La siguiente es la segunda de tres partes con segmentos escogidos de una discusión entre socialistas que ocurrió el 6 de mayo de 1975 sobre la estrategia y las tácticas en la lucha contra el fascismo. Fue liderada por Farrell Dobbs.
Dobbs fue líder en las huelgas de camioneros de Minneapolis en 1934, organizador de la campaña por sindicalizar a los camioneros en todo el Medio Oeste y participó en las labores de socialistas por concretar un ala izquierda en el sindicato de los Teamsters. Fue secretario nacional del Partido Socialista de los Trabajadores (SWP, por sus siglas en inglés) desde 1953 hasta 1972, y fue candidato del partido a la presidencia en 1948, 1952, 1956 y 1960.
La introducción completa de esta serie de tres partes se puede encontrar en la Parte I.
La selección a continuación, publicada para la información de nuestros lectores, contiene el resto de las palabras de Dobbs para iniciar la discusión. La primera parte puede encontrarse aquí.
— Los editores de Panorama-Mundial
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Una estrategia para combatir los ataques racistas y fascistas (Segunda parte)
(Esta es la segunda de tres partes. Los demás pueden encontrarse en la Parte I y la Parte III.)
Farrell Dobbs: Eso es algo que podemos aprovechar para explicar nuestra lucha antifascista. De hecho, hoy existe un caso que es mejor todavía que el que teníamos en 1938. Los Silver Shirts[1] dijeron solamente que iban a realizar un asalto armado contra el recinto del Local 544. Los terroristas fascistas atacaron dos veces con bombas al SWP en Los Ángeles. Es una forma muy peculiar de persuasión amistosa, ¿no es cierto? Su blanco en Los Ángeles no tenía nada de académico.
Estoy hablando de cómo combatir las nociones fatuas de los profesionales de las libertades civiles, y de cómo empezar a educar más vigorosamente a los estudiantes. Si planteas la lucha sobre la base de si los fascistas tienen o no el derecho a hablar, te creas un verdadero problema cuando intentas despertar a esas fuerzas y movilizarlas. Nosotros planteamos nuestra lucha en base a lo que estos fascistas habían dicho que iban a hacer: asaltar la sede del sindicato.
La esencia entonces era contraponer las acciones fascistas al derecho democrático de organizar una contra-movilización. Nos saltamos toda la cuestión de la libertad de expresión. En cambio, nos vinculamos íntimamente a esa situación concreta al plantear un segundo derecho democrático: el derecho a la autodefensa. Ten en cuenta que el SWP no era una organización grande en ese momento. Sin embargo, no se trataba de que el partido saliera a darle la cara a los fascistas cuando no había mucho que lo respaldara. Pero este era un sindicato que tenía miles de miembros.
Así que, ¿qué fue lo que hicimos? Si lees Política Teamster te darás cuenta de lo cuidadosos que fuimos para no dar la impresión de que se trataba de una lucha entre el local 544 y los fascistas, aunque el sindicato contaba con miles de miembros.
La situación era tal que no podíamos poner una guardia de defensa a menos que el Local 544 tomara la iniciativa. No podíamos organizar a la carrera una guardia lo suficientemente fuerte como para rechazar una incursión de los Silver Shirts en la sede general a menos que estuviera compuesta principalmente por miembros de la 544. Pero no fuimos tan insensatos como para organizar una guardia de defensa del Local 544 y enfrentarnos a los fascistas sobre esa base. Queríamos que se convirtiera en una lucha de todo el movimiento obrero.
Lo pensamos tácticamente y nuestra estrategia fue establecer una formación provisional adjunta al sindicato. No era parte oficial del sindicato. Estaba asociada al sindicato solamente en el sentido de que su formación se discutió en una reunión de los miembros del Local 544 que votó para autorizar a la dirección a tomar esa iniciativa en nombre del 544, de establecer una guardia de defensa que abarcara a todo el sindicato.
