¿Cómo construir el movimiento más amplio y eficaz?
El 7 de junio de 2026, el Comité de Amistad Seattle-Cuba (SCFC por sus siglas en inglés) votó por “expulsar de nuestro comité a los miembros del Partido Socialista de los Trabajadores (SWP por sus siglas en inglés)”, tal y como anunció la organización.
“Tomamos esta medida debido a diferencias ideológicas con la política del SWP respecto al Medio Oriente, concretamente su apoyo a Israel ante el genocidio israelí contra el pueblo palestino. Esta acción no va dirigida contra individuos, sino que rechaza firmemente las políticas que defienden”, explicó el SCFC.
Otras personas activas en la labor de solidaridad con Cuba en todo Estados Unidos han expresado su oposición a esta decisión, aunque algunas de ellas también han condenado la postura del SWP sobre Israel y Palestina como una “postura miserable y contrarrevolucionaria respecto al sionismo”, tal y como la describió Pete Seidman, líder de la Coalición de Miami para Poner Fin al Bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, en una carta que se reproduce a continuación.
“La expulsión del SWP en Seattle es un precedente peligroso”, afirma una carta firmada por catorce activistas solidarios con Cuba. “Establece la norma de que no podemos unirnos en la acción con aquellos con quienes discrepamos en otros asuntos. Levanta barreras para unir a un número cada vez mayor de personas en una lucha antiimperialista viva y real contra la guerra de Washington contra Cuba — la cual debería incluir, sin duda, a quienes no se consideran a sí mismos ‘antiimperialistas’”.
En parte en respuesta a esta carta, la líder del SCFC, Cindy Domingo, declaró: “Esta decisión no se tomó a la ligera ni se hizo de la noche a la mañana”. Se refería a la expulsión del SWP por parte del SCFC, en una carta dirigida a los activistas solidarios con Cuba que se reproduce a continuación. “Algunos de nosotros llevamos muchas décadas trabajando para forjar amplias coaliciones y alianzas, y hemos atravesado luchas importantes para determinar los principios que deben defenderse a la hora de construir este tipo de coaliciones. Permítanme dejarlo claro: en esta expulsión no estamos hablando de individuos que sean sionistas, sino de una organización que defiende una línea sionista y apoya a Israel en su genocidio contra el pueblo palestino. Promocionan su política en todos nuestros actos sobre Cuba con su propaganda y su periódico, así como en conversaciones privadas con la gente”.
“No creo que este debate se centre tanto en la no exclusión del SWP como de fuerzas mucho más importantes que debemos considerar con detenimiento”, afirmó Seidman en su carta citada anteriormente. “En concreto, esto tiene que ver con los cubanos y los cubano-estadounidenses”.
Algunos de estos cubano-estadounidenses se oponen a la revolución cubana y apoyan el “cambio de régimen” en la nación caribeña, pero también expresan su oposición a las amenazas de un ataque militar de Estados Unidos contra Cuba y reclaman el fin del bloqueo estadounidense. ¿Deberían ellos ser excluidos de la labor por ampliar la oposición a la política de Estados Unidos por el mero hecho de no ser “antiimperialistas?”, preguntó Seidman.
Además, no se trata solamente de los cubanoamericanos o los otros cubanos de la diáspora que se oponen a la política de Estados Unidos contra Cuba pero no apoyan la revolución socialista en Cuba. Una encuesta de mayo de 2026 reveló que el 64 % de la población estadounidense se opone a una guerra contra Cuba. Una encuesta de marzo de 2026 mostró que una pluralidad (48 %) se opone al bloqueo petrolero de Estados Unidos contra la isla. Estas cifras reflejan mayores posibilidades de ganar el apoyo de la clase trabajadora y sus sindicatos. Se trata de una fuente de apoyo que los grupos de solidaridad con Cuba en lugares como Los Ángeles y Chicago ya han comenzado a aprovechar.
Esta tendencia en la opinión pública también se hace patente en la postura adoptada por varios miembros del Congreso de Estados Unidos y otros políticos, que recientemente se han pronunciado en contra del bloqueo pero califican al Gobierno de Cuba de ser una “dictadura”, como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
¿No sería de gran ayuda para la causa de Cuba hoy en día involucrar a estas fuerzas — que claramente no son “antiimperialistas” — en el movimiento contra el bloqueo?
