Ex jefe de la Organización Sionista Mundial pide a los judíos de todo el mundo que lleven a Israel ante la Corte Internacional de Justicia por los crímenes de guerra en Gaza
Publicamos a continuación un artículo que apareció por primera vez en la edición del 10 de agosto de 2025 del diario israelí Haaretz. Informa sobre el llamado de Avraham “Avrum” Burg “instando a que un millón de judíos en todo el mundo se adhieran a una queja legal colectiva en la Corte Internacional de Justicia [CIJ], acusando a Israel de crímenes contra la humanidad en Gaza”.
Como señala Haaretz, “Burg, de 70 años, se desempeñó como presidente de la Knesset [el parlamento israelí] de 1999 a 2003 y anteriormente dirigió la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial. Quien fuera una vez una figura importante en el Partido Laborista, se ha convertido en uno de los disidentes más prominentes de Israel, advirtiendo con frecuencia que el liderazgo político del país está erosionando las normas democráticas y la ética judía”.
La Agencia Judía para Israel es la organización judía sin fines de lucro más grande del mundo. Se estableció en 1929 como la rama operacional de la Organización Sionista Mundial. Fomenta la inmigración de judíos a Israel y supervisa su integración a ese estado.
La Organización Sionista Mundial (OSM) es una organización no gubernamental que promueve el sionismo — un movimiento político fundado con el propósito de establecer un estado colonial en Palestina y que gobierna la sociedad burguesa encabezada por el estado israelí, hoy en alianza con el imperialismo mundial. Fue fundada como la Organización Sionista por iniciativa de Theodor Herzl en el Primer Congreso Sionista, que tuvo lugar en agosto de 1897 en Basilea, Suiza. La OSM fue la que impulsó la fundación de Israel en 1948, basado en el despojo forzoso y la expulsión de sus tierras y hogares de más de 750 mil palestinos nativos con el apoyo político indispensable y la ayuda militar y económica del gobierno británico, el estadounidense, y sus aliados.
Después del artículo de Haaretz, también publicamos el propio llamado de Burg, emitido en una publicación de Substack del 8 de agosto (en inglés).
El llamado de Burg es otro indicio de que un número creciente de figuras prominentes en el establishment sionista de Israel se oponen públicamente al curso criminal del gobierno de Netanyahu en Gaza, Cisjordania y la región más amplia del Medio Oriente.
“El llamado de Burg ocurre en medio de una brecha cada vez mayor en la opinión judía sobre la guerra de Israel en Gaza y su ocupación, reflejada en una serie de cartas recientes de prominentes comunidades judías de la diáspora y figuras públicas que instan a romper con el curso actual del gobierno”, informa Haaretz. “Los grupos judíos pro-Israel también han expresado su preocupación, y el presidente de J Street, Jeremy Ben-Ami, señaló la semana pasada que ‘no argumentaría con nadie que llamara la acción de Israel en Gaza un genocidio”.
A partir del grotesco ataque liderado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, el régimen ultraderechista israelí ha librado una guerra genocida que ha matado a casi 62 mil palestinos, ha herido a unos 112 mil — con un número desconocido de víctimas adicionales enterradas entre los escombros — ha reducido Gaza a ruinas y ha causado deliberadamente una epidemia de hambre que hoy azota la Franja. Al mismo tiempo, la ofensiva israelí ya ha causado casi mil muertos y más de 7 mil heridos en Cisjordania.
Como declaró recientemente el erudito del Medio Oriente Assaf David, La extrema derecha se ha apoderado del control en Israel.
En estas condiciones, la tarea primordial e inmediata de todo ser humano decente es hacer todo lo posible, mediante la acción colectiva e individual, por detener la matanza y salvar tantas vidas palestinas como sea posible.
En este momento crucial del siglo XXI, es importante toda la oposición al horrible ataque de Israel contra los palestinos.
Como explicó el académico palestino-estadounidense Rashid Khalidi en una entrevista en 2024:
“Creo que es importante llegar a un público israelí. Sé que es un público que ha disminuido mucho, pero el punto es que no se gana, no se genera el cambio sin entender cómo apelar a la opinión pública, por encima de los que encabezan los gobiernos y por encima de los que encabezan la maquinaria de propaganda, ya sea en Estados Unidos o en Israel”.
