Marxismo

Sobre la guerra de EEUU e Israel contra Irán y los presos políticos de Teherán



El 20 de agosto el diario británico The Guardian publicó una carta abierta dirigida a los presos políticos de Irán, atrapados “entre los dos filos de unas tijeras”. Firmada por Angela Davis, Mumia Abu-Jamal y otros activistas y académicos, la carta expresaba solidaridad con los presos políticos que sufren la represión del régimen teocrático iraní y, al mismo tiempo, manifestaba su oposición a la guerra contra Irán por Estados Unidos e Israel. La carta se reproduce al final de este artículo.

La carta abierta desató una encendida polémica. Muchos en la izquierda criticaron duramente a los autores, acusándolos de alinearse objetivamente con el imperialismo estadounidense por criticar al régimen iraní.

Al menos cuatro de los firmantes iniciales de la carta — entre ellos el académico palestino-estadounidense Rashid Khalidi — retiraron posteriormente sus firmas. Mientras que Khalidi retiró su apoyo “discretamente”, otros dos académicos alegaron que la carta establecía una “falsa equivalencia” entre Israel y Estados Unidos, por un lado, y el Gobierno de Irán por el otro.


ANÁLISIS DE NOTICIAS


Una de las críticas a la carta abierta que más atención ha suscitado provino de Vijay Prashad, historiador y comentarista político que es director ejecutivo del Instituto Tricontinental de Investigación Social y editor de LeftWord Books.

“Creo que esta carta, en este momento, desempeña un papel políticamente perjudicial”, escribió Prashad en un artículo publicado el 24 de agosto.

“La imagen central, los dos filos de unas tijeras,[1] es evocadora, pero errónea”, continuó Prashad. “Sugiere que uno de los filos es la República Islámica y el otro, Estados Unidos e Israel, y que el pueblo iraní está siendo sercenado por ambos. El error de las tijeras no radica simplemente en que sus filos sean desiguales. Es que la imagen hace que el agresor y el agredido aparezcan como fuentes paralelas del mismo peligro, despojándolos de la historia y la jerarquía que los conectan. El imperialismo estadounidense no es simplemente una opresión como otras. Es la fuerza que ha sitiado a Irán, devastado la región, armado a Israel, impuesto sanciones a toda una población y ahora ha llevado la guerra al territorio iraní. [La carta abierta] sitúa a la agresión y a su víctima en el mismo marco moral”.

En un ensayo publicado en Substack, también el 24 de agosto, Farah Mokhtareizadeh, una académica iraní-estadounidense, respondió a las críticas a la carta abierta formuladas por Prashad y otros.

“La controversia no se centra en si el imperialismo estadounidense es más poderoso que la República Islámica”, escribió Mokhtareizadeh. “Todos los implicados coinciden en que lo es. La controversia radica en si los iraníes que se resisten a su propio Estado siguen siendo sujetos políticos mientras esa guerra imperial está en curso. Una prisionera no tiene por qué demostrar que dos potencias son equivalentes para que ambas formen parte de su realidad política. Una organizadora sindical kurda puede comprender la asimetría global entre Irán y Estados Unidos al tiempo que sabe exactamente quién controla el candado de su celda. Un socialista iraní puede defender el país contra el asalto imperial sin cederle la representación política de los trabajadores iraníes a la República Islámica. Una mujer iraní puede oponerse al sionismo sin suspender su lucha contra la coacción estatal de género, y un activista baluchi no se vuelve neutral porque ni Washington ni Teherán puedan satisfacer plenamente sus aspiraciones políticas.[2] La asimetría no requiere singularidad”.

En este debate, Panorama-Mundial se sitúa al lado de la Carta Abierta en defensa de los presos iraníes.

Uno podría argumentar que una declaración más directa de oposición incondicional a la guerra imperialista de Estados Unidos e Israel contra Irán habría hecho que la Carta Abierta fuera más contundente. Sin embargo, la carta sí afirma que “Estados Unidos e Israel deben poner fin a sus guerras bárbaras y a sus sanciones brutales que, a sabiendas, devastan nuestras comunidades”.

