez que se abre el centro, el tiroteo se detiene y saben que pueden acercarse. Nuestra forma de comunicación son los disparos”.

El soldado agregó: “Abrimos fuego temprano en la mañana si alguien intenta ponerse en línea desde unos pocos cientos de metros de distancia, y a veces simplemente cargamos contra ellos a corta distancia. Pero no hay peligro para las fuerzas”. Según él, “no tengo conocimiento de un solo caso de fuego de respuesta. No hay enemigo, no hay armas”. También dijo que la actividad en su área de servicio se conoce como Operación Pescado Salado, el nombre de la versión israelí del juego infantil “Luz roja, luz verde”.

Los oficiales de las FDI dijeron a Haaretz que el ejército no permite que el público en Israel o en el extranjero vea imágenes de lo que sucede alrededor de los sitios de distribución de alimentos. Según ellos, el ejército está satisfecho de que las operaciones del GHF hayan evitado un colapso total de la legitimidad internacional para continuar la guerra. Creen que las FDI han logrado convertir a Gaza en un “patio trasero”, especialmente desde que comenzó la guerra con Irán.

Palestinos cargan con paquetes de ayuda humanitaria distribuidos por la Fundación Humanitaria de Gaza, operada por una organización respaldada por Estados Unidos, en Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el jueves 26 de junio de 2025. (Foto: Abdel Kareem Hana / AP)

“Ya a nadie le interesa Gaza”, dijo un reservista que completó otra ronda de servicio en el norte de la Franja esta semana. “Se ha convertido en un lugar con sus propias reglas. La pérdida de vidas humanas no significa nada. Ni siquiera es un ‘incidente desafortunado’, como se solía decir”.

Un oficial que trabajaba en el destacamento de seguridad de un centro de distribución describió el enfoque de las FDI como profundamente defectuoso: “Trabajar con una población civil cuando tu único medio de interacción es abrir fuego, eso es muy problemático, por no decir otra cosa”, dijo a Haaretz. No es ni ética ni moralmente aceptable que la gente tenga que llegar, o no pueda llegar, a una [zona humanitaria] bajo el fuego de tanques, francotiradores y proyectiles de mortero”.

El oficial explicó que la seguridad en esos sitios está organizada en varios niveles. Dentro de los centros de distribución y el “corredor” que conduce a ellos hay trabajadores estadounidenses, y las FDI no tienen permiso para operar en ese espacio. Una capa más externa está formada por supervisores palestinos, algunos de ellos armados y afiliados a la milicia de Abu Shabab.

El perímetro de seguridad de las FDI incluye tanques, francotiradores y morteros cuyo propósito, según el oficial, es proteger a los presentes y garantizar que se pueda distribuir la ayuda.

“Por la noche, abrimos fuego para indicarle a la población que esta es una zona de combate y que no deben acercarse”, dijo el oficial. “Una vez”, relató, “los morteros dejaron de disparar y vimos que la gente comenzaba a acercarse. Así que reanudamos el fuego para dejar claro que no estaba permitido. Al final, uno de los proyectiles cayó sobre un grupo de personas”.

En otros casos, dijo, “disparamos ametralladoras desde tanques y lanzamos granadas. Hubo un incidente en el que un grupo de civiles fue alcanzado mientras avanzaba en medio de la niebla. No fue intencional, pero estas cosas pasan”.

Señaló que también hubo víctimas mortales y heridos entre los soldados de las FDI en estos incidentes. “Una brigada de combate no tiene las herramientas para manejar a una población civil en una zona de guerra. Disparar morteros para mantener alejada a gente que está hambrienta no es ni profesional ni humano. Sé que entre ellos hay activistas de Hamás, pero también hay personas que simplemente quieren recibir ayuda. Como país, tenemos la responsabilidad de garantizar que eso suceda de manera segura”, dijo el oficial.

El oficial señaló otro problema con los centros de distribución: su falta de consistencia. Los residentes no saben cuándo abrirá cada centro, lo que aumenta la presión sobre esos centros y contribuye a causar daños a los civiles.

“No sé quién toma las decisiones, pero damos instrucciones a la población y luego no las cumplimos o las cambiamos”, dijo.

“A principios de este mes, hubo casos en los que se nos notificó que se había enviado un mensaje que decía que el centro abriría por la tarde, y la gente se presentó temprano en la mañana para ser la primera en la fila para recibir comida. Como llegaron demasiado temprano, la distribución se canceló ese día”.