Al mismo tiempo que nos enfocábamos en organizar una guardia lo suficientemente grande como para ser eficaz, concentrándonos principalmente en construirla en el 544, fuimos cuidadosos de allanar el terreno para crear un cuerpo más amplio. Tan rápido como pudimos, incorporamos al menos a algunos miembros de otros sindicatos a la guardia.
A nadie le importaba que esta formación se llamara la Guardia del 544 porque el nombre del 544 era una especie de símbolo de honor entre los trabajadores organizados de Minneapolis, algo así como formar parte del Gran Ejército de la República en el Norte tras la Guerra Civil. Todo lo que significaba era que el 544 había tomado la iniciativa de organizar una defensa antifascista en Minneapolis dentro del movimiento sindical en su conjunto.
El Local 544 no solo tomó la iniciativa de organizar esta escuadra de defensa sindical, sino que sostenía que el movimiento obrero debería organizar a todos los aliados del movimiento obrero — los desempleados, los jóvenes y demás. Desde el principio proyectamos el concepto de actuar de manera unida e intentar desarrollar un frente unido cada vez más amplio de las víctimas y las posibles víctimas del fascismo, incorporándolos a las fuerzas de autodefensa.
¿Cómo organizamos la contra-manifestación? Los Silver Shirts programaron una reunión en Minneapolis. Sabíamos lo que se había previsto, así que planeamos enviar a la guardia a vigilar el salón donde Pelley, el jefe de los Silver Shirts, iba a hablar.
Cómo la clase obrera desarrolla su propio sistema de inteligencia
En Política Teamster describí cómo ese día un taxista llamó a Ray Rainbolt, un líder de la guardia. El taxista dijo que acababa de llevar a Pelley a una casa en el distrito de las medias de seda. Ese era el tipo de sistema de inteligencia que teníamos.
Eso es algo importante que hay que saber sobre la clase trabajadora. No hay un rincón de la maquinaria capitalista, por más recóndito que sea, donde no encuentres trabajadores. Dependiendo del estado de ánimo de la clase, un trabajador individual que en un momento es un sirviente de la clase dominante, en otro momento puede convertirse en los ojos y oídos de los trabajadores en el terreno del enemigo. Cuando la lucha se intensifica, la clase trabajadora desarrolla un sistema de inteligencia espontáneo que el dinero capitalista no puede comprar.
Ray Rainbolt llamó a Pelley y le dijo que podría tener problemas en la reunión. Yo no le dije que lo hiciera, él mismo lo pensó. Cualquier cosa para mantener al enemigo preocupado, para darle una ventaja a tu equipo. Hay gente que piensa que estas formalidades tácticas no son tan agradables, pero son efectivas y perfectamente fundamentadas. La idea de Rainbolt era asustar a Pelley. Rainbolt era justo el tipo para eso. Era un sinvergüenza. Sus antepasados eran veteranos de la paliza que le dieron a Custer, y él no había perdido ese talento.
Aquí voy a dar un ejemplo concreto de cómo la dinámica de un enfrentamiento en la lucha de clases conduce de una etapa a otra. Pelley quedó tan asustado que no fue a la reunión. Decidió no hacerlo. En cuanto apareció la guardia, los Silver Shirts empezaron a salir corriendo como gallinas de un corral, de un lado a otro. Algunos no fueron lo suficientemente veloces y hubo altercados que no fueron del todo agradables para los fascistas.
No estábamos allí formalmente, ni en realidad, para impedir que los fascistas hablaran. Estábamos allí para demostrarles que estábamos tan decididos a impedir que atacaran a los sindicatos como ellos a hacerlo — quizá más. La cuestión no era si Pelley tenía derecho a hablar o si estas personas tenían derecho a acudir a escucharlo. Dejamos eso a un lado y fuimos al grano. Pelley quería organizar fuerzas que pudieran atacar nuestras oficinal generales y nosotros estábamos en contra.
