Editorial

¡Tropas rusas fuera ya! ¡Por la independencia de Ucrania! ¡Estados Unidos/OTAN fuera de Europa oriental!



La invasión no provocada de Ucrania por parte de Moscú es anatema para la humanidad.  Las tropas rusas, los tanques, la fuerza aérea y otros equipos militares deben salirse ya. El pueblo ucraniano que defiende la independencia del país merece la solidaridad internacional, demostrada ya por las protestas que condenan la invasión en Rusia misma; en Tbilisi, Georgia; y en otros lugares.

Fuerzas ucranianas luchan contra los invasores rusos el 26 de febrero del 2022 en Ivankiv, Ucrania, cerca de Kiev. (Foto: toma de pantalla de un video publicado en Facebook por Lyubov Shelkovich)

También es necesario ver sin titubear que las afirmaciones de Washington, de que trató de evitar la guerra por medio de la diplomacia, son hipócritas.  Debemos exigir que Estados Unidos y las fuerzas militares de la OTAN se retiren de Europa oriental y de la región en general.  El Pentágono ha duplicado el número de buques de guerra estadounidenses en el Mediterráneo, ha reubicado allí un portaaviones desde el Pacífico y ha aumentado el número de sus tropas en el área. Está creando nuevas bases de la OTAN en Europa oriental. La más nueva, una “instalación militar estadounidense altamente sensitiva” según el New York Times, ubicada cerca del pueblo de Redzikowo, en Polonia, está a solo unos 150 kilómetros del territorio ruso.

Estas medidas tienen como objetivo expandir la dominación militar de Estados Unidos en Europa y contrarrestar los intereses económicos rusos, entre ellos las crecientes exportaciones de gas natural a Europa (Rusia es uno de los principales productores de gas natural y petróleo, representando el 17% del gas natural del mundo y el 12% de su petróleo). Las acciones de Estados Unidos y de la OTAN representan una verdadera amenaza a la paz mundial, y le ofrecen a Putin un pretexto para su brutal invasión.


EDITORIAL


El ataque ruso contra una república vecina y soberana hiede al chovinismo de la Gran Rusia que prevalecía bajo los zares, la atroz monarquía que gobernó el imperio ruso durante siglos antes de que fuera derrocada por trabajadores y campesinos en 1917. Ese mismo chovinismo animó las políticas reaccionarias restablecidas a fines de la década de 1920 en la antigua URSS (Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas) durante la contrarrevolución dirigida por Joseph Stalin—un régimen en el que el actual presidente ruso, Vladimir Putin, sirvió fielmente como ex oficial de la KGB, la policía secreta.

Putin declaró el 21 de febrero que las “Repúblicas Populares” de Donetsk y Lugansk, respaldadas por Moscú y establecidas en el este de Ucrania en 2014, son países independientes, y ordenó que las tropas rusas entraran como “fuerzas de paz”. Así comenzó la invasión a gran escala de Ucrania por el Kremlin en la mayor movilización militar vista en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

En un discurso ese mismo día que usó para justificar el ataque, Putin alegó que Ucrania no es una nación y culpó a la revolución bolchevique por la independencia del país. “La Ucrania moderna fue creada entera y completamente por Rusia, más específicamente la Rusia bolchevique y comunista”, dijo Putin. “Este proceso comenzó prácticamente inmediatamente después de la revolución de 1917, y además Lenin y sus asociados lo hicieron de la manera más descuidada en relación con Rusia: dividiendo, arrancándole pedazos de su propio territorio histórico”.  

Putin está mintiendo. Es muy claro el contraste entre la posición de Putin y los capitalistas rusos de hoy con la del gobierno obrero y campesino que V.I. Lenin dirigió después de la Revolución Rusa.

En diciembre de 1919, Lenin les escribió a los obreros y campesinos ucranianos:

“La independencia de Ucrania ha sido reconocida por el Comité Ejecutivo Central de la RSFSR (República Socialista Federativa Soviética de Rusia) y por el Partido Comunista (bolchevique) de Rusia. Por eso, es evidente—y ha sido reconocido por todos—que sólo los obreros y campesinos de Ucrania, en su Congreso de los Soviets de Ucrania, pueden decidir y decidirán [énfasis añadido] la cuestión de fusionar Ucrania con Rusia o dejar a Ucrania como una república independiente, y en este último caso, qué clase de ligazón federativa debe establecerse entre esta república y Rusia.

