Palestina/Israel

Alto a la nueva Nakba de Israel en Gaza (I)


Tel Aviv ha convertido a Gaza en una zona de horror y muerte



(Esta es la primera de tres partes. Las otras dos pueden encontrarse
en la
Parte 2 y la Parte 3 que vienen pronto.)


Por Argiris Malapanis y Geoff Mirelowitz

28 de noviembre de 2023 — “Gaza no volverá a ser lo que era antes. Hamás ya no va a existir. Eliminaremos todo”, dijo Yoav Gallant, el ministro de Defensa de Israel, cuando comenzó el asalto israelí.

“Ahora estamos desplegando la nakba de Gaza”, dijo el ministro de Agricultura israelí, Avi Dichter, en una entrevista por televisión el 11 de noviembre. “Nakba de Gaza 2023”.

Nakba, o “catástrofe” en árabe, es un término palestino para la violencia desgarradora, las expulsiones masivas y la expropiación de tierras palestinas autóctonas por parte de los ejércitos sionistas durante la guerra árabe-israelí de 1948. Una guerra que dio lugar a un estado colonial en Israel.

Más de 25 mil manifestantes en la marcha del 4 de noviembre en San Francisco, California, pidiendo el fin de la guerra de Israel contra Gaza. “Nakba”, o catástrofe en árabe, se refiere a las expulsiones masivas de palestinos de sus tierras en 1948 que condujeron a la creación de Israel. En 1967, durante una guerra con Egipto, Jordania y Siria, Israel le impuso lo que se conoce como la “Naksa”, o derrota, a los estados árabes vecinos y a los palestinos, quienes perdieron todo lo que quedaba de su patria. En esa “guerra de los seis días”, que comenzó el 5 de junio de 1967, Israel capturó Cisjordania, Gaza, los Altos del Golán y la península del Sinaí. Israel devolvió el Sinaí a la soberanía egipcia en 1982, pero sigue ocupando los otros tres territorios. (Foto: Howard Petrick)

En declaraciones a la televisión, Dichter dejó claro que el gabinete de unidad al que sirve ha lanzado esta guerra de Israel contra Gaza para causar otro despojo masivo de los palestinos.


ANÁLISIS DE NOTICIAS


Un coro de israelíes prominentes se ha hecho eco de ese lenguaje incendiario desde el ataque de Hamás del 7 de octubre que mató a unos 1,200 judíos y otras personas, y luego secuestró y arrastró a Gaza a unas 250 personas. Los rehenes son judíos, beduinos y visitantes o trabajadores inmigrantes de otros países. Fue la peor matanza de judíos en un solo día desde el holocausto nazi.


AL CIERRE DE LA EDICIÓN

Intercambio de rehenes y prisioneros

Hasta el 28 de noviembre seguía en vigor una tregua temporal entre Israel y Hamás, para facilitar la liberación de los rehenes que Hamás tomó en su ataque del 7 de octubre así como de los prisioneros palestinos retenidos en cárceles israelíes.

El acuerdo, con la mediación de Qatar, ha resultado en la liberación de 85 rehenes retenidos por Hamás y 180 prisioneros palestinos. Israel también ha permitido la entrada a Gaza de ayuda humanitaria adicional, aunque lejos de lo necesario. Entre los rehenes liberados por Hamás hay 17 tailandeses, un filipino, y tres ciudadanos con doble nacionalidad israelí y rusa, que fueron liberados en el marco de negociaciones por separado.

El gobierno israelí también anunció que extenderá la pausa de los combates por un día por cada 10 rehenes más liberados, y dejará ir a más prisioneros palestinos durante cualquier nuevo intercambio.

Tel Aviv, sin embargo, ha dejado claro que el alto el fuego no durará más de 10 días, y que reanudará la guerra en el momento en que terminen los intercambios.

[Actualización: La tregua terminó el 1 de diciembre de 2023 y la guerra se reanudó. Durante la pausa de siete días, Hamás liberó a 134 rehenes, en su mayoría israelíes, y a cambio Tel Aviv liberó a unos 400 prisioneros palestinos.]