El derecho democrático a contra-manifestarse
Lo que sugiero es que, en lugar de lanzar un ataque contra el derecho democrático formal de los fascistas a expresarse, a difundir su programa y a reclutar matones, contrapongamos nuestro derecho democrático a contra-manifestarnos. Según se vaya desenvolviendo la situación, y según el ritmo al que lo haga, podemos irla arropando con el concepto del derecho democrático a la autodefensa.
Supongamos que un fascista va a tener una reunión. ¿Qué tipo de contra-manifestación vas a organizar? ¿Qué propones como los lemas o la estrategia de la manifestación? ¿Vas a manifestarte en el lugar de la reunión? En UCLA [la Universidad de California en Los Ángeles], si enviaran a un matón nazi al campus para ejercer su derecho a la libertad de expresión y para reclutar, ¿no serían sus atentados contra nuestras oficinas el tema más indicado para una contramanifestación?
Si hay una contramanifestación, eso no le da al gobierno ni a sus órganos represivos base alguna para tratar de suprimir los derechos democráticos de la izquierda en nombre de una represión equilibrada de ambos bandos. Al contrario.
A la policía le gusta decir que cuando protegen a los fascistas simplemente están cumpliendo con su deber bajo la constitución. Bueno, también están debidamente jurados a proteger los derechos democráticos del resto de los estadounidenses. Uno de los derechos que hemos ganado en la lucha de clases es el derecho a hacer piquetes, a realizar acciones para oponernos a algo. Así que hay que manipular a las fuerzas represivas para que, si intentan ayudar a los fascistas, eso se vea como un ataque claro y abierto a los derechos democráticos establecidos de aquellos que están en contra de los fascistas.
Si haces eso, los defensores profesionales de las libertades civiles no van a tener motivos para alterarse porque pusiste en peligro la Constitución al exigir la supresión de la libertad de expresión de alguien. En cambio, estás en una buena posición para exigir que los defensores de las libertades civiles denuncien a las fuerzas represivas por valerse de la excusa falsa de proteger los derechos de los fascistas para así justificar la violación del derecho democrático a contramanifestarse.
Si haces lo contrario — haciendo una alaraca sobre cómo vas a bloquear una reunión o suprimir a algún orador — ¿no van a confundirse muchos estudiantes y tomar la postura equivocada? Ellos no quieren que nadie les dicte a quién pueden escuchar, ¿no es cierto?
En cambio, con el enfoque adecuado, los estudiantes ven una contramanifestación fuera de la reunión. Ven que el enfoque no es suprimir el derecho de los fascistas a hablar, sino lo que en realidad están haciendo en Los Ángeles para suprimir nuestros derechos, por ejemplo. ¿No es una forma más favorable de presentar la cuestión?
Partiendo de nuestra premisa inicial — el objetivo de los capitalistas con respecto al fascismo — lo que intento es analizar cada táctica desde el punto de vista de su efecto.
¿Qué pasa si empiezas con la premisa de que vas a dar batalla para evitar que los fascistas digan una sola palabra en público?
¿Qué ocurre, en cambio, si operamos sobre la base de afirmar y ejercer el derecho a contramanifestarnos, a enfrentarnos a los fascistas de esta forma, sin quedarnos atrapados en la cuestión del derecho del fascista a la libertad de expresión?
El primer enfoque beneficia a la clase dominante. El segundo enfoque te pone en una posición más favorable y a la clase dominante en una posición más difícil cuando quiera llevar a cabo su objetivo básico de negarle los derechos a los que son antifascistas.
Para usar una ligera reformulación de esa expresión de Malcolm X, la esencia de la táctica de la clase dominante hacia los movimientos opositores, como la lucha contra el fascismo, es hacer que el criminal parezca ser la víctima y la víctima parezca ser el criminal. Lo intentan en cada lucha, sin excepción. Siempre hay que tener eso en cuenta cuando uno brega con los matices tácticos en la lucha.
