El artículo que sigue fue publicado por primera vez en el diario israelí Haaretz el 22 de julio de 2025.
Su autor, Elijah Kahlenberg, es el presidente y fundador de Atidna International, un grupo universitario de paz que une a estudiantes judíos y árabes. También trabaja para los equipos de investigación editorial y legal de Democracy for the Arab World Now (Democracia para el Mundo Árabe ya).
Kahlenberg, quien es judío, se graduó esta primavera de la Universidad de Texas (UT) en Austin. El año pasado participó en protestas estudiantiles de la UT condenando la guerra genocida de Israel en Gaza y exigiendo que la escuela deje de invertir en entidades que hacen negocios con Israel.
En su artículo, Kahlenberg explica que, lejos de “proteger” a los estudiantes judíos, los que atacan las protestas estudiantiles pro-palestinas son los que ponen en peligro a los judíos.
Estos ataques incluyen “amordazar a estudiantes y profesores que se han opuesto a la masacre masiva de palestinos por parte de Israel en Gaza ahora que los funcionarios universitarios se han orientado más y más a la derecha bajo la presión de la administración Trump”, como señaló Panorama-Mundial al publicar el breve ensayo de Rashid Khalidi publicado por primera vez en el diario The Guardian el pasado marzo.
Khalidi, quien recientemente se jubiló de la Universidad de Columbia en Nueva York, se desempeñó como profesor Edward Said de Estudios Árabes Modernos. Durante los 23 de su magisterio en la universidad, también editó o coeditó el Journal of Palestine Studies (Revista de Estudios sobre Palestina). Es autor de varios libros, entre ellos La Guerra de los Cien Años contra Palestina.
Como informó Panorama-Mundial a principios de este año en El Segundo Mandato de Trump: El gobierno de un solo hombre y el peligro del fascismo inminente (II), “bajo el pretexto de ‘combatir el antisemitismo’, Trump ha iniciado un peligroso asalto contra los derechos democráticos al emitir otra orden ejecutiva que hace blanco de cualquiera que se oponga a la guerra de Israel contra el pueblo palestino. Al mismo tiempo inventa excusas para disfrazar el antisemitismo abierto de sus partidarios más reaccionarios”.
Bajo este pretexto, la Casa Blanca ha estado investigando a unas 60 universidades, con el objetivo de lograr allí lo que ya ha logrado en Columbia, donde las autoridades universitarias cedieron ante Trump: la imposición de restricciones generalizadas a la libertad de expresión y una serie de castigos a los estudiantes que ocuparon un edificio del campus en la primavera de 2024 durante las protestas estudiantiles en todo el país a favor de Palestina.
Al mismo tiempo, la administración Trump está llevando a cabo una cacería de brujas de los estudiantes internacionales que se han pronunciado en contra de la guerra de Israel en Gaza.
El gobierno le ha estado exigiendo a las universidades que presenten listas con los nombres de dichos estudiantes o profesores y sus nacionalidades. El Departamento de Estado acusa a muchos de ellos de “ayudar a Hamás” o llevar a cabo “ataques antisemitas” y, en varios casos, ha buscado arrestarlos, revocar sus visas o documentos de residencia, y ha hecho preparativos para deportarlos.
Panorama-Mundial publica el artículo a continuación para información de nuestros lectores. El título, el subtítulo, la primera foto y el texto son del original. Las otras fotos, así como los subtítulos y las notas, son de Panorama-Mundial.
— Los editores de Panorama-Mundial
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Lo que pone en peligro a los judíos no son las protestas sobre Gaza en el campus, sino los errados esfuerzos por ‘protegerlos’
Lo que realmente representa un peligro para los judíos hoy día no son los jóvenes que exigen paz en los campus, sino la forma en que responden las autoridades, tanto las universitarias como las gubernamentales, pero también el establishment judío

22 de julio de 2025
El 4 de junio, Matt Most, líder de la división Mountain States de la ADL (Liga Antidifamación), escribió un artículo de opinión instando a sus lectores a que eviten “asignar culpa” en respuesta a los recientes ataques en Boulder,[1] Washington D.C.[2] y otros lugares. Sin embargo, eso es exactamente lo que su artículo parece hacer. Lo que hace es asignar culpa de manera acusatoria e infundada directamente a un grupo que él cree ser el responsable de incitar a una violencia tan horrible: los manifestantes universitarios.
