Lucha del pueblo negro

Pueblo mayoritariamente negro en Ohio organiza vigilancia armada tras provocaciones de neonazis y del Ku Klux Klan



El artículo a continuación apareció el 27 de febrero en el Washington Post. Informa sobre lo que han hecho los residentes de Lincoln Heights, un suburbio de Cincinnati, Ohio, para defenderse de las provocaciones de matones neonazis y miembros del Ku Klux Klan, organizando contra-movilizaciones y una vigilancia armada.

Casi el 83% de los aproximadamente 3 mil residentes de la ciudad son afroamericanos. Lincoln Heights fue la primera comunidad negra autónoma que se fundó al norte de la línea Mason-Dixon, la cual dividía, durante la guerra civil de Estados Unidos, a la Unión del Sur Confederado.

El 7 de febrero, alrededor de una docena de hombres enmascarados, algunos de ellos con rifles semiautomáticos AR-15, condujeron un camión U-Haul hasta la parte superior de un puente sobre la autopista en las afueras de Lincoln Heights. Los hombres, vestidos de negro, gritaron insultos racistas y ondearon banderas negras con esvásticas rojas. Al poco tiempo, enfurecidos residentes de Lincoln Heights se acercaron para oponerse a la protesta. Los policías locales que llegaron a la escena desde la cercana ciudad de Evandale, al otro lado de la carretera, trataron cordialmente a algunos de los supremacistas blancos. A medida que crecía la multitud de los residentes de Lincoln Heights, los ultraderechistas se treparon a su camioneta y se fueron. Los contra-manifestantes quemaron las banderas nazis que ellos habían dejado atrás.

Manifestación neonazi sobre un puente de la autopista en las afueras de Lincoln Heights, Ohio, el 7 de febrero de 2025. El texto en la foto dice: “Aquí no va a ganar el odio: la comunidad de Ohio se une contra la manifestación de supremacistas blancos”. (Foto: Captura de pantalla del video de la WCPO TV)

El 17 de febrero, un gran número de residentes de Lincoln Heights participaron en una gran caravana como parte de una protesta itinerante. La larga fila de autos con letreros caseros en sus ventanas atravesó Lincoln Heights, cruzó la autopista hacia Evandale y regresó para denunciar la manifestación pronazi y el hecho de que la policía local se negó a brindar protección contra estas provocaciones racistas.

Cinco días después, el domingo 22 de febrero, “apareció otro agitador, esparciendo folletos racistas del Ku Klux Klan por todo Lincoln Heights”, informó el Post.

Según un informe del 24 de febrero de WCPO, un afiliado del Canal 9 TV, los residentes de Lincoln Heights y los funcionarios de la ciudad están indignados porque las autoridades de Evandale se negaron a incluir a alguien de Lincoln Heights en la investigación que se anunció que habría sobre la conducta de la policía durante estos eventos. Los funcionarios de Lincoln Heights han llamado a que se realice un boicot de Evandale y exigen la publicación de todos los videos, sin editar, de las cámaras corporales de la policía durante estos incidentes.

La red NBC News informó el 25 de febrero que los funcionarios de la ciudad de Evandale han comenzado a disculparse por la conducta de las autoridades locales hacia Lincoln Heights.

Estos eventos son parte de un clima político inquietante que se está extendiendo por todo el país desde la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

Un artículo del 12 de febrero en el Cincinnati Enquirer señaló que “una nueva ola de grupos que proclaman la ideología racista y nazi ha comenzado a intensificar sus manifestaciones públicas y sus marchas en todo el país desde el verano pasado”. Agregó que “las manifestaciones suelen incluir simbolismo nazi, retórica antisemita y contra los negros, y la exhibición abierta de armas de fuego”.

Es probable que los que perpetraron estas manifestaciones estén envalentonados por las acciones provocadoras de funcionarios de la administración Trump como Elon Musk, y por conocidos partidarios del presidente como Steve Bannon, quien recientemente hizo saludos nazis durante apariciones públicas.