Recuerda que las tácticas deben estar al servicio de una trayectoria estratégica, y la trayectoria debe estar estrechamente alineada con los objetivos programáticos. No es ventajoso aferrarse a una táctica porque parece atractiva en el momento sin detenerse siempre a examinar la táctica en relación con todo el problema fundamental.
¿Qué son la estrategia y las tácticas?
La estrategia es un sistema de tácticas pero también algo más. Contiene el objetivo fundamental hacia el que te diriges. Está sintonizada con las realidades coyunturales de la relación de las fuerzas de clase y se reajusta a medida que cambia esa relación entre las fuerzas de clase.
La estrategia está sujeta a variaciones de alcance y de ritmo según la posible amplitud de su implementación.
Al mismo tiempo, la estrategia es también el medio por el cual desarrollas un sistema de tácticas para perseguir tus objetivos, y lo que regula el camino fundamental que sigues para construir el movimiento anticapitalista. Siempre es muy importante ver la lucha contra el fascismo no solo en su aspecto táctico, sino en su relación con la estrategia y el programa.
¿Te vas a detener después de organizar una contramanifestación contra los fascistas? No, pero conceptualmente empezamos con eso. ¿Cuáles son las etapas de la lucha si organizamos una protesta contra una reunión fascista?
Lo primero que puedes hacer, dependiendo de la situación, es alertar a quienes buscan asistir a la reunión de que hay más de lo que aparenta detrás de lo que van a decir los fascistas. Alertas a quienes entran a la reunión o a quienes observan la manifestación de que los fascistas son tan peligrosos que mucha gente se preocupa por ello. Estas personas se han reunido frente al salón de reuniones para advertirle a la gente que están cayendo en una trampa, algo que va en contra de sus propios intereses.
No empiezas basándote en el grupo enfrentándose a los nazis. Intentas reunir a las fuerzas más amplias posibles. Hagas lo que hagas en cualquier área, trata de involucrar a todos los que puedas.
Construyendo el frente unido más amplio posible
Hay dos vertientes. La construcción del frente unido más amplio posible se convierte en un mecanismo muy eficaz para educar a las masas sobre el peligro fascista. Crea el potencial de atraer a masas cada vez mayores para enfrentarse a los fascistas. Entre más activa y coherentemente se aplique, más difícil será para las fuerzas policiales atacar a los antifascistas y violar su derecho democrático a manifestarse contra los fascistas. Empiezas sobre esa base, y la acción se desarrolla según la interacción de fuerzas.
¿Significa eso que siempre va a ser así? ¿Que los fascistas siempre estarán adentro hablando y afuera siempre habrá una contramanifestación, y punto? No, en cierto momento la situación cambia. Hay varias razones por las que esto ocurre.
En primer lugar, los fascistas tienen una tarea básica que cumplir. Intentan movilizar a víctimas confundidas y desmoralizadas del sistema capitalista. Una de las cosas que tienen que mostrarles a los posibles reclutas es audacia. Es por eso que se inclinan hacia la provocación.
Además, saben que la policía está de su lado y eso los hace aún más provocadores. No es como si un día, en lugar de una contramanifestación, tomas a tus fuerzas y les das a los fascistas una probadita de su propia medicina. No es cuestión de en qué fecha puede ocurrir algo así; los fascistas también allanan el terreno para que ocurran otras cosas.
No olvidemos que Lenin y Trotski hicieron una revolución amparados con consignas defensivas. Si te ves obligado a golpear a algún fascista para proteger tus derechos, siempre es bueno que esto sea en nombre de defenderte. Eso te ayuda a involucrar a más aliados. Los fascistas tienden a ser provocadores y por eso empujan hasta superar la fase de la contramanifestación.