Contratistas como alguaciles

Según los relatos de comandantes y combatientes, se suponía que las FDI debían mantenerse a una distancia segura de las zonas de población palestina y los puntos de distribución de alimentos. Sin embargo, las acciones de las fuerzas sobre el terreno no se ajustan a los planes operacionales.

“Hoy en día, cualquier contratista privado que trabaja en Gaza con equipos de ingeniería recibe 5 mil shekels por cada casa que demuelen”, dijo un combatiente veterano. Se están ganando una fortuna. Desde su perspectiva, el tiempo en que no están demoliendo casas representa una pérdida de dinero, y las fuerzas tienen que proteger el trabajo que hacen. Los contratistas, que actúan como una especie de sheriff, demuelen donde les da la gana a lo largo de todo el frente

Como resultado, agregó el combatiente, la campaña de demolición de los contratistas los lleva, junto con sus destacamentos de seguridad relativamente pequeños, cerca de los puntos de distribución o a lo largo de las rutas utilizadas por los camiones de ayuda.

Un palestino carga un saco de harina mientras la gente se reúne para recibir suministros de ayuda en Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el 26 de junio de 2025. (Foto: Hatem Khaled / Reuters)

“Como [los contratistas] buscan protegerse, se producen tiroteos y matan a la gente”, dijo. “Estas son áreas donde se permite estar a los palestinos, somos nosotros los que nos acercamos y decidimos que nos ponían en peligro. Por lo tanto, para que un contratista gane otros 5.000 shekels y derribe una casa, se considera aceptable matar a personas que solo buscan comida”.

Un oficial de alto rango cuyo nombre aparece repetidamente en los testimonios sobre los tiroteos cerca de los puestos de ayuda es el general de brigada Yehuda Vach, comandante de la División 252 de las FDI. Haaretz informó anteriormente cómo Vach convirtió el corredor de Netzarim en una ruta mortal, puso en peligro a los soldados sobre el terreno y se sospechaba que ordenó la destrucción de un hospital en Gaza sin autorización.

Ahora, un oficial de la división dice que Vach decidió dispersar a los grupos de palestinos que esperaban camiones de ayuda de la ONU abriendo fuego. “Esa es la política de Vach”, dijo el oficial, “pero muchos de los comandantes y soldados la aceptaron sin cuestionarla. Se supone que [los palestinos] no deberían estar allí, así que la idea es asegurarse de que se vayan, incluso si solo están allí para recibir alimentos”.

La división de Vach no es la que opera en la zona. Es responsable del norte de Gaza y, por lo tanto, la política de Vach es relevante para los que saquean los camiones de ayuda de la ONU, y no para los puestos de GHF.

Un soldado reservista de tanque que recientemente sirvió en la División 252 en el norte de Gaza confirmó los informes y explicó el “procedimiento de disuasión” de las FDI para dispersar a los civiles que se reúnen en violación de las órdenes militares.

“Los adolescentes que esperan los camiones se esconden detrás de montículos de tierra y se abalanzan sobre ellos cuando pasan o se detienen en los puntos de distribución”, dijo. “Por lo general, los vemos a cientos de metros de distancia; no es una situación en la que representen una amenaza para nosotros”.

En un incidente, el soldado recibió instrucciones de disparar un proyectil hacia una multitud reunida cerca de la costa. “Técnicamente, se supone que es una advertencia de fuego, ya sea para hacer retroceder a las personas o evitar que avancen”, dijo. “Pero últimamente, disparar proyectiles se ha convertido en una práctica estándar. Cada vez que disparamos, hay bajas y muertes, y cuando alguien pregunta por qué es necesario un proyectil, nunca hay una buena respuesta. A veces, el mero hecho de hacer la pregunta molesta a los comandantes”.

En ese caso, algunas personas comenzaron a huir después de que se disparó el proyectil y, según el soldado, otras fuerzas abrieron fuego contra ellos posteriormente. “Si se supone que es un disparo de advertencia, y los vemos corriendo de regreso a Gaza, ¿por qué dispararles?”, preguntó. “A veces nos dicen que todavía se están escondiendo y que tenemos que disparar en su dirección porque no se han ido. Pero es obvio que no pueden irse si en el momento en que se levantan y corren, abrimos fuego”.

El soldado dijo que esto se ha convertido en una rutina. “Sabes que no está bien. Sientes que no está bien – que los comandantes aquí están tomando la justicia en sus manos. Pero Gaza es un universo paralelo. Te retiras de allí rápidamente. La verdad es que la mayoría de la gente ni siquiera se detiene a pensar en ello”.

