Movimiento Obrero / Sindicatos

Huelga de trabajadores de la carne en Colorado por salarios y seguridad


Primer paro laboral en un matadero de EE.UU. en 40 años



El 16 de marzo de 2026, por primera vez desde la huelga de 1985 contra la empresa Hormel[1] en Austin, Minnesota, los trabajadores iniciaron una huelga en una planta empacadora de carne en EE.UU., esta vez en Greeley, Colorado, justo al norte de Denver.

El 4 de febrero de este año, tras ocho meses de negociaciones con JBS Swift, los miembros del Local 7 del sindicato de trabajadores de la industria de alimentos United Food and Commercial Workers (UFCW, por sus siglas en inglés) votaron “sí” para autorizar una huelga.

Tras las negociaciones nacionales del UFCW con JBS, que firmó un contrato con otros 10 locales en mayo de 2025, el local 7 se resistió. El Local 7 afirmó que el paquete de salarios ofrecido era insuficiente dada la inflación, los riesgos laborales que no se abordaron y el acoso y la intimidación contra los empleados por la empresa.

“Los aumentos salariales propuestos por JBS apenas se mantienen al nivel del aumento del costo de los planes del seguro médico de la empresa”, afirmó el sindicato. “Los trabajadores de algunas plantas de JBS fuera de Colorado, quienes recibieron el mismo aumento salarial propuesto para los trabajadores de Greeley, recientemente vieron más de dos tercios de sus incrementos salariales en 2026 devorados por el aumento de las primas del seguro médico. JBS se niega a proteger a los trabajadores de Greeley de estos cambios irrazonables”.

Tras el fracaso de las negociaciones locales con JBS el 6 de marzo de 2026, la presidenta del local, Kim Cordova, dijo: “El objetivo de las negociaciones nunca es hacer una huelga, pero cuando la empresa viola los derechos de los trabajadores e ignora sus preocupaciones sobre la seguridad y la salud, no les da más remedio que unirse en solidaridad y demostrarle a la empresa que no pueden ser silenciados.”

Folleto del Local 7 de United Food & Commercial Workers pidiendo apoyo para los trabajadores en huelga en Greeley, Colorado.

En los 10 días previos a la huelga, JBS obligó a los trabajadores a asistir a una serie de reuniones para amenazarlos con medidas disciplinarias si participaban en la huelga, y para animarlos a abandonar el sindicato. A los delegados sindicales no se les permitió asistir a las reuniones, algunas de las cuales se realizaron individualmente. Además, JBS envió una “encuesta” preguntándoles a los trabajadores si tenían intención de trabajar el 16 de marzo. El sindicato denunció estas acciones, alegando que constituían coerción y que violaban las normas de prácticas laborales justas.

Ya desde tempranas horas de la tarde del primer día de la huelga, 2,600 de los 3,800 trabajadores de la planta se habían presentado en la línea de piquete. Los coros de “huelga” y los carteles bilingües reflejaban el gran componente inmigrante de la fuerza laboral, que ha tenido que aguantar la mayor parte de los abusos de JBS.

La empresa, que tiene un historial de violaciones de la ley laboral infantil y por condiciones laborales excepcionalmente peligrosas, enfrenta actualmente una demanda por parte de varios trabajadores haitianos. Los demandantes afirman que JBS los atrajo para trabajar en Greeley con promesas de buenos salarios, vivienda y comida mientras se instalaban, y sin necesidad de hablar inglés. En cambio, la demanda alega, han sufrido discriminación e intimidación al ser obligados a vivir en viviendas abominables, y han sufrido laceraciones, amputaciones, quemaduras graves y lesiones musculoesqueléticas en el trabajo.

JBS Swift, una filial que es propiedad exclusiva de JBS S.A., con sede en Brasil,[2] opera nueve instalaciones en Estados Unidos que emplean a más de 37 mil personas. El sitio de web de la empresa matriz afirma que JBS es el “productor global #1 de carne de res”. La planta de Greeley maneja aproximadamente el 8 por ciento de la carne procesada en Estados Unidos.

JBS ha asegurado al público que la huelga no afectará el precio de la carne de res en el supermercado; afirma que ya ha subcontratado el trabajo a mataderos en Nebraska y Texas.

En las seis semanas desde que votaron por salir a la huelga, el Local 7 del UFCW empezó a prepararse para la huelga, inscribiendo a sus miembros para recibir beneficios y solicitando apoyo.

El 18 de febrero el presidente de la AFL-CIO de Colorado, Bryant Preston, le escribió al CEO de JBS: “Usted desvía millones a los bolsillos de sus directivos e inversores mientras los empleados arriesgan y a menudo pierden la vida trabajando con equipos extremadamente peligrosos”.