A continuación publicamos, para información de nuestros lectores, “La expulsión del SWP en Seattle es un precedente peligroso”que, en nuestra opinión, plantean consideraciones importantes para atraer a nuevas fuerzas al movimiento de oposición a la implacable y cada vez más brutal guerra económica de Washington contra Cuba. Esto es especialmente relevante ahora que el pueblo de la nación caribeña se enfrenta a la crisis económica y social más grave desde la victoria de la Revolución Cubana el 1º de enero de 1959, en gran medida como consecuencia de las políticas crueles e inhumanas del gobierno de Estados Unidos.
Los materiales que presentamos han estado circulando en las últimas semanas entre grupos y personas solidarias con Cuba.
Incluyen la declaración del SCFC sobre su decisión del 7 de junio de expulsar al SWP; una carta firmada por 14 personas activas en la labor de solidaridad con Cuba en la que expresan su oposición a la medida del SCFC; una carta de la líder del SCFC, Cindy Domingo, citada anteriormente; la carta de Pete Seidman, también citada anteriormente; y otra carta del líder de la Coalición Cuba Sí NY-NJ, Ike Nahem, sobre el mismo asunto.
El texto de cada uno de los documentos que aparecen a continuación procede del original. Los titulares, las fotos y la traducción son de Panorama-Mundial. Debido a su extensión, publicamos estos materiales en dos partes, la primera de las cuales aparece a continuación.
— La redacción de Panorama-Mundial
(Esta es la primera de dos partes. La segunda puede encontrarse en la Parte II.)
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Anexo de la declaración del Comité de Amistad Seattle/Cuba
Tras un extenso debate y una profunda reflexión, nuestro comité votó a favor de expulsar a nuestros cuatro miembros que también pertenecen al Partido Socialista de los Trabajadores. A continuación presentamos un resumen de nuestra declaración en la que explicamos la decisión:
“El Comité de Amistad Seattle/Cuba votó el 7 de junio de 2026 a favor de expulsar de nuestro comité a los miembros que pertenecen al Partido Socialista de los Trabajadores (SWP). Tomamos esta medida debido a diferencias ideológicas con la política del SWP respecto al Medio Oriente, concretamente su apoyo a Israel ante el genocidio que ese país está cometiendo contra el pueblo palestino. Esta acción no va dirigida contra individuos, sino que rechaza firmemente las políticas que estos apoyan.
Queremos señalar que la inclusión del SWP y la distribución de sus materiales durante los actos del SCFC han perjudicado a nuestra organización y a nuestra capacidad de cooperar con organizaciones hermanas que realizan labores antiimperialistas y de solidaridad en nuestra región.
El SCFC se une a otras organizaciones regionales de solidaridad con Cuba para ampliar nuestra presencia y la intensidad de nuestro trabajo en la lucha por el pueblo cubano. La solidaridad es fundamental en este momento en que los cubanos se enfrentan a condiciones que ponen en peligro sus vidas y a la amenaza de una inminente intervención militar por Estados Unidos. Luchamos por promover las políticas de Cuba que defienden la vida, por poner fin al bloqueo estadounidense, y apoyamos la lucha global contra la opresión.
“No hay fronteras en esta lucha a muerte, no podemos permanecer indiferentes frente a lo que ocurre en cualquier parte del mundo, una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos”.[1]
— Ernesto Che Guevara, 14 de junio de 1928 – 9 de octubre de 1967
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Carta de activistas solidarios con Cuba
(Lo que sigue es una carta firmada por 14 activistas que realizan labores de solidaridad con Cuba en todo Estados Unidos, y que se distribuyó a finales de junio y principios de julio de 2026 a otros grupos y personas que trabajan para ampliar la oposición a la guerra económica de Washington contra Cuba.)
A medida que Washington intensifica su bloqueo petrolero y sus amenazas de guerra, lo que está en juego es extremadamente importante para el pueblo cubano. Nuestra lucha unida contra el bloqueo estadounidense nunca ha sido tan importante. Además, también contamos con cada vez más oportunidades de aumentar nuestro impacto político al obtener el apoyo de sectores más amplios de la población.
La crueldad de las políticas de Washington provocará un creciente rechazo entre las personas de mente abierta, y una profunda polarización dentro de la población cubano-estadounidense (podemos esperar — y ya estamos viendo — que un número significativo de cubano-estadounidenses se siente profundamente indignado por el bloqueo petrolero y las amenazas militares contra sus familias).
Nuestro movimiento por la normalización debe plantearse cómo abordar estos posibles acontecimientos de manera que agraven las dificultades de nuestros adversarios. Surgirán nuevos sectores de resistencia de formas concretas e inesperadas. Trabajar con nuevas formas de resistencia requiere capacidad táctica y el valor de luchar junto a personas con las que tenemos desacuerdos importantes.