Como un estudiante judío que participó activamente en el movimiento de protesta en mi campus contra la destrucción de Israel en Gaza, me siento obligado a responder a las acusaciones de Most en base a mi experiencia personal. La única conexión que encuentra entre las protestas estudiantiles y la horrible violencia reciente es el uso de eslóganes compartidos – frases como “Palestina libre” – que son comúnmente utilizadas por cualquier voz que se considere remotamente pro-Palestina.
Me gradué hace un par de meses de la Universidad de Texas en Austin, donde dediqué gran parte de mi tiempo al activismo por la paz – desde organizar el diálogo judío-palestino hasta unirme a las protestas que exigen el fin de la carnicería de Israel en Gaza. Esto incluyó el abogar por un alto al fuego y presionar a mi universidad para que retirara sus inversiones en fabricantes de armas como Lockheed Martin y Boeing. Es deshonesto buscar conectar estas acciones, cuyas principales aspiraciones eran la no violencia y contra el derramamiento de sangre, con la violencia que ocurrió en DC o Boulder.
Estoy seguro de que en las protestas del campus hubo individuos, específicos y aislados, que de hecho eran antisemitas. Pero abrumadoramente, los manifestantes del campus han sido fieles a reivindicaciones no violentas y bien fundamentadas para detener el derramamiento de sangre. El calificarlas como una “ideología de odio”, como escribe Most, es confundir las protestas estudiantiles con la violencia extremista.
También es muy importante recordar que en la historia de Estados Unidos los estudiantes universitarios, especialmente los estudiantes judíos, han sido durante mucho tiempo parte clave de los movimientos por la justicia y la igualdad, desde su oposición a la guerra de Vietnam hasta su participación en el Verano de la Libertad en Mississippi, donde los activistas judíos Andrew Goodman y Michael Schwerner fueron asesinados por el KKK mientras luchaban por el derecho al voto de los negros. La mayoría de los manifestantes universitarios que se oponen a la carnicería en Gaza sin duda siguen esa tradición.
Lo que realmente representa un peligro para los judíos hoy día no son los jóvenes que exigen paz en los campus, sino la forma en que responden las autoridades, tanto las universitarias como las gubernamentales, pero también el establishment judío.
Estudiantes árabes en EE.UU dan la bienvenida a sus compañeros judíos en protestas por la paz
Personalmente, mientras fui partícipe en este activismo, nunca oculté mi identidad judía. De hecho fue por eso que muchos de mis compañeros, estudiantes árabes y palestinos, me acogieron de manera tan cálida. Era común que se me acercaran en una protesta después de ver mi collar Magen David y me dieran las gracias por oponerme a las atrocidades que tenían lugar en Gaza. Ni una sola vez me sentí inseguro entre ellos. Ni una sola vez mi judaísmo fue cuestionado o atacado.
No quiero que mi historia se use para negar algún caso legítimo de antisemitismo en los campus de EE. UU. Mi objetivo es simplemente abogar por la equidad – para que todos los estudiantes sean tratados por igual, independientemente de sus identidades étnicas, nacionales o políticas. Personalmente las únicas veces que me sentí en riesgo en el campus no se debieron a las acciones de los estudiantes, sino a las acciones de los administradores y los líderes institucionales.
Por ejemplo, el 24 de abril de 2024, participé en el acto “Occupy the Lawn”, con talleres de arte y talleres organizados por el Comité de Solidaridad con Palestina. Pero el entonces presidente de la Universidad, Jay Hartzell, siguiendo las instrucciones del gobernador de Texas, Greg Abbott, le pidió a la policía estatal que la clausurara, justificando la medida en nombre de la lucha contra el antisemitismo en el campus.


Irónicamente, el único judío que conozco que resultó herido durante todo el episodio fui yo: me torcí el tobillo cuando un policía estatal a caballo me empujó al suelo.