Thousands of Iranians demonstrate in mourning for the murder of 165 girls in U.S.bombing of elementary school in Minab, Iran
El 3 de marzo de 2026 miles de personas se congregaron en Minab (Irán) para asistir a los funerales de 165 niñas y miembros del personal fallecidos en un bombardeo estadounidense que arrasó con una escuela primaria en la provincia de Hormozgan. Los dolientes condenaron la guerra imperialista.

Por otra parte, las críticas a la Carta Abierta han dado lugar a argumentos imprecisos o a una abierta adaptación política al régimen clerical de Irán.

Lecciones de la guerra sino-japonesa de 1937

Por ejemplo, en recientes publicaciones en Facebook, el activista político Andy Singh Bains se mostró a favor de la decisión de varios de los firmantes iniciales de retirar su firma de la Carta Abierta. Para respaldar su postura, Singh Bains citó una carta de 1937 sobre la guerra sino-japonesa que el líder revolucionario ruso León Trotsky le escribió al artista mexicano Diego Rivera.

“No ponemos, ni hemos puesto nunca, todas las guerras en el mismo plano”, escribió Trotski en esa carta. “Marx y Engels apoyaron la lucha revolucionaria de los irlandeses contra Gran Bretaña, de los polacos contra el zar, aunque en estas dos guerras nacionalistas los líderes fueran, en su mayor parte, miembros de la burguesía e incluso, en ocasiones, de la aristocracia feudal…

“[El líder bolchevique V. I.] Lenin escribió cientos de páginas demostrando la necesidad primordial de distinguir entre las naciones imperialistas y las naciones coloniales y semicoloniales, que constituyen la gran mayoría de la humanidad. Hablar de “derrotismo revolucionario” en general, sin distinguir entre los países explotadores y los explotados, es hacer una miserable caricatura del bolchevismo y poner esa caricatura al servicio de los imperialistas”.

Singh Bains, sin embargo, citó a Trotsky de forma selectiva y, por tanto, inexacta. En el párrafo anterior de su carta de 1937, Trotsky afirmaba:

“Dije que el deber de todas las organizaciones obreras de China era participar activamente y en primera fila en la guerra actual contra Japón, sin abandonar, ni por un solo instante, su propio programa y su actividad independiente”. [Énfasis añadido.]

Trotsky se refería a la guerra entre la República de China — gobernada en aquel momento por el régimen nacionalista burgués de Chiang Kai-shek — y el imperio japonés. Comenzó como un gran conflicto militar con la invasión japonesa de Manchuria en 1931 y se intensificó hasta convertirse en una guerra a gran escala en 1937.

Ilustración de la guerra sino-japonesa en la década de 1930

Trotsky continuó:

“La lucha de Japón es imperialista y reaccionaria. La lucha de China es emancipadora y progresista.

“¿Pero, y Chiang Kai-shek? No debemos hacernos ilusiones ni sobre Chiang Kai-shek, ni sobre su partido, ni sobre toda la clase dominante de China, del mismo modo que Marx y Engels no se hacían ilusiones sobre las clases dominantes de Irlanda y Polonia. Chiang Kai-shek es el verdugo de los obreros y campesinos chinos. Pero hoy se ve obligado, a pesar suyo, a luchar contra Japón por lo que queda de la independencia de China. Mañana puede que vuelva a traicionar. Es posible. Es probable. Es incluso inevitable. Pero hoy está luchando. Solo los cobardes, los sinvergüenzas o los completos imbéciles pueden negarse a participar en esa lucha”.

Los presos iraníes a los que se refiere la Carta Abierta no apoyan la guerra contra Irán por Estados Unidos e Israel, y los firmantes de la Carta Abierta manifiestan su oposición a este ataque imperialista.

Su postura no es equivalente a la que Trotsky criticó en 1937. Hoy en día, quienes expresamos nuestro apoyo por los presos en Irán no decimos que no importa quién gane en la guerra de Washington contra Irán. Para el pueblo iraní, la defensa de su soberanía es fundamental para su autodeterminación y para la lucha por acabar con la represión que ha dado lugar al encarcelamiento — y a cosas aún peores — de aquellos a quienes se dirige la Carta Abierta.