Elon Musk (izquierda) en una imagen publicada en la plataforma de redes sociales X, y Steve Bannon, exasesor de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump, ambos haciendo el saludo a Hitler, Bannon durante su discurso el 12 de febrero en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Maryland. (Fotos: X (izquierda); CPAC (derecha))

Como  señaló Panorama-Mundial en su reciente artículo, El segundo mandato de Trump: el gobierno de un sólo hombre y el peligro del fascismo incipiente, “las milicias ultraderechistas como los Proud Boys y los Oath Keepers que lideraron el asalto al Capitolio de Estados Unidos hace cuatro años” son los principales candidatos para actuar como “tropas de choque extralegales que intimidan y aplastan violentamente cualquier resistencia” a las maniobras dictatoriales del gobierno. También es probable que estas formaciones tomen iniciativas para perseguir sus propios objetivos reaccionarios.

Otros ejemplos de este peligroso patrón, señaló Panorama-Mundial, incluyen “Blood Tribe, un grupo nazi que orquestó ataques contra inmigrantes haitianos y sus partidarios en Springfield, Ohio el año pasado, ayudando a Trump y a sus aliados a convertir a los inmigrantes en chivos expiatorios” y “el reciente programa de Bruce Blakeman, el ejecutivo republicano del condado de Nassau, Nueva York — delegando una ‘milicia ciudadana’ de policías retirados y ex miembros de las fuerzas armadas para respaldar a la policía local durante emergencias”.

Las contra-movilizaciones de los residentes afroamericanos de Lincoln Heights, y la vigilancia armada que organizaron para proteger a su ciudad de las provocaciones ultraderechistas y racistas, son parte de una necesaria respuesta popular.

Panorama-Mundial publica el artículo que sigue para información de nuestros lectores. El título, el subtítulo, el texto y las fotos a continuación se tomaron del original.

Los editores de Panorama-Mundial

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Neonazis atacaron una ciudad mayoritariamente negra. Los lugareños organizaron una guardia armada.

Los residentes de Lincoln Heights, Ohio, están resguardando sus calles con rifles después de criticar la respuesta de la policía a una manifestación neonazi.

27 de febrero de 2025 a las 6:09 a.m. EST

Uno de los hombres armados que dicen estar protegiendo el suburbio de Lincoln Heights, en Cincinnati, durante una protesta el 17 de febrero, después de que los residentes acusaran a la policía de ayudar a los neonazis en una manifestación a principios de mes. (Foto: Liz Dufour/Cincinnati Enquirer/USA Today Network/Imagn Images)

Por Daniel Wu

Durante semanas, hombres armados con rifles han vigilado las carreteras que conducen a Lincoln Heights, Ohio, deteniendo e interrogando a quienes se acercan al suburbio de Cincinnati.

Los hombres, algunos con máscaras y chalecos antibalas, son residentes de esta pequeña ciudad de mayoría negra. Dicen que están protegiendo a los suyos. Y están nerviosos.

A principios de febrero, un camión de neonazis llegó al umbral de Lincoln Heights. Manifestantes enmascarados — algunos con rifles — lanzaron insultos racistas y ondearon banderas con esvásticas rojas sobre un puente de la autopista que conduce a la ciudad.

Dos semanas después, el domingo, apareció otro agitador que difundió folletos racistas del Ku Klux Klan por todo Lincoln Heights.

“Te dan un puñetazo”, dijo Alandes Powell, de 62 años, director de una organización sin fines de lucro que vive cerca de la ciudad. “Y luego alguien viene y te da un puñetazo de nuevo”.

El pueblo de Lincoln Heights está acostumbrado a luchar por sí mismo. La ciudad se originó como una comunidad negra autogobernada — la más antigua al norte de la línea Mason-Dixon, proclama en su sitio web — que carecía de servicios públicos. Durante años, los residentes se han quejado por la falta de inversión y la negligencia. Pero las últimas semanas han sido diferentes. Los residentes dicen que están angustiados después de verse rodeados de odio, y desconfían de los agentes de la policía a quienes los funcionarios del condado criticaron por no tomar medidas enérgicas contra la marcha neonazi.

Muchos de los residentes de la ciudad insisten en que la única solución es tomar las armas, aunque algunos han cuestionado si desean que sus vecinos aprovechen la ley en Ohio que les permite portar armas abiertamente para iniciar un programa de vigilancia armada.

“Un individuo estadounidense protegiendo a su patria con un arma de fuego, pensé que eso era lo más estadounidense que podíamos hacer”, dijo Daronce Daniels, portavoz del recién formado Programa de Seguridad y Vigilancia de Lincoln Heights, que coordina a los guardias.

