Derechos de la Mujer

Punto de inflexión en la lucha por el derecho de las mujeres a elegir el aborto



La fuga al público del proyecto de ley de la Corte Suprema que pretende revocar el fallo Roe v. Wade confirma lo que ha estado claro desde septiembre del 2021, cuando el tribunal se negó a prohibir la ley SB8 de Texas. Esa medida hizo que el aborto fuera prácticamente ilegal en el segundo estado más grande de la unión. La mayoría de la corte ahora planea revertir el fallo Roe de 1973 y permitir que, si bien no todos, la mayoría de los abortos sean ilegales en muchos otros estados. Este es el ataque más grave contra los derechos de las mujeres y todos los derechos democráticos en décadas.


EDITORIAL


El Partido Republicano lideró el ataque. Pero el Partido Demócrata ha sido cómplice en la erosión del derecho de las mujeres a elegir el aborto prácticamente desde el momento en que Roe se convirtió en ley. Como explicó Panorama-Mundial en un editorial el 5 de septiembre del 2021:

Un momento clave en la campaña por socavar los derechos garantizados por la decisión de Roe ocurrió en 1976 cuando el Partido Demócrata controlaba tanto la Cámara de Representantes como el Senado. En ese entonces el Congreso controlado por los demócratas aprobó la Enmienda Hyde, prohibiendo financiamiento federal para la mayoría de los abortos. Grandes mayorías bipartidistas, a prueba de veto, aprobaron la enmienda Hyde, inclusive el entonces senador Biden (quien ahora, después de 45 años de las consecuencias de Hyde y otros esfuerzos por restringir el acceso al aborto, dice que ha cambiado de opinión). Cada año desde entonces, las administraciones demócratas y republicanas por igual han renovado Hyde, aunque el alcance exacto de las restricciones ha variado.

¡Defienda el derecho de una mujer a elegir el aborto!
Cientos de personas se manifestaron en Seattle, estado de Washington, el 4 de mayo del 2022 para defender el derecho de las mujeres a elegir el aborto. La pancarta dice: ‘No, no puedes quitarme mis derechos, los estoy usando todavía’.  (Foto: Lisa Ahlberg)

¿Un derecho que debiera ser restringido?

Los demócratas han bregado con el derecho de una mujer a elegir como algo que debiera ser restringido, no algo que hay que defender. El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, reflejó esta actitud—perjudicial para los derechos de las mujeres—cuando calificó el aborto como algo que debería ser “seguro, legal y poco frecuente”. Un artículo reciente de Molly Shah, que apareció en The Real News y fue reimpreso por Portside, detalla las maneras en que toda defensa seria del derecho al aborto ha quedado subordinada durante años a las metas de los funcionarios del Partido Demócrata y sus más grandes y ricos patrocinadores. Como Haley McMahon, una investigadora de la salud pública, le dijo a Shah:

“A la mayor parte de los demócratas en el Congreso y en la Casa Blanca se les dificulta hasta enunciar la palabra ‘aborto’, y mucho menos promover la necesidad urgente de ampliar el acceso y promulgar protecciones federales. Muchos siguen usando puntos de debate estigmatizantes que les han sido proporcionados por las principales organizaciones de los derechos reproductivos”. Lea el artículo completo en inglés aquí.

Hoy, la “respuesta” de los demócratas al fallo judicial que se avecina es programar un voto en el Senado sobre un proyecto de ley que codifique la decisión Roe de 1973 como ley federal. Esto es un gesto inútil. El proyecto de ley tiene cero posibilidades de ser aprobado. Los demócratas afirman que esto obligará a los que se oponen al derecho al aborto a hacer públicas sus opiniones. ¡Como si los que se oponen a los derechos de las mujeres no hayan estado dejando en claro sus puntos de vista durante décadas!

¿Qué hay detrás de la campaña por anular el derecho de una mujer a elegir el aborto? Sin el derecho a controlar sus propios cuerpos y decidir si quieren tener hijos y cuándo, no sólo en casos de violación o incesto, sino en cualquier momento, las mujeres nunca podrán lograr una igualdad verdadera. El estatus de segunda clase de las mujeres en la sociedad beneficia generosamente a la clase capitalista. Es por eso que tanto los republicanos como los demócratas han socavado el derecho de las mujeres a elegir el aborto desde que Roe se convirtió en ley.

Si el fallo Roe es revocado, los que se encargan de hacer valer el estatus de segunda clase de las mujeres no van a detenerse y dejar que los estados decidan si el aborto es legal o no. Muchas leyes ya están en vigor o se están elaborando para criminalizar a las mujeres y a los proveedores de abortos si, para buscar atención, las mujeres viajan a un estado donde el procedimiento sigue siendo protegido. Y el aborto con medicamentos (usando los fármacos mifepristona y misoprostol) será objeto de mayores ataques. Hablando en la red CNN el 8 de mayo, el gobernador de Mississippi, Tate Reeves, no descartó que su estado prohibiera algunas formas de anticoncepción. Una ley federal que penalice el aborto en todo el país puede estar sobre la mesa si los opositores más radicales de los derechos de las mujeres logran avanzar más en el Congreso o retoman la Casa Blanca.