Además, al apoyar a China frente a Japón, Trotsky no idealizó a la dirección reaccionaria china, como hacen ahora muchos izquierdistas al pasar por alto la brutalidad de la teocracia iraní.

Trotsky dijo claramente: “Chiang Kai-shek es el verdugo de los trabajadores y campesinos chinos”. Lo mismo puede decirse del actual Gobierno iraní.

Revolución y contrarrevolución en Irán

En su editorial del 7 de marzo, Alto al bombardeo de Irán; ¡Ni una gota de sangre por petróleo!Panorama-Mundial afirmaba: “El masivo bombardeo que los gobiernos de Estados Unidos e Israel desataron contra Irán el 28 de febrero de 2026 ha sumergido al Medio Oriente en una guerra regional… Esto es una guerra imperialista que sacude al Medio Oriente y amenaza la paz mundial, que además retrasa las perspectivas de que el pueblo iraní pueda finalmente liberarse del régimen opresor de Teherán.

Al exigir el fin inmediato de la guerra y una rápida retirada militar de Estados Unidos del Medio Oriente, el editorial explicaba:

“Para la consternación del imperialismo estadounidense, las reservas de petróleo de Irán han estado fuera de su alcance desde que el Shah Mohammad Reza Pahlavi fue depuesto por un auge revolucionario de los trabajadores y los campesinos iraníes, así como de estudiantes y otros jóvenes, en 1979. Desde ese momento, bajo el entonces presidente estadounidense Jimmy Carter, Irán ha sido una espina en el costado de Washington.

“Durante los primeros años de la revolución iraní la clase trabajadora logró avances significativos. Las shoras — consejos de trabajadores elegidos democráticamente — presionaron por el control obrero de la producción en las fábricas; los campesinos confiscaron propiedades y exigieron una reforma agraria; las mujeres lucharon con éxito por afianzar nuevos derechos políticos y económicos.

“Libertad para las mujeres, libertad para la sociedad”, reza una pancarta durante la manifestación del 8 de marzo de 1979 en Teherán. Fue la mayor manifestación por el Día Internacional de la Mujer en todo el mundo ese año. Los manifestantes se enfrentaron a matones organizados y obligaron a Jomeini a dar marcha atrás en su intento de obligar a las empleadas de los ministerios del Gobierno a “vestirse según las normas islámicas”.

“Sin embargo, faltaba algo en Irán que le impedía a los trabajadores completar su victoria y tomar el poder en sus propias manos. No existía un partido revolucionario, compuesto en su mayoría de trabajadores y campesinos experimentados en las luchas de los oprimidos y explotados, y que gozara del respeto de las masas”, tal y como [se señala en] Revolución y contrarrevolución en Irán: El origen del régimen clerical.

“Esto permitió que las fuerzas burguesas organizadas en torno al ayatolá Ruhollah Jomeini establecieran [con el tiempo] un régimen capitalista estable”.

“En el otoño de 1980, el ejército de Irak invadió territorio iraní con el respaldo de Washington y sus aliados, que se habían visto frustrados por el desenlace de la revolución iraní un año y medio antes. La conducta del régimen de Jomeini durante esa guerra, que se prolongó durante casi ocho años, desempeñó un papel fundamental en el derrocamiento final de la revolución iraní.

“Para 1988, cuando terminó la guerra con Irak”, explica el artículo mencionado arriba, “los clérigos que dirigían Teherán habían consolidado un régimen teocrático sobre el cadáver de la revolución de 1979. Desde entonces han gobernado de manera dictatorial.

“El régimen del ayatolá Ali Jamenei — quien sucedió a Jomeini tras su muerte en 1989 — ha estado marcado durante décadas por el autoritarismo y la represión. Hizo retroceder el movimiento obrero iraní, ya debilitado durante la década de la guerra entre Irán e Irak, y lo mantuvo a raya encarcelando y matando repetidamente a miles de opositores.

“Otra característica del gobierno de los clérigos ha sido su estridente antisemitismo, avivando las llamas del odio hacia los judíos en el Medio Oriente, tanto con retórica como con ayuda material a fuerzas nacionalistas burguesas — como Hamás y Hezbolá que afirman representar o apoyar la lucha del pueblo palestino por la autodeterminación — pero que en realidad la hacen retroceder. Este odio hacia los judíos es una de las excusas que los gobiernos de Estados Unidos e Israel han utilizado de forma constante como justificación para sus acciones contra Irán”.