Una larga fila de autos participó en una protesta itinerante el 17 de febrero desde Lincoln Heights, donde tuvo lugar la manifestación neonazi, hasta Evendale, una ciudad al otro lado de la carretera, para exigir respuestas de la policía de Evendale. [“Ama a tu vecino. Sin odio. Sin nazis”, dice la pancarta.] (Foto: Liz Dufour/Cincinnati Enquirer/USA Today Network/Imagn Images)

El origen de Lincoln Heights se remonta a la década de 1920 como un enclave para los trabajadores negros a quienes se les bloqueó el acceso a Cincinnati y a las ciudades circundantes debido a su raza, según la Asociación de Preservación de Cincinnati. La nueva aldea carecía de alumbrado público adecuado y no tenía departamentos de bomberos ni de policía. Una ciudad cercana se resistió cuando Lincoln Heights intentó incorporarse y establecer servicios municipales; para cuando lo logró en 1946, ya había perdido gran parte de su base tributaria a las comunidades vecinas.

Los residentes están orgullosos de su historia. Y dicen que Lincoln Heights, ahora un pueblo de unos 3 mil habitantes, sigue siendo descuidado. Su departamento de policía fue disuelto en 2014; ahora está bajo el amparo de la Oficina del Sheriff del Condado de Hamilton. Fue necesaria una campaña de años para que el condado reubicara un cercano campo de tiro del Departamento de Policía de Cincinnati, que regularmente causaba un estruendo, con los disparos resonando por las calles.

Pero la comunidad nunca imaginó que iba a tener que lidiar con una marcha neonazi. Alrededor de las 2 p.m. del 7 de febrero, una camioneta de U-Haul llevó a un grupo de al menos una docena de manifestantes neonazis a un puente sobre la autopista cerca de la orilla del pueblo. Los agitadores llevaban chalecos antibalas, rifles AR-15 y ondeaban banderas con esvásticas. Llegaron cuando los niños salían de clase de la Escuela Primaria Lincoln Heights y marcharon a solo unas cuadras de distancia.

“La forma en que me enteré de que los nazis estaban en mi vecindario fue a través de los niños”, dijo DeRonda Calhoun, de 45 años, una maestra que vive en Lincoln Heights. “Tenían miedo”.

Los manifestantes se retiraron después de que un grupo grande de residentes de Lincoln Heights se presentó para hacer protesta en contra. Pero el incidente provocó indignación, tanto contra los neonazis como contra los agentes del alguacil y la vecina policía de Evendale, que respondieron a la marcha.

Los residentes, junto con la comisionada del condado de Hamilton, Alicia Reece, cuestionaron por qué las fuerzas del orden no citaron ni arrestaron a nadie durante el incidente después de oír quejas de que el grupo neonazi había intimidado a los residentes y había hecho amenazas racistas. La policía de Evendale publicó imágenes de la cámara corporal de un oficial que parecía actuar cordialmente con los manifestantes después de que abandonaron el área, aconsejando a un hombre que se cambiara la camisa antes de llevarlo de regreso al lugar de la confrontación, donde todavía se encontraban los residentes de Lincoln Heights, para recuperar un vehículo personal.

Los residentes se reúnen en Lincoln Heights después de su protesta itinerante el 17 de febrero. (Foto: Liz Dufour/Cincinnati Enquirer/USA Today Network/Imagn Images)

El Departamento de Policía de Evendale no respondió a una solicitud de que emitiera su comentario. La alguacil del condado de Hamilton, Charmaine McGuffey, calificó a los neonazis de “cobardes” en una conferencia de prensa y prometió aumentar las patrullas en Lincoln Heights y de investigar más a fondo.

Ambas agencias dijeron que, aunque los manifestantes estaban amparados por la libertad de expresión protegida legalmente, los oficiales le ordenaron a los manifestantes que se fueran, y le dieron prioridad a calmar una situación peligrosa.

Eso no fue suficiente para algunos en Lincoln Heights.

“Cuando vimos que la policía no nos estaba ayudando, todos los hombres sanos del vecindario, con o sin arma, han montado guardia y han estado montando guardia desde entonces”, dijo Dominic Brewton Jr., quien dirige una empresa de mantenimiento y reparación en la ciudad.

Los residentes tomaron armas poco después de que los neonazis se fueran, y los líderes comunitarios formaron el Programa de Seguridad y Vigilancia de Lincoln Heights para organizarlos, según Daniels, portavoz del grupo. El programa coordina a unos 70 guardias que vigilan las carreteras que conducen a Lincoln Heights y patrullan las calles. Los miembros se mantuvieron vigilantes cuando los residentes de Lincoln Heights organizaron una protesta la semana pasada, y han escoltado a los organizadores que han hablado en reuniones comunitarias.