“¿Cómo, pues, debe resolverse esta cuestión desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores, desde el punto de vista del éxito de su lucha por la total emancipación del trabajo del yugo del capital? …

“Los intereses del proletariado exigen la más completa confianza y la unión más estrecha entre los trabajadores de los diferentes países, de las diferentes naciones. Los partidarios de los terratenientes y capitalistas, los partidarios de la burguesía tratan de dividir a los obreros, de exacerbar las querellas y los odios nacionales con objeto de debilitar a los obreros y fortalecer el poder del capital”.[1]

Carta a los trabajadores y campesinos de Ucrania‘, V.I. Lenin, 28 de diciembre del 1919

Las “querellas y los odios nacionales” de la cual nos advirtió tan claramente Lenin es precisamente lo que están difundiendo hoy tanto Putin como el presidente estadounidense Joe Biden y sus aliados.

Moscú tiene como objetivo reafirmar el control de Ucrania por parte de los industrialistas, los banqueros y los terratenientes rusos, así como sobre otros territorios de Europa oriental que obtuvieron su independencia después del colapso de la Unión Soviética en 1991 y del subsiguiente restablecimiento del capitalismo en la antigua URSS. Moscú además rechaza la expansión de la OTAN liderada por Estados Unidos en europa oriental.

La OTAN fue establecida en 1949 para codificar y mantener la superioridad militar de Washington en Europa occidental cuando, después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos surgió como el vencedor principal y como la principal potencia imperialista del mundo. Cuando terminó la Guerra Fría, la importancia de la OTAN pareció menguar. Pero en la década de 1990, sobre la sangre y los huesos del pueblo de Yugoslavia, Washington le inyectó nueva vida a esa reaccionaria alianza militar, apuntalando una guerra de una década en ese país que llevó a su desintegración. Luego usó la destrucción de Yugoslavia como punta de lanza para expandir la OTAN hacia el este, admitiendo a 14 nuevos estados miembros, más del doble de los enlistados en el 2020.[2]

Mapas que muestran la expansión de la OTAN dirigida por Estados Unidos en Europa oriental desde su establecimiento en 1949 (izquierda) hasta hoy (derecha) y el fortalecimiento militar de la OTAN en la región (arriba).

Durante la Guerra Fría, Rusia y Estados Unidos trataron de desarrollar defensas antimisiles. En 1972 ambos acordaron detener sus programas de escudos antimisiles. Pero en 2001, el presidente estadounidense George W. Bush enfureció a Putin al retirarse del Tratado de Misiles Antibalísticos de 1972 y ordenar al Pentágono que construyera y desplegara dicho sistema en Europa oriental. Las nuevas bases militares estadounidenses, como la de Polonia, así como otra en Rumania, ahora van a funcionar como plataformas antimisiles. Esto le da una ventaja a las fuerzas estadounidenses para derribar a los misiles balísticos rusos, lo que aumenta la posibilidad de nuevas conflagraciones militares.

De ninguna manera justifica esto la invasión de Putin. Pero demuestra la hipocresía de Washington al afirmar que busca una “solución diplomática” a esta crisis. El presidente de Estados Unidos John F. Kennedy llevó al mundo al borde de la guerra nuclear en octubre de 1962 cuando Moscú estacionó misiles nucleares con fines defensivos en Cuba. ¿Aceptaría Washington que Rusia estableciera bases militares en México a 150 kilómetros de su frontera como las que está estableciendo ahora en Polonia?

Es por eso que los trabajadores debemos exigir no solo la retirada inmediata de las tropas rusas de Ucrania, sino también la retirada simultánea de todas las fuerzas estadounidenses y de la OTAN de Europa oriental.

Las sanciones que Washington y sus aliados le han impuesto a Rusia harán muy poco por frenar la invasión de Putin, que está respaldada por China, pero sí van a perjudicar al pueblo trabajador de Rusia y de otros países de Europa.

Los trabajadores en Ucrania pueden defender mejor sus aspiraciones con sus propias movilizaciones y acciones, como lo hicieron en la revuelta de Maidan en el 2014.


NOTAS

[1] La carta completa de Lenin en 1919, “Carta a los trabajadores y campesinos de Ucrania”, puede encontrarse aquí.

[2] Para una explicación de cómo Washington alimentó la guerra en Yugoslavia y la utilizó para expandir la OTAN hacia el este, verEl imperialismo norteamericano ha atizado el conflicto en Yugoslaviapublicado en el número de mayo de 1999 del periódico Perspectiva Mundial.


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