Fidel Castro, a la izquierda, en vida el líder central de la Revolución Cubana, posa junto al periodista estadounidense de la revista The Atlantic, Jeffrey Goldberg, segundo a la derecha, y la presidenta de la Comunidad Judía de Cuba, Adela Dworin, tercera a la derecha, en el Acuario Nacional de La Habana, Cuba, el 30 de agosto de 2010. Castro condenó el antisemitismo, ofreciendo la perspectiva revolucionaria de la clase obrera a quienes luchaban por la liberación nacional; una perspectiva claramente opuesta al rumbo reaccionario del régimen clerical iraní y sus aliados. (Foto: Estudios Revolución, Cubadebate)

La postura de Teherán “a favor de palestina”

Esto nos lleva a otro punto.

En su crítica a la Carta Abierta, Prashad afirmó que “a pesar de la represión contra la izquierda en Irán inmediatamente después de la revolución y tras la formación de la República Islámica, el compromiso con Palestina se mantuvo firme… Ningún otro país de la región se ha comprometido tanto con el movimiento de liberación palestino, y ninguno ha pagado un precio tan alto por ese compromiso”.

Ese “compromiso”, sin embargo, no ha sido más que una pose del régimen clerical iraní.

El Gobierno iraní llevaba años suministrando a sus aliados en Gaza — Hamás y la Yihad Islámica — armas y conocimientos técnicos antes del espantoso ataque liderado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023. Teherán aplaudió ese ataque, aunque afirmó que no había desempeñado ningún papel en su organización.

“Irán sostiene que la única vía eficaz para resistir la ocupación del régimen sionista es por medio de la resistencia armada”, declaró Amir Saeid Iravani, embajador del país ante la ONU, a los medios de comunicación en 2024. Aunque no se refirió a las informaciones publicadas en el New York Times y otros medios de comunicación del gran capital en aquel momento, según las cuales Teherán estaba intentando hacer llegar armas de contrabando a los mismos grupos en Cisjordania, Iravani afirmó:

“Las fuerzas de resistencia palestinas poseen la capacidad de fabricar y adquirir el armamento necesario para su causa”.

Como señaló Panorama-Mundial en la columna Acerca del carácter del ataque de Hamás el 7 de octubre, “Al enfrentar la violencia de la opresión y la ocupación militar, los oprimidos tienen el derecho a defenderse. Pero los métodos empleados para luchar por la libertad necesitan servir las metas estratégicas de la lucha. Si no lo son, se convierten en un lastre político y un obstáculo autoinfligido en el camino a la liberación”.

Defender el derecho de un pueblo oprimido a recurrir a la lucha armada no es lo mismo que abogar por tomar las armas “como la única vía eficaz” en todo momento para luchar por la liberación.

Lo que se necesita hoy es una estrategia que fue explicada claramente hace décadas por Nelson Mandela, el expresidente de Sudáfrica que lideró la lucha de varias décadas por derrocar al régimen racista del apartheid en ese país.

“La victoria en la lucha de liberación nacional”, explicó Mandela, “depende de la participación activa y consciente de las masas del pueblo oprimido, determinando su propio destino a través de la lucha”.

El pueblo palestino ha demostrado que puede llevar a cabo esa estrategia. Lo hicieron durante la Primera Intifada.[3]

La trayectoria del régimen iraní, así como la de Hamás y Hezbolá, es diametralmente opuesta a esa.

Hamás ha dejado claro que su estrategia incluye atentados suicidas y otros ataques “dirigidos contra civiles israelíes, junto con un martirio masivo que sacrifica las vidas de miles de palestinos — en última instancia, decenas de miles o más — que no han elegido ese camino ni se han ofrecido voluntariamente a dar la vida por él”, explica Panorama-Mundial.

Acciones armadas de ese tipo, que relegan a la mayoría de los palestinos a la condición de espectadores indefensos, se pusieron a prueba el 7 de octubre de 2023, con resultados catastróficos para el pueblo palestino.