Es con ese espíritu que Panorama-Mundial publica el artículo que sigue para la información de nuestros lectores. El título, el subtítulo, el texto y las fotos a continuación son del original (en inglés). La traducción y la nota son de Panorama-Mundial.
— Los editores de Panorama-Mundial
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‘¡Judíos, rebélense!’: Ex presidente de la Knesset pide a los judíos del mundo que lleven a Israel a la CIJ por crímenes de guerra en Gaza
Avraham Burg, quien también dirigió la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial, pidió que un millón de judíos presenten una apelación ante la Corte Internacional de Justicia por crímenes contra la humanidad en Gaza: “Esto no es un rechazo de nuestro pueblo; es la defensa de su alma”

Por Etan Nechin
10 de Agosto, 2025
Avraham “Avrum” Burg, ex presidente de la Knesset israelí, pidió el viernes [8 de agosto de 2025] que un millón de judíos en todo el mundo se unieran a una queja legal colectiva en la Corte Internacional de Justicia, acusando a Israel de crímenes contra la humanidad en Gaza.
“Necesitamos que un millón de judíos, menos del diez por ciento de la población judía mundial, presenten una apelación conjunta ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya”, escribió Burg en un mensaje titulado “Judíos — Rebélense. ¡Ya!” publicado en su espacio en Substack. “Una denuncia legal colectiva contra el Estado de Israel por crímenes contra la humanidad cometidos en nuestro nombre y bajo la falsa bandera de nuestra identidad judía”.

El ex político de centroizquierda instó a individuos, comunidades y organizaciones judías a firmar lo que describió como una histórica iniciativa moral y legal. “No permitiremos que el Estado de Israel, que sistemáticamente inflige violencia a la población civil, hable en nuestro nombre. No permitiremos que el judaísmo se use para tapar crímenes”.
Burg, de 70 años, se desempeñó como presidente de la Knesset de 1999 a 2003 y anteriormente dirigió la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial. Quien fuera una vez una figura importante en el Partido Laborista, se ha convertido en uno de los disidentes más prominentes en Israel, advirtiendo con frecuencia que el liderazgo político del país está erosionando las normas democráticas y la ética judía.
“Esto no es un rechazo de nuestro pueblo; es una defensa de su alma”, escribió. “No destrucción, sino reparación… Lo que se requiere ahora es una gran exaltación moral de todos los que se niegan a aceptar la dictadura del poder y la corrupción liderada por César Netanyahu y su coalición de fanáticos apocalípticos”.
Israel ya se enfrenta a un caso presentado por Sudáfrica ante la CIJ en diciembre de 2023, acusándolo de genocidio por su campaña militar en Gaza. En enero de 2024, el tribunal ordenó a Israel que tomara todas las medidas a su alcance para prevenir actos de genocidio, permitir la entrada de ayuda humanitaria en Gaza y frenar la incitación pública al genocidio.
Si bien el tribunal no llegó a ordenar un alto al fuego, consideró que eran creíbles las acusaciones de Sudáfrica e impuso medidas provisionales obligatorias. Los procedimientos siguen en curso, y la respuesta de Israel está prevista para enero de 2026 tras una prórroga de seis meses concedida a principios de este año.

El llamado de Burg se produce en medio de una creciente brecha en la opinión judía sobre la guerra de Israel en Gaza y su ocupación, reflejada en una serie de cartas recientes de prominentes comunidades judías de la diáspora y figuras públicas que instan a romper con el curso actual del gobierno. Los grupos judíos pro-Israel también han expresado su preocupación, y el presidente de J Street, Jeremy Ben-Ami, señaló la semana pasada que “no argumentaría” con nadie que llamara a la acción de Israel en Gaza un genocidio.
Burg enmarcó su apelación como un esfuerzo por separar la identidad judía de las acciones del estado, diciendo que la iniciativa era para “elevar la voz judía de la resistencia moral”.
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Presentamos a continuación la llamada de Avrum Burg reportada por Haaretz arriba. El título, el subtítulo, la foto y el texto a continuación son del original (en inglés). Panorama-Mundial lo publica aquí traducido al español para información de nuestros lectores.
