Cuba/Solidaridad con Cuba

‘¿El ‘problema de Cuba’? Su ejemplo de solidaridad y su internacionalismo’


Discurso de Osmayda Hernández Beleño, líder de la Federación de Mujeres Cubanas



El siguiente es un discurso que pronunció Osmayda Hernández Beleño, directora de relaciones internacionales de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el 14 de marzo de 2026. Ese día la líder de la FMC se dirigió a la inauguración de una conferencia en la universidad City University of New York Graduate Center en Manhattan, Nueva York, sobre la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Habló sobre los desafíos que enfrenta el pueblo cubano desde que Washington intensificó su bloqueo contra Cuba tras la orden ejecutiva de Trump del 29 de enero.

Hernández Beleño formó parte de una delegación de la FMC que viajó de La Habana a Nueva York para participar en la 70ª sesión de la Comisión de las Naciones Unidas sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

Publicamos el discurso a continuación para la información de nuestros lectores. Las fotos y las notas son de Panorama-Mundial.

— Los editores de Panorama-Mundial

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Por Osmayda Hernández Beleño

Osmayda Hernández Beleño (derecha), líder de la Federación de Mujeres Cubanas, se dirige a la conferencia sobre la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba el 14 de marzo. A su lado el intérprete Martín Koppel. (Foto: Argiris Malapanis / Panorama-Mundial)

Queridas amigas y amigos.

Para la delegación cubana que participa en la 70 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, es motivo de inmensa satisfacción participar en la VI Conferencia Internacional por la Normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Este importante evento se desarrolla en momentos en que el pueblo cubano vive una profunda crisis energética como consecuencia de las politicas de máxima presión que la administracción del gobierno estadounidense impone al país.

Lo que históricamente ha sido para Cuba un bloqueo económico, comercial y financiero, que perdura por más de seis décadas, ha mutado recientemente hacia una fase cualitativamente distinta y cuantitativamente aún más agresiva e inhumana.

Cuba sufre la continuidad de medidas coercitivas unilaterales con enorme impacto extraterritorial en las relaciones con todos los países y se enfrenta a un cerco sistémico diseñado quirúrgicamente para provocar carencias capaces de dañar y revertir el desarrollo social de nuestra nación y la calidad de vida de nuestra población con fines de desestabilización.

La injusta inclusión de Cuba en la lista de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo, sumada a la persecución de contratos comerciales con países y empresas para adquirir combustibles; el acoso, la intercepción, y la confiscación de buques que transportan combustibles, así como las amenazas de sanciones y en otros casos su aplicación efectiva contra empresas navieras, han generado una presión aún mayor, que trasciende lo económico para situarse en el terreno de la seguridad humana básica, al afectar el acceso a bienes y servicios esenciales, como alimentos, agua, medicamentos, combustible y electricidad, fundamentales para garantizar el derecho a la vida y otros derechos humanos básicos. 

Ante el severo bloqueo energético y la escasez de combustible de los últimos meses, Cuba no se quedado de brazos cruzados. Ha implementado medidas dentro de la Estrategia Energética Nacional, priorizando la protección de los servicios esenciales y acelerando los proyectos de fuentes renovables de energía como solución sostenible y soberana a largo plazo. En este sentido: 

  • Se han instalado 995 sistemas de paneles solares, en viviendas aisladas y centros sociales. 
  • Se han instalado módulos fotovoltaicos, a 120 niños que padecen enfermedades que requieren climatización permanmente en sus hogares. De igual forma a más de 10 mil trabajadores de la Salud y Educación.
  • Más de 900 empresas estatales disponen de sistemas fotovoltaicos para acometer sus actividades. 
  • 6 mil 765 viviendas ya se encuentran conectadas al Sistema Electroenergético Nacional mediante sistemas fotovoltaicos. 
  • 636 bombeos solares a la población, que son sobre todo en acueductos para la comunidad.
  • 462 bombeos solares para el riego en la agricultura y a la misma vez están haciendo inversiones en la rama de las hidroeléctricas y en la energía eólica.

Amigas y amigos de Cuba:

Durante todos estos años, han sido constantes los intentos de destruir el Ejemplo, que para muchos en el mundo, significa la Revolución Cubana. Más de 60 años de embargos, leyes extraterritoriales y bloqueos petroleros, y sobrevivir al estrangulamiento sin claudicar es algo que el imperialismo no puede comprender.

Cuba no constituye amenaza alguna para Estados Unidos ni para ningún otro país del mundo, como ha expresado Donald Trump. El “problema de Cuba” es que esparció su ejemplo de solidaridad e internacionalismo en un capitalismo destructivo que expresa lo contrario.

El “problema de Cuba” es que es un ejemplo de autodeterminación, de resistencia al bloqueo criminal, es el ejemplo de haberse involucrado en la lucha para poner fin al régimen del Apartheid sudafricano.[1] Es el ejemplo que dio, cuando recibió a las víctimas del desastre de Chernóbil.[2] Es el ejemplar compromiso de sus misiones médicas y sanitarias que envía a decenas de países y que profundizó como política en plena pandemia cuando ningún otro país se atrevía.[3]

Cuba es un ejemplo de independencia que irradia todavía con fuerza y que, por rara paradoja, fue la última nación de América Latina en independizarse de otro imperio, el español para que otro, Estados Unidos, se le echara encima. Ante las amenazas de Trump, el presidente Miguel Díaz Canel declaró: “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por Estados Unidos hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la patria hasta la última gota de sangre”.

Amigos y amigas que nos acompañan hoy,

En este intenso batallar por defender nuestra soberanía, hemos contado con el apoyo indiscutible de la solidaridad, de miles de amigos y amigas que han denunciado injusticias, mentiras y manipulaciones.