Argiris Malapanis y Geoff Mirelowitz

Un artículo (en inglés) del New York Times el 15 de noviembre titulado Borrar a Gaza’: La guerra desata la retórica incendiaria en Israel, documentó en detalle los llamados a “aplastar” o “borrar” del mapa a Gaza, e incluso una aniquilación nuclear del territorio, los cuales han resonado con fuerza en todo Israel. La retórica deshumaniza a los palestinos, quienes son acusados de ser “animales”, o incluso seres inferiores, y prácticamente de ser todos “terroristas”.

El lenguaje es extremo. Algunos posiblemente lo vean como un exceso que es común en tiempos de guerra. Pero junto con el hecho de que a Tel Aviv sigue sin importarle la catástrofe humanitaria que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han creado en Gaza, no hace sino corroborar el curso que Dichter, Gallant y otros han esbozado.

Gaza se convierte cada vez más en una “zona de muerte”

Al Shifa, el hospital más grande de la Franja de Gaza ahora devastada por la guerra, se ha convertido en una “zona de muerte”, dijo la Organización Mundial de la Salud (OMS) después de que un equipo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) visitara las instalaciones médicas el 18 de noviembre.

Para el 20 de noviembre, los soldados israelíes habían tomado el control de todo el complejo de Al Shifa, dejándolo inoperable, mientras las FDI bombardeaban el Hospital Indonesio, otra instalación médica en el norte de Gaza.

El ejército israelí dice que Hamás estaba utilizando al Shifa y otros centros médicos como puestos de mando. Pero hasta ahora las FDI han ofrecido escasas pruebas para respaldar su afirmación.

Otras escenas de destrucción indescriptible, con barrios enteros reducidos a escombros, salpican ahora Gaza. Escuelas, edificios residenciales, convoyes de ambulancias e incluso civiles que huyen han sido alcanzados por aviones de combate, tanques y artillería israelíes. Fotos y mapas satelitales publicados por el diario Financial Times, Al Mayadeen y otros medios de comunicación muestran que más de la mitad de los edificios del norte de Gaza han sido destruidos por el asalto israelí.

Es probable que más de la mitad de los edificios en el norte de Gaza hayan sido destruidos por la guerra israelí. (Fuentes: OpenStreetMap; análisis de daños de los datos del satélite Copernicus Sentinel-1 por Corey Scher del Centro de Estudios Graduados de la universidad CUNY y Jamon Van Den Hoek de la Universidad Estatal de Oregón; gráfico del Financial Times)

El número de muertos supera ya los 15 mil palestinos, entre ellos más de 6,000 niños. La gran mayoría son civiles, ya que las propias FDI afirman haber matado a unos mil de los 30 mil combatientes de Hamás que calculan que hay en Gaza.

Siete semanas de guerra han dejado alrededor del 0,7% de la población de Gaza muerta. Eso es más que la proporción de la población estadounidense que murió en cuatro años durante toda la Segunda Guerra Mundial.

“Los funcionarios estadounidenses dijeron que la rápida decisión de Israel de lanzar operaciones terrestres en el enclave dejó a los comandantes israelíes poco tiempo para realizar una planificación exhaustiva y así mitigar los riesgos para los civiles, lo cual casi garantizó un alto número de muertes civiles”, dijo un artículo del New York Times del 18 de noviembre. De boca de funcionarios estadounidenses, esta declaración desmiente las afirmaciones israelíes de que buscan reducir las bajas civiles.

Los civiles de Gaza, bajo el bombardeo israelí, están siendo asesinados a un ritmo histórico, dice el titular de un artículo (en inglés) de primera plana en el New York Times del 25 de noviembre. “En menos de dos meses, han sido asesinados en Gaza más del doble de las mujeres y los niños confirmados muertos en Ucrania” después de dos años de guerra allí, según el artículo.

“No se trata solo de la envergadura de los ataques: Israel dijo que había atacado más de 15 mil objetivos antes de alcanzar un breve alto al fuego en los últimos días. También es la naturaleza del armamento en sí”, continuó el artículo del Times.

“El uso liberal por parte de Israel de armas muy grandes en densas áreas urbanas, incluso bombas de 900 kilogramos fabricadas en Estados Unidos que pueden derribar una torre de apartamentos, es sorprendente, dicen algunos expertos”.