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Petición judía a la Corte Internacional de Justicia
Por Avrum Burg
08 de Agosto, 2025
Magnificado, santificado
Sea el santo nombre
Vilipendiado, crucificado
En cuerpo humano
Un millón de velas encendidas
Por la ayuda que nunca llegó
Y lo quieres más oscuro
Hineni, hineni
Estoy listo, Señor mío
(Leonard Cohen)[1]
No existe una definición única que pueda definir a todos los que se identifican como judíos. ¿Es el judaísmo una religión? ¿Un gen? ¿Una cultura? ¿Una nacionalidad? ¿Un estatus legal? En la confusión de estas identidades superpuestas y contradictorias, el Israel moderno ha forjado su propia síntesis sin precedentes; una fusión de cinco elementos nunca completamente amalgamados en la historia judía: la religión, la tierra, el poder, el idioma y la soberanía. El producto de este crisol israelí es una mutación cultural que se atreve a llamarse judaísmo.
En este momento en la historia de Israel, la metástasis de tres de esos elementos: la religión, el poder y la tierra, se han convertido en tumores malignos. El poder se ha tornado demasiado grande y ahora se ejerce al servicio de las interpretaciones más patológicas del judaísmo, inclinado a la conquista y la dominación. El costo inmediato de este cáncer es el desmoronamiento de la soberanía israelí. El poder le ha sido entregado a violentas milicias mesiánicas; los líderes de esas pandillas ahora sirven como ministros del gobierno. Juntos, desde arriba y desde abajo simultáneamente, han desmantelado el Estado israelí. Ese país ya no existe.
Estos elementos destructivos siempre estuvieron presentes en la totalidad del judaísmo, pero por lo general fueron contenidos, marginados, restringidos. Hoy, después de dos mil años, han tomado el control y están implementando sus impulsos más oscuros. Todo judío debe enfrentarse ahora a dos preguntas fundamentales: ¿Cuál es mi identidad judía? ¿Y estoy yo con ellos o contra ellos?
No hay término medio. No debe haberlo.
El estar con ellos es alinearse con las fuerzas ruinosas de nuestro pasado. Con aquellos que lanzaron una revuelta imprudente y delirante contra el Imperio Romano, trayendo la destrucción del Segundo Templo y un sufrimiento indecible sobre nuestro pueblo. El estar con ellos es adherirse a los mandamientos bíblicos de la aniquilación de las naciones nativas y el mito del suicidio masivo en Masada. Significa aceptar una cultura separatista y supremacista: un mundo donde los no judíos son vilipendiados y los judíos son elegidos y exaltados.
Hay grandes e ininterrumpidos cauces que se extienden desde la arrogancia de Bar Kokhba hasta el matonismo de Ben-Gvir; desde la locura mesiánica de Rabí Akiva hasta la crudeza y el fanatismo de Smotrich. Los lores de la ruina en la historia judía nunca murieron realmente y ahora incluso matan.
Pero el judaísmo siempre ha contenido en su seno otra civilización. Una arraigada en la introspección, la crítica, la compasión y la acción moral. El profeta Natán se presentó ante el rey David, el gobernante más poderoso de Israel, y lo acusó de corrupción y derramamiento de sangre. Siglos más tarde, el profeta Jeremías advirtió a las élites decadentes de Jerusalén de la inminente destrucción del Primer Templo. En el año 70 e.c., Rabí Yojanan ben Zakkai huyó de la sed de sangre y de la ciudad de los zelotes e inauguró el nuevo judaísmo alternativo: una fe de adoración sin templo, de identidad sin territorio, de fortaleza sin fuerza y de autoridad espiritual sin soberanía política.
Ese fue el judaísmo que más tarde adoptó el yiddish, el idioma que Isaac Bashevis Singer describió una vez como “el idioma del exilio… un idioma sin tierra y sin fronteras, sin apoyo de ningún gobierno, un idioma sin palabras para las armas, las municiones, las maniobras militares o las tácticas de guerra. En los guetos, los hablantes de yiddish vivían lo que las grandes religiones simplemente predicaban: una práctica diaria del estudio de la humanidad y de las relaciones humanas. Lo que llamaron Torá, Talmud, ética y misticismo. El gueto, lejos de ser solo un refugio para los perseguidos, fue un gran experimento de vida pacífica, de escoger el sentido de uno mismo, y de cuidar de los demás. Y aún sobrevive, negándose a rendirse, a pesar de la crueldad que lo rodea”.