Las ruinas de Gaza y los más de 73 mil palestinos asesinados allí por la respuesta genocida de Israel y una ultraderecha envalentonada, ahora firmemente arraigada en el Gobierno israelí y colaborando con colonos armados para llevar a cabo una limpieza étnica en Cisjordania, reflejan claramente esta realidad.

Milicianos de Hamás toman como rehén a un espectador del festival Nova (izquierda) y ejecutan a sangre fría a otro participante, agazapado debajo de un coche (derecha). Los hombres armados formaban parte de quienes mataron a 364 asistentes al festival, en su mayoría jóvenes, el 7 de octubre de 2023. (Fotos: Capturas de pantalla de vídeos publicados en las redes sociales por simpatizantes de Hamás y compartidos por el diario Wall Street Journal)

Este es el resultado del “apoyo” del régimen clerical iraní a la lucha palestina.

El “eje de la resistencia” de Irán no tiene nada que ver con la causa palestina

Khalidi es uno de los líderes palestinos que ha expresado una opinión similar.

En una entrevista en diciembre de 2024 en el podcast Bad Hasbara, Khalidi desmontó el mito de que el “eje de la resistencia”[4] de Irán tuviera nada que ver con las aspiraciones nacionales palestinas.

“Había un eje”, afirmó Khalidi. “Básicamente lo creó Irán como medida disuasoria para proteger al régimen iraní… Para eso servía su alianza con Siria, para eso servía su apoyo a Hezbolá, para eso servía su apoyo a Hamás, y por eso Irán apoyó a Assad y a los llamados hutíes en Yemen. Cada uno de esos actores tenía un cierto grado de independencia, no eran clones iraníes ni estaban controlados por Irán, pero Irán los apoyó de forma masiva, a un costo enorme”, explicó.

Los 30 mil millones de dólares que Teherán le prestó al ahora derrocado dictador sirio tenían el mismo propósito, afirmó Khalidi, añadiendo que la tiranía de Assad era “el peor régimen del Medio Oriente”. Al pueblo iraní le encantaría recuperarlo, “pero nunca verán ese dinero”, comentó.

Teherán hizo esto para promover “los intereses del régimen en Irán”, insistió Khalidi.

“Crearon elementos disuasorios para proteger a Irán frente a la hostilidad de Estados Unidos y la de otros regímenes del Medio Oriente. Y eso no tenía ninguna relación, en mi opinión, ninguna relación con el interés nacional palestino”, continuó. “El llamado ‘eje de la resistencia’ no se diseñó para ayudar a liberar a Palestina ni para ayudar a los libaneses a liberar las zonas del sur del Líbano que Israel controla a lo largo de la frontera del monte Hermón con el Líbano… No tiene nada que ver con los palestinos”.

Durante ese podcast, Khalidi señaló que esa era una de sus críticas a los dirigentes de Hamás en Gaza. “Creían sinceramente que esos países, y actores como Hezbolá, renunciarían a sus propios intereses y harían lo que quería el mando militar de Hamás: desencadenar una gran guerra”, afirmó.

Khalidi insistió en que la resistencia palestina no depende del apoyo de Teherán, ni se verá disuadida por la agresión israelí. “La ocupación generará resistencia, independientemente de si Irán existe como superpotencia o no”, afirmó. “Los palestinos parecen ser más débiles, pero no eran fuertes gracias a Irán; si es que alguna vez fueron fuertes, es porque se mantienen firmes en su tierra, es porque resisten tanto de forma no violenta como violenta, y es porque a largo plazo no van a tolerar la ocupación”.

En cuanto a las perspectivas del movimiento palestino, Khalidi hizo hincapié en la importancia de colaborar con los israelíes para garantizar un futuro común. “No vas a eliminarlos, no vas a poder expulsarlos; no tienen ningún otro sitio adónde ir, se van a quedar allí”, afirmó, refiriéndose al pueblo judío en Israel. “Tienes que pensar cómo vas a convivir con ellos, y eso va a determinar cómo te relacionas con ellos”.