Pero las lesiones físicas fueron solo una faceta de la sensación más amplia de vulnerabilidad que sentí y sigo sintiendo. Mucho más insidiosos son los gestos institucionales que dejan muy claro el inconfundible sesgo pro-Israel de la universidad: actos que irónica y activamente nutren los clásicos tropos antisemitas del control judío sobre los sistemas globales de poder.
El doble rasero de las autoridades universitarias para con los estudiantes palestinos y los judíos
Cuando las universidades confieren protecciones y privilegios desproporcionados a los estudiantes y las organizaciones judías mientras intencionalmente marginan a los palestinos, corren el riesgo de dar nueva vida a viejos prejuicios. En mi campus, este doble estándar era evidente.
El 13 de octubre, en su primera declaración oficial después del 7 de octubre, el presidente de nuestra universidad prometió brindarles mayor protección a los estudiantes judíos – pero lo hizo después de que un grupo que no era de estudiantes apareció con carteles de rehenes llamando “terroristas” a los estudiantes locales que organizaban un evento educativo sobre Palestina. La Universidad no pronunció una sola palabra sobre estas amenazas contra sus líderes estudiantiles palestinos.
En los meses siguientes, varios incidentes arraigaron este sesgo aún más. La universidad continuó guardando silencio después de que un hombre palestino de 23 años fuera apuñalado justo afuera del campus después de asistir a una manifestación a favor de Palestina.
Si las universidades realmente se preocuparan por proteger a los estudiantes judíos del antisemitismo, promoverían la equidad – en lugar de conferirles un trato especial. Esto es lo que pone en riesgo a los estudiantes judíos.
Pero este sesgo no se limita a los administradores del campus. En particular, la administración Trump se ha valido de la seguridad de los judíos como pretexto para detener a activistas estudiantiles y congelar fondos de investigación. Las propias instituciones judías, incluso la ADL, donde trabaja Matt Most, también han desempeñado un papel importante en amplificar estos prejuicios, colocando así a los estudiantes judíos en una posición aún más vulnerable y precaria.
Most declaró abiertamente que él y sus colegas de la ADL aprovecharon su influencia con los administradores del campus, con los funcionarios electos y en los medios de comunicación para disuadirlos de “hacerse eco de la retórica de los manifestantes [del campus] que calificaron la tragedia de Gaza como un genocidio”. Al tratar de silenciar a los críticos de Israel, dañan a los judíos cuando le dan crédito a los mitos antisemitas más peligrosos: que las instituciones judías existen únicamente para el control y la represión.
El daño irreparable que esto le ha causado a la comunidad judía me hace estremecer por el futuro. Cuando estas instituciones invocan el sufrimiento judío para sofocar la crítica legítima a Israel, le restan legitimidad a los esfuerzos genuinos por combatir el antisemitismo. Antes de culpar a los manifestantes del campus por la reciente violencia en DC y Boulder, guardar un momento de introspección honesta es oportuno y necesario.
Elijah Kahlenberg es el presidente y fundador de Atidna International: un grupo universitario de paz que une a estudiantes judíos y árabes. También trabaja para los equipos de investigación editorial y legal de Democracy for the Arab World Now (Democracia para el Mundo Árabe ya).
NOTAS
[1] Varias personas resultaron heridas en un centro comercial al aire libre en Boulder, Colorado, cuando Mohamed Sabry Soliman arrojó dos cócteles molotov en medio de una multitud el domingo 1 de junio, en un aparente ataque antisemita. El ataque en Boulder tuvo lugar en un popular centro comercial peatonal conocido por atraer a turistas y estudiantes universitarios. Ese domingo, los manifestantes de un grupo de voluntarios llamado Run for Their Lives se habían reunido para pedir la liberación de los rehenes israelíes que permanecen bajo la custodia de Hamás y sus aliados en Gaza.
[2] El 21 de mayo de 2025, ocurrió otro ataque antisemita cerca del Museo Judío de la Capital en Washington, D.C. Un hombre armado abrió fuego fuera del museo después de una “Recepción de jóvenes diplomáticos” organizada por el Comité Judío Americano, matando a dos miembros del personal de la Embajada de Israel que salían del evento.
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Categories: Palestina/Israel, Política en Estados Unidos