La comunidad de Greeley ya está empezando a apoyar a los huelguistas, llevando comida y calentadores de manos a la línea de piquete. El sindicato ha creado una página web para aceptar donaciones al fondo de huelga.

El artículo que sigue sobre el primer día de la huelga es del Denver Post. Lo publicamos para la información de nuestros lectores. El titular, subtítulo, fotos y texto que siguen son del original. La traducción es de Panorama-Mundial.

— Los editores de Panorama-Mundial

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La huelga de JBS en Greeley comienza con miles de trabajadores paralizando sus labores

El Local 7 de United Food and Commercial Workers representa a casi 4,000 trabajadores en la planta empacadora de carne en Colorado

Por Sam Tabachnik y Chris Bolin

stabachnik@denverpost.com | The Denver Post; cbolin@greeleytribune.com

16 de marzo de 2026, a las 6:38 AM MDT | ACTUALIZADO: 16 de marzo de 2026, a las 17:44 MDT

GREELEY — Miles de trabajadores de la planta empacadora de carne JBS paralizaron sus labores el lunes [16 de marzo] por la mañana, iniciando una huelga de dos semanas en busca de un nuevo contrato con salarios más altos y mejores protecciones laborales.

Cristian Alanis, al centro, y otros miembros del sindicato vitorean mientras los conductores que pasan suenan el claxon en apoyo a los trabajadores en huelga de JBS, en el primer día de la huelga del Local 7 de UFCW en la empacadora de carne de res de JBS en Greeley, el lunes 16 de marzo de 2026. (Foto: Brice Tucker / Greeley Tribune)

United Food and Commercial Workers Local 7, el sindicato que representa a 3,800 trabajadores de JBS en Greeley, lleva meses negociando con la empresa, pero no ha conseguido un acuerdo. Los líderes sindicales afirman que JBS se ha negado a dar más que aumentos salariales mínimos, y que ha cometido prácticas laborales injustas durante las negociaciones.

JBS, a su vez, ha calificado como “francamente absurda” la afirmación del sindicato de que la empresa buscó el conflicto laboral, y afirmó que la empresa realizó “avances significativos” en cuestiones económicas y de otro tipo a lo largo del proceso. El sindicato, según los responsables de JBS, se retiró abruptamente de la mesa de negociaciones sin responder a una oferta actualizada.

La huelga es la primera en una empacadora de carne estadounidense en cuatro décadas. La planta de Greeley procesa hasta el 8% de la carne de res del país, lo que la convierte en una de las plantas más grandes de EE.UU.

“JBS trató de intimidar y de infundir miedo en todos los empleados”, dijo Anthony Martínez, un representante del Local 7 de la UFCW que ayudaba a corear las consignas en la línea de piquetes el lunes. “Nos amenazan con nuestros empleos a toda costa. No hay descanso para ir al baño, hay medidas disciplinarias por llegar tarde o el mal uso de los cuchillos. Nos compran el cuchillo más barato y luego se quejan del rendimiento. Aunque solo haya un número limitado de personas, no reducen la velocidad de la cadena. Sigue igual y se quejan de todos modos”.

Los responsables sindicales afirman que JBS ha ofrecido menos del 2% en aumentos salariales anuales y la ha cargado a los trabajadores todo el peso del creciente costo de la atención médica. Kim Cordova, presidenta del sindicato, dijo que JBS se negó a reunirse con los trabajadores durante el fin de semana.

“No se equivoquen, JBS eligió esta huelga en un esfuerzo por reducir los salarios de los trabajadores en todo el país, así como la empresa ha presionado a comunidades enteras de ganaderos en todo el país”, dijo Cordova en un comunicado a primera hora del lunes.[3]

Los responsables de JBS, en un comunicado el lunes, dijeron que muchos trabajadores optaron por presentarse a trabajar en lugar de participar en la huelga, y la empresa dijo que espera que ese número aumente en los próximos días. La empresa negó haber cometido infracciones de las leyes laborales y afirmó que su oferta era justa.

“Los miembros de nuestro equipo quieren estabilidad, quieren apoyar a sus familias y merecían la oportunidad de votar sobre la histórica oferta de la empresa — una oportunidad que la dirección sindical les ha negado”, dijeron los responsables de JBS.

Martínez reconoció que algunos empleados seguían trabajando el lunes.

“Perdimos un porcentaje porque algunas personas aún no están muy informadas”, dijo. “Pero pronto, para más tarde hoy o mañana, tendremos ese 99.9% aquí haciendo huelga”.