Estas declaraciones arrojan más luz sobre el hecho de que la retórica pro-palestina de Teherán ha sido una forma de grandilocuencia. Ha formado parte de los esfuerzos del régimen por reforzar su propia influencia entre los iraníes — y otros — que simpatizan con la lucha palestina por la autodeterminación nacional.

A pesar de los intentos que ha hecho por mejorar su imagen, la confianza de la clase trabajadora y otros sectores en el Gobierno se ha desplomado en todo Irán durante la última década. Claras señales de esto han sido las explosiones periódicas de oposición a la austeridad económica, la represión social y el servicio militar obligatorio — que sirve para suministrar carne de cañón al régimen iraní en sus intentos por proyectar su alcance en el Medio Oriente.

El malestar popular ha incluido un levantamiento en 2017-2018; una enorme ola de protestas en 2022-2023; y las manifestaciones masivas más recientes que comenzaron el 28 de diciembre de 2025, desencadenadas inicialmente por una inflación vertiginosa, especialmente en los alimentos y el combustible. Todas ellas se enfrentaron a una represión brutal por parte del régimen clerical. Miles de personas han perdido la vida, muchas más han sido encarceladas y al menos docenas de presos políticos ya han sido ejecutados.

Aunque el gobierno iraní ha sido capaz de movilizar a decenas de miles de simpatizantes en ciudades de todo el país en los últimos meses, que patrióticamente gritan — y con razón — “Muerte a Estados Unidos”, su carácter no ha cambiado. Teherán ha seguido reprimiendo y encarcelando a sus opositores políticos mientras libra la guerra contra el imperialismo.

Protesta contra el gobierno el 9 de enero de 2026 en el barrio de Punak, en Teherán (Irán). Las manifestaciones de diciembre y enero fueron ahogadas en sangre por el régimen clerical. (Foto: canal de Telegram Mamlekate)

La defensa de los presos políticos iraníes hoy en día no está en contradicción alguna con la oposición incondicional al ataque imperialista de Washington contra Irán. Más bien al contrario.

— La redacción de Panorama-Mundial

*

A los presos políticos de Irán, atrapados “entre los dos filos de unas tijeras”

Carta abierta

(Publicada en el diario The Guardian, 20 de agosto de 2026.)

La prisión de Evin, en el norte de Teherán, tras ser bombardeada por Israel. (Ilustración: Guardian Design / Morteza Nikoubazl / NurPhoto.)

Por un lado, se enfrentan a la dominación de la República Islámica; por otro, a las fuerzas imperialistas contra las que esa república afirma luchar.

El mes de agosto marca el aniversario de las ejecuciones masivas de 1988 en Irán, un horror que resuena en el actual aumento de las condenas a muerte en el país. El 19 de agosto se cumple también el aniversario del golpe de Estado orquestado por el Reino Unido y Estados Unidos contra el primer ministro Mohammad Mosaddegh en 1953. En medio de las actuales oleadas indiscriminadas de ataques militares contra Irán por Estados Unidos e Israel, esta carta de solidaridad denuncia la represión del pueblo iraní y de sus presos políticos por parte de fuerzas tanto nacionales como extranjeras.

A nuestros compañeros activistas, estudiantes, pensadores, trabajadores, artistas y demás presos de conciencia recluidos tras los muros de todos los centros de detención en Irán:

Les escribimos desde un espacio de profunda solidaridad, con el corazón apesadumbrado al saber de la lucha a la que se enfrentan en las cárceles iraníes: la tortura, el abandono sistemático, el silencio impuesto y la brutal realidad de los juicios amañados y las ejecuciones. Como presos políticos, antiguos y actuales, activistas y académicos comprometidos con el proyecto global de la abolición, el antiautoritarismo y el antiimperialismo, los vemos, más allá de las distancias geográficas y del silencio de la censura y los cortes de Internet. Y nos solidarizamos con ustedes, ya que se encuentran en la confluencia de dos fuentes de opresión.