La oposición común al bloqueo debe ser nuestra única prueba política. Si imponemos otros requisitos políticos de adhesión, nos limitamos innecesariamente — y el pueblo cubano sale perdiendo.
En este contexto, los abajo firmantes nos oponemos a la expulsión del Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) del Comité de Amistad Seattle/Cuba. No se trata de respaldar la línea política general del SWP ni la de ningún otro grupo. La única línea política que debería importar en nuestras coaliciones es la oposición activa al bloqueo estadounidense y a las amenazas de guerra contra Cuba.
También instamos a los copresidentes de la NNOC [Red Nacional sobre Cuba] a que reafirmen nuestra política de no exclusión, vigente desde nuestra fundación.
La expulsión del SWP en Seattle sienta un precedente peligroso. Establece la norma de que no podemos unirnos en la acción con aquellos con quienes discrepamos en otros asuntos. Levanta barreras para unir a un número cada vez mayor de personas en una lucha antiimperialista viva y real contra la guerra de Washington contra Cuba — la cual debería incluir, sin duda, a quienes no se consideran a sí mismos “antiimperialistas”.
Nuestra fuerza reside en nuestra unidad.
Firmado por (las organizaciones se listan únicamente con fines de identificación)
Steve Eckardt (Coalición de Chicago por Cuba)
Pete Seidman (Coalición de Miami para Acabar con el Bloqueo de EE.UU. contra Cuba)
Gary Prevost (Comité de Minnesota por Cuba)
Brenda López (Comité “Manos fuera de Cuba” de Estados Unidos)
Mark Satinoff (Coalición “Cuba Sí” de Nueva York y Nueva Jersey)
Barbara Mutnick (Coalición “Cuba Sí” de Nueva York y Nueva Jersey)
Mark Friedman (Manos Fuera de Cuba de Los Ángeles)
Julie Wolenski (Coalición de Chicago por Cuba)
Mark Kuehner (Southsiders for Peace, Coalición de Chicago por Cuba)
Duane Stilwell (Phoenix, Arizona)
August Nimtz (Comité de Minnesota por Cuba)
Bob Miller (Coalición “Cuba Sí” de Nueva York y Nueva Jersey)
Diane Stradling (Portsmouth, New Hampshire)
Rita Barouch (Red de Solidaridad con Cuba del Área de la Bahía)
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Carta de Cindy Domingo sobre la expulsión del SWP por el SCFC
(La siguiente es una carta que Cindy Domingo, una de las líderes del Comité de Amistad Seattle-Cuba, les envió a varios activistas solidarios con Cuba el 24 de junio de 2026. Se publica con el permiso de la autora.)
Escribo esto como integrante del núcleo del Comité de Amistad Seattle-Cuba que ha leído el acta de la reunión del Comité de Normalización de Relaciones entre Estados Unidos y Cuba y ha recibido una carta con algunas firmas que ha estado en circulación en relación con la expulsión del SWP por el SCFC.
En primer lugar, me sorprende que se haya redactado y difundido una carta sin que se haya debatido en absoluto cuáles son las circunstancias que llevaron a la expulsión, la disputa que se produjo entre el SCFC y el SWP, y el aislamiento que ha sufrido el SCFC debido a nuestra relación de trabajo con el SWP, en un momento en el que se está construyendo la coalición más amplia del noroeste del Pacífico en torno a la solidaridad con Cuba. En segundo lugar, no han tenido la decencia de enviarle la carta directamente al SCFC. Si no hubiera sido por John Waller, quién sabe cuánto tiempo habríamos tardado en ver la carta. Considero que esta táctica es divisiva y poco estratégica: algunos de ustedes, que nos conocen muy bien en el PNW [noroeste del Pacífico] desde hace muchos años, podrían haber tomado el teléfono o enviado un correo electrónico para discutir este asunto. Pero supongo que ustedes, que no viven ni desempeñan labores políticas aquí, parecen saber qué es lo mejor para nuestro trabajo o cómo debemos construir una amplia coalición en torno a Cuba en estos momentos tan urgentes.
Esta decisión no se tomó a la ligera ni se hizo de la noche a la mañana. Algunos de nosotros llevamos muchas décadas trabajando en la construcción de amplias coaliciones y alianzas, y hemos atravesado importantes luchas para determinar los principios que deben defenderse a la hora de construir este tipo de coaliciones. Permítanme dejarlo claro: en esta expulsión no estamos hablando de individuos que sean sionistas, sino de una organización que mantiene una línea sionista — que apoya a Israel en su genocidio contra el pueblo palestino —. Difunden su política en todos nuestros actos sobre Cuba mediante su material impreso y su periódico, así como en conversaciones privadas con la gente.