A principios de esta semana, soldados de la División 252 abrieron fuego en un cruce donde los civiles esperaban camiones de ayuda. Un comandante en el terreno dio la orden de disparar directamente al centro del cruce, lo que provocó la muerte de ocho civiles, entre ellos adolescentes. El incidente le fue dado a conocer al jefe del Comando Sur, el mayor general Yaniv Asor, pero hasta ahora, aparte de una análisis preliminar, no ha tomado ninguna medida y no ha exigido que Vach le dé una explicación sobre el alto número de muertes en su sector.

Personas con paquetes de ayuda caminan por la carretera de Salah al-Din, cerca del campo de refugiados de Nuseirat, en el norte de la Franja de Gaza el 25 de junio de 2025. La carretera es utilizada por palestinos en busca de alimentos para llegar a un puesto de distribución de ayuda establecido por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), de gestión privada. (Foto: Eyad BABA / AFP)

“Estuve en un evento similar. Por lo que escuchamos, más de diez personas murieron allí”, dijo otro oficial reservista de alto rango al mando de las fuerzas en el área. “Cuando preguntamos por qué abrieron fuego, nos dijeron que era una orden desde arriba y que los civiles habían planteado una amenaza para las tropas”, dijo un oficial de reserva de alto rango al mando de las tropas en un área donde ocho palestinos que esperaban recibir comida murieron en un incidente. “Puedo decir con certeza que la gente no estuvo cerca de las fuerzas y no las puso en peligro. No tenía sentido — simplemente los mataron, por nada. Eso de matar a gente inocente se ha normalizado. Constantemente nos decían que en Gaza no había nadie que no fuera un combatiente, y parece que ese mensaje caló entre las tropas”.

Un oficial de alto rango familiarizado con los combates en Gaza cree que esto marca un deterioro aún mayor en los estándares morales de las FDI. “El poder que ejercen los altos mandos de campo en relación con el liderazgo del Estado Mayor amenaza la cadena de mando”, dijo.

Según él, “mi mayor temor es que los disparos y el daño a los civiles en Gaza no sean el resultado de una necesidad operativa o un mal juicio, sino más bien el producto de una ideología sostenida por los comandantes de campo, la que después transmiten a las tropas como un plan operativo”.

El bombardeo de civiles

En las últimas semanas, el número de muertes cerca de las áreas de distribución de alimentos ha aumentado drásticamente: 57 el 11 de junio, 59 el 17 de junio y alrededor de 50 el 24 de junio, según el Ministerio de Salud de Gaza. En respuesta, se llevó a cabo una discusión en el Comando Sur, donde se supo que las tropas habían comenzado a dispersar a las multitudes utilizando proyectiles de artillería.

“Hablan de usar la artillería en un cruce lleno de civiles como si fuera normal”, dijo una fuente militar que asistió a esa reunión. “Toda una conversación sobre si es correcto o incorrecto usar artillería, sin siquiera preguntar por qué se necesitaba esa arma en primer lugar. Lo que preocupa a todo el mundo es si seguir operando en Gaza va a dañar nuestra legitimidad. El aspecto moral es prácticamente inexistente. Nadie se detiene a preguntar por qué decenas de civiles en busca de comida son asesinados cada día”.

Otro oficial de alto rango familiarizado con los combates en Gaza dijo que como matar a civiles se ha normalizado, eso a menudo ha alentado que se les dispare cerca de los centros de distribución de ayuda.

“El hecho de que se abra fuego contra una población civil – ya sea con artillería, tanques, francotiradores o drones – va en contra de todo lo que se supone que debe representar el ejército”, dijo, criticando las decisiones tomadas sobre el terreno. “¿Por qué la gente que está recogiendo comida es asesinada solo porque se salen de la fila, o porque a algún comandante no le gusta que estén cortando la cola? ¿Por qué hemos llegado a un punto en el que un adolescente está dispuesto a arriesgar su vida solo para sacar un saco de arroz de un camión? ¿Y es a ellos a quienes les estamos disparando con artillería?”

Además de los disparos de las FDI, fuentes militares dicen que algunas de las muertes cerca de los centros de distribución de ayuda fueron causadas por disparos de las milicias que el ejército apoya y arma. Según un oficial, las FDI siguen respaldando al grupo Abu Shabab y a otras facciones.

“Hay muchos grupos que se oponen a Hamás – pero Abu Shabab ha ido más allá”, dijo. “Controlan territorio en el que Hamás no entra, y las FDI lo alientan”.

Otro oficial comentó: “Yo estoy estacionado allí, e incluso yo ya no sé quién le está disparando a quién”.