Articularnos en defensa de la Revolución Cubana, para poner fin a este bloqueo genocida e inhumano, es sin dudas un acto de amor y de compromiso con un país, que durante más de seis décadas ha sido ejemplo de solidaridad y altruismo, de resistencia y determinación, principios que mantendrá por difíciles que sean los tiempos.

!Muchas gracias a todas y todos por estar aquí, y a los organizadores de esta conferencia!


NOTAS

[1] En noviembre de 1975, el gobierno cubano, en respuesta a una solicitud del gobierno de Angola, envió miles de soldados voluntarios a ese país para ayudar a derrotar a las fuerzas armadas invasoras del régimen del apartheid sudafricano. Pretoria estaba decidida a impedir que el pueblo angoleño alcanzara su dura lucha por independizarse de Portugal, prevista para el 11 de noviembre de 1975. Los gobernantes del apartheid reconocieron que el colapso del imperio portugués — el último bastión del colonialismo europeo en el continente africano — le daría un impulso en Sudáfrica misma a las luchas contra la dominación de la minoría blanca.

El gobierno cubano nombró a su misión internacionalista en Angola Operación Carlotta, en honor a la esclava que lideró una rebelión en 1843 en la provincia de Matanzas, Cuba. Cuando llegaron los voluntarios cubanos, las tropas sudafricanas ya habían avanzado más de 400 millas en territorio angoleño y las fuerzas antigubernamentales habían llegado a las afueras de la capital, Luanda. Sin embargo, para finales de marzo de 1976, las últimas fuerzas invasoras habían sido empujadas de regreso hasta cruzar la frontera sur de Angola hacia Namibia, que en ese momento seguía siendo una colonia sudafricana.

Esa derrota inicial del ejército del apartheid dio un nuevo impulso a la lucha por una república democrática y no racial en Sudáfrica. En junio de 1976, jóvenes salieron a las calles de Soweto y otros barrios negros de todo el país. En los años siguientes, el auge de protestas dio lugar a una nueva red de comités populares y organizaciones antiapartheid tanto a nivel local como nacional. Los trabajadores super explotados hicieron huelgas y formaron sindicatos desafiando las prohibiciones gubernamentales.

El nuevo auge de estas luchas reforzó al Congreso Nacional Africano (ANC), que había sido proscrito en 1960 y cuyos líderes, entre ellos Nelson Mandela, fueron encarcelados por sus actividades antiapartheid. El avance de la lucha dentro del país aumentó el estatus del régimen del apartheid como estado paria.

Durante los siguientes 12 años los gobernantes del apartheid realizaron repetidas operaciones militares, penetrando profundamente en territorio angoleño. Junto con Washington, Pretoria armó y financió las fuerzas de UNITA (Unión Nacional por la Independencia Total de Angola), que llevó a cabo operaciones terroristas contrarrevolucionarias en el sur de Angola.

Sin embargo, en noviembre de 1987, ante una situación crítica en la que tropas sudafricanas habían rodeado Cuito Cuanavale en el sureste de Angola, Cuba decidió enviar miles de refuerzos voluntarios y enormes cantidades de armamento y suministros. En marzo de 1988, las tropas sudafricanas habían sufrido una derrota militar decisiva en Cuito Cuanavale por las fuerzas combinadas de voluntarios cubanos, el ejército angoleño y combatientes de SWAPO (Organización Popular de Sudoeste de África) en Namibia. Los invasores sudafricanos se vieron obligados a retirarse de Angola. En negociaciones posteriores, el régimen del apartheid cedió la independencia a Namibia, que celebró el fin de la dominación colonial y el establecimiento de su propio gobierno en marzo de 1990.

Al desmontar de una vez por todas el mito de la invencibilidad de los supremacistas blancos, el resultado en Cuito Cuanavale dio otro impulso a la lucha contra el apartheid — lo que llevó al fin de la proscripción del ANC y luego a la liberación de Nelson Mandela y otros líderes encarcelados del ANC — así como a la derrota final del apartheid en Sudáfrica.

El 26 de julio de 1991, el presidente del ANC, Nelson Mandela — quien posteriormente fue elegido presidente de Sudáfrica en 1994 — y el presidente cubano Fidel Castro, hablaron juntos por primera vez en una concentración histórica en Matanzas, Cuba. “¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale fue una victoria para toda África!” Mandela dijo en su discurso. “¡La derrota del ejército del apartheid fue una inspiración para la gente luchando dentro de Sudáfrica! ¡Sin la derrota en Cuito Cuanavale no se hubiera levantado la proscripción de nuestras organizaciones! La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale ha hecho posible que yo esté aquí hoy… ¡Cuito Cuanavale ha sido un punto de inflexión en la lucha por liberar el continente y a nuestro país de la plaga del apartheid!”

Para más información consulte Qué lejos hemos llegado los esclavos de Nelson Mandela y Fidel Castro.

[2] Por 21 años, desde 1990 hasta 2011, Cuba operó un importante programa internacionalista que proporcionó atención médica gratuita e integral a más de 26 mil personas — unos 22 mil de ellos niños — afectadas por el desastre nuclear de Chernóbil en 1986 en Ucrania, que en ese momento formaba parte de la Unión Soviética. Ubicada en Tarará, cerca de La Habana, esta iniciativa trataba casos especializados de cáncer, leucemia y enfermedades de la piel, ofreciendo rehabilitación y educación en un entorno residencial costero. Los cubanos sufragaron el coste total del programa “Niños de Chernóbil”, a pesar de que coincidió con la grave crisis económica que atravesaba Cuba, conocida como el Período Especial, tras la caída del muro de Berlín y el colapso del bloque soviético a partir de 1991.

[3] Para más información, véase Cuba envía médicos, Estados Unidos envía sanciones, publicado por Panorama-Mundial en marzo de 2025.


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