¿Hay alguna salida al conflicto?
(Esta es la última de tres partes. Los artículos anteriores pueden encontrarse en la Parte 1 y la Parte 2.)
Por Argiris Malapanis y Geoff Mirelowitz
30 de noviembre de 2023 — La primera parte de esta serie detalló cómo Israel está llevando a cabo un despojo masivo de palestinos en Gaza, una nueva Nakba, como la catástrofe de 1948 que llevó a la fundación de Israel como un estado colonial de asentamientos. El segundo documentó cómo la política de larga data del gobierno israelí hizo posible el pogromo del 7 de octubre por parte de Hamás.
Esta última parte se enfoca en lo que pudiera ser una salida de estas terribles condiciones.

Los reveses a los derechos palestinos en las últimas tres décadas, combinados con ciclos aparentemente interminables de violencia que alcanzaron un nuevo pico desde el 7 de octubre con la respuesta de Israel, han llevado a un creciente “abismo psicológico letal” entre israelíes y palestinos, escribió el columnista del New York Times Roger Cohen en un artículo del 20 de noviembre.
“En un conflicto marcado por la completa incomprensión por ambas partes, se ha perdido la capacidad de verse como seres humanos”, dijo Cohen, quien es judío, informando desde Jerusalén.
“La consecuencia es un abismo psicológico tan profundo que los palestinos son invisibles como individuos para los judíos israelíes, y viceversa”, continuó Cohen, indicando que el espacio para los esfuerzos de cooperación entre los activistas israelíes por la paz y los palestinos de ideas afines está prácticamente cerrado.
“Hay excepciones, por supuesto”, agregó. “Algunos israelíes y palestinos se han dedicado a cerrar esa brecha. Pero, en general, las narrativas de las dos partes divergen, sepultando cualquier percepción de humanidad compartida”.
ANÁLISIS DE NOTICIAS
Muchos partidarios de la lucha palestina por una patria expresan un pesimismo similar.
Rashid Khalidi habló sobre este tema en una entrevista reciente. Khalidi es palestino-estadounidense, historiador del Medio Oriente y profesor de Estudios Árabes Modernos en la Universidad de Columbia en Nueva York.
Cuando se le preguntó sobre las perspectivas de una solución al conflicto, Khalidi respondió: “Así que, ¿cómo lograr que estos dos pueblos vivan juntos en un estado después de toda la sangre que se ha derramado? Y me temo que seguirá derramándose. No sé. No creo que, a corto plazo, haya alguna razón en particular para ser optimista sobre cualquiera de las soluciones”. (Véase ‘Alto a la opresión de un pueblo por otro’ Parte II.)
Khalidi se refirió a la estrategia que representa el rumbo que ha tomado Hamás como “inaceptable”. También describió a la OLP como “moribunda”.
“Fatah [la principal organización de la OLP] está en declive debido a su asociación con una Autoridad Palestina corrupta e inepta en Ramala”, agregó Khalidi. Desde que la Autoridad Palestina aceptó que su papel principal — subcontratada por Israel — sería la vigilancia de los palestinos en Cisjordania, ha disminuido significativamente entre los palestinos tanto la influencia política de la Autoridad Palestina como la de la OLP.
Los acontecimientos recientes respaldan el punto de vista de Khalidi. Cientos de palestinos marcharon el 17 de octubre en Ramala para expresar su frustración con el presidente de la Autoridad Palestina, porque Abbas canceló ese día un viaje planeado a Jordania tras un ataque aéreo que dañó el hospital Al Ahli en Gaza. Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina respondieron disparando gases lacrimógenos y granadas de concusión. También estallaron enfrentamientos similares en las ciudades de Nablus, Tubas y Jenin en Cisjordania, según Al Jazeera.

La ausencia de un liderazgo revolucionario entre los palestinos a la que aludió Khalidi es el desafío más importante para cualquier perspectiva que pueda reactivar la lucha de liberación nacional, que posiblemente enfrenta ahora su punto más bajo a medida que se desata una nueva Nakba en Gaza.
No estaría completo el panorama de estas condiciones adversas sin señalar el peligroso aumento de los incidentes de odio contra los judíos en todo el mundo, combinado con un aumento de la discriminación antiárabe y los ataques islamófobos en Australia, Estados Unidos y otros países.[1]

Acciones de cualquier tipo que hacen blanco de los judíos, a diferencia de las que claramente se oponen al gobierno israelí y su guerra de agresión contra los palestinos, hacen retroceder la lucha palestina y deben ser combatidas. Del mismo modo toda discriminación, intolerancia o cualquier ataque físico contra musulmanes o árabes deben ser condenados.
Al informar sobre el ataque de Vermont, el New York Times señaló que “El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas dijo que sus oficinas han visto un gran aumento en los informes de sesgo anti musulmán o antiárabe desde el 7 de octubre, el día en que Hamás atacó a Israel. La Liga Antidifamación dijo a finales de octubre que también había habido un aumento considerable en los casos de denuncias de acoso, vandalismo y agresión antisemita en comparación con el año anterior.