Por un lado, se enfrentan a la República Islámica que, desde sus inicios, ha impuesto un control social y político absoluto basado en una ideología excluyente. Se trata de un sistema que pretende contrarrestar el poder imperial, al tiempo que utiliza precisamente su misma lógica de dominación y sus sistemas de encarcelamiento, tortura y ejecución. Por otro lado, se enfrentan a la agresión y la violencia de las mismas fuerzas imperialistas y sionistas a las que la República Islámica pretende oponerse. Estados Unidos e Israel instigan guerras brutales, destruyen infraestructuras civiles, matan a colegialas inocentes y a ustedes los tratan como daños colaterales en su afán por el dominio regional. Recordamos el horror del 23 de junio de 2025, cuando Israel atacó el complejo penitenciario de Evin, arrasando su pabellón hospitalario, la sección transgénero y el centro de visitas. Ustedes pusieron de manifiesto esta doble opresión cuando expresaron que “se sienten atrapados entre los dos filos de unas tijeras: el régimen malvado que los encarcela y tortura, y una fuerza extranjera que lanza bombas sobre sus cabezas en nombre de la libertad”.

En el último año hemos sido testigos de cómo se afilaban ambas hojas de las tijeras. Vemos las detenciones arbitrarias y la horrible ola de ejecuciones estatales. Vemos cómo se agrava la criminalización de la clase trabajadora y los desempleados, cómo persiguen a los kurdos, a los árabes y a los baluchis, y cómo convierten a los migrantes afganos en chivos expiatorios: todo eso es un intento desesperado por acabar con el espíritu de un pueblo al que no pueden contener. Esta es la lógica de los Estados carcelarios en todas partes: cuando no logran abordar las crisis a las que se enfrenta la población, simplemente intentan criminalizar o hacer desaparecer a las personas mismas.

Vemos la misma lógica de dominación cuando Israel recurre a la “detención administrativa” para mantener recluidos durante años a presos políticos palestinos sin cargos. La vemos cuando las autoridades israelíes celebran una nueva ley que les permite ejecutar a los presos políticos palestinos a los que no pueden dominar. La vemos en los centros de detención de ICE, donde el Gobierno de Estados Unidos encarcela a nuestra gente en aras de una agenda política de exclusión racista, o detiene a nuestros activistas políticos por atreverse a alzar la voz contra el genocidio israelí respaldado por Estados Unidos. La vemos en la historia de cómo Estados Unidos ha perseguido a los luchadores por la libertad — en particular a personas negras, indígenas, puertorriqueñas y otros organizadores contra el colonialismo — encerrándolos durante décadas para aplastar los movimientos de liberación nacional y por la soberanía. Y vemos las conexiones entre estos sistemas carcelarios que comparten inteligencia y técnicas de gobernanza, como cuando la prisión USP Marion, en Illinois, se convirtió en modelo para las prisiones construidas en Irán e Israel en la década de 1960. Ya se trate de un muro fronterizo o de la puerta de una prisión, el objetivo es el mismo: silenciar a la gente mediante el miedo, la dominación y el aislamiento.

Su lucha es tan global como nuestros sueños colectivos de libertad y dignidad. Estamos con ustedes y rechazamos la falsa dicotomía entre el imperialismo y un antiimperialismo vacío de contenido. Invitamos a la sociedad civil global y a los activistas y organizaciones antiimperialistas a que brinden su apoyo incondicional y su solidaridad a todos los hermanos y hermanas encarcelados que luchan por nuestra liberación colectiva, a que establezcan vínculos con los presos políticos iraníes y den voz a sus reivindicaciones, a que ejerzan presión sobre la República Islámica cuestionando su narrativa, y a que le exijan a ese gobierno que detenga de inmediato todas las ejecuciones y libere a todos los presos políticos.

Las autoridades iraníes deben poner fin ya a su práctica inhumana de la muerte y el encarcelamiento. Y Estados Unidos e Israel deben poner fin a sus guerras bárbaras y a sus sanciones brutales que, a sabiendas, devastan nuestras comunidades.

En solidaridad y con amor,

Alberto Toscano, catedrático emérito de teoría crítica, Goldsmiths, *Universidad de Londres.

Angela Davis, exprisionera política, distinguida catedrática emérita, *Universidad de California, Santa Cruz.

Bernardine Dohrn, catedrática jubilada de Derecho, *Universidad Northwestern.