El artículo citó a Marc Garlasco, asesor militar de la organización holandesa PAX y ex analista de inteligencia del Pentágono. “Esto va más allá de todo lo que he visto en mi carrera”, dijo Garlasco. “Para encontrar una comparación histórica de tantas bombas grandes en un área tan pequeña”, agregó, es posible que “tengamos que remontarnos a Vietnam o a la Segunda Guerra Mundial”.

Incluso en medio de la pausa temporal en los combates, mientras Hamás e Israel intercambian rehenes y prisioneros, pueden encontrarse nuevas pruebas del peligro. Los palestinos que han huido del norte de Gaza intentaron viajar “de vuelta a las casas de las que huyeron para ver si seguían intactas, para ver cómo estaban los familiares que quedaron atrás y, en algunos casos, para finalmente enterrar a sus muertos”,  informó el New York Times el 25 de noviembre.

“Las fuerzas israelíes sobre el terreno abrieron fuego contra ellos, según testigos, un funcionario egipcio, y algunos de los heridos”, continuó el Times. El informe observó con escalofriante precisión: “Para los habitantes de Gaza, el hecho de que no se les permitiera regresar a casa, ni siquiera temporalmente durante una pausa en los combates, atiza sus temores de que Israel planea desplazarlos permanentemente, como sucedió en 1948 durante la guerra que resultó en la creación de Israel”.

Según Naciones Unidas, 1.7 millones de los 2.3 millones de residentes en el pequeño enclave ya han sido desplazados.

“Mohammed El-Sabti dijo que comenzó una caminata desde el barrio de Zeitoun en la ciudad de Gaza una mañana reciente con 15 miembros de su familia, entre ellas su anciana madre”, informó el New York Times del 28 de noviembre. “Vio a otra mujer mayor gritando al costado de la carretera. Ella le suplicó que la ayudara, pero el Sr. El-Sabti estaba bregando con la carga que ya llevaba mientras empujaba a su madre en una carreta.”

“El corredor no es humanitario y es inseguro”, dijo El-Sabti al Times, refiriéndose a la ruta de evacuación desde el norte hasta la parte sur de la franja.

La comparación con la Nakba, el despojo masivo de palestinos durante las guerras que resultaron en la fundación de Israel, no estaba lejos de la mente de la gente, dijo al Times Imad Ziyadeh, otro palestino que huyó a Khan Younis en el sur desde un lugar cercano a Beit Lahia. “En 1948 fuimos desplazados, y ahora, en 2023, estamos siendo sometidos a un desplazamiento forzado”, dijo Ziyadeh. “No espero volver al norte de Gaza, pero si nos obligan a volver, ¿a qué volveremos?”

Estos son algunos de los resultados criminales de la política israelí de castigo colectivo de la población palestina en Gaza, valiéndose de la barbarie de Hamás como justificación. La escala y el carácter arrollador del ataque israelí — sin final en el horizonte — amenaza con igualar, o superar, la Nakba de 1948, cuando más de 700 mil personas huyeron o fueron expulsadas por la fuerza de sus hogares.

De norte a sur: ‘Hacer que sea imposible vivir en Gaza’

Israel ha obligado a la mayoría de los palestinos a huir del norte de Gaza. Pero sus fuerzas ahora están intensificando los ataques en la parte sur de la franja, donde cientos de miles de evacuados se han apiñado.

Palestinos buscan a supervivientes tras un ataque aéreo israelí en Rafah, en el sur de Gaza, cerca de la frontera con Egipto, en noviembre de 2023. (Foto: Hatem Ali / AP)

“Intensos bombardeos israelíes golpearon tanto el norte como el sur de Gaza, matando a más civiles y exponiendo una vez más a los hospitales al fuego cruzado el lunes [20 de noviembre] cuando el conflicto entró en su día 45 con pocas señales de tregua o un alto al fuego”, informó el Washington Post del 20 de noviembre.

“Las terribles condiciones se vieron agravadas por las tormentas que azotaron el enclave costero y descargaron lluvia fría sobre los cientos de miles de personas desplazadas que han estado viviendo en refugios improvisados y tiendas de campaña para escapar de los combates”.

