Por Yvonne Hayes y Francisco Picado
El 12 de abril de 2026, miembros del Local 7 del sindicato United Food and Commercial Workers (UFCW) ratificaron un nuevo acuerdo con la planta procesadora de carne vacuna JBS Swift en Greeley, Colorado. Un comunicado de prensa del sindicato anunciando la votación — con un 93% a favor — afirmaba que el contrato contenía “solo avances, innumerables mejoras y ni una sola concesión”.
“Esto … es testimonio de la increíble determinación de nuestros miembros”, dijo Kim Cordova, presidenta del Local 7. “Estos trabajadores permanecieron juntos en la línea de piquete durante tres semanas, a pesar de un clima extremo, porque saben lo que valen y se negaron a que les faltaran al respeto”.
Alrededor del 94 por ciento de los 3,800 miembros del sindicato en la planta salieron en huelga contra JBS el 16 de marzo cuando las negociaciones sobre un nuevo contrato se estancaron. Esta es la primera huelga en la industria de la carne en Estados Unidos en 40 años, y la primera contra JBS en Colorado.

Entre la lista de quejas de los trabajadores, la preocupación por la seguridad y el verse obligados a pagar por equipos de protección individual (EPP), la denegación de descansos y el aumento de los costos de salud, junto con salarios estancados, eran las prioridades principales. El 4 de abril, tras tres semanas en las líneas de piquete, el sindicato anunció el fin de la huelga cuando JBS aceptó reanudar las negociaciones.
El acuerdo de dos años prevé un aumento salarial inmediato de $0.70 dólares por hora con dos aumentos adicionales de $0.40 dólares por hora en julio de este año y en julio de 2027. Además, habrá un bono por firmar el acuerdo de 750 dólares y otro de 500 dólares en abril del año que viene. El sindicato también citó protecciones para sus miembros frente al aumento de los costos del seguro de salud incluidos en el contrato.
El nuevo lenguaje reafirma la obligación de la empresa de cubrir los costos del EPP. El procesamiento de carne es una de las industrias más peligrosas en Estados Unidos. Los trabajadores están expuestos a una multitud de riesgos físicos (por ejemplo, ruido, maquinaria, movimientos repetitivos, suelos resbaladizos), riesgos químicos (por ejemplo, amoníaco refrigerante) y riesgos biológicos (por manipular animales vivos y exponerse a heces y sangre).
La empresa afirma que siempre tuvo razón
JBS ofreció una narrativa completamente diferente sobre el acuerdo. “La huelga terminó finalmente sin cambios importantes en la oferta de la empresa, y el acuerdo final sigue estando completamente dentro del marco económico que JBS USA presentó hace meses”, declaró la compañía en su comunicado de prensa del 12 de abril. “Como parte del acuerdo, el Local 7 también retira siete cargos por Prácticas Laborales supuestamente Injustas (ULP, por sus siglas en inglés) — recalcando nuevamente que se trataba de una huelga por cuestiones económicas del acuerdo, y no para detener las Prácticas Laborales Injustas como el sindicato afirmó repetidamente”.
JBS alegó que la “dirección del Local 7 de la UFCW decidió eliminar el histórico beneficio de pensión que formaba parte del acuerdo nacional negociado el año pasado en colaboración con la UFCW International”. JBS afirmó además que esto mostraba que la dirección local de la UFCW había priorizado sus propios objetivos por encima de los intereses de los miembros.
“Nunca hemos tenido un plan de pensiones aquí, desde 1993”, respondió Cordova en comentarios que hizo a la filial de la cadena ABC en Denver.
“Fue el Local 7 el que propuso la prestación de una pensión”, dijo. “La empresa respondió con lo mismo que les ofreció a los otros locales del sindicato en el país, pero también ofreció ese plan de pensiones para asegurar bajos aumentos salariales y trasladar los costos de salud a los empleados de todo el país, y eso no iba a ocurrir aquí”.
Rechazó la afirmación de JBS de que el Local 7 del UFCW retiró siete cargos por prácticas laborales injustas.
“No acordamos retirar dos cargos laborales”, dijo Cordova. “Hubo uno de los miembros de nuestro comité de negociación que fue despedido, y no acordamos retirar ese cargo, así como el cargo por el pago retroactivo. Así que le ofrecieron a su personal no sindicalizado pago retroactivo mientras a nosotros nos lo quitaron”.
Ambas partes también firmaron por separado una Carta de Entendimiento que añadió francés y criollo haitiano a la lista de idiomas — actualmente inglés, español, somalí y birmano — en los que debe imprimirse el contrato. Esto refleja no solo la diversidad de ese lugar de trabajo, sino también el papel tan activo que desempeñaron los trabajadores de muchas nacionalidades en la huelga.
El nuevo acuerdo abarca un plazo relativamente corto de solo dos años. Durante una entrevista el 3 de abril con Panorama-Mundial, Cordova explicó que el sindicato estaba siguiendo de cerca las fluctuaciones en el mercado del ganado y otras tendencias económicas, así como posibles cambios en el panorama político en Estados Unidos que podrían afectar futuras negociaciones. Dijo que tomaron en cuenta todos esos factores en la decisión sobre la duración del contrato.
Todo esto indica que la lucha no ha terminado, aunque esta batalla — iniciada cuando los trabajadores salieron en huelga — llegó a su fin. Los carniceros de Greeley, junto con la comunidad que salió a apoyarlos, forjaron nuevas alianzas y aprendieron lecciones a las que sin duda tendrán que recurrir en el futuro.
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Categories: Movimiento Obrero / Sindicatos