Bill Ayers, profesor de *College Unbound.

Cherríe L. Moraga, distinguida profesora emérita de la Universidad de California, Santa Bárbara, escritora feminista chicana y activista.

Dan Berger, profesor de estudios étnicos comparados de la *Universidad de Washington Bothell.

Jairus Banaji, historiador y profesor investigador de la SOAS, *Universidad de Londres.

Jason Stanley, profesor de filosofía de la *Universidad de Toronto.

Judith Butler, catedrática distinguida de la Escuela de Posgrado de la *Universidad de California, Berkeley.

Keeanga-Yamahtta Taylor, autora del libro *From #BlackLivesMatter to Black Liberation* y profesora de Estudios Afroamericanos en la *Universidad de Princeton.

Michael Löwy, director emérito de investigación en sociología del *Centre National de la Recherche Scientifique, París.

Michael Mansfield, abogado especializado en derechos humanos y libertades civiles.

Mumia Abu-Jamal, actual preso político, educador, periodista y activista.

Ricardo Jiménez, activista social, antiguo preso político puertorriqueño.

Ruha Benjamin, profesora de Estudios Afroamericanos, *Universidad de Princeton.

Ruth Wilson Gilmore, Centro de Posgrado, *CUNY.

Walden F. Bello, profesor adjunto internacional de sociología de la *Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton.

Yasin al-Haj Saleh, escritor sirio, disidente político y antiguo preso político en Siria.

* Estas organizaciones se listan solamente con fines de identificación.

** Los firmantes aparecen en orden alfabético.


NOTAS

[1] El 24 de junio de 2025, un día después de que Israel bombardeó la prisión de Evin en Irán, el activista sindical iraní y ex preso político Keyvan Mohtadi escribió sobre las personas que aún estaban encerradas. Su esposa, la organizadora sindicalista Anisha Asadollahi, estaba entre ellos. Mohtadi tituló la pieza Prisioneros políticos entre los dos filos de las tijeras.

[2] Los kurdos y los baluchis son dos de varias minorías étnicas y religiosas en Irán que enfrentan discriminación sistémica, marginación económica y una severa represión política.

[3] El 8 de diciembre de 1987, un camión del ejército israelí en Gaza chocó contra dos vehículos que transportaban trabajadores palestinos, matando a cuatro. Las manifestaciones y huelgas comenzaron al día siguiente y rápidamente se extendieron de Gaza a Cisjordania y luego al resto de la Palestina controlada por Israel. Ese fue el inicio de la primera intifada — un levantamiento popular principalmente no violento y desarmado que involucró a cientos de miles de jóvenes palestinos y trabajadores exigiendo derechos democráticos y autodeterminación. Involucró protestas masivas durante las cuales los palestinos se enfrentaron a los ataques salvajes del ejército israelí simplemente lanzando piedras.

“La intifada fue una campaña espontánea de resistencia de abajo hacia arriba, nacida de una acumulación de frustración e inicialmente sin conexión con el liderazgo político palestino formal”, dijo Rashid Khalidi sobre esa magnífica revuelta, que duró más de ocho años, en su libro Cien años de colonialismo y resistencia. “La Primera Intifada fue un ejemplo sobresaliente de resistencia popular y puede considerarse la primera victoria contundente para los palestinos en la larga guerra anticolonial que comenzó en 1917”.

[4] El “eje de la resistencia” es una red de ejércitos proxy y formaciones políticas en todo el Medio Oriente que el régimen clerical iraní ayuda a financiar y dirigir. Incluyen a Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen, las milicias proiraníes en Irak y Siria, así como Hamás y la Yihad Islámica en Gaza y, en menor medida, en Cisjordania.

Antes de la revolución iraní, el apoyo de Estados Unidos al brutal régimen del sha, y el papel de Washington en el derrocamiento del gobierno del reformista Mohammad Mosaddegh en 1953, llevaron a un odio profundo entre el pueblo iraní hacia el gobierno de Estados Unidos. La contrarrevolución de la teocracia contra los trabajadores y campesinos iraníes ha intentado disfrazarse falsamente con ese sentimiento antiimperialista y explotarlo. Es un tema común en su llamado eje de resistencia.


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