Consignas y pancartas de piquete

El 99 por ciento de los miembros del sindicato en Greeley votaron el mes pasado por autorizar la huelga. Tras la votación los trabajadores le dijeron a The Denver Post que se lesionan frecuentemente en el trabajo y carecen de atención médica adecuada. Mientras tanto, los salarios no se han mantenido al ritmo del aumento de los costos, dicen.

Es la primera huelga en un matadero estadounidense desde que los trabajadores de una planta de Hormel en Minnesota salieron en huelga en1985, dijo Cordova. Esa huelga duró más de un año e incluyó enfrentamientos violentos entre la policía y los manifestantes, según la Sociedad Histórica de Minnesota.

El lunes, cientos de empleados en huelga se reunieron frente a la planta en Greeley antes del amanecer, llevando carteles colgados al cuello — algunos en inglés, otros en español — que decían, en parte, “Por favor, no compren de JBS”. Coreaban consignas como: “¿Qué queremos? ¡Un contrato! ¿Cuándo lo queremos? ¡Ahora!” y “Arriba, abajo, Greeley apoya al sindicato”.

Algunos gritaban en español: “¡Huelga!”

A primeras horas de la tarde, más de 2,600 trabajadores de JBS acudieron a la línea de piquete y se esperaba que otros se registraran en los próximos días, según Claire Poundstone, abogada del Local 7 del UFCW.

“He visto a todos los turnos aquí afuera”, dijo Garret Rhodes, quien lleva dos años y medio trabajando en JBS. “Turno A, turno B, turno C. Es una locura. Son casi todos o todos los departamentos”.

Los trabajadores colmaron las calles que rodeaban la planta de JBS, sosteniendo carteles y platicando con sus compañeros en decenas de idiomas. Hace mucho tiempo que JBS depende de — y ha reclutado a — inmigrantes y refugiados, que abandonaron países devastados por la guerra en busca de una vida mejor en Estados Unidos. Para muchos, el voto por salir en huelga representó su primer acto de democracia.

Fernando Pitone, que trabaja en la planta desde junio, dijo que actuaba en solidaridad con todos sus compañeros.

“Estamos aquí afuera defendiendo lo que creemos que está siendo descuidado”, dijo Pitone.

Dani Martínez, que ha trabajado para JBS de forma intermitente durante cuatro años, dijo que se sintió obligada a comprar un afilador de cuchillos, pagando de su propio bolsillo, porque la empresa no quería brindarle uno. La línea de producción corre tan rápido, dijo, que los trabajadores se ven obligados a elegir entre mantenerse al ritmo y arriesgarse a contaminar la carne de res, o trabajar más despacio y arriesgarse a ser regañados por los supervisores.

“De cualquier manera, te ponen una amonestación”, dijo. “Simplemente no hay manera de salir ganando”.

Los responsables de JBS han dicho que planean trasladar la producción a instalaciones en otros estados con mayor capacidad mientras los trabajadores de Greeley se mantengan en huelga. Los expertos dicen que no esperan grandes aumentos en los precios de la carne vacuna en el supermercado, pero que JBS probablemente va a querer resolver el paro cuanto antes.

Activistas comunitarios de Fort Collins, Kim M., izquierda, y Garrett Harper-Bischof, derecha, ayudan a repartir calentadores de manos y meriendas a los trabajadores en huelga en el primer día de una huelga del Local 7 del UFCW en la empacadora de carne de res JBS en Greeley, el lunes 16 de marzo de 2026. (Foto: Brice Tucker / Greeley Tribune)

Apoyo a los huelguistas

La huelga atrajo a partidarios que apoyan el impulso del sindicato por obtener un nuevo contrato. Los miembros del ayuntamiento de Greeley, los candidatos al Congreso y el fiscal general del estado, Phil Weiser, se presentaron en la línea de piquete. Otros demócratas de Colorado, como el senador John Hickenlooper, expresaron públicamente su apoyo a los trabajadores.

“Me alegra que la gente esté unida en este frente para asegurarse de recibir los salarios que merecen”, dijo el representante estatal Manny Rutinel, demócrata de Commerce City, que se postula para desbancar al representante Gabe Evans en el 8º Distrito Congresional, que incluye a Greeley. “Estas son las personas que ponen la comida en la mesa para la gente no solo de Greeley y Colorado, sino de toda la nación. Y se merecen condiciones laborales que les permitan regresar a casa sanos y salvos”.

Weiser, que también se postula para gobernador, dijo que es importante defender a quienes arriesgaron su salud durante la pandemia para asegurarse de que los ciudadanos estadounidenses tuvieran comida en los supermercados.

“La empresa necesita redoblar sus esfuerzos y ofrecer una oferta justa”, dijo.