En una reunión a puerta cerrada esta semana con altos funcionarios de la Oficina del Abogado Militar General, celebrada a la luz de las muertes diarias de docenas de civiles cerca de las zonas de ayuda, los funcionarios legales dieron instrucciones de que los incidentes sean investigados por el Mecanismo de Determinación y Evaluación de los Hechos del Estado Mayor de las FDI. Este organismo, establecido después del incidente de la flotilla Mavi Marmara, tiene la tarea de examinar aquellos casos en los que se sospecha que se han violado las leyes de la guerra, para así poder defenderse de demandas internacionales de que los soldados de las FDI sean investigados por presuntos crímenes de guerra.

Durante la reunión, altos funcionarios legales dijeron que a nivel global están aumentando las críticas por el asesinato de civiles. Sin embargo, altos oficiales de las FDI y del Comando Sur afirmaron que los casos son aislados y que los disparos estaban dirigidos a sospechosos que representaban una amenaza para las tropas.

Un joven lleva una caja vacía de suministros de socorro de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF) el domingo [22 de junio]. (Foto: AFP)

Una fuente que asistió a la reunión le dijo a Haaretz que los representantes de la Oficina del Abogado General Militar rechazaron las afirmaciones de las FDI. Según ellos, los argumentos no se sostienen frente a los hechos sobre el terreno. “La afirmación de que estos son casos aislados no se alinea con los incidentes en los que se lanzaron granadas desde el aire y se dispararon morteros y artillería contra civiles”, dijo un funcionario legal. “No se trata de que mueran unas pocas personas, estamos hablando de docenas de víctimas todos los días”.

Aunque el Fiscal General Militar le encargó al Mecanismo de Evaluación de los Hechos que examinara los recientes tiroteos, éstos representan sólo una pequeña parte de los casos en que murieron cientos de civiles que no estaban implicados.

Altos funcionarios de las FDI expresaron su frustración por el hecho de que el Comando Sur no haya investigado a fondo estos incidentes y de que esté haciendo caso omiso de las muertes de civiles en Gaza. Según fuentes militares, el jefe del Comando Sur, general de división Yaniv Asor, normalmente solo lleva a cabo investigaciones preliminares, basándose principalmente en los relatos de los comandantes de campo. No ha tomado medidas disciplinarias contra oficiales cuyos soldados dañaron a civiles, a pesar de las claras violaciones de las órdenes de las FDI y las leyes de la guerra.

Un portavoz de las FDI respondió: “Hamás es una organización terrorista brutal que mata de hambre a la población de Gaza y la pone en peligro para mantener su dominio en la Franja de Gaza. Hamás hace todo lo que está a su alcance para impedir el éxito de la distribución de alimentos en Gaza y para interrumpir la ayuda humanitaria. Las FDI le permiten a la organización de la sociedad civil estadounidense (GHF) operar de forma independiente y distribuir ayuda a los residentes de Gaza. Las FDI operan cerca de las nuevas áreas de distribución para permitir la distribución mientras continúan las actividades operativas en la Franja”.

“Como parte de su conducta operativa en las proximidades de las principales carreteras de acceso a los centros de distribución, las fuerzas de las FDI están llevando a cabo procesos sistemáticos de aprendizaje para mejorar su respuesta operativa en la zona y minimizar, en la medida de lo posible, las fricciones que puedan ocurrir entre la población y las fuerzas de las FDI. Recientemente, las fuerzas trabajaron para reorganizar el área colocando nuevas cercas, señalización, abriendo rutas adicionales y más. Tras los incidentes en los que se informó de daños a civiles que llegaban a los centros de distribución, se llevaron a cabo investigaciones a fondo y se dieron instrucciones a las fuerzas sobre el terreno sobre la base de las lecciones aprendidas. Estos incidentes fueron remitidos para que fueran examinados por el mecanismo de información del Estado Mayor”.

El ejército israelí emitió una respuesta adicional tras la publicación de esta denuncia, diciendo que “rechaza enérgicamente la acusación planteada en el artículo – las FDI no dieron instrucciones a las fuerzas de que dispararan deliberadamente contra civiles, incluso los que se acercaban a los centros de distribución. Para estar claros, las directivas de las FDI prohíben los ataques deliberados contra civiles”.

El ejército agregó que “cualquier acusación de que se han apartado de la ley o de las directivas de las FDI será examinada a fondo, y se tomarán las medidas adicionales que sean necesarias. Las acusaciones presentadas en el artículo de que se abrió fuego contra civiles de forma deliberada no son reconocidas en el campo”.


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