Es muy posible que lo peor aún esté por venir. Después de tomar control de gran parte del norte de Gaza, las FDI han pedido a los palestinos que evacuen las áreas urbanas más grandes del sur de Gaza — en particular las ciudades de Khan Younis y Rafah — amenazando ahora con desatar su guerra allí.

Volantes lanzados por el ejército israelí el 18 de noviembre llovieron sobre la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza. Los volantes advierten a los palestinos que deben de evacuar la ciudad y trasladarse a una pequeña franja de tierras de cultivo que tiene una extensión menor que el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. (Foto: Said Khatib / AFP)
Mapa de Gaza que muestra los edificios dañados (en rojo). El área sombreada (verde) indica el tamaño aproximado de al-Mawasi. Se trata de una franja de tierras de cultivo a lo largo de la costa, de aproximadamente 0.8 km de ancho y 14.5 km de largo (o el 3% de toda el área de Gaza). Allí es donde Israel ha ordenado la evacuación de unos 2 millones de palestinos en preparación para la invasión de Gaza del sur por Tel Aviv. (Fuente: Gráfico compuesto del Financial Times & la adición de al-Mawasi por Panorama-Mundial)

“En los últimos días, aviones de combate israelíes han lanzado volantes sobre el sur de Gaza instando a los residentes a huir a un área aún más pequeña llamada al-Mawasi, una franja de tierras de cultivo de aproximadamente 0.8 km de ancho y 14.5 km de longitud a lo largo de la costa mediterránea”, informó el Wall Street Journal del 20 de noviembre. “Israel dice que quiere establecer una ‘zona humanitaria’ segura en el área, mientras que funcionarios de la ONU han dicho que la idea no es viable”.

Una descripción más certera de este plan israelí sería que se trata de un campo de concentración. Ningún lugar de Gaza es seguro.

Algunos funcionarios israelíes admiten que sería imposible acorralar a dos millones de palestinos en al-Mawasi, un área más pequeña que el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, y equivalente a aproximadamente el 3% de toda la Franja de Gaza. Pero la invasión del sur sin duda obligará a cientos de miles de palestinos más a abandonar sus hogares o refugios temporales, como ya lo ha hecho el asalto al norte.

El 9 de octubre, el general de división jubilado Giora Eiland escribió en el diario israelí Yedioth Ahronoth: “El Estado de Israel no tiene más remedio que convertir a Gaza en un lugar donde, temporal o permanentemente, será imposible vivir”. Y añadió: “Crear una grave crisis humanitaria en Gaza es un medio necesario para lograr el objetivo”.

En otro artículo, Eiland escribió que “Gaza se convertirá en un lugar donde ningún ser humano podrá existir”.

Las semanas transcurridas desde entonces confirman que Eiland ofreció una certera descripción de los objetivos y resultados de la guerra de Israel.

Washington habilita los campos de exterminio de Israel

El flujo de armamento estadounidense y otras ayudas es lo que permite los campos de exterminio de Israel.

Desde la década de 1970, el gobierno de Estados Unidos ha proporcionado al menos 3,800 millones de dólares a Israel anualmente en ayuda militar, la mayor cantidad anual de asistencia de este tipo que a cualquier otro país, con la reciente excepción de Ucrania.

La administración Biden envió asesores militares a Israel y autorizó la venta a Tel Aviv de equipos de bombas guiadas de precisión y otras armas y municiones sofisticadas, que ahora llueven muerte y destrucción sobre Gaza. También ha solicitado que el Congreso de Estados Unidos autorice 14 mil millones de dólares adicionales en ayuda a Tel Aviv.

La Fuerza Aérea de EEUU ha estado volando diariamente aviones “cazadores-asesinos” no tripulados MQ-9 y otros aviones no tripulados de vigilancia militar sobre Gaza, supuestamente para apoyar los esfuerzos por liberar a los rehenes que Hamás y sus aliados tienen en Gaza. Pero no se conoce públicamente ni el alcance de estas operaciones estadounidenses ni la información indispensable que podrían compartir con Israel.