El grupo se aglutinó tan rápido en Lincoln Heights debido al historial de autodefensa de la comunidad, dijo Carlton Collins, de 36 años.

“De cierta manera, es memoria muscular para nosotros”, dijo.

Algunos se han quejado de que hombres armados detengan a las personas que intentan ingresar al pueblo y les pregunten sobre sus intenciones, según el Cincinnati Enquirer. El dueño de un negocio local le dijo al Enquirer que un hombre armado que decía estar “protegiendo Lincoln Heights” le apuntó con un arma cuando le pidió al hombre que abandonara un lote baldío de su propiedad.

La alguacil McGuffey dijo la semana pasada que no apoyaba la creación de una “milicia vecinal”. La portavoz de la oficina de la alguacil, Kyla Woods, dijo el miércoles que el departamento recibió llamadas al [número de emergencia] 911 sobre residentes armados, pero sólo hubo dos informes documentados de enfrentamientos.

“No se han presentado cargos contra los residentes armados, que no están violando ninguna ley al portar armas abiertamente en Ohio”, dijo Woods. “No tenemos la intención de investigar a ninguna persona armada a menos que se cometa un delito”.

Uno de los vigilantes del vecindario de Lincoln Heights. (Foto: Liz Dufour/Cincinnati Enquirer/USA Today Network/Imagn Images)

Daniels rechazó las sugerencias de que el grupo era una milicia o practicaba el vigilantismo. Dijo que los informes de algunos hombres armados que desafiaron a los transeúntes eran de residentes no afiliados al Programa de Seguridad y Vigilancia y que actuaron solos en los días posteriores a la marcha neonazi. El programa instruye a los miembros a que reporten actividades sospechosas a la Oficina del Sheriff del Condado de Hamilton, dijo.

“Lo único que está sucediendo es que estos estadounidenses están protegiendo a su comunidad contra los nazis”, dijo.

Otros residentes de Lincoln Heights se hicieron eco del apoyo a los guardias. Julian Cook, pastor de la Iglesia Bautista Misionera de Lincoln Heights, dijo que las personas con las que se encontró eran respetuosas.

“Me cruzo con ellos todos los días mientras voy de un lado a otro”, dijo. “Y es importante recordar que han surgido de una necesidad”.

Powell, el director de la organización sin fines de lucro, dijo que la ciudad tenía derecho a establecer un servicio para su protección.

“Lincoln Heights está diciendo, si no nos van a proteger, entonces nosotros nos vamos a proteger a nosotros mismos”, dijo.

A medida que Lincoln Heights se atrinchera, la ira por la respuesta de las fuerzas del orden a la manifestación continúa hirviendo a fuego lento. Los residentes, respaldados por la alcaldesa Ruby Kinsey, pidieron a los residentes y otros partidarios que boicoteen los negocios cercanos de Evendale hasta que la ciudad complete una investigación sobre su fuerza policial y despida a cualquier oficial que haya ayudado a los manifestantes. El pueblo de Evendale, que creó en su sitio web una página de inicio dedicada a documentar su respuesta a la manifestación, le encargó la semana pasada a su departamento de policía que realizara una investigación independiente.

Kinsey y el alcalde de Evendale, Richard Finan, no respondieron a las solicitudes de comentarios.

La oficina del fiscal del condado de Hamilton está investigando la manifestación neonazi para determinar si presentará cargos penales, pero dijo que llevaría tiempo completar una evaluación exhaustiva dado el volumen de evidencia, según el portavoz Josh Hamblin.

Daniels dijo que los guardias de Lincoln Heights continuarán patrullando su pueblo en el futuro previsible. Sienten que todavía están bajo amenaza. El domingo, los residentes se despertaron para descubrir folletos con lenguaje racista del Ku Klux Klan esparcidos por las calles, y un hombre fue citado por tirar basura después de ser encontrado en posesión de los folletos al salir de la ciudad, según WLWT 5.

Brewton Jr., quien ha estado patrullando como miembro desarmado con el Programa de Seguridad y Vigilancia, dijo que era “algo malo para todos” que los residentes de Lincoln Heights tuvieran que vigilar sus propias calles.

“Preferiría confiar en la policía”, dijo Brewton Jr. “[Esto lo hacemos] por necesidad”.


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