Quejas sobre las malas condiciones laborales

Por años, los trabajadores se han quejado de las malas condiciones laborales en la planta de Greeley.

El Departamento del Trabajo de EE.UU. descubrió el año pasado que durante años JBS dependió de niños migrantes para trabajar en sus mataderos.

Contrataban a niños de tan solo 13 años por medio de una empresa independiente de saneamiento para trabajar los turnos de limpieza en la madrugada en mataderos de Colorado, Iowa, Minnesota y Nebraska, según descubrieron los investigadores federales. Su trabajo incluía limpiar equipos eléctricos peligrosos, según las autoridades laborales.

La empresa aceptó pagar 4 millones de dólares para ayudar a personas y comunidades afectadas por prácticas ilegales de trabajo infantil.

En 2024, el Local 7 del UFCW pidió que los organismos federales, estatales y locales que aplican la ley y los reglamentos responsabilizaran a la empresa por usar prácticas laborales inferiores a las normas.

El sindicato acusó a la empresa de trata de personas en las redes sociales; de cobrar a los trabajadores por vivir en condiciones miserables; de amenazar e intimidar a los trabajadores y a sus familias; de operar a ritmos de producción peligrosamente altos; y de retener el correo postal de los trabajadores.

En diciembre, tres trabajadores haitianos demandaron a JBS en un tribunal federal, alegando que su experiencia en Colorado ha estado marcada por lesiones, discriminación y condiciones de vida inhóspitas.

La Associated Press contribuyó a dar este informe.


NOTAS

[1] En 1975, Hormel anunció que construiría una nueva instalación para reemplazar su planta empacadora de carne en Austin, MN. Para “ayudar” al empleador con el costo de construcción, el Local P-9 del Sindicato de Trabajadores de la Alimentación y Comercio (UFCW) aceptó importantes concesiones contractuales. Pero tras la apertura de la nueva planta en 1982, los empleados — que ahora trabajaban bajo una congelación de sus salarios — vieron un aumento de las lesiones debido a las condiciones laborales y, en 1984, una nueva reducción de sus salarios.

En agosto de 1985, el local sindical autorizó una huelga contra la empresa y Hormel se vio obligado a cerrar la planta. Los empleados en huelga movilizaron a los jubilados de Hormel y a miembros de la comunidad para asistir a mítines y mostrar su apoyo. Los “P-9ers” organizaron actividades de protesta, como piquetes itinerantes y manifestaciones, fomentando la solidaridad en toda la región. A medida que la huelga cobraba fuerza se ganó la atención de los medios nacionales, lo que llevó a un boicot ampliamente difundido contra los productos de Hormel.

Hormel reabrió la planta de Austin el 13 de enero de 1986. Cientos de los huelguistas se congregaron para bloquear el acceso a la planta durante una semana. El 21 de enero el gobernador de Minnesota desplegó la Guardia Nacional para proteger a los rompehuelgas. Unos 500 miembros del sindicato y un número similar de nuevos empleados no sindicalizados cruzaron las líneas de piquete.

Seis meses después, la UFCW nacional le ordenó al Local P-9 que pusiera fin a la huelga; cuando los lideres del local se negaron, la UFCW obligó a la entidad local a someterse a una administración judicial. En septiembre de 1986, la nueva dirección del local acordó un contrato con Hormel aceptando concesiones.

La derrota de esta huelga le asestó un duro golpe al movimiento obrero organizado, ya conmocionado por las derrotas de los controladores aéreos durante la huelga de PATCO de 1981 y de los mineros de cobre de Arizona en 1983, y por una oleada de contratos que cedieron concesiones a las empresas.

[2] Una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el 20 de noviembre de 2025 eliminó los aranceles punitivos del 40% sobre la carne de res brasileña. Los aranceles fueron impuestos originalmente en julio de 2025 para influir contra el enjuiciamiento del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. Los aranceles se eliminaron supuestamente para ayudar a aliviar el alto precio de la carne de res en los supermercados, pero eso también benefició a la empresa matriz de JBS Swift.

[3] A pesar de los altos precios en el supermercado, los ganaderos en Estados Unidos se ven presionados por una extrema “consolidación del mercado”. Un monopolio de cuatro grandes empacadores de carne (JBS, National Beef, Cargill y Tyson) que empaquetan más del 80% de la carne de res en Estados Unidos ejerce su influencia para reducir los precios que se le pagan a los productores. Además, hoy en día, los pequeños ganaderos se enfrentan a costos de producción cada vez más altos ante una presión creciente por la importación de carne barata de Brasil y Argentina, y por un suministro de ganado históricamente bajo debido a la liquidación de rebaños en todo el país provocada por sequías.


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