Trayectorias de vuelo aproximadas de aviones militares estadounidenses no tripulados sobre la Franja de Gaza. Los vuelos que se muestran aquí son del 28 de octubre al 2 de noviembre de 2023. (Fuente: Datos de trayectorias de vuelo de FlightRadar24. Las rutas de cada vuelo son aproximadas, según la posición que se graba aproximadamente cada minuto; gráfico del New York Times.)
Aviones Super Hornets F/A-18 del portaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) se preparan para operaciones aéreas el 13 de octubre de 2023 en el Mediterráneo oriental. (Foto: Maxwell Orlosky / AFP)

La Armada de Estados Unidos ha enviado dos grupos de portaaviones al Mediterráneo, cerca de la costa de Israel. Con esta fuerza de 15 mil marineros, “Estados Unidos quiere crear una burbuja naval alrededor de Israel”, decía un despacho del 27 de octubre en el diario francés Le Monde.

El despliegue es una advertencia de que el ejército estadounidense está listo para atacar a cualquier fuerza en la región, como Hezbollah en el Líbano u otras milicias respaldadas por Irán en Siria, Irak o Yemen, si provocan una conflagración regional o infligen bajas graves a las tropas estadounidenses desplegadas en todo el Medio Oriente.

Washington y Tel Aviv no comparten intereses idénticos. La Casa Blanca ha ofrecido públicamente su pleno apoyo a la guerra de Israel. Al mismo tiempo, el gobierno de Estados Unidos ha presionado a Israel para que haga pausas en los combates para permitir que los civiles huyan de las zonas sitiadas o permitir que parte de la ayuda humanitaria pueda entrar a Gaza. Israel ha rechazado la mayor parte de esos consejos.

El presidente Biden y otros funcionarios estadounidenses también han repetido los llamados a acatar la solución de “dos Estados”, ocasionalmente han emitido magras advertencias sobre el aumento de la violencia de los colonos derechistas en los territorios ocupados y han propuesto que la Autoridad Palestina en Cisjordania administre Gaza una vez que la guerra llegue a su fin.

Manifestantes durante la marcha del 4 de noviembre en San Francisco acusan al gobierno de Joe Biden por permitir los campos de exterminio de Israel en Gaza. Los manifestantes pidieron que se dé fin a la venta de armas y otra ayuda a Israel por Estados Unidos, apuntando en cambio que no hay dinero para servicios médicos gratuitos o para reducir las enormes deudas incurridas por el costo de una educación superior. (Fotos: Howard Petrick)

El 11 de noviembre, sin embargo, Netanyahu “descartó de forma inequívoca la idea de permitir que la autoridad controlara Gaza después de la guerra”, escribió Josh Paul en un ensayo de opinión en el New York Times del 17 de noviembre.

Paul fue director de la oficina de asuntos político-militares del Departamento de Estado de EEUU, que supervisa las transferencias de armas de Estados Unidos. Su ensayo explicaba que había renunciado a su puesto en el Departamento de Estado porque no estaba de acuerdo con la venta de armas nuevas a Israel para la guerra en Gaza.

Esta inyección de miles de millones de ayuda a Tel Aviv cancela cualquier advertencia que Biden o su secretario de Estado, Anthony Blinken, puedan hacerle a Israel. Nadie lo sabe mejor que Netanyahu y el gobierno de unidad en Israel.

Independientemente de las críticas que haga Estados Unidos, Israel parece estar decidido a impulsar su propia estrategia, lo que ya ha resultado en el desalojo de la mayoría de los palestinos de las tierras que les quedan en Gaza. No se puede excluir la posibilidad de que en el futuro Israel busque un resultado similar en Cisjordania.

Aumentan los asesinatos y el despojo de tierras en Cisjordania

La implacable brutalidad israelí va en aumento en Cisjordania. El territorio, ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967, alberga a unos 3 millones de palestinos y aproximadamente medio millón de colonos judíos. En Jerusalén Este, de mayoría árabe, residen otros 220 mil colonos israelíes.

La violencia en Cisjordania está alcanzando los niveles más altos que se han visto en años. Colonos derechistas, fuertemente armados, han operado con impunidad en el territorio durante décadas.