Llevo trabajando en la solidaridad con Cuba en el Noroeste del Pacífico desde 1999. Hoy en día se está construyendo la coalición más amplia en solidaridad con Cuba y para unir fuerzas en la campaña titulada “No a la guerra contra Cuba”. Solo en Seattle, diez organizaciones están trabajando juntas, entre ellas DSA [Socialistas Democráticos de América], PSL [Partido por el Socialismo y la Liberación], Seattle Against War y otras organizaciones a las que ustedes quieren que ignoremos para poder colaborar con el SWP. Estas otras organizaciones se niegan a trabajar con el SWP debido a su apoyo a Israel.
Así que, por favor, no nos digan cómo construir una amplia coalición en el Noroeste del Pacífico en solidaridad con Cuba, porque lo estamos haciendo basándonos en principios que hemos decidido que son buenos para nuestro trabajo y para Cuba.
¡Gracias a Chery L y John W por informarnos de todo lo que están haciendo!
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Carta de Pete Seidman sobre la expulsión del SWP por el SCFC
(La siguiente es una carta que Pete Seidman, líder de la Coalición de Miami para Dar Fin al Bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, le envió a John Waller, líder de la Red Nacional sobre Cuba (NNOC), el 26 de junio de 2026. Ha sido ligeramente editada por Panorama-Mundial para facilitar su lectura. Se publica con el permiso del autor.)
Estimado John:
Hay un par de acontecimientos políticos importantes de esta semana que me parece importante añadir a este debate: la aplastante victoria de la candidatura de Mamdani en las primarias del Partido Demócrata de la ciudad de Nueva York (NYC) y la votación en la convención nacional del Sindicato Automotriz (UAW) a favor de desinvertir de bonos israelíes.
La votación, en la ciudad con mayor población judía fuera de Israel, a favor (en pocas palabras) de una plataforma pro-palestina, y el hecho de que este sea el primer sindicato industrial nacional en adoptar una postura similar, muestran sin duda cambios importantes que, como sabemos desde hace tiempo, ya se estaban gestando.
Es evidente que debilitan el argumento de que adoptar una postura sobre Palestina per se descarta automáticamente el apoyo de los sindicatos. ¡Lo celebro totalmente! Pero añadiría, siendo realista, que el argumento sigue siendo válido para la mayoría de los sindicatos.
En Nueva York, por ejemplo, la victoria de Mamdani se produjo a pesar de que los grandes sindicatos de la ciudad se opusieron a los candidatos que él respaldaba. Incluso allí, creo que el voto popular demuestra que las posturas sindicales reflejan una brecha creciente entre la cúpula y las bases sobre la cuestión de Palestina.
Si el argumento sobre la expulsión del SWP se basara únicamente en su miserable postura contrarrevolucionaria sobre el sionismo, parecería que esta postura no tiene suficientemente en cuenta los nuevos y emocionantes acontecimientos en el mundo real.
Sin embargo, me gustaría examinar esto un poco más a fondo. No creo que este debate se centre tanto en la no exclusión del SWP como en fuerzas mucho más importantes sobre las que debemos reflexionar detenidamente.
En concreto, esto tiene que ver con los cubanos y los cubano-estadounidenses.
La Coalición de Miami celebró el pasado jueves [18 de junio de 2026] una reunión muy exitosa en la que expresó su oposición a las amenazas de guerra de Estados Unidos contra Cuba (véase Miami: cubano-estadounidenses se pronuncian contra las amenazas y el bloqueo de Estados Unidos).
Uno de los aspectos que se aprecian fácilmente en el artículo es la elevada participación de cubano-estadounidenses más jóvenes. Aún más importante es la carta leída en la reunión por un miembro del comité de justicia social de la congregación, en nombre del ministro de la Iglesia Unitaria Universalista de Miami.
El reverendo Dr. Harold Marrero escribió que él es “un refugiado cubano” que apoya el cambio de régimen en Cuba. “Apoyo una transición pacífica y democrática, elegida y liderada por el pueblo cubano, con libertad de expresión, un gobierno responsable, derechos humanos y espacio para que cada persona pueda vivir sin miedo”.