Empiezas con una base realista que no les da a los fascistas ninguna oportunidad de engañar a la gente, haciéndoles creer que tú estás violando sus derechos democráticos. Esto te ayuda a movilizar a los jóvenes y ganarte a los defensores de las libertades civiles. Así vas reuniendo las fuerzas que podrán enfrentarse a los fascistas cuando la realidad del conflicto entre los fascistas y los antifascistas se manifieste de forma más física.
Un punto para terminar. No pienses que cuando chocas con chiflados como los nazis o incluso el Klan te estás enfrentando al futuro enemigo fascista. Ni de chiste. Ese no es el animal del que estamos hablando. Cuando luches hoy contra esos locos, ten en cuenta que estás forjando una línea estratégica y un conjunto de tácticas para enfrentarte algo que va a ser muy diferente, mucho más sofisticado e incluso atractivo para algunos, y no tan fácil de sobrellevar.
El elefante fascista
Hay dos errores en los que puedes caer si no tienes esto en cuenta. Si desarrollas tácticas basándote en la expectativa de que te vas a enfrentar a esta periferia de lunáticos, vas a descubrir que las armas estratégicas y tácticas que has forjado son las equivocadas cuando deveras tengas que enfrentarte a la realidad. También puedes obstaculizar la educación de las masas sobre la amenaza del fascismo porque vas a alertar a las masas sobre la criatura equivocada. Los acostumbras a prevenirse de los monos cuando lo que viene a aplastarlos es un elefante.
Cuando llegue el enemigo de verdad, no va a darte la cortesía de ser tan obvio como los nazis en Los Ángeles. No van a empezar con lanzarte bombas para que puedas movilizarte en su contra antes de que tener muchos seguidores. Van a ser más sutiles.
Dirán que van a liderar a las masas para sacarlas de la crisis creada por el capitalismo. Van a actuar en nombre de promesas que las masas creen que pueden mejorar su situación desesperada. Van a culpar de la crisis a chivos expiatorios.
En este país, el objetivo más evidente son los negros. Al prometer demagógicamente que van a hacer cosas por el pueblo que no tienen intención de hacer, y al señalar a chivos expiatorios, los fascistas buscan llevar a una clase media desmoralizada y desorientada, y a segmentos de la clase trabajadora y del lumpenproletariado, a aplastar las organizaciones de la clase obrera. Su objetivo fundamental será utilizar a algunas de las víctimas del capitalismo para movilizar una fuerza que aplaste la capacidad de lucha de la clase trabajadora y perpetúe el dominio capitalista.
Cuando te enfrentes a los fascistas de verdad, no van a empezar poniéndose uniformes nazis ni emblemas con esvásticas, y tampoco van a cubrirse con sábanas.[2] Van a parecerse más al señor con el traje de franela gris que al ultraderechista que vemos hoy en día.
A los capitalistas les encanta valerse de esos tipos tan extraños con los que nos encontramos hoy. Provocan cierta confusión, alteran un poco las cosas y allanan el terreno para una evolución más seria del fascismo. Pero esos no son el animal al que deveras nos vamos a enfrentar cuando el combate se ponga realmente difícil.
(Esta fue la segunda de tres partes. Los otras pueden encontrarse en la Parte I y la Parte III.)
NOTAS
[1] Los Silver Shirts o Camisas Plateadas (oficialmente la Legión de Plata de América) fue una organización fascista, antisemita y pronazi fundada por William Dudley Pelley en 1933 en Asheville, Carolina del Norte. A finales de los años 30, especialmente alrededor de 1936 y 1938 cuando la ansiedad económica era muy alta, el grupo encontró un público receptivo en Minnesota — específicamente en Minneapolis — llegando a contar con hasta 6 mil miembros en el estado.
[2] Esto es una referencia al Ku Klux Klan, un grupo racista que se disfrazaba con sábanas blancas para ocultar su identidad cuando aterrorizaban al pueblo negro de Estados Unidos.
Para lectura adicional:
La serie Teamster (4 tomos)
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Categories: Historia de Estados Unidos, Marxismo
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