Desde el 7 de octubre estos ataques se han vuelto más audaces, más mortíferos y más frecuentes. Más de 200 palestinos han muerto allí, entre ellos unos 50 niños, ocho a manos de colonos y el resto en enfrentamientos con el ejército israelí. En los últimos dos meses la violencia de los colonos ha desplazado a más de mil palestinos de 16 zonas rurales, incluso comunidades enteras de pequeños ganaderos. Las fuerzas israelíes también han arrestado a más de 2 mil palestinos.

Vehículos incinerados en una comunidad palestina en Cisjordania tras un ataque en junio por colonos israelíes. La violencia en el territorio ocupado ha empeorado desde el pogromo del 7 de octubre por parte de Hamás. (Foto: Ammar Awad / Reuters)

Estas cifras no presentan la historia completa de cómo los ocupantes sionistas amedrentan a los palestinos. La aterradora violencia incluye la destrucción de huertos de olivos en tierras palestinas, el vandalismo de propiedades, incendios provocados, palizas, tiroteos, así como la construcción de carreteras y puestos de avanzada que los colonos, y a veces el ejército, usan para conectarlos y para controlar la circulación.

“La estrategia es: estamos aquí, esta tierra nos pertenece, y los echaremos de aquí por todos los medios a nuestro alcance”, dijo Dov Sedaka, un general reservista israelí que ahora trabaja para una fundación que apoya la cooperación entre Israel y Palestina. “Es horrible”, agregó.

Los colonos operan con la aprobación tácita, o el respaldo abierto, del ejército de ocupación israelí.

“Desde que comenzó la guerra hace más de un mes”, dijo Ali Awad en un ensayo de opinión (en inglés) del New York Times del 20 de noviembre, “los colonos y los soldados de la región parecen haberse fusionado en una sola entidad, poniendo fin a cualquier apariencia de distancia que pudiera existir entre estos dos sistemas violentos”. Awad vive en Tuba, una comunidad rural de Cisjordania.

“Los colonos, a quienes reconocemos tras años de hostigamiento en nuestras aldeas, se han convertido de repente en soldados, como reservistas o como parte de los equipos de seguridad civil de Itamar Ben-Gvir”, continuó Awad. Ben-Gvir, un político de extrema derecha, es ahora el ministro de Seguridad Nacional de Israel.

“En mi aldea y en otras aldeas a nuestro alrededor, los colonos han estado asaltando casas y acosándonos sin descanso, a veces varias veces al día”, escribió Awad. “Para los que estamos en Tuba, esta ola de ataques es parte de una larga serie de intentos de obligarnos a abandonar nuestros hogares. Y no son solo los colonos los que quieren que nos vayamos: sucesivos gobiernos israelíes también han tratado de deshacerse de nosotros en las últimas décadas”.

Zuhour Muhammad Awad, abuela de Ali Awad, caminando por la aldea de Tuba, Cisjordania, en mayo de 2021. Awad dijo que nació en Tuba en 1948. Ha pasado su vida cuidando rebaños de ovejas y haciendo queso y yogur. Tuba y muchas otras comunidades rurales de Cisjordania han sido objeto de ataques implacables por parte de los colonos israelíes. (Foto: Emily Glick)

Por ahora, parece que los colonos y sus partidarios militares están instigando por las orillas, acosando a los palestinos más aislados geográficamente. En los principales centros de población en Cisjordania sería necesaria una campaña mucho más ardua para expulsar a los palestinos de sus hogares y sus tierras.

El significado sionista de ‘Desde el río hasta el mar’

Sin embargo, lo cierto es que Hamás busca establecer una tierra libre de judíos desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Los sionistas más agresivos sueñan con esa misma tierra libre de palestinos. Tal vez no libre de ellos completamente. Porque expulsar a los palestinos con ciudadanía israelí, que constituyen alrededor del 20% de la población de Israel de unos 9.5 millones de personas (una proporción significativamente mayor que la que representan los afroamericanos en Estados Unidos), sería una medida aún más extrema que la colonización completa de Cisjordania.

Sin embargo, la naturaleza genocida de la guerra contra Gaza plantea el peligro de que los israelíes más derechistas continúen obrando por causar un mayor despojo de la mayoría de los palestinos, mientras relegan a los que quedan a un estatus permanente de segunda clase, o algo peor.