Sin embargo, subrayó: “No apoyo la intervención militar. No apoyo sustituir una forma de dominación por otra… Rechazo la idea de que podamos liberar a un pueblo matándolo de hambre”.
¿Qué debemos pensar de todo esto? ¿Podemos encontrar formas de unirnos en la acción con este pastor (el primero en dirigirse a nosotros de esta manera, cuya iglesia hace dos meses recaudó 2,200 dólares de fondos para enviarlos a Global Health Partners)? ¿Deberíamos considerar su postura como contrarrevolucionaria, claramente expresada con respecto al Gobierno cubano, como un obstáculo para una colaboración basada en principios?
La misma pregunta se nos planteó cuando Jorge Medina (“ El Protestón Cubano”) puso en marcha lo que se convirtió en el movimiento mensual de las caravanas en Miami allá por 2020. Tras mucho debate y cuidadosos esfuerzos tácticos, nuestra respuesta positiva a esa iniciativa de alguien cuya política contrarrevolucionaria acabó por llevarlo a abandonar el movimiento que él mismo había iniciado dio lugar a un movimiento muy importante, compuesto principalmente por cubanos en Miami que, como estoy seguro que estarán de acuerdo, contribuyó a fortalecer de manera significativa nuestro movimiento internacional contra el bloqueo.
Por estas razones, la cuestión de expulsar a una organización por tener una posición diferente — una posición reaccionaria — sobre cualquier tema que no sea la oposición al bloqueo de Cuba (y las reivindicaciones relacionadas que planteamos, como la retirada de Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo (SSOT), el rechazo a la guerra, etc.) sienta un peligroso precedente sobre cómo debemos trabajar con otras fuerzas — no solo por su postura respecto a Palestina, pero incluso por su postura respecto al régimen cubano.
En este momento, estoy seguro de que estarán de acuerdo en que el asediado Gobierno de Cuba necesita el apoyo de todos los sectores posibles dispuestos a brindárselo. Nuestro movimiento debe estar políticamente preparado para estar a la altura de ese reto. Las posibilidades de involucrar a cubanos que, a pesar de su actitud hacia la revolución, se sienten consternados por el sufrimiento causado por las políticas genocidas de Washington o ante la idea de que caigan bombas sobre sus familias en La Habana… dependen de que tengamos la postura correcta sobre qué criterio político vamos a aplicar. Esto va mucho más allá de la cuestión del SWP, ¡que no es más que un minúsculo canario en una mina de carbón mucho más grande! No son nada comparados con el peso político y la autoridad moral de los cubanos y cubano-estadounidenses que empiezan a declarar públicamente: “No en nuestro nombre”.
Por estas razones, creo que la oposición a la expulsión del SWP sigue siendo importante. Quizá esto debería explicarse con más detalle, tal y como he intentado hacerlo aquí. Pero sí creo que los argumentos políticos anteriores se debatieron y volvieron a debatirse con profundidad — aunque fuera en un debate político bastante limitado — en las reuniones de la NNOC y en el debate sobre los estatutos. No creo que merezca la pena que nadie dedique energía a volver a sacar todo eso a colación tan poco tiempo después de la votación. Creo que todos necesitamos algo de experiencia para ver cuáles serán las consecuencias de esa votación.
Por desgracia, ¡la expulsión en Seattle no parece ser un buen comienzo en esa curva de aprendizaje! Creo que habrán debates y votaciones similares en muchas áreas locales a medida que se desarrolle la situación política.
En solidaridad,
Pete
D.: No puedo evitar señalar que ayer, en Facebook, el Comité de Amistad Seattle/Cuba publicó una foto de algunos miembros sosteniendo su preciosa pancarta nueva y señalando que la diputada demócrata por Seattle, Pramila Jayapal — que recientemente realizó una visita de cinco días a Cuba y se ha pronunciado enérgicamente contra el bloqueo — se había unido a ellos en la foto. “La queremos”, proclamaron. Así pues, ¿una representante electa del Partido Demócrata (aunque sea de su “ala izquierda”) es bienvenida a pesar del papel fundamental de ese partido en el envío de bombas al régimen sionista, mientras que los miembros del SWP, que apoyan el lanzamiento de esas mismas bombas, no lo son?
(Esta fue la primera de dos partes. La segunda puede encontrarse en la Parte II.)
NOTAS
[1] La cita es de un discurso pronunciado por Ernesto Che Guevara en la Conferencia Afroasiática en Argelia el 24 de febrero de 1965. El discurso entero puede leerse aquí.
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Categories: Cuba/Solidaridad con Cuba