El punto de vista de los editores de Panorama-Mundial sobre estos temas parten de las lecciones que aprendieron de Fidel Castro, el líder central de la revolución cubana, y de Nelson Mandela, el principal líder de la revolución democrática en Sudáfrica. Ambos apoyaron inequívocamente la lucha del pueblo palestino por la autodeterminación nacional y se opusieron con la misma determinación a cualquier forma de odio contra los judíos.


Importantes actos de cooperación entre israelíes y palestinos
El pesimismo no es ni un programa ni una estrategia política. Cualquier resistencia que haya a la guerra dentro de Israel, aunque hoy sea extremadamente modesta, es un comienzo. Esta resistencia se enfrenta a enormes desafíos. La guerra de Israel va combinada con una retórica sionista extrema, ataques por turbas y policías contra cualquiera que se atreva a cuestionar la manera en que Tel Aviv está llevando a cabo la guerra, y represión contra los ciudadanos palestinos de Israel que incluye despidos y arrestos indiscriminados.
En estas condiciones, son raros los eventos públicos de cooperación entre judíos israelíes y palestinos que piden un alto el fuego, el fin de la guerra y el fin de la brutal ocupación israelí de millones de palestinos. Pero ofrecen un rayo de esperanza muy necesario para el futuro.
Un ejemplo de esta cooperación fue la reunión del 30 de octubre en una mezquita en Haifa, Israel, donde los 600 musulmanes, judíos y otros presentes pidieron un alto al fuego. (Véase Cientos de judíos y musulmanes en Israel piden un alto al fuego en Gaza).

La reciente gira de conferencias en Estados Unidos de Sally Abed, ciudadana palestina de Israel, y Alon-Lee Green, judío israelí, es un ejemplo similar. Los dos son líderes del grupo pacifista israelí Standing Together [Erguidos Juntos]. Su sitio web declara: “Donde hay lucha hay esperanza”.
Abed, informó el New York Times, dijo que la situación se sentía tan tóxica que los dos temían que durante su viaje de 10 días para hablar sobre las formas en que palestinos y judíos pueden trabajar juntos podrían terminar siendo atacados por todo el mundo. En cambio, en Nueva York, Washington, Boston y otros lugares encontraron auditorios abarrotados y audiencias ansiosas por escucharlos en centros comunitarios, sinagogas, bibliotecas, y las oficinas de políticos.

“Estamos tratando de jugar un juego muy distinto en Israel y Palestina”, dijo Green a un grupo de personas organizado por el grupo Judíos por la Justicia Racial y Económica en una reunión el 9 de noviembre en Brooklyn. “Y este juego es muy simple. Dice que tanto los judíos como los palestinos van a quedarse en esta tierra. Nadie se va a ir a ninguna parte”.
“Tenemos que empezar a trabajar desde este punto de partida”, dijo, recibiendo una ola de aprobación.
En la agresión israelí no está la seguridad para el pueblo judío

Otro acto de valentía fue la renuncia de Anne Boyer a su puesto como editora de poesía de la Revista New York Times. En su carta pública de renuncia del 16 de noviembre (en inglés), protestó por el sesgo pro-israelí de sus empleadores y destacó un punto esencial:
“La guerra del Estado israelí respaldada por Estados Unidos contra el pueblo de Gaza no es una guerra en beneficio de nadie”, dijo Boyer. “No va a haber seguridad ni en esa guerra, ni de esa guerra, ni para Israel, ni para Estados Unidos, ni para Europa, y especialmente tampoco para los muchos judíos calumniados por aquellos que falsamente afirman luchar en su nombre. Lo único que se gana son las ganancias letales de los intereses petroleros y de los fabricantes de armas”.
El punto de vista de Boyer hace eco de la advertencia formulada tan claramente hace más de 50 años por los eruditos marxistas Isaac Deutscher y George Novack. (Ver ¿Cómo pueden sobrevivir los judíos? Una respuesta socialista al sionismo). Y se ha vuelto más urgente hoy a raíz del bárbaro asalto israelí:
“Ellos [los judíos] ahora aparecen una vez más en el Medio Oriente en el odioso papel de agentes no tanto de su propio y relativamente endeble capitalismo, sino de los poderosos intereses privados de occidente y como protegidos del neocolonialismo”, dijo Deutscher en una entrevista en junio de 1967 por la revista New Left Review, inmediatamente después de lo que hoy se conoce como la “guerra de los seis días”.
“Así es como los ve el mundo árabe, y con razón. Una vez más despiertan amargas emociones y odios en sus vecinos, en todos aquellos que han sido o siguen siendo víctimas del imperialismo”, agregó Deutscher.
“Qué feo es para el pueblo judío aparecer en este papel”, continuó, “su papel es totalmente lamentable; y quedan una vez más en la posición de ser posibles chivos expiatorios. ¿Va a cerrarse así el arco de la historia judía? Bien puede ser éste el resultado de las ‘victorias’ de Israel; y es de esto mismo que deben advertirle a Israel sus verdaderos amigos”.
Khalidi hizo un comentario similar: “Pero uno espera que alguien en algún lugar comience a decir que el enfoque político de Israel está completamente en bancarrota”.
¿Cuál es la salida?
Awad Darawshe, de 23 años, era ciudadano palestino de Israel y defensor de la paz. Trabajaba como paramédico en el festival de música en el sur de Israel que los hombres armados de Hamás transformaron en un campo de exterminio el 7 de octubre. Él fue una de las más de 360 personas masacradas por Hamás.
Su primo, Mohammad Darawshe, se encuentra entre una minoría de palestinos y judíos que ven la oportunidad de transformar el pésimo estado actual de las cosas en una oportunidad para buscar la paz y la justicia en el futuro, informó el New York Times del 22 de octubre.