La privación del derecho al aborto recaerá más agudamente sobre los que más han sufrido ya durante tantas décadas de restricciones a ese derecho: las mujeres de la clase trabajadora, especialmente las mujeres negras y otras que enfrentan la opresión racista y otras formas de discriminación. La decisión judicial no pondrá fin al aborto, pero hará que el aborto sea menos disponible y sea mucho más peligroso. Las mujeres de clase trabajadora y de áreas rurales en los estados con las peores restricciones sufrirán mucho. Las mujeres con mayores recursos económicos siempre encontrarán formas de acceder a los servicios de aborto legal, siempre y cuando existan — pero todas las mujeres sufrirán.

Y partiendo de aquí ¿cuál es el camino a seguir? Debemos empezar con un concepto que era más prevalente cuando la lucha por la liberación de la mujer sacudió la política estadounidense hace más de 50 años. Si las mujeres y todos los que apoyan los derechos de la mujer no luchan de una manera consistente e intransigente, y también independientemente de los partidos capitalistas, nadie más lo va a hacer.

Orígenes de la lucha por la emancipación de la mujer

El movimiento de liberación de la mujer surgió en Estados Unidos inspirado por la lucha por la libertad de los negros y la lucha por dar fin a la guerra de Washington contra Vietnam. Las mujeres que se unieron y lideraron esas luchas izaron la bandera de su propia liberación. Esta dinámica fue desarrollándose en todo el mundo a medida que estalló una radicalización de la juventud. Las mujeres confiaban en sí mismas y en el poder de la acción de masas para robustecer sus filas. Esa estrategia es precisamente lo opuesto a confiar en cualquiera de los dos partidos capitalistas. El confiar en los demócratas ha desmovilizado a los partidarios de los derechos de la mujer y ha resultado en el desastre que vemos hoy.

Las recientes protestas por los derechos de la mujer en Chicago, Houston y otras ciudades de Estados Unidos, y las convocadas en todo el país para el 14 de mayo, son un paso en la dirección correcta. Pero lo que se necesita ahora es una nueva estrategia y un nuevo liderazgo. El resultado de la estrategia de las organizaciones que están atadas a la maquinaria del Partido Demócrata es ineludible: ha fracasado rotundamente.

Alrededor de 5 mil personas marcharon en Chicago, Illinois, el 7 de mayo para protestar contra el plan de la Corte Suprema de revertir el fallo Roe y en defensa de los derechos de la mujer. Una de las pancartas dice: ‘Mi cuerpo, mi elección’.  (Foto: Linda Loew)
Miles de personas marcharon y se manifestaron en Houston, Texas, el 4 de mayo y nuevamente el 7 de mayo, por el derecho de las mujeres a elegir el aborto. La pancarta mayor dice: ‘Mantén tus leyes lejos de mi cuerpo’.  (Foto: Lucio Vásquez / Houston Public Media)

Nos enfrentamos a algo más que la revocación de Roe vs. Wade. A medida que el Partido Demócrata y las organizaciones que confían en él han cedido terreno político a los opositores derechistas de los derechos de la mujer, también han reforzado la idea de que ciertas decisiones de algunas mujeres al elegir el aborto son aceptables, mientras que otras no lo son. Este tema requiere una lucha por el corazón y la conciencia de los trabajadores y de otras capas de la población.

Es prácticamente inaudito oír que alguien argumente que un hombre necesita explicarle a alguien alguna decisión que él tome sobre su propio cuerpo. Eso debe ser igual y absolutamente cierto también para las mujeres. El obtener un aborto es una decisión singularmente personal para cada mujer y no puede estar sujeta a la aprobación de nadie más. Argumentar lo contrario es sugerir que las mujeres nunca pueden, o deben, ser completamente iguales.

Las restricciones al derecho al aborto van en contra del apoyo mayoritario que desde hace mucho existe por el derecho de las mujeres a elegir el aborto. Esa opinión mayoritaria necesita ser organizada y movilizada en actividades educativas, manifestaciones callejeras y otras formas de acción. Debemos debatir y dar respuesta a los que se oponen a los derechos de la mujer. Necesitamos llevar la lucha a los sindicatos y promoverla entre los miles de trabajadores de Amazon, Starbucks y otros lugares que ahora están luchando por organizar sindicatos. La igualdad de la mujer en el trabajo, como en todos los ámbitos de la vida social, es imposible sin el derecho a controlar su propio cuerpo.

A partir de esfuerzos como éstos es posible forjar un liderazgo nuevo en la lucha por la emancipación de la mujer. Como es verdad para el movimiento obrero y toda la clase trabajadora, esa nueva dirección tendrá que surgir de las nuevas luchas que se avecinan.


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