Para muchos partidarios de la lucha de liberación nacional palestina en todo el mundo, la reivindicación “Desde el río hasta el mar, Palestina será libre” no tiene el significado que le atribuye Hamás. Más bien expresa el deseo de libertad para todos los palestinos, en Gaza, Cisjordania y dentro de Israel. No excluye la posibilidad de que árabes y judíos vivan juntos en las mismas tierras con iguales derechos.

Pero antes de que “Desde el río hasta el mar…” se convirtiera en un eslogan popular para la resistencia palestina, la versión sionista de ese eslogan fue consagrado como la piedra angular de la plataforma del Likud.

El Likud es hoy el partido gobernante en Israel. Ha liderado el gobierno israelí durante la mayor parte de los últimos 20 años, tras períodos anteriores al frente de Israel durante gran parte de la década de 1980 y de 1996 a 1999.

“El derecho del pueblo judío a la tierra de Israel”, dice el programa del Likud, “es eterno e indiscutible y está vinculado con el derecho a la seguridad y la paz; por lo tanto, Judea y Samaria [Cisjordania] no serán entregadas a ninguna administración extranjera; entre el mar y el Jordán sólo habrá soberanía israelí” (énfasis añadido).

La práctica y el programa político del Likud indican que la meta de crear un Estado judío que “desde el río hasta el mar” esté libre de la mayoría de los palestinos no es sólo un sueño de fanáticos sionistas ultraderechistas. Es el objetivo explícito de un sector dominante de la clase gobernante israelí.

La represión de los derechos democráticos dentro de Israel

Dentro de Israel, el gobierno de Netanyahu ha utilizado la declaración de guerra, que en la actualidad cuenta con un importante apoyo popular, para desatar una represión generalizada de la libertad de expresión y otros derechos democráticos.

“Desde el ataque del 7 de octubre, los palestinos y activistas por la paz en Israel han sido, cada vez más, atacados por empleadores, universidades, autoridades gubernamentales y turbas derechistas”, informó la edición del 8 de noviembre de la revista New Yorker, en el artículo (en inglés) titulado Dentro de la represión israelí contra la libertad de expresión.

“Los activistas israelíes judíos”, continuó Masha Gessen, la escritora del New Yorker, “invariablemente observaban que sus problemas palidecían en comparación con el castigo que su gobierno estaba infligiendo contra los palestinos — en Gaza, ciertamente, y en la Cisjordania ocupada, pero también dentro de Israel. Mientras que los activistas judíos son atacados por turbas de derecha, al parecer con la aprobación tácita del gobierno, los palestinos se encaran a toda la fuerza del aparato represivo del gobierno”.

Gran parte de la vida civil de Israel está en pausa en este momento, escribió Gessen. “Las universidades han pospuesto el inicio del año escolar; los tribunales no están atendiendo casos, excepto para asuntos urgentes como arrestos”, dice el artículo.

“Es posible que muchas de las personas que están detenidas por lo que equivale a sospechas de deslealtad nunca sean encausadas, pero de hecho los tribunales están imponiendo castigos al poner a las personas bajo arresto. El centro legal de Adalah está monitoreando más de ciento setenta casos, la mayoría de los cuales involucran a ciudadanos palestinos de Israel”.

Haneen Zoabi, quien formó parte del Parlamento de Israel, fue detenida en una protesta pacífica a principios de noviembre de 2023 y posteriormente puesta en libertad. Zoabi forma parte de Balad, un partido político árabe que defiende los derechos de los ciudadanos palestinos de Israel. (Foto: Tanya Habjouqa / NOOR Images)

“Éstas son personas que son sistemáticamente discriminadas en la educación, el empleo y los servicios públicos. Aun así, muchos de ellos asisten a universidades de lengua hebrea y trabajan en instituciones israelíes predominantemente judías. En las últimas semanas, cientos de ciudadanos palestinos de Israel han sido suspendidos de las universidades o despedidos de sus empleos”, escribió Gessen.


(Esta fue la primera de tres partes. Los otros artículos pueden encontrarse en la Parte 2 y la Parte 3 que vienen pronto.)


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