Ese estado de deriva, en el que la paz se había convertido en una palabra olvidada o incluso risible, ahora parece insostenible, dicen Darawshe y otros promotores del diálogo judío-árabe en Israel.
La política de Netanyahu de mantener el orden establecido y castigar periódicamente a Gaza de forma brutal, “podando el césped”, en la expresión desdeñosa israelí para estos ataques, mientras Tel Aviv normalizaba las relaciones con más y más de los países árabes circundantes, ahora también se ha hecho añicos.
“Soy realista y, siendo realistas, todavía son posibles dos estados”, dijo Darawshe. “Puede ser bonito soñar con una patria compartida, pero los israelíes no renunciarán a su Estado. Y los palestinos también necesitan su propio Estado, con los dos fuertemente interconectados”.
Refiriéndose a los cientos de miles de colonos israelíes en tierra que sería Palestina, Darawshe dijo: “La gran mayoría de ellos, tal vez el 95 por ciento, están en el 3 por ciento de la tierra, que puede ser intercambiada por una cantidad igual de tierra palestina. Sería concebible entonces la reubicación de los colonos restantes. Pero se necesita voluntad”.
Otros, como Khalidi, ya no creen que el plan de dos estados pueda implementarse.
Cualquiera que sea la solución que pueda encontrarse, otra de las conclusiones de Deutscher sigue resonando hoy en día:
“El nacionalismo árabe será incomparablemente más eficaz como fuerza liberadora si es disciplinado y racionalizado por un elemento de internacionalismo, que les permita a los árabes abordar el problema de Israel de una manera más realista que hasta ahora. No pueden seguir negando el derecho de Israel a existir y entregándose a una retórica sanguinaria”.
Hoy Hamás es la encarnación de lo contrario.
La OLP una vez hizo hincapié en su internacionalismo, identificándose con otras luchas de liberación nacional en todo el mundo. Pero el papel de la Autoridad Palestina, como vigilante de Cisjordania para Israel, hace que cualquier llamado que aún pueda hacerse sea poco más que retórica sin sentido.
Las voces palestinas más reaccionarias, al igual que las voces sionistas más reaccionarias, se adhieren a una perspectiva nacionalista que rechaza el internacionalismo y la solidaridad entre todos aquellos que se enfrentan a la opresión y la intolerancia.
La única solución viable es aquella que le permita al pueblo palestino ejercer la autodeterminación, ya sea en dos estados, en una confederación, o en un solo estado donde puedan vivir en la misma tierra con los mismos derechos que los judíos y las personas de otras nacionalidades. Los palestinos que trabajan en alianza con israelíes de ideas afines podrían, algún día, llevar a buen término este objetivo aparentemente lejano.
Sin embargo, para lograr ese objetivo en el futuro, es necesario oponerse rotundamente a la campaña de Israel de implementar una nueva Nakba — la aniquilación de miles y quizás decenas de miles de palestinos más, y el despojo de más de un millón de gazatíes. Eso incluye el oponerse a toda la ayuda militar y de otro tipo que Estados Unidos le brinda a Israel.
(Esta fue la última de tres partes. Los artículos anteriores pueden encontrarse la Parte 1 y la Parte 2).
NOTAS
[1] Incidentes recientes de odio contra los judíos incluyen el intento de asalto de un avión que transportaba pasajeros judíos por una turba derechista en la república rusa de Daguestán el 30 de octubre — frustrado sólo por la intervención del ejército ruso — y el incendio de la única sinagoga de Ereván en Armenia por un grupo que afirma actuar en solidaridad con Gaza el 15 de noviembre. Un número cada vez mayor de atentados islamófobos también se han reportado en Australia, Estados Unidos, y otros países.
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Categories: Palestina/Israel