Esa tensión interna en el alma judía todavía está viva. Entre las fuerzas de la dominación, la sed de sangre y el silenciamiento de los demás, y el judaísmo de la tolerancia, la apertura y el diálogo.
Hoy lo que se requiere es una gran exaltación moral de todos los que se niegan a aceptar la dictadura del poder y la corrupción liderada por César Netanyahu y su coalición de fanáticos apocalípticos.
Ahora es el momento de salir de la ciudad, como lo hizo Yohanan ben Zakkai, y reavivar un judaísmo de moralidad y humanidad. No tenemos instituciones, ni vastos recursos. Estamos dispersos, a menudo solos. No poseemos ningún poder militar o gubernamental. Pero sí tenemos la fuerza espiritual y ética de nuestro pasado. Tenemos la historia judía de nuestro lado.
Es por eso que podemos y debemos detener el derramamiento de sangre.
Podemos comenzar de esta manera: Necesitamos que un millón de judíos, menos del diez por ciento de la población judía mundial, presente una apelación conjunta ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Una denuncia legal colectiva contra el Estado de Israel por crímenes contra la humanidad cometidos en nuestro nombre y bajo la falsa bandera de nuestra identidad judía.
Es hora de decir: ¡basta!
Ese día aparecerán dos soles. Uno brillará dentro del firmamento judío, arrojando luz sobre nuestra oscuridad interior y reemplazando el fanatismo con claridad moral. El otro brillará en todo el mundo, declarando que entre los judíos hay quienes se parecen a los peores criminales de las naciones y hay quienes, sin temor ni favor, se oponen a ellos.
Sí, Hamás cometió crímenes atroces contra la humanidad. Pero nada de eso justifica las acciones de Israel en Gaza desde entonces.
Este es el momento de ajustar cuentas. No debemos rehuir de ello.
Entonces, esta es mi súplica:
Si eres un individuo, una comunidad o una organización judía en cualquier parte del mundo, y estás conmocionado por lo que Israel está haciendo; si te alineas con los valores del judaísmo humanista, con la decencia moral básica y la responsabilidad colectiva, únete a esta iniciativa histórica. No recurriendo a las armas o a las estructuras de poder, sino a la conciencia de la humanidad. Dirígete a La Haya.
En nuestro llamado, vamos a declarar: No permitiremos que el Estado de Israel, que sistemáticamente inflige violencia a la población civil, hable en nuestro nombre. No permitiremos que el judaísmo se use para tapar crímenes. Esto no es un rechazo de nuestro pueblo, es una defensa de su alma. No destrucción sino reparación. [Énfasis añadido.]
Somos miles, decenas de miles, cientos de miles. Un millón de judíos que simplemente dicen: Estamos aquí y estamos en contra.
Individuos de conciencia cuyas almas se conmueven, pensadores, eruditos, clérigos, artistas, juristas, ahora es el momento. Conectar. Firmar. Organizar. Levantar la voz judía de la resistencia moral. La luz existe. Solo necesita muchas velas.
Realmente espero que los lectores activistas se pongan a la altura de este llamado y lo impulsen
Que escuchen el llamado más antiguo: “¿Dónde estás?” y que respondan como respondió Leonard Cohen:
Hineni, hineni
Hineni, hineni
Estoy listo, Señor mío
NOTAS
[1] Leonard Norman Cohen nació en Montreal, Quebec, el 21 de septiembre de 1934 y murió en Los Ángeles, California, el 7 de noviembre de 2016. Fue cantautor, poeta y novelista. Como músico desarrolló una carrera con una incesante exploración de temas como la religión, la política, el aislamiento, y las relaciones personales. Fue definido por el crítico Bruce Eder como “uno de los cantantes y compositores más fascinantes y enigmáticos de finales de los 60”. Cohen accedió al Salón de la Fama del Rock and Roll de Estados Unidos y al Salón de la Fama Musical de Canadá. Recibió la Orden de Canadá, la Orden Nacional de Quebec y en 2011 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
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Categories: Palestina/Israel